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La Organización Mundial de la Salud advierte contra el final prematuro de las medidas de distanciamiento social

A medida que los países de todo el mundo discuten abiertamente cómo enviar a los trabajadores de vuelta a las plantas, almacenes y oficinas, a pesar de que la pandemia de coronavirus continúa, la Organización Mundial de la Salud advirtió que poner fin a las medidas de distanciamiento social prematuramente y sin una preparación suficiente puede acelerar rápidamente la actual crisis de salud pública.

Durante la conferencia de prensa de la OMS del lunes, su Director Ejecutivo, el doctor Michael Ryan, enfatizó que "sería muy desaconsejable levantar el bloqueo si la cantidad de casos que llegan al hospital ya está en un nivel en el que su ocupación de camas es casi del cien por ciento. Hay que estar en una posición en la que se sepa que ahora hay camas libres en el sistema para poder manejar y hacer frente a su carga de casos".

Añadió: "Verán en algún lugar como Corea, del 2 al 6 por ciento de sus muestras dan positivo. La semana pasada en Nueva York, el 37 por ciento de las muestras analizadas fueron positivas". Que la tasa de casos positivos sea tan alta indica una gran cantidad de personas no detectadas infectadas con el coronavirus.

Un trabajador de la sanidad pasa por encima de cadáveres mientras busca en un remolque refrigerado con el equipo protector personal puesto debido a las preocupaciones por el COVID-19 en el Centro Médico Judío Kingsbrook, el viernes 3 de abril de 2020, en Brooklyn, Nueva York. (AP Photo/John Minchillo)

Estos temas se desarrollaron aún más en una sesión informativa sobre la situación en Europa el martes, cuando el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, dejó en claro: "Una de las partes más importantes es no abandonar las medidas demasiado pronto para no volver a caer".

Las advertencias de la OMS se producen cuando el número de muertes en todo el mundo se acerca a 82.000 y el número de casos confirmados oficialmente supera los 1,4 millones. Solo Estados Unidos representa casi 400.000 de los casos y casi 13.000 muertes, con un récord de 1.970 muertes por el virus en las últimas 24 horas.

Si bien Ryan y Lindmeier no mencionaron nombres, sin duda hacen referencia a conferencias de prensa recientes impartidas por el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, en las que afirmó: "Vamos a tener que reiniciar la economía". El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró, en la misma línea, "Queremos abrir la economía pronto", justificando esto afirmando que "los signos son que nuestra estrategia está funcionando totalmente" y que "tal vez estamos llegando a muy arriba de la curva".

La línea presentada por Trump, Cuomo y el establishment político es que las medidas de mitigación han demostrado ser exitosas y, a medida que disminuye el número de casos nuevos, el país debería comenzar a pensar en enviar trabajadores a las fábricas, escuelas, almacenes y oficinas en masa en algún momento. Mejor pronto que tarde. No es la pérdida masiva de vidas lo que, en última instancia, molesta a Trump y a los oligarcas financieros, sino que "la cura no debería ser peor que la enfermedad para los mercados". Los trabajadores deben ser enviados de vuelta al trabajo para que las corporaciones sigan ganando miles de millones con su trabajo.

Tal orden de regreso al trabajo sería desastrosa para la clase trabajadora. En primer lugar, los comentarios de Trump descartan situaciones como esa en Michigan, donde la cantidad de casos y muertes sigue claramente en aumento. En segundo lugar, mientras haya nuevos casos, la pandemia puede estallar nuevamente, potencialmente peor que antes si las personas se ven obligadas a trabajar cercas unas de otras mientras el virus aún está activo. Los datos históricos sobre pandemias son muy claros respecto a que las cuarentenas no deberían finalizar porque el número de casos nuevos esté disminuyendo, ni siquiera si los casos nuevos llegan a cero, sino cuando no haya habido casos nuevos durante algunas semanas o incluso un mes.

Según lo declarado por el Dr. Ryan de la OMS, "Para trazar un camino, se debe construir una fuerte capacidad de salud pública para asumir el control de los encierros. En otras palabras, el encierro está empujando la enfermedad hacia abajo al volver a poner a las personas en sus hogares y separar a las comunidades. Pero una vez que aumenta el encierro, hay que tener un método alternativo para suprimir la infección. La forma de hacerlo es la búsqueda activa de casos, las pruebas, el aislamiento de casos, el seguimiento de contactos, la cuarentena de contactos y una sólida educación comunitaria".

Estas medidas aún no se han puesto en práctica dentro de los EEUU, a pesar de los alardes de Trump de que EEUU ha realizado la mayor cantidad de pruebas en el mundo. Esto solo ha sido cierto durante las últimas semanas, antes de las cuales el número de pruebas realizadas fue criminalmente bajo y permitió que el coronavirus se propagara en la población durante semanas. Y las pruebas aún no están disponibles para la población en general, ni para los trabajadores de atención médica en primera línea, sino que se reservan solo para aquellos que están hospitalizados con síntomas suficientes, según lo definen los criterios cambiantes. La implicación es que aún se desconoce la verdadera extensión del virus y buscar una relajación de los esfuerzos de mitigación será desastroso para el público en general.

También debe tenerse en cuenta que el número de casos detectados está relacionado con la cantidad de pruebas realizadas. El número de casos nuevos confirmados en Nueva York disminuyó en días anteriores al igual que el número de pruebas realizadas por el Estado. Probar solo casos sintomáticos indica que sus contactos y personas sospechosas aún no se cuentan. Esto implica que el alcance del brote es mucho más grande de lo que sugieren los números.

Además de sentar las bases para obligar a los trabajadores a volver a trabajar, Trump también ha comenzado a criticar fuertemente a la Organización Mundial de la Salud por su respuesta a la pandemia, con el fin de socavar sus severas, aunque subestimadas objeciones, a los diseños de Trump. En un tuit el martes, dijo: "La OMS realmente lo arruinó. Por alguna razón, financiada en gran parte por los Estados Unidos, pero muy centrada en China. Le daremos una buena mirada. Afortunadamente, rechacé sus consejos sobre mantener nuestras fronteras abiertas a China desde el principio. ¿Por qué nos dieron una recomendación tan defectuosa?".

Continuó con estos temas en la conferencia de prensa de ayer y afirmó: "Lo calificaron mal. Podrían haberlo llamado meses antes. Lo habrían sabido. Deberían haberlo sabido y probablemente lo sabían. Entonces, los analizaremos con mucho cuidado. Y vamos a retener el dinero gastado para la OMS".

Esto fue recogido en las principales publicaciones de noticias, incluido el Wall Street Journal, que en un artículo publicado el domingo por su consejo editorial titulado: "La sumisión de la OMS a Beijing ha perjudicado la respuesta global a la pandemia", decía que la "información errónea" de la agencia permitió que el virus "se extendiera a varios países" debido a su "arrastre con Beijing". Al mismo tiempo, hablaba con entusiasmo de la prohibición de Trump de viajar a China como "desaceleración de la propagación del virus", a pesar de que EEUU tiene más de una cuarta parte de los casos de coronavirus del mundo como resultado de la inacción de la administración en enero, febrero y la primera parte de marzo.

Esta no es la primera vez que la publicación de Rupert Murdoch ataca a la OMS por su enfoque supuestamente centrado en China. Ya el 13 de febrero, el periódico escribía: "La OMS cedió a la presión china" al no declarar una emergencia pública a principios de enero. De hecho, la OMS declaró una Emergencia de Salud Pública de Preocupación Internacional el 29 de enero, antes de que los EEUU reunieran su grupo de trabajo sobre el coronavirus y mucho antes de que Trump declarara una emergencia nacional. Cabe mencionar que Trump había sido informado de las posibles consecuencias para los Estados Unidos por Peter Navarro, uno de los asistentes de alto rango de Trump, y Alex Azar, jefe de Salud y Servicios Humanos, antes de su declaración.

Por supuesto, ni a Trump, ni a los editores del Wall Street Journal ni a ninguno de los grandes bancos a los que sirven les preocupa la respuesta médica de la OMS. Ven una amenaza mortal en el temor de que "China inevitablemente gane más influencia internacional a medida que su economía crece". Esto es especialmente cierto ya que la economía de China comienza a reabrirse después de haber estado cerrada desde enero, mientras que la de Estados Unidos permanece esencialmente en un bloqueo.

Estos son los cálculos realizados por la élite gobernante estadounidense. Ven a China salir de la pandemia en una posición geopolítica más fuerte, que no se puede tolerar. No se piensa en las decenas de miles de personas que ya murieron, los cientos de miles de infectados y los cientos de millones que se enfrentan a la pérdida de sus medios de sustento como resultado de esta pandemia. No consideran las ramificaciones de sus acciones para la clase trabajadora al enviarlos de regreso para enfrentarse a un resurgimiento de la infección.

La clase trabajadora debe hacer sus propios cálculos, basados en la preservación de la vida humana y la compensación de todos aquellos que aún no pueden regresar al trabajo de manera segura. Esto debe basarse en la lucha más amplia contra el control de la clase capitalista sobre todos los aspectos de la vida económica en la búsqueda del beneficio privado. Los recursos que se han puesto a disposición de los bancos y las grandes corporaciones deben ser redirigidos para poner fin a esta pandemia y establecer una economía socialista basada en los intereses de la humanidad a escala global.

(Publicado originalmente en inglés el 8 de abril de 2020)

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