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Clase gobernante estadounidense exige un mortal regreso a las aulas

El viernes pasado, Estados Unidos registró 71.787 casos nuevos de COVID-19, su aumento más alto hasta la fecha. El domingo, Florida registró un récord para cualquier estado, con 15.300 casos nuevos. Los casos diarios reportados están aumentando en 46 estados y la cifra de muertes diarias ha vuelto a aumentar, con casi mil por día a lo largo de la última semana.

Esta catástrofe es el resultado de la campaña encabezada por el Gobierno de Trump pero apoyada por toda la élite política para obligar a los trabajadores a las fábricas y otros centros laborales sin ningún esfuerzo serio para contener la pandemia.

La marcha para reabrir las escuelas en el otoño, bajo condiciones de una explosiva propagación del COVID-19, es un elemento clave de una política consciente y bipartidista de la guerra de clases en que las vidas están siendo sacrificadas por las ganancias empresariales.

Un padre le coloca una mascarilla a su hija frente a la escuela Bradford en Jersey City, Nueva Jersey, el 10 de junio de 2020 (AP Photo/Seth Wenig, archivo)

La clase gobernante estadounidense es indiferente a la vida humana. Se está preparando para sacrificar las vidas de incontables estudiantes y maestros para facilitar su política homicida de regreso al trabajo, que requiere que los niños sean arreados de vuela a escuelas inseguras para que sus padres puedan generarles ganancias a las corporaciones en fábricas inseguras.

En este contexto, el New York Times, que representa al Partido Demócrata y los sectores de la oligarquía financiera aliados con los demócratas, unió fuerzas con Donald Trump para impulsar la reapertura de las escuelas con un editorial publicado el fin de semana intitulado, “Reabrir las escuelas será un esfuerzo enorme. Debe hacerse”.

En marzo, el principal columnista del Times, Thomas Friedman, acuñó la frase utilizada por Trump para justificar reabrir la economía, “La cura no puede ser peor que la enfermedad”. Ahora, el diario está aumentando sus esfuerzos para legitimar las políticas de guerra de clases siendo implementadas por la élite gobernante.

El editorial comienza diciendo: “Los niños estadounidenses necesitan que las escuelas públicas vuelvan a abrir en otoño. Necesitan comida y amistades; libros y canchas de baloncesto; tiempo lejos de la familia y un lugar seguro para pasarlo”.

Esto es un sofisma. ¿Cómo se compara el “tiempo lejos de la familia” con el trauma de perder a un padre, abuelo o maestro por la pandemia? Al Times no le importa lo que los niños necesitan. Solo le importa lo que Wall Street necesita. Y Wall Street necesita a los niños en las escuelas para que sus padres puedan trabajar como esclavos para la calaña de Jeff Bezos y Elon Musk.

El periódico insinúa esto, escribiendo: “Los padres también necesitan a las escuelas públicas. Necesitan ayuda para criar a sus hijos, y necesitan trabajar”. Más adelante, anota: “La consultora McKinsey estima que 27 millones de trabajadores estadounidenses necesitan cuidado infantil, lo que incluye las escuelas, para volver a trabajar a tiempo completo”.

En cuanto a las escuelas que proporcionan un refugio “seguro” contra la pandemia, la afirmación de que las escuelas dilapidadas, desfinanciadas y generalmente mugrientas de Estados Unidos sean seguras para los niños o los educadores es una mentira criminal.

Un informe del mes pasado de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno encontró que el 41 por ciento de los distritos escolares necesitan renovar o reemplazar los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado en al menos la mitad de sus escuelas. Un informe de 2016 del Centro de Escuelas Verdes encontró que 15.000 escuelas en el país tienen una mala calidad del aire interior que se considera no apta para que los estudiantes y el personal respiren.

En condiciones en las que la Organización Mundial de la Salud ha concluido que el coronavirus se transmite por el aire, y casi un tercio de los educadores corren un mayor riesgo de morir a causa del virus, la reapertura masiva de las escuelas amenaza la vida de decenas de miles de educadores y estudiantes. El 26 de junio, Kimberley Chávez López Byrd, de 61 años, murió después de que ella y otros dos profesores de Arizona contrajeran el COVID-19 mientras compartían una habitación en la escuela de verano.

En un documento interno filtrado a la prensa el viernes, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, sigla en inglés) advirtieron que la reapertura total de kínder a doceavo año crearía el “mayor riesgo” de propagación del coronavirus.

El Times se hace eco de las declaraciones hipócritas de Trump y su secretaria de educación milmillonaria de extrema derecha, Betsy DeVos, lamentando el daño que causa a los niños su ausencia del aula. ¿A quién creen que están engañando? Un Gobierno tras otro, tanto demócratas como republicanos, apoyados por el Times y el resto de los medios corporativos, han atacado la educación pública, recortando los fondos, cerrando escuelas, despidiendo a profesores y promoviendo escuelas subvencionadas con fines de lucro.

El Times enfoca su propuesta de reapertura de las escuelas en la adquisición de “más dinero y más espacio”, sugiriendo que Trump “podría trabajar para llevar dinero a las escuelas”. La bancarrota de esta propuesta fue subrayada el domingo cuando DeVos declaró en el programa “Fox News Sunday”, “Si las escuelas no van a reabrir... no deberían recibir los fondos”. En su lugar, dijo, los fondos federales deberían utilizarse para vales escolares para pagar la matrícula de las escuelas privadas.

Para adquirir más espacio, el periódico propone “transformar” los “gimnasios y cafeterías”, impartir clases “al aire libre” o “bajo carpas sin paredes”, e incluso “cerrar las calles alrededor de las escuelas y dar clases allí”. Uno queda boquiabierto ante tal basura reaccionaria. Lo que dice el Times no tiene nada que ver con la educación real. Es más bien una “modesta propuesta” para enviar a los niños a corrales de retención mortales en interés del lucro corporativo.

En todo el mundo, la pandemia ha expuesto los intereses irreconciliablemente opuestos que separan a la clase capitalista de la clase trabajadora. Ninguna solución humana o racional a la pandemia es posible fuera de un asalto directo a la propiedad capitalista y su poder político.

Las políticas homicidas de la clase dominante están generando una oposición entre los educadores, los padres y la clase obrera en general a nivel internacional. El hashtag #14DaysNoNewCases (#14díassincasosnuevos) ha volvió tendencia en Twitter. Los padres y educadores están utilizándola para denunciar la reapertura insegura de las escuelas. Se han formado grupos de Facebook para oponerse a la reapertura de las escuelas desde Reino Unido hasta Sudáfrica. “Maestros de Texas unidos contra la reapertura de las escuelas” tiene casi 6.000 miembros.

Durante el fin de semana, los enfermeros en huelga en Joliet, Illinois, rechazaron un contrato entreguista negociado por la Asociación de Enfermeras de Illinois (INA). Los trabajadores de la industria automotriz en el centro del país están formando comités de base para la seguridad en las plantas, en desafío a la gerencia y a al sindicato corrupto United Auto Workers (UAW). Se han producido huelgas y protestas a nivel internacional en oposición a las condiciones de trabajo inseguras.

Los sindicatos que dicen representar a los maestros y educadores, incluyendo American Federation of Teachers (AFT) y la National Education Association (NEA) en los EE.UU., han dado señal de que apoyan la campaña para reabrir las escuelas, solo manifestando diferencias tácticas menores, mientras que afirman que la elección de Joe Biden resolverá todo.

El Partido Socialista por la Igualdad hace un llamamiento a los educadores para que rompan con la NEA y la AFT, y sus afiliados estatales y locales, y formen comités independientes de base para la seguridad en cada escuela y barrio, en busca de movilizarse contra la reapertura insegura de las escuelas. Tales comités deben luchar por unir a los educadores con la clase trabajadora en general.

Se deben hacer preparativos para una huelga nacional de maestros y trabajadores escolares para bloquear la reapertura insegura y exigir un programa de emergencia para reconstruir las escuelas y contratar el personal necesario para proporcionar una educación de alta calidad, segura e igualitaria para todos. Ningún maestro o escuela debe ser penalizado por negarse a trabajar en condiciones inseguras. No debe haber pérdida de ingresos mientras continúe la pandemia.

Una huelga nacional de educadores tendría un profundo impacto en el desarrollo de la lucha de clases y atraería a amplias capas de la clase trabajadora, incluyendo a los trabajadores de la industria automotriz, la logística, la salud y todos aquellos a los que se les dice que sacrifiquen sus vidas en el altar del lucro privado.

Como se ha visto en la ola global de protestas tras el asesinato policial de George Floyd, el desarrollo de una huelga nacional en los EE.UU. enviaría ondas de choque a todo el mundo.

El World Socialist Web Site ha insistido en que la pandemia no es solo una crisis de salud pública. Ha desencadenado una crisis social y política de vastas dimensiones. La clase dominante, habiendo elaborado su respuesta estratégica a la pandemia en febrero y marzo, ha llevado a cabo un asalto implacable a los trabajadores desde entonces. La clase obrera debe responder con igual determinación y crueldad. Debe luchar por el derrocamiento socialista del sistema capitalista, que amenaza la vida de millones de trabajadores y jóvenes en todo el mundo.

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(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de julio de 2020)

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