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La violencia policial continúa sin tregua tres meses tras el asesinato de George Floyd

Tres meses desde que el asesinato de George Floyd desatara protestas masivas, multirraciales y multiétnicas para acabar con la violencia policial y el racismo, la policía continúa su reino de terror en todo EE.UU. sin señal alguna de disminuir.

Desde el 25 de mayo, el día en que Floyd fue asesinado por un oficial policial en Minneapolis presionando su rodilla sobre el cuello de Floyd por más de 8 minutos, al menos 235 personas han muerto a manos de la policía en Estados Unidos. Este ritmo está encaminado a superar los mil asesinatos este año, con casi 3 personas asesinadas por la policía cada día.

El último incidente que produjo un estallido de protestas masivas fue el intento de asesinato de Jacob Blake, un padre afroamericano de 29 años con seis hijos que recibió siete disparos en la espalda por un policía en Kenosha, Wisconsin. Mientras que Blake sorprendentemente sobrevivió los disparos, su padre le dijo al Chicago Sun-Times el martes que su hijo se encuentra ahora paralizado de la cadera hacia abajo y que los doctores no están seguros de que se recuperará completamente de sus heridas.

Un video grabado por un transeúnte desde un celular y publicado en redes sociales muestra a Blake alejándose de los policías e intentando entrar en su camioneta, cuando un oficial blanco, con su arma ya desfundada, jaló a Blake de su camiseta y le disparó siete veces a quemarropa en la espalda. Tres de los hijos de Blake estaban en los asientos traseros de su vehículo cuando le dispararon.

“Los oficiales policiales que le dispararon a mi hijo como un perro en la calle son responsables de todo lo que ha ocurrido en la ciudad de Kenosha”, dijo el padre de Blake, refiriéndose a los incidentes de incendios y saqueos después de que los manifestantes fueran atacados por la policía. “Mi hijo no es el culpable de ello. Mi hijo no tenía un arma. No tenía una pistola”.

Manifestantes negros y blancos tomaron las calles las noches del domingo y lunes en Kenosha para exigir que el oficial responsable sea sometido a cargos y arrestado, y fueron enfrentados con gases lacrimógenos, balas de goma y municiones de pimienta. Los residentes que intentaron atender una rueda de prensa del alcalde demócrata de la ciudad el lunes fueron similarmente atacados por la policía con equipo antidisturbios y gas pimienta cuando presentaron sus demandas, aumentando así las tensiones.

En días recientes y por todo el país, las protestas contra la interminable matanza —desde Portland, Oregón; a Chicago, Illinois; y Detroit, Michigan— han sido objeto de una represión intransigente por parte de la policía. Cientos de personas, incluidos periodistas, han sido arrestados y muchos más han sido afectados por el gas pimienta, las municiones de pimienta, las balas de goma y otras municiones llamadas “menos que letales” utilizadas por la policía.

El presidente Donald Trump ordenó el mes pasado que agentes federales libraran un ataque contra los manifestantes en Portland, realizando operaciones de secuestro utilizando camionetas particulares en escenas que evocan las dictaduras latinoamericanas.

Si bien estas fuerzas, como la unidad paramilitar BORTAC de la Patrulla Fronteriza, han sido replegadas en gran medida a un segundo plano ante el enojo generalizado por su uso directo contra manifestantes, la policía ha acatado la señal de Trump, llevando a cabo sus propias operaciones de secuestro por parte de oficiales sin identificaciones en la ciudad de Nueva York y Pittsburgh. Mientras tanto, cientos de agentes federales han sido desplegados para trabajar junto a la policía en varias ciudades grandes, incluyendo Detroit y Chicago, con la luz verde de sus alcaldes demócratas.

Trump y los republicanos están incitando abiertamente la violencia policial y los ataques contra los manifestantes. El término “policía” fue utilizado 25 veces en el primer día de la Convención Nacional Republicana, y fueron aclamados como los guardianes de la sociedad contra la “ley de la calle” avanzada por la “extrema izquierda”. El mandatario ha dedicado gran parte de su tiempo en el cargo expandiendo la policía a nivel local y federal en defensa de su gobierno personalista.

Sin embargo, cabe notar que es el Partido Demócrata en Wisconsin el que preside el reino de terrorismo policial contra los manifestantes en Kenosha.

Después de la primera noche de protestas, el gobernador demócrata de Wisconsin, Tony Evers, desplegó 125 soldados de la Guardia Nacional para asistir a la policía en hacer valer el toque de queda a las 8 p.m. Se utilizaron vehículos acorazados militares para patrullar las calles de la ciudad y camiones de basura para bloquear las rampas de salida de la principal autopista hacia la ciudad. Evers declaró un estado de emergencia el martes por la tarde y permitió que se asignaran más recursos para arremeter contra las protestas en oposición a la violencia policial.

A pesar de que ha habido mucha retórica entre los políticos demócratas declarando su apoyo a Black Lives Matter, repitiendo la frase y pintándola con grades letras en las calles de las ciudades, al tiempo en que prometer enfrentar la “supremacía blanca” y el “racismo sistémico”, nada ha cambiado. No se ha llevado a cabo ningún paso para ralentizar el paso de los asesinatos policiales.

De hecho, los demócratas se han distanciado de las demandas para desfinanciar la policía, una consigna popular de los manifestantes, casi desde el momento en que fue planteada. El Ayuntamiento de Minneapolis, el cual es controlado por los demócratas, ha pospuesto continuamente lidiar con una propuesta muy publicitada de “desmantelar” la fuerza policial de la ciudad, la cual fue avanzada inmediatamente después del asesinato de Floyd como parte de los esfuerzos para acorralar y dispersar el enojo popular.

En una entrevista con ABC News el viernes, el exvicepresidente y candidato presidencial demócrata Joe Biden, junto a su compañera de fórmula, la senadora Kamala Harris, dejó en claro que su Gobierno buscaría proveer más fondos para la policía, alegando que, de hecho, Trump es el que desfinanciaría la policía. “No quiero desfinanciar los departamentos policiales”, declaró Biden, “Considero que necesitan más ayuda, necesitan más asistencia…”.

Biden sugirió en un evento de campaña en junio que la solución a los asesinatos policiales sería entrenar a los oficiales a “dispararles en la pierna en vez del corazón”. Mientras tanto, el antiguo oponente principal de Biden y ahora su principal sustituto, el senador Bernie Sanders, ¡ha llamado a que se les pague más a los policías como una posible solución a los asesinatos policiales!

Estados Unidos es un polvorín. La masiva crisis social se ha visto intensificada por la respuesta asesina de la élite gobernante a la pandemia de COVID-19, impulsando la propagación de protestas explosivas. Millones han perdido sus trabajos y ha pasado un mes desde que el Congreso y la Casa Blanca dejaron que expirara la extensión federal de $600 semanales a los beneficios por desempleo. Decenas de millones de personas se enfrentan a la posibilidad de desahucios y ejecuciones hipotecarias en los meses siguientes, al expirarse las moratorias.

La policía, constituida por cuerpos especiales de hombres armados, es esencial para la protección del Estado y la aplicación del gobierno de clase, defendiendo los intereses de propiedad de los ricos y haciendo valer la inmensa brecha social que los separa del 90 por ciento al fondo. Independientemente de quien controle la Casa Blanca en enero, la violencia policial continuará y, de hecho, se intensificará. Cuanto más aumenten las tensiones sociales, tanto más violenta será la campaña de terrorismo policial presidida por ambos partidos.

La batalla contra la violencia policial y el racismo exige la movilización de la clase obrera como una fuerza social unida e independiente contra el sistema capitalista y un rechazo a todos los esfuerzos para dividir a los trabajadores entre sí a lo largo de líneas raciales y de otras identidades. Esto es por lo que lucha el Partido Socialista por la Igualdad en la campaña electoral de Joseph Kishore para presidente y Norissa Santa Cruz para vicepresidenta. ¡Urgimos a todos los que estén de acuerdo con esta perspectiva a apoyar nuestra campaña y unirse al PSI hoy!

(Publicado originalmente en inglés el 26 de agosto de 2020)

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