Una evaluación política del acto del Día Internacional del Trabajador organizado por el CICI

4 mayo 2017

El mitin en línea del Día Internacional del Trabajador del 2017, celebrado el domingo 30 de abril, reflejó un desarrollo significativo en la construcción de la Cuarta Internacional como Partido Mundial de la Revolución Socialista.

Este acto, el cuarto organizado por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) desde mayo del 2014, tuvo una audiencia de más de 50 países. Por supuesto, debido a que fue transmitido en vivo a través de zonas horarias, muchos oyentes accedieron a los discursos hasta después del evento. La audiencia en Facebook y en YouTube de las primeras 24 horas alcanzó aproximadamente 7.500 personas.

El contenido político fue aun más significativo, con trece presentadores de siete países y en cuatro idiomas diferentes. Colectivamente, presentaron una perspectiva revolucionaria marxista sobre las cuestiones políticas contemporáneas e históricas de mayor relevancia para la clase obrera internacional. El tema principal fue la lucha contra la guerra imperialista. Dentro de este marco, los ponentes analizaron la crisis económica mundial, la situación social y política en el sur de Asia, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea o brexit y el colapso más general de la UE, la crisis internacional de refugiados, la crisis política y social del capitalismo estadounidense y las condiciones explosivas en América Latina.

Es la primera vez desde 1970 que se pronuncia una sección en Francia ante una reunión pública del Comité Internacional. El líder del recién formado Parti de l'égalité socialiste (PES), Alex Lantier, habló sobre el llamado del partido a un boicot activo a la segunda ronda de las elecciones presidenciales entre la neofascista del Frente Nacional, Marine Le Pen, y el exbanquero y exmiembro de la derecha del Partido Socialista, Emmanuel Macron.

También se pronunció Sven Wurm, el portavoz de los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social de la Universidad Humboldt en Berlín. El JEIIS y la sección alemana del CICI, Sozialistische Gleichheitspartei, han luchado contra los esfuerzos encabezados por el profesor de dicha institución, Jörg Baberowski, para reescribir la historia alemana y rehabilitar el fascismo. Los trotskistas en Alemania han sido los únicos explicando la importancia del tal revisionismo histórico. Su campaña se ha convertido en un tema político central en Alemania. Todos los principales diarios burgueses se han visto obligados a comentar encolerizados sobre la influencia del World Socialist Web Site y el JEIIS.

Un elemento crítico del genio político de Lenin en los años que precedieron a la Revolución Rusa de 1917 fue su estudio cuidadoso del desarrollo de los partidos y tendencias políticas como un reflejo más amplio de los cambios en las fuerzas de clase. Si empleamos este enfoque para evaluar el significado político del acto del Día Internacional del Trabajador, debemos entender que los “logros” de este evento —el alto nivel teórico y político y el tamaño de la audiencia— son una expresión de un proceso social objetivo.

El año pasado fue testigo de ciertas indicaciones importantes —aunque políticamente limitadas— de una radicalización de los trabajadores y la juventud. Estas incluyen el apoyo al senador de Vermont, Bernie Sanders, y las protestas contra el gobierno de Trump en Estados Unidos; las protestas en Francia contra las reaccionarias “reformas” laborales y el rechazo generalizado a la “elección” entre Macron y Le Pen; la jornada de huelga más grande en la historia contra la agenda derechista del gobierno de Narendra Modi en India; y un crecimiento considerable en los conflictos de clase en China.

Detrás de dicha radicalización, el factor más importante ha sido la crisis objetiva del capitalismo mundial que está entrando en una nueva y más profunda etapa casi una década después del colapso financiero del 2008. El último cuarto de siglo de guerras interminables, impulsadas por el imperialismo norteamericano, se está convirtiendo en un conflicto cada vez más directo entre las potencias nucleares. Alrededor del mundo, la desigualdad social está alcanzando niveles no vistos desde principios del siglo XX. Al mismo tiempo, las clases dirigentes están desmantelando todas las formas democráticas de gobierno, recurriendo cada vez más a los grupos ultranacionalistas y de tendencia fascista para fichar a los inmigrantes como chivo expiatorio y creando el marco para reprimir despiadadamente toda oposición social a los dictados de la élite empresarial y financiera. En EE.UU., el gobierno de Trump es la representación desmaquillada del dominio de la oligarquía.

Aún estamos ante una brecha enorme entre el estado avanzado de la crisis del capitalismo y el nivel actual de conciencia en la clase obrera. El presidente del Consejo Editorial Internacional del WSWS, David North, abarcó este problema en su discurso:

Mientras el capitalismo se acerca al abismo, también crea las condiciones para la radicalización política de la clase obrera —de miles de millones de seres humanos, en todo el mundo. Está claro que la conciencia social va a la zaga del ser social, pero eso no significa que la clase obrera no perciba ya la bancarrota del sistema social existente y que éste no tiene nada que ofrecerles a las masas —mucho menos que todo, la esperanza de un futuro mejor…

Sí, la clase obrera sufre de una crisis de liderazgo político. Pero es una crisis que puede resolverse porque la clase obrera es una fuerza revolucionaria que entraña la posibilidad objetiva de la reconstrucción socialista de la sociedad.

Hoy día, explicó North, no hay otra tendencia política aparte del CICI que procure construir un liderazgo socialista en la clase obrera. “Ninguna otra organización en el mundo puede declarar con gravedad que representa los intereses de la clase obrera o que avanza un programa revolucionario”, dijo.

Es un hecho político que el mitin del CICI fue la única reunión del Día Internacional del Trabajador en todo el mundo donde se llevó a cabo una evaluación seria de la crisis mundial del capitalismo y presentó una perspectiva y estrategia para la revolución socialista mundial. Las organizaciones pequeñoburguesas de pseudoizquierda —sean pablistas, “capitalistas de Estado”, anarquistas o una de las innumerables corrientes políticas nacionalistas, étnicas, raciales y de género— no tienen absolutamente nada que ofrecerle a la clase obrera en cuanto a un programa y una perspectiva. En un documento publicado la semana pasada por la revista Internacional Viewpoint, los pablistas, quienes se identifican fraudulentamente con la Cuarta Internacional, reconocieron con franqueza su propia bancarrota política, afirmando: “La idea clave es que no podemos generalizar un modelo sobre lo que el FI [Cuarta Internacional] debe hacer...”.

El CICI es el único representante del marxismo revolucionario y del trotskismo. En los próximos días, el WSWS estará publicando todos los discursos del acto de este fin de semana. Instamos a todos nuestros lectores a estudiarlos cuidadosamente ya que cada uno incorpora el uso de la teoría marxista para el desarrollo del programa político de la revolución socialista internacional.

Joseph Kishore