Resolución del Quinto Congreso Nacional del PSI (EUA)

El resurgir de la lucha de clases y las tareas del Partido Socialista por la Igualdad

18 agosto 2018

Esta resolución fue adoptada por unanimidad por el Quinto Congreso Nacional del Partido Socialista por la Igualdad de los EUA, que se celebró del 22 al 27 de julio de 2018. El Congreso fue introducido con un informe por parte de David North, el presidente nacional del Partido Socialista por la Igualdad y del Consejo Editorial Internacional del World Socialist Web Site. El Congreso aprobó también la resolución “¡Liberar a Julian Assange!”.

Introducción

1. El sistema capitalista mundial ha entrado en un período de crisis social y política aguda, caracterizado por un descontento generalizado provocado por el deterioro de los estándares de vida y la extrema concentración de la riqueza, que intensifica el conflicto de clase, y la desacreditación de instituciones políticas establecidas desde hace mucho tiempo. Hay una sensación creciente en sectores sustanciales de la clase trabajadora y de la juventud de que el capitalismo es inherentemente injusto y que se necesitan cambios fundamentales en el sistema económico. Aunque este sentimiento generalizado todavía no ha llegado a ser un movimiento político de masas dirigido hacia poner fin al sistema capitalista, el interés por el socialismo y el apoyo a este están creciendo rápidamente. Hay indicadores claros de que la clase trabajadora está empezando a sacudirse los grilletes políticos que le imponen las agencias institucionales-burocráticas tradicionales del imperialismo, principalmente los partidos socialdemócratas y exreformistas relacionados y los sindicatos.

2. El capitalismo mundial no se ha confrontado con una tal crisis fundamental desde los años 1930. De hecho, los boletines de noticias diarios recuerdan las condiciones económicas, políticas y sociales de los años treinta. Al igual que en aquella década funesta, las tensiones entre las principales potencias imperialistas están subiendo, y amenazan con descontrolarse. Y también como en los treinta, el “índice de brutalidad” del imperialismo mundial va en constante aumento. Se están dejando de lado las pretensiones humanitarias. La masacre de palestinos indefensos en Gaza no solamente es justificada por Israel y sus aliados, sino que los asesinatos son celebrados. Las atrocidades horríficas cometidas por Arabia Saudí contra Yemen, con armamento suministrado por los EUA, apenas si son mencionadas en la prensa. Se trata a millones de personas, a quienes las guerras imperialistas y las políticas económicas han dejado en la indigencia y sin hogar, como si sus vidas no tuvieran valor. El presidente de los Estados Unidos amenaza abiertamente a un pequeño país como Corea del Norte con “fuego y furia como nunca hemos visto”, en otras palabras, un ataque nuclear, en el que decenas de millones morirían, sin ninguna reacción significativa en los círculos gobernantes, ni en los EUA ni en otros países. El ahogamiento de inmigrantes en el Mediterráneo, la encarcelación de refugiados aterrados en campos de concentración, e incluso la separación de los hijos de sus padres, se han vuelto lo “nuevo normal”. Estas crisis están siendo empeoradas por el cambio climático inducido por la humanidad en conjunto y la degradación medioambiental, que han matado a miles de personas, desplazado a decenas de millones, y amenazan con una catástrofe global.

3. El alcance de la crisis capitalista se expresa en la degeneración política, cultural y moral de la clase gobernante. En país tras país, partidos nacionalistas extremistas están siendo elevados a los niveles más altos del Estado. Ochenta y cinco años después del ascenso de Hitler al poder, fascistas abiertos (Alternativa para Alemania) son el principal partido de oposición en el Bundestag (parlamento) alemán, mientras el partido de tipo fascista, la Lega, forma parte de la coalición de gobierno en Italia. Los partidos socialdemócratas y conservadores tradicionales de la clase dirigente, pudriéndose en vida, se están adaptando al programa de la extrema derecha. Las clases dirigentes de Europa y de los Estados Unidos, aterradas por la resistencia social, se vuelven hacia formas autoritarias de gobierno y se embarcan en un intento desesperado por censurar el Internet.

4. La crisis global de régimen de clase encuentra su expresión más avanzada en el epicentro del capitalismo mundial, los Estados Unidos, que concentran en su seno todas las contradicciones del sistema mundial. La elección de Donald Trump señaló un punto de inflexión crítico en la historia política estadounidense. Aunque sus rivales burgueses lo pintan como un monstruo salido del infierno, Trump —cuya riqueza proviene de décadas de fraudes en las industrias financiera, inmobiliaria, de los casinos y del entretenimiento— es mucho mejor entendido como la personificación del parasitismo de la clase dirigente estadounidense y la criminalidad que impregna las operaciones de todo el sistema.

5. En los albores del imperialismo estadounidense, cuando los Estados Unidos estaban surgiendo como la principal potencia mundial, el presidente Theodore Roosevelt acuñó la frase “hable bajito y lleve un palo grande”. Sin embargo, con el declive de la economía estadounidense respecto a sus rivales mundiales, el imperialismo estadounidense está intentando cada vez más hacer uso de su poderío militar para mantener su posición global. Las amenazas bélicas de Trump de “hacer a Estados Unidos grande de nuevo” tienen su origen en una sensación atemorizada de crisis y declive nacional. Pero los medios por los que pretende restaurar la “grandeza” de Estados Unidos tienen que llevar al desastre. La política del “Estados Unidos primero” de Trump está desmantelando de manera temeraria las instituciones mediante las cuales la hegemonía de los Estados Unidos se viene ejerciendo desde que terminara la Segunda Guerra Mundial. No solo se está enemistando con aliados críticos en Europa Occidental y Asia, sino, además —con sus denuncias simultáneas a Canadá y México— está aislando a los Estados Unidos dentro del continente americano.

6. Trump calcula que los aliados tradicionales de los Estados Unidos, colocados ante el espectro de las sanciones económicas, no tendrán más remedio que inclinarse ante los dictados estadounidenses. Pero más peligroso para los Estados Unidos que la ira y los resentimientos de los presidentes y primeros ministros burgueses a los que él insulta regularmente, es la ira provocada por las invectivas de Trump en las masas de los pueblos de todo el mundo. Los esfuerzos de los Estados Unidos por ocultar sus depredaciones imperialistas tras las banderas de la “democracia” y los “derechos humanos”, ya erosionados por décadas de guerra, han quedado totalmente desacreditados. La resistencia mundial al imperialismo estadounidense en las amplias masas por todo el mundo está emergiendo como un factor político significativo, especialmente en la medida en que se intersecta e interactúa con la radicalización social creciente dentro de los Estados Unidos.

7. La administración Trump preside un país con niveles insostenibles de desigualdad social. Sus acciones son la expresión del callejón sin salida del capitalismo estadounidense. Bajo la administración Trump, la “guerra contra el terror” se está transformando peligrosamente en la “guerra a los inmigrantes”. Las medidas antidemocráticas y de Estado policial dirigidas contra los trabajadores inmigrantes serán utilizadas contra toda la resistencia social a las políticas de la clase dirigente de guerra y contrarrevolución social.

8. La ruptura con las formas democráticas de gobierno viene acompañada de feroces conflictos al interior del aparato estatal. Cada día el presidente lanza sus invectivas verbales, mientras los demócratas exponen sus fantasías neomacartistas acerca de rusos “sembrando la discordia” en Estados Unidos. No hay nada ni remotamente progresista, mucho menos dignificado, en la oposición a Trump montada por el Partido Demócrata y sectores de los medios. Ellos representan otra facción reaccionaria de la clase dirigente. Se oponen a Trump principalmente argumentando que su política exterior —particularmente en relación con Rusia— está socavando antiguos intereses estratégicos del imperialismo estadounidense.

9. La clase dirigente está desmantelando las viejas formas de gobierno, alineando las estructuras del Estado con el carácter oligárquico de la sociedad. Pero este proceso se está topando con una resistencia creciente y cada vez más consciente dentro de la clase trabajadora a la desigualdad social y los ataques a los derechos democráticos. Tras décadas de supresión por parte de los sindicatos, el nivel de la actividad huelguística —la forma más básica de lucha de clases— se ha elevado dramáticamente. Este proceso global incluye protestas contra la austeridad en Irán, una serie de huelgas a nivel estatal en los EUA, huelgas de masas en Alemania, la movilización de trabajadores en Francia contra las reformas laborales derechistas y huelgas de docentes y académicos por toda América Latina y el Medio Oriente.

10. La intensificación de la lucha de clases impone una inmensa responsabilidad al Comité Internacional de la Cuarta Internacional y al Partido Socialista por la Igualdad de los Estados Unidos. La clase trabajadora está buscando resistir al ataque continuo a las condiciones de vida y los derechos democráticos. Sin embargo, la crisis del capitalismo y los preparativos conscientes de las élites gobernantes para la guerra y la dictadura están avanzando más rápidamente que la consciencia de clase de la clase trabajadora. El reconocer esta realidad política no justifica el pesimismo, la forma de subjetivismo ahistórico más miope e inútil. Más bien, exige una mayor determinación, arraigada en una comprensión de las experiencias históricas de la lucha de clases a lo largo del siglo pasado y la crisis objetiva actual, para elevar la consciencia política de la clase trabajadora al nivel requerido por las tareas históricas con las que se confronta.

11. La relación entre la crisis objetiva del sistema capitalista global y la consciencia de clase de la clase trabajadora no es estática, sino dinámica. No escasearán los acontecimientos explosivos —especialmente los que surjan de la experiencia de hecho del conflicto de clase— que socaven las creencias tradicionales y que radicalicen la consciencia social. Solo un partido marxista, condicionado por la perspicacia teórica y el conocimiento histórico, puede detectar, analizar y prepararse para el proceso muy arraigado que asumirá “de repente” la forma de luchas revolucionarias de masas. La tarea del partido revolucionario, por lo tanto, no es especular si se puede construir un movimiento revolucionario. Lo que se pueda lograr o no, se determinará en la lucha.

12. La estimación de Trotsky escrita en 1940, en medio de las etapas iniciales de la Segunda Guerra Mundial, se aplica de manera todavía más enérgica setenta y ocho años después:

Hoy ya no se trata, como en el siglo diecinueve, simplemente de asegurar un desarrollo de la vida económica más rápido y saludable: hoy se trata de salvar a la humanidad del suicidio. Es precisamente la agudeza del problema histórico lo que les corta completamente el suelo de debajo de los pies a los partidos oportunistas. El partido de la revolución, por el contrario, encuentra una fuente de poder inagotable en la consciencia del hecho de que lleva a cabo una necesidad histórica inexorable.

Ochenta años de la Cuarta Internacional

13. En esta situación histórica, el propio partido revolucionario es un inmenso factor en determinar el resultado de la crisis objetiva. Una evaluación de la situación objetiva y una apreciación realista de las posibilidades políticas, que excluya el impacto de la intervención del partido revolucionario, es absolutamente ajena al marxismo. El partido revolucionario marxista no comenta simplemente los acontecimientos, sino que participa en los acontecimientos que analiza y, mediante su conducción en la lucha por el poder obrero y el socialismo, se esfuerza por cambiar el mundo.

14. Este año marca el ochenta aniversario de la fundación de la Cuarta Internacional en septiembre de 1938. Durante sesenta y cinco de los ochenta años de su existencia, el trabajo de la Cuarta Internacional ha sido desarrollado bajo el liderazgo del Comité Internacional. Desde la perspectiva ventajosa de 2018, no hay duda de que el análisis histórico, los principios y el programa sobre los que se fundó la Cuarta Internacional en 1938, y que fueron mantenidos en la publicación de la Carta Abierta que estableció el Comité Internacional en 1953, han sido reinvindicados por todo el rumbo del desarrollo histórico.

15. Todas las cuestiones sobre la legitimidad histórica y política de la lucha llevada a cabo por el movimiento trotskista contra el estalinismo quedaron respondidas, de manera decisiva e irrefutable, por la disolución de los regímenes estalinistas entre 1989 y 1991 y la reintroducción del capitalismo por toda Europa del Este, en la Unión Soviética, China y Vietnam. La burocracia estalinista de la Unión Soviética, como predijera Trotsky en La revolución traicionada (escrito en 1936), liquidó las relaciones de propiedad nacionalizada establecidas tras la Revolución de Octubre de 1917. Los acontecimientos de 1989-1991 no solo justificaron la lucha de la Cuarta Internacional contra el estalinismo, sino que también expusieron la bancarrota teórica de esas tendencias antitrotskistas que habían afirmado que el poder estatal, en los regímenes establecidos por la Unión Soviética, Europa del Este y China, fue ejercido por una nueva clase gobernante en una nueva forma de sociedad explotadora. Pero esa “nueva clase” de explotadores, descubierta con gran pompa por Max Shachtman y sus sucesores, actuó de una manera que contradecía totalmente su teoría. A diferencia de cualquier otra clase gobernante de la historia, ¡esta se disolvió a sí misma a propósito! Lejos de ser los guardianes de nuevas formas de propiedad, los regímenes burocráticos demostraron ser, como Trotsky había anticipado, el instrumento político de la restauración del capitalismo y la reconstitución de una clase capitalista.

16. El Comité Internacional fue fundado en 1953 en oposición a una nueva forma de revisionismo antitrotskista, propuesta principalmente por Michel Pablo y Ernest Mandel, quienes afirmaban que los regímenes estalinistas eran los medios por los cuales se iba a realizar el socialismo. Las burocracias estalinistas presidirían durante siglos de Estados obreros deformados. Esta perspectiva mórbida elevó a las burocracias estalinistas a ser la principal fuerza progresista de la historia, y relegó a la clase trabajadora a nada más que una fuerza social secundaria que ejercía presión sobre la conducción burocrática, y negaba totalmente la necesidad de la Cuarta Internacional. Los pablistas otorgaban sus elogios políticos a una multitud de movimientos nacionalistas burgueses y pequeñoburgueses radicales. Nasser en Egipo, Ben Bella en Argelia, Perón en Argentina y, especialmente, Castro en Cuba (por mencionar nada más a los héroes pablistas más famosos) fueron recibidos como parangones de una nueva vía al socialismo, sin la lucha revolucionaria independiente de la clase trabajadora y sin la conducción de un partido trotskista-marxista.

17. La escisión con los pablistas en 1953 marcó solo el principio de una prolongada lucha política contra el oportunismo antitrotskista dentro de la Cuarta Internacional. La lucha entre el revisionismo pablista y el “trotskismo ortodoxo” no era solo una guerra de palabras. Surgió de condiciones políticas objetivas y reflejaba los intereses de fuerzas de clase reales. El pablismo fue la expresión política de los esfuerzos de la pequeño-burguesía para subordinar, a sus propios intereses, a la clase trabajadora. En la medida en la que las condiciones del boom de postguerra, y la influencia todavía sustancial de las burocracias estalinistas, socialdemócratas y sindicales y organizaciones nacionalistas burguesas, suprimieron la consciencia de clase y la lucha de clases revolucionaria, la relación de fuerzas dentro de la Cuarta Internacional favoreció a los pablistas. La retirada del Workers Revolutionary Party (WRP) [Partido Revolucionario de los Trabajadores] en Gran Bretaña en los años 1970 de los principios que sus dirigentes antes habían defendido —en la lucha contra Pablo y Mandel en 1953 y en oposición a la reunificación del Socialist Workers Party [Partido Socialista de los Trabajadores] estadounidense con los pablistas en 1963— amenazaron con destruir el Comité Internacional.

18. La oposición al rumbo pablista del WRP que surgió dentro de la Workers League [Liga Obrera] (predecesora del Partido Socialista por la Igualdad de los Estados Unidos) entre 1982 y 1985 demostró ser decisiva para reunir a rodo el Comité Internacional en defensa del programa del movimiento trotskista históricamente desarrollado. Con la suspensión del Workers Revolutionary Party en diciembre de 1985, seguido de la escisión formal en febrero de 1986, los trotskistas ortodoxos retomaron el control del Comité Internacional. No es casual que esta victoria decisiva tuviera lugar teniendo de fondo la crisis terminal final de los regímenes estalinistas en la Unión Soviética y Europa del Este, la capitulación universal de los partidos y sindicatos obreros de masas existentes en respuesta a la ofensiva del capitalismo mundial, y la impotencia evidente de los movimientos burgueses nacionales ante el neocolonialismo imperialista mundial. El debilitamiento de esas agencias del imperialismo socavaron las fuerzas pablistas.

19. Tras la escisión de 1985-1986, el Comité Internacional inició, en base a la teoría marxista y a todo el legado del movimiento trotskista, un proceso de clarificación política y desarrollo organizativo. La transformación de las ligas que existían antes en el Comité Internacional en nuevos Partidos Socialistas por la Igualdad fue emprendida adelantándose al papel independiente y decisivo que el movimiento trotskista desempeñaría en una nueva época de ascenso revolucionario de la clase trabajadora. El establecimiento del World Socialist Web Site en febrero de 1998, una iniciativa sin precedentes que reconocía y hacía un uso creativo del potencial revolucionario del Internet, posibilitó una vasta expansión del público para el marxismo revolucionario y la influencia política del movimiento trotskista.

20. Habiendo sido corroborados por la historia sus principios y programa, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional es ahora la fuerza crítica en la unificación de de la clase trabajadora internacional y la construcción del Partido Mundial de la Revolución Socialista.

La crisis social y la radicalización de la clase trabajadora

21. Las contradicciones básicas del capitalismo —entre la economía internacional y el sistema del Estado-nación, y entre la producción socializada y la apropiación privada de la ganancia— se expresan en la intensificación del conflicto geopolítico y el peligro de una tercera guerra mundial, el crecimiento de la desigualdad social, la descomposición de las formas democráticas de gobierno a nivel internacional y, sobre todas las cosas, la radicalización política de la clase trabajadora.

22. Se cumplen ahora diez años del colapso financiero de 2008, que representó no una recesión coyuntural, sino una crisis sistémica del sistema capitalista. En enero de 2009, el PSI advirtió de que no podría haber una respuesta “socialmente neutra” a la crisis, y de que “todas las medidas tomadas tenían por objetivo asegurar los intereses de los sectores más poderosos de la élite financiera”. La respuesta de la clase trabajadora a la crisis, predijimos, sería una intensificación del ataque a la clase trabajadora y una expansión de la violencia militarista a nivel internacional, empeorando las tensiones entre las principales potencias imperialistas y capitalistas.

23. Este análisis ha demostrado ser correcto. A lo largo de los últimos diez años, las clases dirigentes del mundo, dirigidas por la administración Obama en los EUA, han canalizado billones de dólares hacia los mercados para reinflar burbujas de valores, a ser pagadas mediante la imposición de medidas de austeridad, recortes salariales y un ataque constante a los programas sociales. Las consecuencias son evidentes en el estado de las relaciones sociales y los niveles de desigualdad social que prevalecen en todo el mundo.

24. La concentración de riqueza en manos de la élite financiera es mayor que en cualquier otro momento de la historia moderna. Según el “Informe sobre la riqueza mundial” de la empresa consultora Capgemini, la riqueza de los millonarios (18,1 millones de personas) sobrepasó los $70 billones por primera vez en 2017, creciendo por más del 10 por ciento desde el año anterior. Otro informe, el “Censo de milmillonarios” publicado en mayo por Wealth-X, encontró que la población global de milmillonarios creció un 15 por ciento, a 2.754 personas, entre 2016 y 2017, y que la riqueza de esos milmillonarios subió un 24 por ciento a un nivel récord de $9,2 billones, equivalente al 12 por ciento del producto interior bruto de todo el planeta. El factor central en este aumento de la riqueza ha sido la subida de la bolsa, con la capitalización de mercado global creciendo el 21,8 por ciento, mientras que el Índice Industrial Dow Jones se ha cuadruplicado a lo largo de la década pasada.

25. La acumulación de riqueza extrema ha sido, en una medida extraordinaria, alimentada por la especulación financiera, que ha sido apoyada por el gobierno, ejemplificada por su largo programa de “relajación cuantitativa”. Pero hay cada vez más indicadores de que la especulación en los mercados ha alcanzado niveles insostenibles. La deuda marginal total (es decir, dinero prestado usado para comprar acciones) ahora está en aproximadamente $670 mil millones. Esto representa el 3 por ciento del producto interior bruto, que es mayor que en cualquier otro momento desde el desplome de 1929. Las acciones de apenas cuatro compañías —Facebook, Apple, Amazon, Google y Netflix— representan el 10,6 por ciento de toda la riqueza de la bolsa.

26. Aunque el juego de azar en el mercado sancionado por el gobierno ha enriquecido a la oligarquía financiera, las condiciones para las amplias masas de la población se están deteriorando a un ritmo espantoso. Según un informe publicado por Credit Suisse a finales del año pasado, “Cada uno de los 3,5 mil millones de los adultos más pobres del mundo tienen activos de menos de $10.000 (£7.600). De manera colectiva, esas personas, que representan el 70 por ciento de la población mundial en edad laboral, representan apenas el 2,7 por ciento de la riqueza global”. En los Estados Unidos, tres personas —Jeff Bezos, Bill Gates y Warren Buffett— tienen más dinero que la mitad de abajo de la población. La parte que les corresponde de los ingresos al 1 por ciento de arriba de los estadounidenses con ingresos subió del 10 por ciento en 1980 al 20 por ciento en 2016, mientras que la parte que les corresponde de los ingresos al 50 por ciento de abajo cayó del 20 por ciento al 13 por ciento a lo largo del mismo período.

27. El crecimiento extremo de la desigualdad social se expresa de innumerables maneras. Una crisis de opioides está causando estragos en muchas partes del país. Un agudo aumento de la mortalidad por la epidemia de las drogas, el abuso del alcohol y los suicidios produjo una caída en la esperanza de vida por segundo año consecutivo en 2016. Casi la mitad de la población tiene menos de $10.000 en ahorros y no podrá jubilarse. Los costes de la atención sanitaria están subiendo bajo el impacto del Obamacare, y los licenciados universitarios tienen una deuda colectiva de más de $1 billón. La reestructuración de la industria automotriz por parte de la administración de Obama fue la punta de lanza de la proliferación del empleo barato y a tiempo parcial. Las consecuencias criminales del saqueo de la infraestructura pública han quedado expuestas en la crisis del agua en Flint y la devastación de Puerto Rico por el huracán María, que mató a 5.000 personas o más.

28. La “tierra de la oportunidad ilimitada”, que siempre ha tenido un carácter mítico, ha abierto el camino a la tierra de los salarios bajos, la deuda, la inseguridad económica permanente y la desigualdad social. Durante el pasado medio siglo, las posibilidades de que un hijo gane más que sus padres han caído del 90 por ciento al 50 por ciento. Los Estados Unidos tienen ahora la mayor mortandad infantil y la más baja esperanza de vida de cualquiera de los principales países capitalistas.

29. Estos hechos tienen implicaciones políticas del más amplio alcance. Como declaró el PSI en su programa, adoptado en 2010, “En última instancia, la vasta riqueza y el poder del capitalismo estadounidense fue la causa objetiva más significativa de la subordinación de la clase trabajadora al sistema bipartidista controlado por las corporaciones. ... El cambio en las condiciones objetivas, no obstante, llevará a que los trabajadores estadounidenses cambien de opinión. La realidad del capitalismo brindará a los trabajadores muchas razones para luchar por un cambio fundamental y revolucionario en la organización económica de la sociedad”.

30. Estos cambios en la consciencia ya se están produciendo. En ningún otro país ha habido una campaña incesante tal para bloquear hasta la más elemental expresión de consciencia socialista. Sin embargo, numerosas encuestas muestran que entre los jóvenes más del 50 por ciento ven con buenos ojos el socialismo, y más preferirían vivir en una sociedad socialista que en una capitalista. Este es un cambio remarcable que verifica las concepciones del marxismo y refuta todas las teorías pequeñoburguesas sobre el final de la lucha de clases y el fin de la clase trabajadora.

La erupción del imperialismo estadounidense y el peligro de la guerra mundial

31. La contrarrevolución social es la respuesta doméstica de la clase gobernante estadounidense al largo declive del capitalismo estadounidense. Su respuesta internacional es la explosión de la violencia imperialista. Analizando la política imperialista estadounidense en 1928, un año antes del comienzo de la Gran Depresión, León Trotsky advertía: “En el período de crisis, la hegemonía de los Estados Unidos operará de manera más completa, abierta y despiadada que en el período del boom. Los Estados Unidos buscarán superar y liberarse de sus dificultades y dolencias primariamente a expensas de Europa, más allá de si esto ocurre en Asia, Canadá, Sudamérica, Australia o en la propia Europa, más allá de si esto tiene lugar pacíficamente o mediante la guerra”.

32. La guerra se ha vuelto un rasgo permanente de la política estadounidense. Tras la disolución de la Unión Soviética por parte del estalinismo en 1991, los estrategas del imperialismo estadounidense proclamaron un “momento unipolar”. La desaparición de su principal competidor durante la época de la Guerra Fría fue interpretada por la clase gobernante estadounidense como una oportunidad para utilizar su poderío militar sin limitaciones como el mecanismo central para contrarrestar el declive del capitalismo estadounidense y la erosión de los cimientos de su hegemonía mundial.

33. Un cuarto de siglo más tarde, esta política ha fracasado manifiestamente. Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 brindaron el pretexto de la “guerra contra el terror” para una vasta intensificación de la violencia militarista, claramente explicada en la doctrina de la “guerra preventiva” adoptada por la administración de George W. Bush en su Estrategia de Seguridad Nacional de 2002. Una serie de guerras e invasiones, dirigidas o respaldadas por los Estados Unidos, ha devastado a Irak, Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania, Yemen y muchos otros países. Al tiempo que llevaban a la muerte a más de un millón de personas, destruía sociedades enteras y creaba la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, estas guerras no han podido resolver la crisis del imperialismo estadounidense. Ahora se están transformando en un conflicto con las principales potencias, incluyendo a China, Rusia y los aliados imperialistas tradicionales de Washington en Europa.

34. Estados Unidos está planificando activamente una guerra mundial. La Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump, presentada en diciembre de 2017, por primera vez hace explícito que el centro de la planificación militar estadounidense es la preparación para una guerra importante que implique a grandes potencias. Tal guerra, el primer conflicto en la historia mundial en el que ambos bandos estarían armados con armas nucleares, amenazaría la supervivencia física de la humanidad. “La competencia entre grandes potencias, no el terrorismo, es ahora el foco principal de la seguridad nacional estadounidense”, declaró el Secretario de Defensa James Mattis, mencionando aparte a Rusia y a China como “potencias revisionistas”. El documento de estrategia lamenta la “complacencia estratégica” de los EUA a lo largo del período pasado, la incapacidad de reforzar la “capacidad militar” y adquirir “nuevos sistemas de armas”, y, de manera más significativa, la idea de que la guerra puede “ganarse rápidamente, desde lejos y con un mínimo de bajas”.

35. Hay una conexión inherente entre el cuarto de siglo de guerras instigadas por Estados Unidos y el surgimiento del conflicto de grandes potencias y la amenaza de guerra mundial. Como escribió David Nort, director del PSI, en julio de 2016:

La lógica estratégica del impulso de los EUA hacia la hegemonía mundial se extiende más allá de las operaciones neocoloniales en el Medio Oriente y África. Las guerras regionales en curso son elementos componentes de la confrontación que se intensifica rápidamente de los Estados Unidos con Rusia y China. Pero esta etapa más reciente en la lucha en curso por la hegemonía mundial, que está en el núcleo del conflicto con Rusia y China, está trayendo al primer plano tensiones latentes y potencialmente explosivas entre Estados Unidos y sus aliados imperialistas actuales, incluyendo —para nombrar al adversario potencial más significativo— a Alemania. Las dos guerras mundiales del siglo veinte no fueron el resultado de malentendidos. El pasado es prólogo. Como el Comité Internacional previó en 1990-1991, el empuje estadounidense por la hegemonía mundial ha reencendido rivalidades interimperialistas que se acumulaban bajo la superficie de la política mundial. [Un cuarto de siglo de guerra, Prefacio]

36. El fracaso histórico de la cumbre del G7 en junio, en medio de denuncias recíprocas de la administración Trump y los gobiernos de Europa y Canadá, es la expresión más reciente y más extrema de la creciente división transatlántica. La causa inmediata del conflicto es el nacionalismo económico del “Estados Unidos primero” de la administración Trump y amenaza con imponer barreras arancelarias a miles de millones de dólares de importaciones desde la Unión Europea, Canadá y México. Las divisiones entre Estados Unidos y la Unión Europea se acrecientan no solo por el comercio, sino también por la oposición de la UE a la política estadounidense de amenazar a Irán con la guerra al dar por terminado el tratado nuclear con Irán. Los conflictos crecientes entre las principales potencias imperialistas, sin embargo, no se pueden atribuir a la personalidad particular de Donald Trump. Son la expresión de la lucha creciente entre estas potencias por el acceso a mercados, recursos y trabajo.

37. La respuesta de las potencias imperialistas en Europa es rearmarse y afirmar sus intereses de manera independiente de los Estados Unidos. “Nosotros, como europeos, tenemos que tomar nuestro destino más en nuestras manos”, dijo en junio la canciller alemana Angela Merkel. Europa “ya no puede esperar, como hicimos de manera algo pasota durante décadas, que los EUA ya se estén encargando de ello”. Alemania y Europa “tienen que promover nuestros principios y valores en Europa, potencialmente en alianza con Canadá o Japón”. Bajo Merkel, Alemania ha arrojado su apoyo tras una fuerza militar intervencionista europea independiente bajo liderazgo alemán y francés.

Golpe palaciego o lucha de clases

38. El impacto de niveles insostenibles de desigualdad social y de guerra permanente y en expansión encuentra su expresión política en la descomposición de las formas democráticas de gobierno dentro de los Estados Unidos.

39. La asunción de Trump ha llevado políticas derechistas, de tipo fascista y nacionalistas extremistas a los niveles más altos del aparato del Estado. Durante las elecciones de 2016, Trump lanzó su retórica al descontento social y la frustración, empleando una demagogia mentirosa y vacía sobre el “hombre olvidado”. El verdadero sector social de los votantes de esta administración, sin embargo, queda expresado en los recortes masivos de impuestos para los ricos, una expansión aguda del presupuesto militar y una intensificación del ataque a la educación pública, regulaciones gubernamentales, programas sociales y la clase trabajadora en su totalidad.

40. En el centro de la política de la administración Trump está la criminalización de los inmigrantes, que han sido aterrados por redadas del estilo de la Gestapo, el encarcelamiento y la deportación. Las escenas de niños siendo arrancados de sus padres en la frontera, encerrados en jaulas de quienes luego se abusa física y sexualmente, han impactado y asqueado en los Estados Unidos y en todo el mundo. La respuesta de Trump a los conflictos dentro de la clase gobernante es redoblar su atractivo de tipo fascista, persiguiendo movilizar a las fuerzas ultraderechistas sobre la base del nacionalismo extremo y la demagogia popular. El objetivo es usar como chivo expiatorio a la ya superexplotada capa de trabajadores inmigrantes por los grotescos niveles de desigualdad social que caracterizan la sociedad estadounidense.

41. El Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Agencia de Protección de Aduanas y Frontera son el terreno de entrenamiento para las futuras guerras contra la clase trabajadora. A la policía de inmigración se le ha dado una amplia competencia para violar los derechos democráticos de cualquiera, llevando a cabo búsquedas e incautaciones ilegales, exigiendo prueba de ciudadanía y deteniendo a la gente en escuelas y en lugares de trabajo de manera masiva. Prisiones construidas durante la administración Obama se están expandiendo para llegar a ser campos de concentración modernos. Este aparato represor será utilizado por la clase gobernante contra todas las formas de oposición social y política.

42. Con la administración Trump, la clase gobernante estadounidense ha cruzado una línea de no retorno. Hace ahora 18 años del robo de las elecciones de 2000 y la entrega de la presidencia a George W. Bush mediante una decisión de 5 a 4 de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Como enfatizó el WSWS en su momento, el resultado de las elecciones y su aceptación por parte de todo el establishment político demostró que ya no existían electores para los derechos democráticos básicos dentro de la clase gobernante. Las elecciones fueron seguidas por la “guerra contra el terror”, para siempre vinculadas a la Ley Patriótica, el espionaje doméstico, la “entrega extraordinaria”, la tortura patrocinada por el Estado y la Bahía de Guantánamo. La administración Obama intensificó el ataque a los derechos democráticos con la afirmación del derecho del presidente de los EUA de asesinar a cualquiera, incluyendo ciudadanos estadounidenses, sin el debido juicio.

43. La mayor baza de la administración Trump es el carácter débil y reaccionario de sus críticos dentro del establishment. En los Estados Unidos, como en Europa, la ultraderecha se está beneficiando de la ausencia de cualquier salida progresista para la ira social y el descontento.

44. En su declaración, “Golpe palaciego o lucha de clases: La crisis política de Washington y la estrategia de la clase trabajadora”, el Comité Político del PSI explicaba:

Los oponentes de Trump dentro del establishment incluyendo tanto a los demócratas como a los republicanos, hablan por una facción de la élite corporativa y financiera. Los métodos que están usando en su campaña contra Trump son fundamentalmente antidemocráticos, e implican confabulaciones entre bastidores con elementos del establishment militar y de inteligencia y la élite corporativa y financiera. Esos son los métodos de un golpe palaciego.

45. La elección de Trump en 2016 fue posible solo gracias al carácter del Partido Demócrata. Hillary Clinton se presentó como la candidata de Wall Street, el aparato militar y de inteligencia y sectores privilegiados de la clase media alta mediante la promoción de políticas de identidad. La decisión de Bernie Sanders de respaldar a Clinton —la culminación de una campaña que tenía por objetivo canalizar la resistencia social tras el Partido Demócrata— abrió el camino a que Trump hiciera un llamamiento al descontento social.

46. Tras las elecciones, los demócratas han venido trabajando para dirigir toda la oposición a Trump tras las conspiraciones y las intrigas de facciones poderosas del aparato de inteligencia, centrado en la campaña anti-Rusia y la investigación encabezada por el exjefe del FBI Robert Mueller. Mientras los demócratas han denunciado a la administración Trump por buscar un acuerdo con el gobierno de Vladimir Putin en Rusia, han ignorado, encubierto y facilitado su ataque a la clase trabajadora y a los inmigrantes, sus rebajas de impuestos para los ricos y sus preparativos sistemáticos para una guerra mundial.

47. El objetivo de la campaña anti-Rusia de los demócratas es triple: (1) lograr una política exterior más agresiva contra Rusia, que es vista por facciones dominantes dentro de las agencias militares y de inteligencia como el principal obstáculo a la hegemonía estadounidense en el Medio Oriente, que tiene que ser confrontada como prerrequisito para enfrentarse a China; (2) crear el marco para un ataque a los derechos democráticos y la imposición de un régimen de censura en Internet, presentándolo como la lucha contra las “noticias falsas” y la “injerencia rusa”; y (3) desviar la ira de millones de trabajadores y jóvenes de cualquier desafío al sistema capitalista.

48. Además de la campaña anti-Rusia, la otra principal preocupación de los demócratas ha sido la promoción del movimiento #MeToo, el cual, con el pretexto de oponerse al ataque y a la violencia sexual, ha servido para crear un ambiente de caza de brujas para socavar y erradicar derechos democráticos básicos, incluyendo el derecho al debido proceso. La campaña #MeToo ha ignorado enteramente los asuntos con los que se enfrenta la clase trabajadora, incluyendo los de las trabajadoras. Mientras la preocupación constante por el sexo ha encontrado aceptación entre los electores pudientes de clase media del Partido Demócrata, fracasaron entre la gran masa de los trabajadores, cuyas preocupaciones principales tienen que ver con problemas que se originan en su posición como clase en la sociedad capitalista, más que con su género, etnia u orientación sexual.

49. Un año y medio después de su asunción, la estrategia de los demócratas para oponerse a Trump es un caos. La administración se siente envalentonada y sigue presionando con sus esfuerzos para establecer un control ultraderechista sobre todas las instituciones del Estado, incluyendo la Corte Suprema. Los demócratas, por otro lado, están redoblando sus esfuerzos para desviar y suprimir el descontento social y político. Nada les da más miedo que el surgimiento que un movimiento popular de masas contra el rufián millonario de la Casa Blanca. No quieren hacer nada que debilite las instituciones del Estado capitalista ante el crecimiento de la lucha de clases.

Los demócratas de la CIA y la pseudoizquierda

50. La respuesta del Partido Demócrata a la elección de Trump viene determinada por su carácter de clase y la fisionomía política. Es un partido del capital financiero y del aparato militar y de inteligencia, apoyado por amplias capas de la clase media pudiente, cuyos ingresos anuales totales la colocan en el 10 por ciento más rico de la sociedad estadounidense. Aunque el ingreso de este estrato social pudiente es mucho mayor que el de la vasta mayoría de los estadounidenses, los que caen dentro de este percentil privilegiado de 90-99 son, a pesar de todo, conscientes de manera entusiasta de la vasta diferencia que hay en la escala de su riqueza comparada con la del percentil 1, 0,1 ó 0,01 más rico de la población. Ellos están mucho más insatisfechos con lo que consideran como una distribución desfavorable de la riqueza entre el 10 por ciento más rico de lo que lo están con la existencia de la pobreza de masas. Y aunque no logren una reducción de las vastas sumas asignadas a los estadounidenses muy ricos, los miembros de la clase media alta libran una feroz batalla entre sí por más del dinero que se derrama desde la cima del capitalismo estadounidense.

51. Las políticas de identidad racial, de género e identidad sexual promovidas por el Partido Demócrata están atadas a sórdidos conflictos dentro de la clase media alta por el acceso a cargos en corporaciones, universidades, sindicatos y el aparato estatal. Las denuncias ahora rutinarias de uno u otro individuo por supuestas “microagresiones”, racismo y, lo más peligroso de todo, acoso sexual, no representan ninguna otra cosa que la transformación en arma de la política identitaria.

52. A sectores de la pseudoizquierda ha empezado a gustarles hacer llamamientos para crear un nuevo “partido del 99 por ciento”. Esta consigna implica que hay intereses comunes entre los que cobran $25.000 al año (los ingresos anuales para un trabajo de $12 la hora) y los que cobran una remuneración anual (aparte de ganancias por inversiones) de $250.000 a $1.000.000. Esta consigna, sociológicamente absurda y políticamente reaccionaria, tiene por objetivo subordinar a la clase trabajadora a la clase media-alta y al Partido Demócrata.

53. Como ha documentado el WSWS, en las elecciones de mitad de período de 2018, los demócratas han presentado como candidatos una cantidad sin precedentes de exagentes de inteligencia y veteranos del ejército. Las políticas de los “demócratas de la CIA” no están en conflicto con la política de la pseudoizquierda de la clase media-alta, sino que más bien se corresponde con esta, como se expresa en organizaciones tales como los Demócratas Socialistas de Estados Unidos (DSA) y la Organización Socialista Internacional (ISO). En “Golpe palaciego o lucha de clases”, el WSWS declaraba:

El rasgo característico de la política de la clase media es su falta de independencia de la clase gobernante. Persigue influir en el Partido Demócrata y ganarse su apoyo para reformas marginales del sistema capitalista. Aunque los elementos más liberales de izquierda dentro de este entorno político se refieren a temas de desigualdad social, ellos combinan, de la manera más desprovista de principios, llamamientos semireformistas con apoyo para el Partido Demócrata y los objetivos del imperialismo estadounidense. Esto está vinculado al hecho de que su propia posición económica privilegiada se basa en el aumento récord de las ganancias corporativas y los precios de las acciones. Su función política primaria es mantener el dominio de la clase gobernante sobre la clase trabajadora.

54. El DSA está jugando un papel cada vez más central en intentar reforzar la autoridad política del Partido Demócrata. Desde las elecciones de 2016, el número de miembros del DSA ha subido de 7.000 a 37.000. Se está ganando el apoyo de una capa de la juventud que busca una oposición socialista al capitalismo y está buscando volver a dirigir este sentimiento de nuevo tras los demócratas. La campaña de Alexandria Ocasio-Cortes, miembro del DSA, que derrotó al congresista saliente Joseph Crowley en las elecciones primarias al congreso en Nueva York en junio, demuestra su papel. Aunque se beneficia del descontento social para derrotar a Crowley, el cuarto demócrata más alto en la Cámara de Representantes, Ocasio-Cortez se ha dado prisa por bruñir sus credenciales del establishment, al tiempo que es elogiada por los medios corporativos. El llamamiento del DSA y Ocasio-Cortez para “abolir el ICE” —en realidad, cambiarle el nombre y conservar todas sus feroces potestades— está siendo asumido por una facción de los dirigentes del Partido Demócrata.

55. Tanto al miedo al interés creciente por el socialismo y a la función de grupos como el DSA se les dio expresión en un artículo del New York Times tras la victoria de Ocasio-Cortez en las primarias (“Los socialistas milenarios están viniendo”, por Michelle Goldberg). Goldberg escribe, “Hablar del control popular de los medios de producción es anatema para muchos demócratas viejos, incluso los muy progresistas. Encuentra más eco en la juventud; un sondeo reciente muestra que el 61 por ciento de los demócratas con entre 18 y 34 años de edad tienen una buena opinión del socialismo. La combinación de la Gran Recesión, el aumento del coste de la educación, la falta de fiabilidad del seguro médico y la precariedad creciente en el lugar de trabajo han dejado a los jóvenes con una continua inseguridad material. No tienen recuerdos del fracaso generalizado del comunismo, pero los fracasos del capitalismo están en todas partes a su alrededor”.

56. La conclusión de Goldberg es que el Partido Demócrata abra sus puertas al DSA y a sus candidatos como medida para renovar el partido:

Hay por ahí más candidatos como Ocasio-Cortez, y los demócratas tienen que darles la bienvenida. Necesitan su juventud, su celo y sus ganas para hacer el trabajo de reconstruir el partido como una institución de barrio. Y están viniendo, le guste o no a la dirección del partido.

57. De hecho, no hay ni huella de socialismo genuino en el programa del DSA y partidos similares pseudoizquierdistas. Sus propuestas de reformas sociales limitadas están conectadas con el apoyo al Partido Demócrata y la defensa de la dominación organizativa de los sindicatos corporativos sobre la clase trabajadora. Es decir, brindan un barniz pseudoizquierdista a las instituciones que están librando una guerra contra la clase trabajadora.

58. Los grupos de la pseudoizquierda se abstienen de luchar contra el militarismo imperialista, o bien ofrecen racionalizaciones deshonestas para apoyar las operaciones del ejército estadounidense. El papel particular de la ISO en los EUA es articular de la manera más clara la política del Departamento de Estado estadounidense y la CIA dentro del entorno de la política pseudoizquierdista. Es el más ferviente partidario de la campaña respaldada por los EUA para el cambio de régimen en Siria y ha desarrollado vínculos estrechos con facciones del Estado que hacen llamamientos abiertamente para una intervención militar más agresiva en Siria y contra Rusia.

59. La expresión más condenatoria del apoyo de la pseudoizquierda al imperialismo es el silencio respecto a las amenazas crecientes contra el periodista y fundador de WikiLeaks Julian Assange, quien permanece atrapado en la embajada de Ecuador en Londres y se expone al peligro de ser echado, arrestado y extraditado a los EUA, donde se enfrentaría a acusaciones criminales de espionaje.

60. El papel traicionero de las organizaciones pseudoizquierdistas de la clase media-alta es un fenómeno internacional. En Grecia, la “Coalición de la Izquierda Radical”, Syriza, lleva tres años y medio dirigiendo un gobierno de coalición, tiempo durante el cual ha implementado obedientemente las exigencias de los bancos europeos y actuó como perpetrador de primera línea de la política antirrefugiados de la Unión Europea. En Alemania, el partido La Izquierda está apoyando e implementando medidas de austeridad y ataques a los inmigrantes, adoptando en buena medida el programa de la fascista AfD.

61. La promoción del DSA, la ISO y otros grupos de la pseudoizquierda por facciones del establishment político es igualada por los esfuerzos sistemáticos por suprimir al World Socialist Web Site. Mientras que la revista Jacobin, afiliada al DSA, es citada regularmente por el New York Times y las búsquedas de Google le dan lugares privilegiados, el WSWS ha sido el principal blanco de los mecanismos de censura implementados por Google, Facebook y otras compañías de Internet, en estrecha alianza con las agencias de inteligencia y el Estado. Mientras masas de trabajadores y jóvenes están buscando una manera de oponerse al capitalismo y luchar por el socialismo, están siendo dirigidos a organizaciones que sirven como los brazos auxiliares del Estado y del aparato político burgués.

La importancia del resurgir de la actividad huelguística

62. Un movimiento genuino contra la administración Trump no vendrá de la clase gobernante ni de la clase media alta, sino de las amplias masas de la población, la clase trabajadora, que está totalmente excluida de la vida política. La realidad de la crisis capitalista ya ha llevado este año a expresiones iniciales significativas de lucha obrera. A lo largo de los últimos 30 años los sindicatos suprimieron casi todas las expresiones organizadas de la lucha de clases. Pero desde principios de 2018, los docentes se han comprometido en una serie de huelgas y paros —en West Virginia, Oklahoma, Nueva Jersey, Arizona, Carolina del Norte, Colorado y Kentucky. También ha habido huelgas de los trabajadores de las telecomunicaciones en West Virginia y de trabajadores de servicios de la Universidad de California.

63. El crecimiento de la lucha de clases confirma los principios teóricos fundamentales del marxismo y la perspectiva política elaborada y desarrollada por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional. Ha demostrado:

Que la clase es la división social fundamentalde la sociedad estadounidense y mundial, no la raza, el género ni la identidad sexual. Esto ha expuesto el fraude de la división de los EUA en Estados “rojos” y “azules”. Muchas de las batallas de clase este año han estallado en Estados “republicanos”, donde la clase trabajadora ha sido calumniada por los demócratas y sus adjuntos políticos como racista y atrasada.

Que la clase trabajadora es la fuerza social revolucionaria básica sobre la cual hay que basar un movimiento contra la guerra, el autoritarismo, la censura y la desigualdad.

Que la lucha de clases es una lucha internacional. Como escribió el CICI en 1988, “Dados los nuevos rasgos del desarrollo del capitalismo, incluso la forma de la lucha de clases tiene que asumir un carácter internacional. Hasta las luchas más elementales de la clase trabajadora plantean la necesidad de coordinar sus acciones en una escala internacional”.

Que los sindicatos nacionalistas y procapitalistas no son organizaciones obreras, sino brazos corporativos de la patronal y del Estado que sirven para bloquear y reprimir la oposición a la desigualdad y al sistema capitalista.

64. Cada una de las principales huelgas docentes de este año fue iniciada por profesores de la base, no los sindicatos. En la primera de esas huelgas, en West Virginia, una ola expansiva de huelgas espontáneas locales obligó a los sindicatos a convocar un paro limitado a nivel estatal para descargar tensiones y contener el descontento de los docentes. Cuando los sindicatos ordenaron volver al trabajo, basándose en un acuerdo con el gobernador millonario del Estado, los docentes se rebelaron, forzando la continuación de la huelga. Los sindicatos entonces intensificaron sus esfuerzos, apoyados por organizaciones de la pseudoizquierda alrededor del Partido Demócrata, para desconvocar la huelga sin haber satisfecho ninguna de las principales demandas de los docentes. Los sindicatos jugaron un papel semejante en cada huelga, trabajando para suprimir y terminar con la oposición de los trabajadores.

65. La verdadera función de los sindicatos fue explicada al detalle por parte de los abogados del sindicato en la vista oral en la Corte Suprema en el caso Janus v. AFSCME sobre la constitucionalidad de los “honorarios de agencia”, que requieren que los sindicatos de los trabajadores públicos de algunos Estados paguen el equivalente de cotizaciones al sindicato, aunque no pertenezcan a un sindicato. David Frederick, en representación del Consejo 31 de AFSCME de Illinois, declaró: “El asunto clave por el que se ha estado negociando en este contrato por las cotizaciones de agencia es una limitación de la huelga. Y eso es cierto en muchos convenios colectivos”. Frederick continuó: “Las cotizaciones son el sacrificio. La seguridad del sindicato es lo que se sacrifica a cambio de no hacer huelgas”. Si la corte decide revertir precedentes previos que permitían a los Estados exigir honorarios de agencia, advirtió, “puedes despertar un incalculable espectro de malestar obrero por todo el país”.

66. La naturaleza de los sindicatos es manifiesta en el escándalo de corrupción que ha envuelto a la United Auto Workers, respecto al pago por parte de ejecutivos de Fiat Chrysler Automobiles (FCA) de más de $1,5 millones a funcionarios de la UAW implicados en negociaciones de contratos. A cambio por esos pagos, la UAW impuso, por medio de la intimidación y el fraude, contratos que abolían la jornada de ocho horas, redujo a la mitad los salarios de una nueva categoría de trabajadores de “segundo nivel”, y expandió el número de trabajadores temporales a tiempo parcial que pagan cotización al sindicato pero no tienen derechos.

67. El carácter de los sindicatos hinca sus raíces, fundamentalmente, no solo en la corrupción de los dirigentes individuales, sino también en la naturaleza de las propias organizaciones y los cambios en la estructura de la economía mundial. Los sindicatos nacionalistas y procapitalistas reaccionaron al aumento de la producción globalizada y la crisis y declive del capitalismo estadounidense abandonando la lucha por siquiera conquistas limitadas. El aparato sindical se integró cada vez más directamente en el marco de la patronal corporativa, con la proliferación de sociedades sindicato-patronal que aseguraron un incremento continuado de los ingresos de los ejecutivos de sindicato, incluso en la medida en la que el número de miembros de esas organizaciones caía y los salarios y prestaciones de los trabajadores se desplomaban.

68. El crecimiento de la lucha de clases es un proceso objetivo. Como declaró el WSWS en “Golpe palaciego o lucha de clases”:

La interacción de las condiciones objetivas de la crisis, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero, y la radicalización de la consciencia social masiva encontrará expresión en la erupción de la lucha de clases. La supresión que dura ya décadas de la lucha de clases por parte de la burocracia sindical, el Partido Demócrata y los patrocinadores adinerados de varias formas de la política de identidad, está llegando a su fin. La contrarrevolución social de las élites gobernantes está por toparse con un recrudecimiento de la clase trabajadora estadounidense. Las muchas formas diferentes de protesta social —en los lugares de trabajo, comunidades y ciudades enteras— adquirirán una identidad obrera, una orientación anticapitalista y un carácter social cada vez más claros. Luchas en lugares de trabajo individuales y comunidades atraerán hacia luchas unificadas a sectores más amplios de la clase trabajadora.

La lógica de la lucha de clases y la huelga general

69. Estados Unidos es un barril de pólvora social. La erupción de luchas sociales a una escala nunca antes vista en los Estados Unidos es prácticamente inevitable. Hay muchos factores —los intereses sociales comunes en amplios sectores de la clase trabajadora, la erosión de diferencias seccionales, la integración racial y étnica de la clase trabajadora, el impacto de las redes sociales basadas en el Internet— que están trabajando hacia la coalescencia de las protestas de masas. Así, es de esperar que el estallido de protestas sociales serias —más allá del asunto inmediato y más allá de su localización— se expandirá rápidamente y atraerá a millones de trabajadores hacia la participación activa en la lucha. Dada la experiencia histórica de la clase trabajadora, el resultado lógico de esta coalescencia de luchas sociales será una huelga general, que planteará la cuestión del poder político.

70. Por lo tanto, la preparación para las luchas obreras de masas requiere el desarrollo de una red interconectada de comités populares de lugar de trabajo y de barrio. La necesidad de tales comités surge de las experiencias de los propios trabajadores. Las organizaciones que afirman representarlos, los sindicatos, no solo son profundamente hostiles a la organización de luchas obreras, sino que han abandonado hasta las más limitadas formas de representación, incluyendo la resolución de agravios y la aplicación de las estipulaciones contractuales. Comités del lugar de trabajo y de fábrica plantearán exigencias tales como el control obrero de la velocidad de la línea, el fin del trabajo a varios niveles, la implementación de la jornada de ocho horas, con salario pleno y aceptable para todos los trabajadores, y el fin de las condiciones de trabajo inseguras.

71. El llamamiento del Partido Socialista por la Igualdad para la formación de comités de base de fábrica, totalmente independientes de los sindicatos controlados por las corporaciones, ha desatado la ira no solo de los burócratas reaccionarios sino la de todas las tendencias de la pseudoizquierda. “¡Cómo se atreve el PSI a desafiar la soberanía política y organizativa de los sindicatos sobre la clase trabajadora!”. Algunos portavoces de la pseudoizquierda, haciendo de cuenta que adhieren al trotskismo, acusan al PSI de abandonar el Programa de Transición. Estos abogados pequeñoburgueses de los ejecutivos de los sindicatos corporativos o bien nunca han leído o bien se han olvidado hace mucho tiempo de lo que Trotsky de hecho escribiera en el documento fundacional de la Cuarta Internacional. Instó a los miembros de la Cuarta Internacional

a crear en todas las instancias posibles organizaciones militantes independientes que correspondan más estrechamente a las tareas de la lucha de masas contra la sociedad burguesa; y, si fuere menester, no retraerse ni siquiera ante una ruptura directa con el aparato conservador de los sindicatos. Si fuera criminal darles la espalda a las organizaciones de masas en aras de fomentar facciones sectarias, no lo es menos el tolerar pasivamente la subordinación del movimiento revolucionario de las masas al control de camarillas abiertamente reaccionarias o burocráticas conservadoras disfrazadas (“progresistas”). Los sindicatos no son fines en sí mismos; solo son medios en el camino hacia la revolución proletaria.

72. Al defender la formación de comités de fábrica y del lugar de trabajo, Trotsky explicaba que estos plantean la cuestión: “¿Quién será el jefe de la fábrica: el capitalista o los trabajadores?”.

Desde el momento en el que el comité hace su aparición, un doble poder de hecho se establece en la fábrica. Por su propia esencia representa el Estado transitorio, porque incluye en sí dos regímenes irreconciliables: el capitalista y el proletario. La importancia fundamental de los comités de fábrica está contenida precisamente en el hecho de que abren las puertas, si no a un período revolucionario directo, por lo menos a un período prerrevolucionario —entre los regímenes burgués y proletario.

Las tareas del Partido Socialista por la Igualdad

73. La tarea política urgente es fortalecer la influencia política del Partido Socialista por la Igualdad en cada sector de la clase trabajadora. El PSI está encabezando la lucha por armar el movimiento obrero objetivo en desarrollo con una estrategia y una perspectiva revolucionarias intransigentes. Está luchando por conectar las luchas contra la caída de los salarios, los ataques a la atención sanitaria y la destrucción de la educación pública, a la oposición al ataque a los trabajadores inmigrantes, la brutalidad policial, la destrucción de los derechos democráticos y el peligro de una guerra mundial.

74. El cometido básico del PSI es construir una vanguardia revolucionaria e impartir un nivel de comprensión cada vez mayor a la clase trabajadora acerca de sus objetivos, y clarificar la naturaleza del movimiento que se está desenvolviendo. El PSI debe luchar para conectar la transformación de la lucha en la clase trabajadora en un movimiento político socialista, internacionalista y antiimperialista para tomar el poder del Estado y reorganizar la vida económica en base a las necesidades sociales en vez de la ganancia privada. En vez de la política de la clase dirigente, de guerra y contrarrevolución social, la clase trabajadora tiene que plantear un programa de revolución socialista.

75. La actividad política del PSI y del Comité Internacional de la Cuarta Internacional está cada vez más conectada al rumbo de los acontecimientos políticos. A lo largo del último año, el CICI y el PSI han estado en el primer plano en la lucha contra la censura en Internet y la defensa de Julian Assange. La campaña del partido por comités de fábrica, independientes de los sindicatos procorporativos, está ganando cada vez más apoyo entre docentes, trabajadores automotores y otros sectores de la clase trabajadora.

76. Un estudio de las revoluciones sociales del siglo veinte revela que las derrotas políticas fueron a menudo la consecuencia de políticas incorrectas del partido socialista durante las luchas revolucionarias. Las políticas del POUM durante la Guerra Civil española (1936-1939) se sitúan entre los ejemplos más trágicos de una derrota como resultado de políticas incorrectas. Pero otra causa de derrotas es la incapacidad del partido marxista de reconocer y responder, a tiempo y de manera suficientemente resuelta, al acercamiento de una crisis revolucionaria. La derrota de la Revolución alemana en 1923 es el ejemplo más significativo de tal incapacidad de iniciativa política. En la situación actual de crisis que se profundiza, es este último error lo que el movimiento revolucionario tiene que estar resuelto a evitar.

77. Las tareas específicas que se desprenden de esta perspectiva son:

A. El desarrollo de la base del partido en sectores clave de la clase trabajadora, incluyendo a los trabajadores automotores y los de otras manufacturas; trabajadores de las industrias de la extracción, la minería y el acero; docentes y otros empleados públicos; trabajadores de la sanidad; trabajadores de Amazon, UPS y de otros servicios de paquetería; y trabajadores de servicios. El PSI tiene que conectar una campaña agresiva para organizar comités de fábrica, de lugar de trabajo, y de barrio, independientemente de los sindicatos con la movilización política de la clase trabajadora contra el sistema capitalista. Hay que hacer todos los esfuerzos para coordinar las acciones de los trabajadores dentro de los Estados Unidos con los de otros países, haciendo consciente la unificación objetiva de la clase trabajadora a escala mundial. Todas las ramas del partido tienen que trabajar sistemáticamente para reclutar para el partido a los trabajadores más avanzados.

B. El desarrollo de una campaña contra el acoso a los trabajadores inmigrantes y las políticas fascistas de la administración Trump. Hay que llevar la lucha contra la persecución a los inmigrantes a la clase trabajadora, en base a un entendimiento de que el ataque a los inmigrantes es un ataque a todos los trabajadores, y que los métodos de Estado policial que se están empleando contra los inmigrantes serán utilizados contra cada forma de resistencia social y política. Hay que desarrollar esta campaña en oposición al Partido Demócrata y a todas sus organizaciones periféricas.

C. El desarrollo de un nuevo movimiento contra la guerra de la clase trabajadora. El PSI reafirma su apoyo a la declaración del CICI “El socialismo y la lucha contra la guerra” y los principios que esta delinea como los cimientos políticos esenciales de un movimiento de oposición a la guerra:

i. Hay que basar la lucha contra la guerra en la clase trabajadora, la gran fuerza revolucionaria de la sociedad, uniendo tras de esta a todos los elementos progresistas de la población.

ii. El nuevo movimiento de oposición a la guerra tiene que ser anticapitalista y socialista, ya que no puede haber una lucha seria contra la guerra si no es en la lucha por poner fin a la dictadura del capital financiero y el sistema económico que es la causa fundamental del militarismo y de la guerra.

iii. El nuevo movimiento de oposición a la guerra, por lo tanto, necesariamente, tiene que ser completa e inequívocamente independiente de todos los partidos políticos y organizaciones de la clase capitalista, y hostil a estos.

iv. El nuevo movimiento de oposición a la guerra, por sobre todas las cosas, tiene que ser internacional, y tiene que movilizar el enorme poder de la clase trabajadora en una lucha global unificada contra el imperialismo. Hay que responder a la guerra permanente de la burguesía con la perspectiva de la revolución permanente de la clase trabajadora, cuyo objetivo estratégico es la abolición del sistema del Estado-nación y la instauración de una federación socialista mundial. Esto hará posible el desarrollo racional y planificado de los recursos mundiales y, sobre esta base, la erradicación de la pobreza y la elevación de la cultura humana a nuevas alturas.

D. La intensificación de la campaña contra la censura del Internet, la persecución a Julian Assange y todos los ataques a los derechos democráticos, mediante la movilización más amplia de la clase trabajadora. No es solo que la clase trabajadora sea necesaria para defender los derechos democráticos, sino que los derechos democráticos son críticos para la clase trabajadora. Como la erupción inicial de la lucha de clases ha demostrado, un Internet libre y abierto es una herramienta esencial para que se organicen los trabajadores y para que se comuniquen de manera independiente de los medios capitalistas, los instrumentos del Estado y de los sindicatos. Hay que contrarrestar la censura al WSWS mediante una campaña agresiva para expandir su cantidad de lectores y desarrollar su contenido, incluyendo mediante un uso más sistemático de las redes sociales.

E. Una campaña amplia y activa para construir Juventud y Estudiantado Internacional por la Igualdad Social en los campus y en las escuelas y entre los jóvenes trabajadores. La primera mitad de 2018 ha visto expresiones significativas de una politización de los jóvenes, incluyendo las protestas de masas contra la violencia en las escuelas. Hay que dirigir esta radicalización a la clase trabajadora y canalizarla directamente hacia la fuente de la desigualdad, la guerra y la violencia: el sistema capitalista.

F. Apoyar la campaña de Niles Niemuth, el candidato del PSI para el Congreso en el 12º Distrito para el Congreso de Michigan, en las elecciones de mitad de legislatura de 2018. Esta campaña está proponiendo un programa socialista para un gobierno de los trabajadores para asegurar los derechos de la clase trabajadora, expropiar la riqueza de la oligarquía financiera, transformar los bancos y corporaciones gigantes en servicios públicos controlados públicamente, e implementar el control obrero sobre el lugar de trabajo y el proceso de producción.

78. Para llevar a cabo estas inmensas responsabilidades políticas, el partido y sus cuadros tienen que hundir firmemente sus raíces en el movimiento marxista, sobre todo la historia de ochenta años de la Cuarta Internacional, fundada por León Trotsky en 1938. No hay otro movimiento político que represente la continuidad de la lucha por el marxismo en la clase trabajadora. La inmensa historia que encarna el Comité Internacional de la Cuarta Internacional tiene que ser llevada al movimiento en desarrollo de la clase trabajadora. La intersección de la radicalización objetiva de la clase trabajadora y la práctica del partido creará las condiciones para la victoria de la clase trabajadora, la abolición del capitalismo, y la transformación socialista de la economía mundial.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 8 de agosto de 2018)