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Perspectiva

La clase trabajadora, la lucha contra la barbarie capitalista y la construcción del Partido Mundial de la Revolución Socialista: cuarta parte

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El aumento de la lucha de clases y la lucha por el socialismo

1. Las secciones anteriores de esta declaración se han concentrado en los principales elementos de la crisis del sistema capitalista mundial a principios de 2024: 1) La escalada del militarismo imperialista, encabezada por los Estados Unidos, que ha implicado un guerra por delegación contra Rusia, la preparación abierta para una guerra contra China y la adopción en Gaza del genocidio como un instrumento legítimo de la política estatal; 2) un retroceso masivo en la política social, ejemplificado por el repudio deliberado de las medidas básicas de salud pública para combatir la pandemia de COVID-19 y salvar a millones de personas en todo el mundo de contagios, una discapacitación y la muerte; 3) la extrema concentración de la riqueza al tope de la sociedad capitalista, lo que resulta en niveles asombrosos de desigualdad social en los países capitalistas avanzados y a escala global; esto subyace 4) a la erosión y el colapso mundial de las formas democráticas de gobierno y el resurgimiento, en una escala no vista desde la década de 1930, de organizaciones políticas y Gobiernos autoritarios y fascistas.

2. Todas las “líneas rojas” que demarcan la civilización de la barbarie se están borrando. El lema de los Gobiernos capitalistas es: “Nada criminal nos es ajeno”. Una guerra nuclear se está “normalizando”; el genocidio se está “normalizando”; las pandemias y el sacrificio deliberado de enfermos y ancianos se han “normalizado”; los niveles insondables de desigualdad social y concentración de la riqueza se han “normalizado”; la destrucción de la democracia y el recurso al autoritarismo y el fascismo se están “normalizando”.

3. En su conjunto, la normalización de las diferentes formas de barbarie social significa que la clase capitalista ha llegado a un callejón sin salida. Una clase cuyas políticas consisten en diferentes formas de sociocidio ha agotado claramente su legitimidad histórica, económica, social y política.

4. El panorama para la humanidad sería sombrío si no fuera por el hecho históricamente comprobado de que las contradicciones que conducen a la destrucción del capitalismo también inducen las condiciones para su derrocamiento y la reorganización de la sociedad sobre una base nueva y progresista, es decir, socialista. El potencial para esta reorganización radica en el ser objetivo de la clase trabajadora. La lucha de clases es el medio por el cual la posibilidad objetiva de la reorganización socialista se realiza en la práctica.

5. Por lo tanto, se debe prestar atención a la evolución de la lucha de clases. Cuando inicia el año, ¿en qué medida la crisis del capitalismo ha generado un movimiento opuesto de la clase trabajadora?

6. Un análisis de las luchas sociales de 2023 proporciona una clara evidencia de un desarrollo cuantitativo y cualitativo de la lucha de clases. Lo cuantitativo es el aumento indudable del gran número de trabajadores que han participado en huelgas y formas relacionadas de protesta contra la explotación, la disminución de los niveles de vida, el militarismo y los ataques a los derechos democráticos. El desarrollo cualitativo corresponda a la escala global de la lucha de clases, la tendencia del movimiento de la clase trabajadora a cruzar las fronteras nacionales y adquirir un carácter internacional.

Manifestantes durante una protesta contra los planes de aumentar la edad de jubilación en Francia, 7 de febrero de 2023, París [AP Photo/Michel Euler]

7. Este proceso fue anticipado por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional desde 1988. Deduciendo las implicaciones de la globalización del proceso de producción y la aparición de las corporaciones transnacionales, el informe de apertura del Decimotercer Congreso Nacional de la Workers League (Liga Obrera; predecesora del Partido Socialista por la Igualdad en los Estados Unidos) el 30 de agosto de 1988 declaró:

Anticipamos que la próxima etapa de las luchas proletarias se desarrollará inexorablemente bajo la presión combinada de las tendencias económicas objetivas y la influencia subjetiva de los marxistas, a lo largo de una trayectoria internacionalista. El proletariado se definirá cada vez más en la práctica como una clase internacional; y los internacionalistas marxistas, cuyas políticas son la expresión de esta tendencia orgánica, cultivarán este proceso y le darán forma consciente. [Fourth International, julio-diciembre de 1988, pág. 39]

8. Esta perspectiva ha sido verificada por los acontecimientos. El año pasado continuó la tendencia ascendente de protestas y huelgas a nivel internacional. La Fundación Carnegie para la Paz Internacional informó en diciembre que “la marea de protestas antigubernamentales que ha sacudido a países de todo el mundo en los últimos años continuó en 2023”, incluyendo nuevas protestas en 83 países diferentes. “Siete países que no habían experimentado grandes protestas en los últimos cinco años se unieron al club: Dinamarca, Polinesia Francesa, Mozambique, Noruega, la República de Irlanda, Surinam y Suecia. Además, persistieron algunas manifestaciones que comenzaron antes de este año, incluidas las protestas de los maestros en Hungría, las manifestaciones contra el partido gobernante en Bangladesh y las manifestaciones de oposición al ‘autogolpe’ del presidente tunecino Kais Saied en julio de 2021 y su represión contra la oposición”.

9. Las protestas por el aumento de los precios, el cual se vio acelerado por la guerra entre Estados Unidos y la OTAN contra Rusia, se produjeron en muchos países, incluidos Pakistán, Portugal y Eslovenia. “El malestar por la política monetaria y la escasez de efectivo provocaron manifestaciones en Ghana y Nigeria. En Francia, las huelgas y protestas contra la reforma previsional, que elevó la edad de jubilación nacional de sesenta y dos a sesenta y cuatro años, sacudieron el país a principios de año. También se produjeron manifestaciones por reformas jubilatorias en República Checa y varios estados de India”.

Huelguistas y manifestantes en la concentración del Congreso de Sindicatos en Whitehall, 1 de febrero de 2023

10. También hubo huelgas que involucraron a cientos de miles de trabajadores ferroviarios, portuarios, maestros y otros sectores de trabajadores en Reino Unido, que continuaron desde mediados de 2022 hasta 2023; grandes huelgas en Portugal, Bélgica y Alemania; una huelga de 420.000 trabajadores del sector público en Quebec; protestas de más de un millón en Polonia contra el partido ultraderechista Ley y Justicia; y, antes del genocidio de Gaza, protestas que involucraron a cientos de miles en Israel contra las reformas judiciales antidemocráticas de Netanyahu. A fines del año, decenas de miles de trabajadores participaron en manifestaciones masivas contra el nuevo presidente de extrema derecha de Argentina, Javier Milei.

11. Hubo un aumento significativo el año pasado en la actividad huelguística en los Estados Unidos, tanto en el número de trabajadores involucrados como en los diferentes sectores de la clase trabajadora que participaron. En 2023, hubo 36 huelgas importantes que involucraron a 1.000 trabajadores o más, frente a 23 en 2022, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Las huelgas importantes del año pasado involucraron a casi 500.000 trabajadores, casi cuatro veces más que los 120.600 que hicieron huelga en 2022. En octubre de 2023, se perdieron 4,5 millones de días debido a paros laborales, la mayor cantidad de cualquier mes en cuatro décadas. Un tercio de las huelgas grandes (12) involucraron a enfermeros y otros trabajadores de la salud, incluidos 75.000 trabajadores de Kaiser Permanente. Otras siete huelgas involucraron a maestros y estudiantes de posgrado.

12. La base de datos de paros laborales de la Escuela de Relaciones Industriales y Laborales de la Universidad de Cornell informa que hubo 421 huelgas de todos los tamaños, que involucraron a 508.000 trabajadores. Esto incluyó 70 huelgas de 100 o más trabajadores que duraron más de una semana, un aumento del 59 por ciento con respecto al año anterior. Si bien el número total de huelgas de todos los tamaños en 2023 fue aproximadamente el mismo que en 2022 (421 en comparación con 424), el número de trabajadores en huelga se duplicó con creces, de 224.000 a 508.000.

Guionistas miembros del WGA en frente de Paramount Pictures, Los Ángeles, California

13. La participación de 11.000 escritores y 65.000 actores en el movimiento huelguístico en curso reflejó la ampliación de la definición de la propia clase trabajadora, que abarca capas cada vez mayores de la población que anteriormente se habrían considerado de “clase media”. Los avances revolucionarios en la ciencia, incluida la inteligencia artificial, que tienen un enorme potencial para el desarrollo de la humanidad, se están utilizando para intensificar la explotación de los trabajadores culturales y técnicos y facilitar una amplia reestructuración de la economía en su conjunto.

14. Junto a este incremento global de la lucha de clases el mundo en los últimos tres meses de 2023 se visto estremecido por un movimiento masivo contra la guerra en oposición al genocidio en Gaza, que continua en el nuevo año. Este ya es el movimiento contra la guerra más grande y sostenido desde las protestas de 2003 contra la invasión estadounidense de Irak, y se produce en una etapa mucho más avanzada en el resquebrajamiento del capitalismo mundial. En cientos de ciudades de todos los continentes habitables, millones han salido a las calles para expresar su oposición a la brutalidad del Gobierno israelí y sus patrocinadores imperialistas. Estas protestas han involucrado a amplios sectores de la sociedad, siendo actualmente lideradas por los jóvenes.

15. Las manifestaciones más grandes en los países imperialistas han tenido lugar en Londres (casi 1 millón de participantes el 11 de noviembre y al menos 100.000 en muchas otras protestas); Washington DC (más de 300.000 el 4 de noviembre); en Nueva York, Chicago y Los Ángeles (10.000 en múltiples manifestaciones); Sídney y Melbourne (más de 50.000 el 12 de noviembre); Berlín (más de 10.000 el 28 de octubre a pesar de las prohibiciones policiales); París (más de 15.000 el 22 de octubre); Ámsterdam (más de 15.000 el 15 de octubre); Toronto (más de 15.000 el 10 de octubre); y Tokio (1.500 el 20 de noviembre). Millones más han protestado contra el genocidio, particularmente en todo el mundo árabe.

Trabajadores de la salud marchan en San Francisco, California, 28 de octubre de 2023

16. Los medios de comunicación corporativos han hecho todo lo posible para encubrir tanto el genocidio en sí como las protestas globales. La realidad de la guerra y la oposición a ella solo se pueden concebir completamente a través de las redes sociales, donde las masas populares han seguido de cerca los acontecimientos y han organizado manifestaciones. Como resultado, los oligarcas que controlan estas plataformas, en particular Elon Musk (Twitter/X) y Mark Zuckerberg (Facebook, Instagram y Threads), recurren cada vez más flagrantemente a la censura.

17. No resta importancia objetiva a las huelgas y protestas si se señalan los problemas fundamentales exhibidos en las etapas iniciales del resurgimiento global de la lucha de clases. Sigue existiendo una inmensa brecha entre el nivel avanzado de la crisis objetiva y la comprensión subjetiva de esta crisis y sus implicaciones políticas en la conciencia de la clase trabajadora. Esta brecha se refleja, en primer lugar, en que las luchas obreras sigan dominadas por las burocracias sindicales reaccionarias y proimperialistas y sus aliados en las organizaciones socialdemócratas, exestalinistas y diversas tendencias de la pseudoizquierda pequeñoburguesa.

18. En un país tras otro, las luchas de los trabajadores fueron estranguladas por el aparato sindical propatronal y nacionalista, y las protestas masivas han sido sofocadas y finalizadas por varias organizaciones de izquierda y pseudoizquierda que operan como parte del establishment político.

19. En Francia, la oposición a los recortes de pensiones del presidente Emanuel Macron fue abrumadora, incluyendo a dos tercios de la población que apoyaba una huelga general para detenerlos. Sin embargo, las burocracias sindicales de la CGT y CFDT trabajaron con el partido Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon para desmovilizar las protestas y limitar la huelga. Promovieron la ficción de que el ataque a las pensiones podía detenerse mediante negociaciones con el Gobierno de Macron o a través de las instituciones del Parlamento, mientras encubrían la conexión entre los ataques a los trabajadores y la guerra entre Estados Unidos y la OTAN contra Rusia en Ucrania. Al final, Macron pudo imponer forzosamente los recortes en una maniobra extraparlamentaria, mientras los sindicatos se dedicaron a aislar y sofocar las huelgas y protestas que siguieron.

20. En Sri Lanka, las protestas masivas por el aumento de los precios y las reformas respaldadas por el FMI obligaron a la renuncia del presidente Gotabaya Rajapaksa en julio de 2022. El aparato sindical, respaldado por grupos como el Partido Socialista de Primera Línea (FSP, por sus siglas en inglés), se dedicó a contener el malestar dentro del marco parlamentario y de los partidos oficiales de la oposición. Rajapaksa fue reemplazado en una votación parlamentaria por Ranil Wickremesinghe, una de las figuras políticas más odiadas de todo Sri Lanka. A lo largo del año pasado, Wickremesinghe ha colaborado con todos los principales partidos burgueses para imponer las mismas políticas del FMI apoyadas por Rajapaksa, incluyendo, a fines de 2023, nuevos impuestos que aumentaron drásticamente el costo de los bienes básicos y traerán un fuerte aumento de la pobreza.

21. En los Estados Unidos, todas las grandes huelgas de 2023 fueron aisladas y finalizadas por el aparato sindical, en estrecha colaboración con el Gobierno de Biden. El UAW, bajo el liderazgo del presidente Shawn Fain, llevó a cabo una fraudulenta huelga “ stand up ” o “de pie” en septiembre y octubre, que mantuvo a la gran mayoría de los 145.000 trabajadores automotrices de GM, Ford y Stellantis—las Tres Grandes—en sus puestos, y luego puso fin a la huelga antes de que los trabajadores siquiera votaran los contratos proempresariales que no cumplían con ninguna de las demandas de los trabajadores. Fain fue fuertemente promovido por grupos pseudoizquierdistas, incluidos los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés), que han sido incorporados directamente al aparato sindical propatronal.

El presidente Ranil Wickremesinghe, acompañado por los jefes de las fuerzas armadas, en la ceremonia del 75º Día de la Independencia en Colombo, el 4 de febrero de 2023. [Photo: Sri Lanka president’s media division]

22. Las acciones del UAW no son únicas. En todas partes, los sindicatos están controlados por un estrato de la clase media-alta con intereses sociales distintos, independientes y hostiles a los intereses de los trabajadores que dicen representar. Los ingresos acumulados de la burocracia sindical en los Estados Unidos, que emplea a cientos de miles de personas, ascienden a decenas de miles de millones de dólares. La nómina anual para el personal empleado en la sede de Detroit del UAW supera los $75 millones. Los ejecutivos de alto nivel en los sindicatos afiliados a la AFL-CIO, como Randi Weingarten, presidenta del sindicato magisterial American Federation of Teachers, reciben salarios sustanciales de seis cifras que son de diez a veinte veces más altos que los salarios de los miembros de base de los sindicatos.

23. En 1940, Trotsky analizó la degeneración de los sindicatos en “la era de la decadencia imperialista”.

Hay una característica común, en el desarrollo, o para ser más exactos en la degeneración, de organizaciones sindicales modernas de todo el mundo: su acercamiento y su integración al poder estatal. Este proceso es igualmente característico de los sindicatos neutrales, socialdemócratas, comunistas y “anarquistas”. Este solo hecho demuestra que la tendencia a “integrarse” no es propia de tal o cual doctrina, sino que proviene de condiciones sociales comunes para todos los sindicatos.

El capitalismo monopolista no se basa en la competencia y en la libre iniciativa privada sino en una dirección centralizada. Las camarillas capitalistas que encabezan los poderosos trusts, monopolios, bancas, etc. encaran la vida económica desde la misma perspectiva que lo hace el poder estatal, y a cada paso requiere su colaboración. A su vez los sindicatos de las ramas más importantes de la industria se ven privados de la posibilidad de aprovechar la competencia entre las distintas empresas. Deben enfrentar un adversario capitalista centralizado, íntimamente ligado al poder estatal. De ahí la necesidad que tienen los sindicatos, mientras se mantengan en una posición reformista, o sea de adaptación a la propiedad privada, de adaptarse al Estado capitalista y de luchar por su cooperación.

León Trotsky en México

24. La tendencia identificada por Trotsky hace 84 años ha asumido desde entonces proporciones tan monstruosas que las organizaciones actualmente descritas como “sindicatos” no tienen, en la práctica, ninguna relación con el significado histórico del término. Incluso antes de su ensayo de 1940, “Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista”, Trotsky advirtió (en 1937) que no se debe convertir la terminología en un fetiche hasta el punto de basar las políticas en los títulos formales y no en el papel objetivo de una organización en particular. Escribió que:

El carácter de una organización obrera, como un sindicato, está determinado por su relación con la distribución de la renta nacional. El hecho de que Green y compañía [en ese momento los líderes de la central sindical estadounidense American Federation of Labor] defienden la propiedad privada de los medios de producción los caracteriza como burgueses. Si además estos caballeros defendieran los ingresos de los burgueses de los ataques de los trabajadores, dirigieran una lucha contra las huelgas, contra el alza de salarios, contra la ayuda a los desempleados; entonces tendríamos una organización de esquiroles y no un sindicato”. [“¿Ni un Estado Obrero ni un Estado Burgués?”]

25. Empleando los criterios de Trotsky, las principales organizaciones y federaciones sindicales nacionales funcionan como organizaciones de “esquiroles”, incluso en el sentido más literal de la palabra. La tarea de las secciones del Comité Internacional es ayudar a la clase trabajadora en la preparación de una insurrección a gran escala de las bases contra las burocracias sindicales, para desarrollar nuevas formas militantes de organización de base en las fábricas y otros lugares de trabajo, para transferir a estas organizaciones todo el poder de toma de decisiones. Este enfoque se basa en el Programa de Transición , en el que Trotsky instó a los cuadros de la Cuarta Internacional “a crear en todos los casos posibles organizaciones militantes e independientes que correspondan mejor con las tareas de la lucha de masas contra la sociedad burguesa; sin echarse atrás, si fuese necesario, frente a una ruptura abierta con el aparato conservador de los sindicatos”.

26. El Comité Internacional de la Cuarta Internacional ha luchado por liberar a los trabajadores de las restricciones del aparato sindical mediante el desarrollo de organizaciones controladas por los propios trabajadores. Cuando lanzó la iniciativa de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB) en abril de 2021, el CICI explicó que “se esforzaría por unificar a los trabajadores en una lucha mundial común, oponiéndose a todos los intentos de los Gobiernos capitalistas y los defensores reaccionarios de las innumerables formas de chauvinismo nacional, étnico y racial y de la política de identidades para dividir a la clase trabajadora en facciones en guerra”.

Naturalmente, las condiciones a las que se enfrentan los trabajadores varían de una región a otra y de un país a otro, y esto puede afectar la elección de las tácticas. Pero es innegablemente cierto, en todos los países, que los sindicatos burocratizados existentes funcionan como una fuerza policial institucionalizada, decidida a proteger los intereses corporativos y financieros de las élites gobernantes y sus Gobiernos contra la creciente resistencia popular.

27. La burocracia sindical no se detendrá ante nada para bloquear el desarrollo de la influencia socialista entre las bases. Pero a pesar de sus recursos, aumentados por el apoyo del estado capitalista y la pseudoizquierda, no es invencible. La creciente militancia de la clase trabajadora, dentro de los Estados Unidos e internacionalmente, está siendo impulsada por la crisis objetiva del capitalismo. La tarea que enfrenta el partido es intervenir en las luchas de la clase obrera e imbuir a esa militancia de una perspectiva socialista plenamente elaborada que se dirija conscientemente hacia el derrocamiento del capitalismo y el establecimiento del poder obrero a escala mundial.

28. Hace cuatro años, la declaración de Año Nuevo del World Socialist Web Site se publicó el 3 de enero de 2020 bajo el titular: “La década de la revolución socialista inicia”. Sin duda, esta evaluación de la situación mundial hizo reír a las organizaciones pseudoizquierdistas y en ruina política de la clase media. Nada les parece más invencible que el régimen capitalista, sobre todo en su fortaleza norteamericana. No solo consideran inconcebible el inicio de una crisis revolucionaria en la década de 2020; difícilmente pueden imaginar una revolución socialista en los 76 años restantes del siglo XXI. Rechazando la teoría de la revolución permanente de Trotsky, la práctica política de la pseudoizquierda se basa en una fe inquebrantable en la permanencia del capitalismo.

29. Pero todo lo ocurrido desde enero de 2020 ha confirmado el pronóstico político del Comité Internacional. Antes de que terminara el primer mes de la nueva década, el COVID-19 se estaba extendiendo por todo el mundo. Casi exactamente un año después de que se publicara la declaración, Trump y su mafia intentaron derrocar la Constitución y establecer una dictadura fascistizante. Los años tres y cuatro han estado dominados por la escalada de la guerra y la creciente resistencia social de la clase trabajadora.

30. No hay razón para creer que la crisis del capitalismo mundial disminuirá ni que sus síntomas se desvanecerán como una mera gripe. Por el contrario, la crisis se intensificará y la resistencia global de la clase trabajadora se volverá más decidida y políticamente consciente. En este último proceso, el papel del Comité Internacional asumirá un carácter decisivo.

32. Esta no es una hipérbole vana. El Comité Internacional de la Cuarta Internacional es un partido de la historia. Su trabajo teórico, político y práctico se basa en la vasta experiencia de lucha revolucionaria en la época imperialista, que abarca más de un siglo. Solo el CICI representa la continuidad del marxismo, tal como ha sido defendido y desarrollado por el movimiento trotskista desde su fundación en 1923, en oposición al estalinismo, la socialdemocracia, el revisionismo pablista, el nacionalismo burgués y el radicalismo pequeñoburgués de toda variedad reaccionaria.

33. El Comité Internacional no minimiza ni los peligros que enfrenta la clase obrera ni los enormes desafíos que enfrenta la vanguardia revolucionaria. El CICI aún no lidera un movimiento de masas. Esto requiere un desarrollo de las luchas de masas de la clase obrera. Sin embargo, la reciente campaña de Will Lehman para la presidencia del sindicato United Auto Workers prefiguró el crecimiento de la influencia marxista entre los trabajadores. Haciendo campaña abiertamente como socialista y abogando por el programa de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base, Lehman recibió los votos de casi 5.000 trabajadores automotores. El logro fue aún más significativo ya que la burocracia no informó a los trabajadores sobre las elecciones y logró limitar la votación a menos del 10 por ciento de los miembros del UAW.

34. Se han sentado las bases para un gran crecimiento de los cuadros del CICI y la construcción de nuevas secciones. El World Socialist Web Site, en el transcurso de un cuarto de siglo de publicación diaria y continua, ha reunido un gran número de lectores internacionales. A pesar de la implacable censura, el WSWS es leído por decenas de miles todos los días, y su influencia en la clase obrera internacional y entre la juventud estudiantil crece constantemente.

35. Además, el trabajo del movimiento trotskista no ocurre en un vacío político. La crisis mundial está radicalizando a decenas y cientos de millones. El abismo entre los intereses esenciales de las masas y los privilegios de la clase dominante es cada vez más evidente. La normalización de la guerra, el genocidio, la pestilencia y el fascismo por parte del imperialismo proporcionará un poderoso impulso para revolucionar la conciencia de las masas y, por lo tanto, la normalización del socialismo en la perspectiva política de la clase trabajadora.

36. Hacemos un llamado a todos los lectores del World Socialist Web Site para que saquen la conclusión ineludible de esta perspectiva. ¡Detengan el descenso a la barbarie! ¡Movilicen el poder de la clase trabajadora contra la dictadura, la desigualdad y la guerra! ¡Emprendan la lucha por el trotskismo, el marxismo del siglo XXI! ¡Únanse y construyan el Partido Socialista por la Igualdad, que es el Partido Mundial de la Revolución Socialista!

(Artículo publicado originalmente en inglés el 6 de enero de 2024)

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