Programa del Partido Socialista por la Igualdad (PSI-EE.UU)

El derrumbe del capitalismo y la lucha por el socialismo en EE.UU.

Segunda parte

24 diciembre 2010

El Partido Socialista por la Igualdad (EE.UU.) adoptó el documento que sigue más abajo durante su primer Congreso Nacional celebrado del 11 al 15 de agosto, 2010, en la ciudad de Ann Arbor, estado de Michigan. Publicamos el documento en dos partes. La primera parte apareció ayer. La segunda sigue hoy más abajo.

La versión original en inglés se publicó en tres partes del 2 al 4 de septiembre, 2010.

Los derechos sociales básicos de la clase trabajadora

44. Todo hombre, mujer y niño tiene el derecho a vivir, gozar de la vida y desarrollar su potencial al máximo, sin la amenaza de caer en la pobreza o la escasez material. El hecho que decenas de millones de personas en EE.UU. estén "mal-alimentadas, mal-vestidas, mal-alojadas e inseguras"—casi 70 años después que el presidente Roosevelt tildara a tales condiciones de intolerables—irrefutablemente condena al capitalismo estadounidense. El Partido Socialista por la Igualdad propone que la clase trabajadora adopte el concepto de que existen derechos sociales esenciales para la vida en una sociedad moderna compleja; por lo tanto, éstos son "inalienables". Los trabajadores deben estar resueltos a asegurar estos derechos con la movilización de su fuerza de clase independientemente y en oposición a los partidos políticos controlados por las grandes empresas e instituciones del estado capitalista. Estos derechos son:

El derecho al trabajo

45. El derecho al trabajo es el más básico de todos. Es imposible satisfacer las necesidades de la vida sin un empleo estable con salario adecuado. La pérdida de un trabajo trae consigo la pérdida de la autoestima y las conexiones sociales, enormes presiones psicológicas, la eliminación del seguro médico, la destrucción de los ahorros y el peligro de caer en la pobreza y la indigencia, tanto para el trabajador como para su familia.

46. Millones de estadounidenses se enfrentan a esta situación. Lo que en una época se consideraba inaceptable en EE.UU. ahora es lo "normal". La tasa oficial de desempleo es casi el 10%, pero el verdadero desempleo es mucho más alto. Más de la mitad de los desempleados han estado sin trabajo por más de 27 semanas y el tiempo promedio de desempleo es de nueve meses, nivel de desempleo a largo plazo sin precedentes desde la Gran Depresión. Aproximadamente 26 millones de personas están desempleadas o subempleadas. En algunos estados, el desempleo oficial es mayor al 14%, mientras que el desempleo verdadero en centros urbanos se acerca al 50%.

47. El desempleo crónico le está robando el futuro a toda una generación de jóvenes. El 60% de los universitarios se están graduando sin tener ofertas de trabajo, y más de la mitad de los trabajadores entre los 16 y 24 años están desempleados, lo que significa el nivel de desempleo más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Ya es universalmente aceptado que la juventud de hoy vivirá significativamente peor que sus padres.

48. Un programa de emergencia de obras públicas debe ser inmediatamente puesto en marcha para ofrecer empleo para todos. Trabajo hay de sobra: la reconstrucción de las escuelas, los hospitales, las viviendas públicas, las carreteras, el transporte masivo, los sistemas de agua y desagüe, las redes de comunicaciones y otros servicios públicos, y el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo trabajador.

49. La clase trabajadora debe defender incondicionalmente el derecho al trabajo contra el desempleo generalizado, los despidos y los cierres de centros de trabajo. A cada trabajador que es despedido y a todos aquellos que entran al mercado laboral se le debe garantizar capacitación pagada y empleo.

El derecho a un ingreso adecuado

50. Los salarios han estado bajo ataque durante décadas. El desmantelamiento de las industrias ha eliminado los empleos industriales de "clase media" con salarios adecuados, beneficios y seguridad laboral. En la industria automotriz, que por mucho tiempo fijó el estándar de los salarios en la manufactura, los nuevos trabajadores son contratados a $14 la hora, apenas por encima de la muy inadecuada línea oficial de pobreza para una familia de cuatro. El desempleo generalizado ahora se usa deliberadamente para reducir los costos de mano de obra y aumentar las ganancias. La estrategia de crecimiento económico del gobierno de Obama se basa en convertir a EE.UU. en una plataforma exportadora basada en mano de obra barata.

51. El salario mínimo federal de hoy día ($7.25 la hora) condena a millones a la pobreza. Debe ser reemplazado con un salario anual garantizado que cubra todas las necesidades. Aquellos que no pueden trabajar debido a la vejez, los problemas de salud o las discapacidades también deben recibir este ingreso.

52. Durante décadas, las tarjetas de crédito, segundas hipotecas y otras formas de deuda han ocultado el declive de los niveles de vida. Los mismos bancos que fueron rescatados con fondos públicos están apretando las tuercas a los trabajadores. Para garantizar la seguridad económica, se debe crear un programa para aliviar las deudas de millones de estadounidenses que trabajan casi como siervos de las enormes instituciones bancarias. Tal programa debe incluir la reducción de pagos de deudas a niveles asequibles y la abolición de los intereses usureros, las comisiones bancarias y los cargos a los sobregiros.

El derecho a la recreación

53. Los trabajadores han sido sometidos a un aumento incesante de la jornada semanal, con millones que dependen de las horas adicionales y de varios empleos para sobrevivir. La jornada de ocho horas, demanda por la cual luchó el movimiento obrero hace casi 150 años, es hoy una cosa del pasado. Los trabajadores de Estados Unidos laboran 340 horas más que sus pares en Francia, o sea, casi nueve semanas completas adicionales. Mientras millones llenan las filas de desempleo, los patrones tratan de reducir los gastos aumentando las horas de los que todavía trabajan en vez de contratar a los desempleados. Esto es inaceptable. La semana laboral se debe reducir para mejorar las condiciones de vida y ofrecer trabajos a los desempleados. Los trabajadores deben recibir un ingreso adecuado basado en una semana de 30 horas de trabajo.

54. De los 33 países más ricos del mundo, EE.UU. es el único en el que los trabajadores no tienen vacaciones pagadas por ley. Casi la mitad de los trabajadores no tienen días de licencia pagados a causa de enfermedad. Los trabajadores tienen el derecho a la recreación, a actividades culturales y a pasar suficiente tiempo con sus familias. Esto debe incluir el derecho a cinco semanas de vacaciones pagadas por año, más días de licencia por enfermedad y licencia pagada por asuntos de familia. Además, la sociedad debe ofrecer gratis guardería infantil y actividades luego de las horas escolares para reducir la carga de las familias.

El derecho a una vivienda decente y asequible

55. Se calcula que todos los años 3.5 millones de personas, incluyendo 1 millón de niños, quedan sin techo. Más de 1 millón de casas son reposeídas anualmente, y decenas de miles viven bajo la amenaza de ser desalojados de sus apartamentos y viviendas alquiladas. Una de las pruebas más condenatorias del sistema de ganancias es el surgimiento de asentamientos informales de tiendas de campaña en las afueras de las grandes ciudades, equivalentes modernos a las "villas Hoover" de la Gran Depresión.

56. La crisis económica del 2008 fue precipitada por una orgía especulativa en las hipotecas de alto riesgo. Los prestamistas de hipotecas explotaron la necesidad de la vivienda con una sucia confabulación cuyo propósito fue extraer lo más posible de los que menos podían pagar. En medio de este proceso, los precios de las casas subieron a niveles históricos. A medida que los precios se derrumbaron en los últimos dos años, millones de personas se encontraron "bajo agua"; es decir, deben más de lo que valen sus casas.

57. La falta de viviendas asequibles es uno de los factores principales que obliga a las personas a quedarse sin techo. Debido al aumento del precio de las casas y la caída de los ingresos, el estadounidense común gasta 34% de sus ingresos en vivienda y otro 30% en transporte. Esto deja poco para alimentos, servicios públicos, salud, educación y otras necesidades básicas.

58. Debe haber un paro inmediato a los desalojos y las ejecuciones hipotecarias. Se deben reestructurar todas las hipotecas a niveles asequibles y ser ajustadas a los salarios y a las condiciones de empleo.

59. El derecho a una vivienda adecuada para todos sólo se puede asegurar si las industrias de la construcción y de las finanzas se convierten en propiedad pública, e invirtiendo miles de millones de dólares en fondos públicos para la construcción de nuevas casas y nuevos apartamentos y en la renovación de las estructuras existentes.

El derecho a servicios públicos y al transporte

60. Todos los años, a millones de hogares en EE.UU. le cortan los servicios públicos por falta de pago. Estos cortes, motivados por el interés de lucro de las enormes empresas de servicios, son directamente responsables de incendios fatales, de gente muriéndose de frío en sus propios hogares y otros horrores sociales.

61. La desregulación y privatización de las empresas de servicios públicos en todo el país han causado un aumento de las tarifas de electricidad y calefacción. Los más afectados son los pobres. En promedio, el individuo que recibe el Seguro Social Suplementario [Supplemental Security Income, SSI] gasta aproximadamente 20% de sus ingresos en servicios públicos. Muchos trabajadores enfrentan facturas de miles de dólares que no pueden pagar. Los programas federales y municipales de asistencia para los gastos de energía para personas de bajos recursos económicos son inadecuados y carecen de fondos. No obstante, este año el gobierno de Obama planea reducir otros $1.8 mil millones a la asistencia monetaria de estos programas.

62. Todos los servicios públicos esenciales—incluyendo la electricidad, el gas, el teléfono y el acceso al Internet—deben de estar a disposición de todos como un derecho básico y no sujetos a las necesidades de lucro de las empresas que ahora ofrecen estos servicios.

63. Al igual que los servicios esenciales ya mencionados, los sistemas de transporte público para las masas han sido privados de inversiones públicas y llevados al deterioro. Esto ha afectado severa y particularmente, a los ancianos, los discapacitados y a todos aquellos que no pueden proveerse de otros medios de transporte. Todos deben tener acceso al transporte público seguro y asequible.

El derecho a la atención médica de alta calidad

64. Los adelantos en la tecnología de la medicina hacen posible mejorar enormemente la salud de la población mundial. Sin embargo, 46 millones de personas en EE.UU. carecen de seguro médico y por lo menos 25 millones más tienen seguro "insuficiente" y son incapaces de cerrar la brecha entre las facturas médicas y lo que pagan las empresas de seguros. Los programas federales de atención médica, incluyendo Medicare y Medicaid, son inadecuados, carecen de fondos suficientes y están bajo ataques continuos.

65. A pesar que los gastos incurridos por la atención a la salud son el doble o más que en otros países capitalistas avanzados, EE.UU. se encuentra de último entre éstos en cuanto a la salud se refiere. Según un estudio realizado en 2009 por investigadores de Harvard, en el 2005 hubo casi 45 mil muertes en el país relacionadas con la falta de cobertura médica. Las altas facturas médicas son responsables del 62% de las quiebras personales, y el 80% de éstas corresponden a familias que tienen seguro médico.

66. La reacción de la clase dirigente a la crisis de la salud ha sido reducir los gastos que le corresponden a las grandes empresas y el gobierno y racionar la atención médica para la gran mayoría del pueblo. El gobierno de Obama dirige esta campaña bajo la fraudulenta consigna de la "reforma" de la atención médica a la salud; campaña elaborada en íntima consulta con las compañías de seguros y las empresas farmacéuticas. Al mismo tiempo, el mismo gobierno ha formado un panel bipartito sobre el déficit presupuestal cuyo propósito es reducir los programas federales de la salud y del Seguro Social. A nivel estatal, gobiernos que sufren de falta de fondos están reduciendo la cobertura y la elegibilidad para los pobres, ancianos y discapacitados que reciben ayuda de Medicaid.

67. La solución a la crisis de la atención médica requiere poner fin a las empresas privadas de asistencia médica, las cuales producen $200 mil millones anuales en ganancias a costa del sufrimiento humano, y establecer un sistema de salud socializado. Esto significa la eliminación del sistema basado en el lucro por medicina y el establecimiento de una asistencia médica gratis, pública y de alta calidad para todos. Ésta debe incluir el derecho a la atención preventiva, las recetas farmacéuticas, la atención a la salud mental, los análisis y procedimientos avanzados, así como también el derecho al aborto, que está bajo ataque en todo el país. Un programa de miles de millones de dólares debe lanzarse para capacitar a nuevos médicos y demás personal relacionado con la medicina, y para establecer nuevos centros médicos que satisfagan las necesidades de todo el pueblo. De la misma manera, se debe cancelar toda deuda por motivo de gastos de salud.

El derecho a una jubilación segura

68. Millones de trabajadores jubilados y ancianos están a la merced del capitalismo de Estados Unidos, obligados a vivir en la pobreza cuando ya no son capaces de producir ganancias para sus patronos. Los recortes a la atención médica, o su falta de disponibilidad para los ancianos, significa que los hijos deben dedicar sus propios recursos para encargarse de sus padres.

69. Más de 7 millones de estadounidenses de edad avanzada—aproximadamente uno de cada cinco—viven bajo la línea de la pobreza debido parcialmente al aumento del costo de la atención a la salud. Casi el 60% de los ancianos depende totalmente del Seguro Social para sobrevivir. Debido a que los beneficios del Seguro Social son inadecuados, más y más trabajadores mayores se ven obligados a posponer su jubilación o a regresar a sus empleos, a menudo compitiendo con jóvenes por empleos de salario mínimo porque los beneficios del Seguro Social son inadecuados. Los trabajadores mayores también están sujetos a la discriminación debido a su edad. Casos documentados de esto, según varios informes, aumentaron un 10% entre 2004 y 2009.

70. Los beneficios de aquellos trabajadores que en otros tiempos pudieron recibir pensiones adecuadas hoy están siendo reducidos. Los trabajadores más jóvenes sólo encuentran empleos con beneficios mínimos o sin ningún beneficio. En las últimas tres décadas han proliferado los planes de pensión basados en contribución fija, incluyendo los planes 401(k), que han reemplazado a los planes basados en beneficios fijos. El resultado ha sido una reducción considerable de costos para las empresas y la transformación de las pensiones en medios para inyectar miles de millones de dólares en la bolsa de valores, poniéndolos a la merced de especuladores.

71. Todos los trabajadores deben ser garantizados una pensión que permita una jubilación segura con un ingreso que cubra todas las necesidades de la vida. Los trabajadores deberían, si desean, poder jubilarse a los 60 años con una pensión completa. Los programas para cuidar a los ancianos deben expandirse y ser completamente financiados con fondos públicos.

El derecho a la educación

72. Mientras más complejos sean la sociedad y el trabajo, más se le requiere a los trabajadores una educación de alta calidad. Sin embargo, la educación en actualidad es pésima y va empeorando. Carente de fondos, las autoridades estatales y municipales por todo el país están cerrando escuelas públicas y eliminando programas esenciales. Los maestros se convierten en chivos expiatorios, se les culpa de haber creado la crisis en la educación, o han sido obligados a aceptar despidos, reducciones en los beneficios y salarios, y un aumento en la cantidad de alumnos por clase. El deterioro de las escuelas, junto con la crisis social, ha resultado en un gran aumento en la deserción escolar. El resultado inevitable es una disminución en el rendimiento escolar.

73. La catástrofe a la que se enfrentan las escuelas públicas es consecuencia de tres décadas de ataques y reducciones presupuestales, de la privatización de los servicios escolares, de la transferencia recursos públicos a las escuelas con fines de lucro, y de la proliferación de la valoración del rendimiento escolar basado en un sistema que enfoca la manera de como aprobar los exámenes y las pruebas [Performance-based] en vez de como aprender a pensar lógica y creativamente. Estas acciones han ido mano a mano con ataques contra la separación del estado y la iglesia por medio de la introducción en las escuelas del adoctrinamiento religioso en lugar de enseñar la teoría de la evolución, la cosmología y otras ciencias. El programa Race to the Top ("Carrera a la Cima") de Obama ha profundizado la política derechista promovida por la ley bipartita, No Child Left Behind ("Qué ningún niño se quede atrás") firmada por Bush. La expansión de charter schools [escuelas públicas especiales que funcionan con fondos del estado y financiamiento privado pero de manera autónoma] obliga a los distritos escolares a competir por fondos limitados, a eliminar los puestos de maestros que enseñan en escuelas de bajo rendimiento escolar, y al cierre de las mismas.

Si bien la desigualdad siempre ha azotado la educación en EE.UU., la expansión de la democracia estadounidense estuvo acompañada de un creciente acceso a esa educación—incluyendo el establecimiento de la educación pública después de la Revolución Estadounidense, la expansión de la educación pública secundaria promovida por el reformista Horace Mann, la extensión de la educación a los afro-americanos tras la Guerra Civil, y la desegregación del Siglo XX. Estas reformas tempranas ahora están siendo destruidas. Es precisamente el aspecto igualitario de la educación pública que la convierte en el blanco de los políticos de derecha y de los intereses empresariales que éstos representan.

75. El acceso a la educación universitaria está cada vez más lejos del alcance de los jóvenes trabajadores, quienes se ven forzados a tomar decenas de miles de dólares en préstamos para pagar gastos intolerables de matrícula. Estudiantes que se gradúan con licenciatura de instituciones universitarias públicas de cuatro años deben un promedio de $20.000, justo cuando se enfrentan a un futuro laboral cada vez más sombrío. La deuda total de préstamos que estudiantes universitarios deben llega a casi $1.000.000.000.000 (trillón), lo que supera la deuda total de tarjetas de crédito. Esta deuda debe ser eliminada en su totalidad.

76. Todo debate acerca de la igualdad en una sociedad en la que el acceso a la educación lo determina, en gran medida, la condición económica del estudiante, es un fraude. Un programa de obras públicas debe incluir un plan para contratar a decenas de miles de maestros y personal educativo con salarios y beneficios adecuados, reducir el tamaño de las clases, reparar las escuelas más antiguas y construir otras nuevas, y equipar todas las escuelas con libros que estén al día y una tecnología de aprendizaje más moderna. La educación superior gratis, inclusive la educación continua para los trabajadores adultos, es una necesidad en la sociedad moderna y debe ser garantizada a todos.

El derecho a un medio ambiente sano y seguro

77. La salud y el bienestar de la humanidad dependen de un medio ambiente saludable. Sin embargo, es imposible resolver la degradación del medio ambiente en una sociedad en que todas las decisiones son dictadas por la necesidad de lucro.

78. El desastre del derrame de petróleo en el Golfo de México ha destruido la base económica y ambiental de toda la región. Este es un ejemplo claro de las consecuencias letales de la desregulación, de la reducción de costos por las empresas y de la búsqueda temeraria de ganancias por parte de esas mismas grandes empresas. Ante la mayor catástrofe ambiental en la historia de EE.UU., el gobierno de Obama ha dejado todo en manos de BP, defendido incondicionalmente los intereses de lucro de la empresa, y no le ha pedido cuentas a nadie. Las víctimas inmediatas de la catástrofe—los trabajadores y propietarios de pequeños negocios en la región del Golfo—recibirán una indemnización insuficiente como pago por la devastación de sus medios de subsistencia.

79. Entre los muchos desastres ambientales que la humanidad enfrenta—incluyendo la contaminación de las ciudades y las vías navegables, la devastación de las selvas tropicales y las zonas costeras y la destrucción de la diversidad biológica—tal vez el más peligroso sea el calentamiento global, que amenaza con alterar el clima del mundo, destruir la producción agrícola, aumentar el peligro de la propagación de enfermedades, y poner en peligro toda la vida en el planeta. A pesar de las advertencias urgentes de científicos del mundo, los gobiernos capitalistas de todo el mundo son incapaces de reaccionar debidamente. Incluso los tratados internacionales inadecuados, tales como el Protocolo de Kyoto, han sido declarados irrealizables.

80. Todo plan de respuestas de emergencia a la catástrofe ambiental debe comenzar con la expropiación de las gigantes empresas que dominan la energía mundial para colocarlas bajo el control democrático de la clase trabajadora. Este es el primer paso imprescindible para la ejecución de un plan racional mundial de producción de energía que satisfaga las necesidades sociales y proteja el medio ambiente, y que incluye grandes inversiones de carácter social en formas alternativas de energía y transporte público. La expropiación de estas empresas también librará importantes recursos para garantizar que las regiones afectadas por desastres ambientales sean restauradas y que los que han sufrido la destrucción de sus medios de vida, incluso por el derrame (vertido) petrolero de BP, sean compensados.

81. Incluido en el derecho a un medio ambiente saludable está el de un ambiente de trabajo seguro. Décadas de reducciones de costes y desregulaciones gubernamentales han creado un ambiente de trabajo cada vez más riesgoso; ambiente que causa desde los trastornos de estrés que anualmente afectan aproximadamente a 1 millón de trabajadores, al los accidentes fatales como la explosión en la mina Upper Big Branch, en la que perecieron a 29 mineros en el peor desastre de la minería del carbón en 40 años. El sistema capitalista trata como mercancías desechables a los trabajadores, cuyos daños físicos, e incluso la muerte, son de poca importancia en comparación al afán implacable por las ganancias y la acumulación de la riqueza individual.

El derecho a la cultura

82. El acceso al arte y a la cultura es un elemento básico de una sociedad saludable. Sin embargo, como todo lo demás, es objeto de ataques incesantes. La cultura de Estados Unidos—el cine, la televisión, la música—una vez fue enormemente atractiva debido a sus innovaciones y su espíritu democrático y humanista. Pero la subordinación de la cultura a las ganancias empresariales ha creado una inmensa degeneración.

83. La cultura ha sufrido reducciones presupuestales en las artes, lo cual es un asalto ideológico de la derecha sobre la expresión artística, y en la educación general de la sociedad estadounidense. Los subsidios gubernamentales a museos, orquestas, teatros y estaciones públicas de radio y televisión han sido reducidos. La educación artística y musical ha sido reducida drásticamente o eliminada del todo de la mayoría de las escuelas públicas. Los horarios y servicios de las bibliotecas públicas han sido reducidos y las reducciones presupuestales a las escuelas han forzado el cierre de las mismas. Los medios de prensa, propiedad de grandes corporaciones, funcionan como voceros del gobierno y de la clase adinerada, contaminando las ondas públicas y diseminando mentiras. El daño al tejido moral e intelectual de la sociedad que resulta de esta perspectiva mercenaria y filistea es imposible de cuantificar.

84. Permitir acceso ilimitado al arte y la cultura a todos los trabajadores requiere de gran cantidad de fondos públicos y la creación de nuevas escuelas y complejos para la música, la danza, el drama, y el arte, ya sean gratuitos o a bajo costo. Las decisiones sobre los subsidios y fondos para las artes deben moverse de las manos de los políticos y burócratas a la de los comités de artistas, músicos y otros trabajadores culturales.

85. Los derechos sociales que hemos enumerados representan las necesidades esenciales de la clase trabajadora. Sería utópico creer que se van a lograr sin una reorganización fundamental del poder económico y sin una redistribución de la riqueza dentro de Estados Unidos. El Partido Socialista por la Igualdad declara abiertamente que la conquista de esos derechos requiere un ataque frontal contra las prerrogativas de las grandes empresas y de los ricos, privilegios que hasta ahora no han sido sometidos a tela de juicio. La inmensa riqueza que es fruto del esfuerzo de generaciones de trabajadores debe ser expropiada de las capas privilegiadas y puesta a la disposición de todo el pueblo. Nada lograrán los trabajadores con evitar esa confrontación directa contra el poder económico y político de la clase capitalista. Por lo tanto, la lógica de la lucha por los derechos sociales de los trabajadores plantea demandas adicionales, las cuales incluyen:?

Por la expropiación de los bancos y las instituciones bancaria

86. Todas las necesidades básicas de la clase trabajadora de hoy día están en conflicto con la dictadura de los grandes bancos e instituciones bancarias en todas las esferas de la vida política y económica. Esas grandes empresas, instituciones que dominan la economía, controlan inmensos recursos sociales producto de la labor colectiva de miles de millones en todo el mundo. Lejos de beneficiar a la sociedad, esos inmensos recursos sólo se utilizan para multiplicar las riquezas de un pequeño grupo, para sobornar a los gobiernos y para dictar política.

87. En los últimos 40 años, los bancos se han vuelto mucho más poderosos. Una ola de fusiones empresariales, propulsadas por los bancos, ha causado la drástica reducción de los sueldos, la contracción de empresas y el saqueo de los fondos destinados a las pensiones y la salud. La explosión de la bolsa de valores durante la década de los 1990 causó que Wall Street se enfocara obsesivamente en las ganancias inmediatas. Con frecuencia este fenómeno iba mano a mano con—y requería—la destrucción de fuerzas productivas reales, el cierre de fábricas y la eliminación de empleos.

88. El parasitismo de la aristocracia bancaria, cuyas riquezas cada vez se separan más de la producción de valores reales, fue una de las causas principales del colapso bancario del 2008. En varios casos, tales como en las apuestas de Goldman Sachs a favor del colapso del mercado de los negocios inmobiliarios, la crisis fue creada deliberadamente para enriquecer a los especuladores de Wall Street. El dogma de la "libre empresa" no impidió que los bancos y sus representantes políticos saquearan el tesoro público para cubrir las malas deudas de la aristocracia bancaria. El gobierno se hizo cargo de esas deudas; ahora se pagarán con la reducción de beneficios sociales importantes.

89. Las reacciones la clase dirigente bancaria y de sus representantes políticos a la crisis han expandido el poder de los bancos enormemente. Como consecuencia de una cadena de quiebras bancarias, los cuatro bancos comerciales principales de Estados Unidos—Citigroup, JPMorgan Chase, Bank of America y Wells Fargo—ahora controlan aproximadamente el 70% del capital bancario; a fines del 2000 controlaban menos del 50%.

90. No existe una sola necesidad social que se pueda satisfacer mientras estas instituciones sigan en manos privadas. Los bancos y todas las otras grandes instituciones financieras deben ser expropiadas—con garantía total para los pequeños depositantes—y pasadas a la administración democrática de la clase trabajadora como propiedades públicas. Así se liberarán enormes recursos para crear programas de obras públicas que eliminen la pobreza y satisfagan las necesidades sociales en Estados Unidos y el resto del mundo.

Por la nacionalización de las grandes empresas

91. Codo a codo con los bancos van las grandes empresas. Nunca antes en la historia de Estados Unidos han existido tantos monopolios. Después de décadas de desregulaciones y fusiones empresariales se han creado las condiciones en que unas pocas grandes empresas—ExxonMobil y ChevronTexaco en la producción de energía; Archer Daniels Midland y Monsanto en la industria agropecuaria; Johnson & Johnson y Pfizer en productos farmacéuticos; y Apple, Google e Intel en la tecnología de la informática—dominan los mercados, determinan la política del gobierno y explotan a cientos de miles de trabajadores en todo el mundo.

92. Es un fraude lo que se afirma acerca de estas gigantescas empresas: que funcionan de la manera más eficiente sólo cuando son propiedad privada. En estas empresas se trabaja día y noche para defender sus propios intereses egoístas a expensas de toda la sociedad. Así no sólo impiden el desarrollo de recursos energéticos alternativos y del transporte público, sino que mantienen su control de los monopolios de los sistemas de informática.

93. Todas las empresas industriales, de manufactura y de informática en manos privadas—cuyo valor excede los $10 mil millones—deben ser transformadas en empresas públicas y los pequeños accionistas deben ser indemnizados 100%. Además, las inversiones en los fondos para financiar los planes de pensión y salud deben garantizarse. Las industrias de mayor importancia para el funcionamiento de la sociedad—incluyendo la telecomunicación, la agricultura, la educación, la salud y el transporte—también deben ponerse en manos públicas y bajo control democrático.

94. Estas medidas no significa que todo debe nacionalizarse. Las pequeñas y medianas empresas , fuentes de empleo para millones de trabajadores, desesperadamente también necesitan acceso a fuentes de crédito fidedignas y ayuda para defenderse contra con las injustas prácticas monopolísticas de las grandes empresas.

Por el control obrero

95. Junto con la expropiación de los bancos y de las grandes empresas se debe establecer un control sobre la producción que sea verdaderamente democrático, condición obligatoria para elaborar un plan racional de producción y distribución global con el propósito de reemplazar la anarquía del mercado capitalista y así asegurar que todas las decisiones correspondan a las necesidades sociales.

96. No es el propósito de la política socialista reemplazar a los financieros capitalistas con burócratas que no le deben responsabilidad a nadie. La democracia industrial significa que el pueblo trabajador ejerce un verdadero control sobre la vida laboral. No hay nada democrático en un sistema cuyos lugares de trabajo—donde la mayoría de la gente pasa gran parte del tiempo—se administran como dictaduras. Las decisiones que afectan las condiciones de trabajo, la seguridad, los sueldos, las horas y los contratos de empleo deben estar sujetos al control democrático de los empleados. Eso supone que los libros de contabilidad de todas las empresas se abran para la inspección de los trabajadores y del público en general. Los trabadores también elegirían por voto democrático a los administradores de sus empresas.

Por la igualdad social

97. Una de las pruebas esenciales del progreso o el atraso de una sociedad es si ésta ofrece mayor o menos igualdad. Los niveles de desigualdad que ahora imperan en Estados Unidos no tienen par en la historia del país. Las últimas cuatro décadas han producido un aumento de desigualdad increíble. En los años 1970, el 1% más rico de la población recibió aproximadamente del 8 al 9% de todos los ingresos anuales. Para el 2007, la porción había aumentado marcadamente a un 23,5%; nivel que no había existido desde los años veinte justamente antes de la Gran Depresión. Durante este mismo periodo [1970-2007] el 58% de todo el aumento en los ingresos cayó en manos del 1% más rico, y el 35% fue a parar al 10% del 1% más rico. Los ingresos para el 60% más pobre de la población declinaron en un 5%.

98. Hoy existen 1000 personas a nivel mundial con fortunas superiores a los mil millones de dólares; 400 de ellos viven en Estados Unidos. La riqueza colectiva de estos súper ricos aumentó en un 50% durante el 2009 a $3.600.000.000.000. La riqueza de esta capa ha aumentado a pesar de la peor crisis económica en varias generaciones, consecuencia de medidas políticas de los gobiernos del mundo, sobre todo del gobierno de Obama. El rescate del sistema económico—rescate valorado en miles de millones de dólares—se llevó a cabo al mismo tiempo que se rechazó toda medida para controlar las compensaciones y los bonos de los ejecutivos empresariales y a los gerentes de los fondos tipo "hedge" que protegen a los inversionistas.

99. Como si el retiro de miles de millones de dólares del sector productivo no causara ningún impacto económico, los apologistas del sistema capitalista insisten que la desigualdad no tiene nada que ver con la crisis económica. El apetito insaciable de la aristocracia bancaria, que constantemente exige mayores ganancias, ha llevado al país a la quiebra y acelerado una orgía tras otra en las especulaciones financieras. Los mismos jefes ejecutivos de las empresas que pretenden no tener dinero para pagar sueldos buenos y que drásticamente reducen sus fuerzas laborales, de alguna forma encuentran la manera de pagarse a sí mismos y a sus gerentes más importantes millones o hasta decenas de millones de dólares todos los años.

100. Instamos a tomar medidas inmediatas que fomenten la igualdad social y la distribución radical de la riqueza, inclusive un impuesto progresivo de rentas internas que los ricos serían mayormente responsable de pagar. Al mismo tiempo, los impuestos para la vasta mayoría de la población deberían reducirse. También hay que aumentar significativamente los impuestos sobre las ganancias de todas las empresas principales.

101. Además de las razones políticas y económicas que justifican la expropiación de los ricos, existen también las razones morales y legales. El famoso dicho de Balzac—que detrás de cada gran fortuna hay un gran delito—bien describe a la aristocracia de hoy día, lo que se evidencia en los fraudes perpetrados por la empresa Enron y en los embrollos de los préstamos hipotecarios de alto riesgo. ¡Tanta riqueza se ha acumulado con métodos totalmente destructivos e indiscutiblemente delictivos! No obstante, muy pocos de esos empresarios criminales han rendido cuentas. Los más culpables de todos se salieron con la suya. El PSI aboga por la investigación y el enjuiciamiento de todos los que hayan participado en actividades especulativas y en la malversación de los recursos sociales y empresariales.

102. La lucha por la igualdad social rechaza toda forma de discriminación basada en el racismo, el género, la religión, la etnicidad, el país natal y la orientación sexual. Pero la igualdad verdadera no significa que las oportunidades educacionales y laborales deben racionarse según las diferencias raciales u otras categorías. El programa de la "acción afirmativa" beneficia solamente a una capa privilegiada a la vez que divide a los trabajadores y estudiantes blancos y minoritarios y los obliga a competir unos contra otros por empleos y admisiones a las universidades. Insistimos en la igualdad completa por medio de grandes inversiones en la sociedad para garantizar todas las necesidades sociales, incluyendo la educación universitaria gratis y accesible para todos. Sólo a través de estas medidas, basadas en la unidad de todos los sectores de los trabajadores en lucha, se puede establecer una sociedad en la que todos puedan gozar la seguridad económica y realizar su potencial.

Demandas políticas y democráticas

103. En conclusión, tenemos toda una serie de demandas democráticas y políticas de gran importancia para el futuro de la clase trabajadora, cuyas luchas no pueden limitarse solamente a la esfera económica por importantes que ésta sea. La clase trabajadora debe estar consciente del contexto político e internacional de la lucha contra sus ‘propias' burguesías. En este programa, el PSI incluye demandas en torno a esas grandes cuestiones políticas.

Por la defensa de los derechos democráticos

104. El desarrollo de la desigualdad social no es compatible con la democracia. La nueva aristocracia exige que el gobierno se base en principios aristocráticos, con el resultado de que el estado se muestra cada vez más como instrumento de una clase para oprimir a la otra. Desde la Roma antigua hasta las épocas prerrevolucionarias en Francia y Rusia y hasta el presente, los que acumulan grandes fortunas hacen todo lo posible para no perderlas. Los derechos democráticos fundamentales en Estados Unidos están bajo ataques constantes. Establecidos por la Revolución y la Guerra Civil, éstos incluyen la libre expresión y asociación política; el derecho al voto y a protecciones durante los trámites de juicios penales; y la protección contra los registros y secuestros de bienes arbitrarios.

105. Los ataques del 11 de septiembre se han utilizado como pretexto para expandir enormemente el espionaje interno, limitar la libertad de expresión y asociación, y ampliar los poderes de la rama ejecutiva del gobierno. La clase dominante de Estados Unidos ha armado una vasta maquinaria de seguridad nacional que incluye al Departamento de Seguridad de la Patria [Department of Homeland Security; DHS, siglas en inglés], que cuenta con el apoyo de cientos de oficinas y agencias del gobierno y de empresas privadas. Los poderes de espionaje interno del FBI y de la Agencia de Seguridad Nacional contra el pueblo se han expandido debido a la Ley Patriota y varios decretos del ejecutivo. El gobierno de Estados Unidos ha dictado que tiene el poder de encarcelar indefinidamente y sin cargo alguno a cualquiera, inclusive a ciudadanos del país.

106. El ataque contra los derechos democráticos se arraiga profundamente en la estructura social de Estados Unidos, especialmente en la extrema desigualdad social, y no es producto de un solo gobierno. Esto lo muestra la Casa Blanca de Obama, que ha agravado las medidas antidemocráticas de Bush. Se ha opuesto a toda investigación de los funcionarios del gobierno de Bush que violaron la Constitución y sigue apoyando a la Ley Patriota y otras leyes antidemocráticas. También ha suprimido la publicación de fotografías que muestran la tortura y otras actividades delictivas e invocado el privilegio de guardar secretos de Estado para prevenir que las víctimas de tortura entablen pleitos contra el gobierno. Obama también ha intensificado la persecución de las personas que revelan instancias de mala conducta en el gobierno y las empresas y ha lanzado una campaña contra WikiLeaks por publicar documentos que revelan las actividades delictivas de los militares estadounidenses.

107. Incapaz de encontrar toda solución a la crisis social de Estados Unidos, la clase dirigente y su gobierno recurren al encarcelamiento de más gente, en términos proporcionales a la población, que cualquier otro país del mundo. En este país, que se auto denomina líder del ‘mundo libre', viven 2.3 millones de individuos encarcelados en condiciones de extrema brutalidad. Más de cinco millones existen en libertad vigilada o provisional. Estados Unidos es uno de los pocos países avanzados que todavía utiliza la pena de muerte, habiendo ejecutado a 1,216 individuos desde que la Corte Suprema autorizara la reanudación de estos asesinatos legales en 1977.

108. Para defender los derechos democráticos es imprescindible abolir las fuerzas de seguridad del Estado, inclusive todas sus agencias—el Departamento de la Seguridad de la Patria, la CIA, el FBI y la NSA [National Security Agency] —y la revocación de la Ley Patriota y otras leyes impuestas bajo el pretexto de la ‘guerra contra el terrorismo'. La clase trabajadora debe iniciar una ofensiva contra los intentos de la clase dirigente para buscar apoyo en las fuerzas sociales y políticas más reaccionarias, las cuales desean integrar a su campaña para eliminar los derechos básicos. Debe redoblar sus esfuerzos no solo para defender las conquistas sociales y democráticas ya logradas, sino también democratizar la sociedad de Estados Unidos, incluyendo la abolición de la pena de muerte y el desmantelamiento de toda la maquinaria interna policial y carcelaria.

Contra la guerra y el militarismo

109. La intensificación del militarismo amenaza a los derechos democráticos. Hace medio siglo que el Presidente Dwight D. Eisenhower, comandante en jefe durante la Segunda Guerra Mundial, advirtió acerca del surgimiento de un "complejo industrial militar" con el "potencial para el desastroso surgimiento de un poder desequilibrado". Advirtió que el pueblo de Estados Unidos "no debería dar nada por sentado". Desde ese entonces, el poder de las fuerzas militares ha crecido ininterrumpidamente. Al transformarse en una fuerza "totalmente voluntaria", se han aislado más y más de los sentimientos democráticos del pueblo.

110. Los soldados de hoy, que en su mayoría provienen de la juventud trabajadora, están perennemente sujetos a ser desplegados para combate. Decenas de miles sufren del síndrome de estrés post traumático, de lesiones horribles, o mueren en las guerras neo coloniales de Washington. Con la intención de crear lo que bien se podría llamar una casta militar aparte, se les enseña que son "guerreros". Los oficiales de las fuerzas armadas más y más se politizan y favorecen a la derecha, y los de mayor antigüedad desafían abiertamente al gobierno civil en cuanto a política se refiere. Por su posición social e ideológica, estos militares de Estados Unidos más y más se asemejan a sus contrapartes por todo el mundo que han llevado a cabo golpes militares e impuesto dictaduras sangrientas.

111. Las fuerzas armadas constantemente se integran a la vida política de Estados Unidos, en la que juegan un papel cada vez más directo. El uso abierto de estas fuerzas en situaciones internas ha socavado la Ley Posse Comitatus, que prohíbe la intervención de las fuerzas militares en los conflictos internos del país. Con la creación de Comando del Norte, por primera vez se ha creado una estructura de mando militar que supervisa al territorio de Estados Unidos. Todas estas medidas han echado las bases embrionarias para establecer una dictadura militar y policial en el país.

112. La economía mundial se ha integrado como nunca antes en un sistema único de producción, pero este desarrollo sólo ha empeorado los conflictos entre los estados- naciones e intensificado el peligro de guerra. Las que Bush llamara "guerras del Siglo XXI" comenzaron con la invasión de Afganistán en Octubre del 2001. Ésa es ahora la guerra más prolongada en la historia del país. Le siguió la invasión de Irak en Marzo, 2003. Las dos guerras se han llevado a cabo en conjunto con una serie de confrontaciones menores y con amenazas de conflictos más amplios entre las grandes potencias.

113. La agresión estadounidense ya ha causado la muerte de cientos de miles de iraquíes y afganis y convertido a millones en refugiados. Más de 7000 soldados estadounidenses y de otras naciones que ocupan a estos dos países yacen muertos. Las atrocidades militares estadounidenses contra las poblaciones civiles por todo el mundo ahora son rutinarias. Al mismo tiempo, Estados Unidos insiste en su derecho de asesinar a quienes considere enemigos, incluyendo a sus propios ciudadanos.

114. Bajo el gobierno de Obama, estas guerras se han expandido, inclusive con el enorme aumento de tropas yanquis en Afganistán. Los bombardeos contra Pakistán también se han intensificado. Al mismo tiempo, el gobierno amenaza a Irán cada vez más con imponerle sanciones.

115. Estados Unidos ha dedicado cuantiosos recursos a la producción de los medios destructivos más avanzados que se puedan imaginar. Si se suman el presupuesto militar y los gastos con que EE.UU. directamente financia sus guerras en el extranjero ($700 billones en total) y a éstos se le añaden a los gastos militares que no incluyen al Departamento de Defensa, la cantidad anual total de los gastos militares excedería $1,000,000,000,000 (un trillón de dólares).

116. Tanto los gobiernos Demócratas como Republicanos constantemente aluden a los extraños e inexplicables acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 para justificar una interminable "guerra contra el terrorismo". En realidad, esa tragedia no fue más que un pretexto para lanzar guerras de agresión cuyo propósito fue y es establecer la hegemonía de EE.UU. sobre regiones vitales de gran importancia geoestratégica que contienen gran parte del petróleo, el gas natural y otras materias primas en el mundo.

117. La crisis económica ha agravado tensiones globales que en cualquier momento pueden estallar en guerras. EE.UU. se prepara asiduamente para el conflicto militar contra China. Por otra parte, aparecen de nuevo las viejas divisiones europeas que terminaron en las dos guerras mundiales. Las intenciones del imperialismo yanqui de aprovecharse del colapso de la Unión Soviética para extender su influencia en Europa Oriental y en las antiguas repúblicas soviéticas agrava las tensiones con Rusia, lo que también crea la posibilidad de un conflicto militar directo, evidente en el ataque de Georgia contra Osetia del Sur en agosto del 2008 con el apoyo de EE.UU. Al igual que en los años 1930, la crisis capitalista global intensifica los conflictos económicos y comerciales. Éstos deben resultar inevitablemente en mayores tensiones militares entre EE.UU. y sus antiguos aliados capitalistas. Otra guerra mundial pondría en juego el futuro de nuestra civilización, dado que las grandes potencias poseen armas nucleares.

118. El PSI demanda la retirada inmediata e incondicional de Irak y Afganistán de todas las tropas estadounidenses, británicas y de otros países. Los culpables de haber planeado y lanzado guerras de agresión deben ser sometidos a juicio. Es necesario desmantelar la enorme maquinaria militar y de espionaje de EE.UU. clausurando las cientos de bases militares en el extranjero y disolver el ejército permanentemente. Con eso se pondrían a disposición de la sociedad inmensos recursos para compensar a los países asolados por el imperialismo yanqui y para cumplir con las necesidades sociales en el mismo Estados Unidos.

119. La única alternativa progresista al militarismo es el internacionalismo socialista: la lucha por unir a la clase trabajadora internacionalmente, por un futuro socialista en el que todos los recursos del planeta se puedan utilizar y desarrollar cooperativamente para eliminar azotes como la pobreza, las enfermedades y la ignorancia, así como para mejorar los niveles de vida y culturales de toda la humanidad.

Por la defensa de los trabajadores inmigrantes

120. Toda la clase trabajadora debe defender los derechos de los trabajadores inmigrantes contra la súper explotación por parte de los patrones capitalistas y contra la represión por parte de la policía y las autoridades migratorias.

121. Tanto la prensa como los políticos que defienden los intereses de las grandes empresas tratan de convertir a los inmigrantes en chivos expiatorios por los males que ocurren en la sociedad. Incitan al racismo y al chauvinismo. Fomentan la despreciable mentira que esta capa oprimida de la clase trabajadora es responsable del creciente desempleo, de la caída de los sueldos y de los ataques contra los beneficios sociales. Pero esa agresión es consecuencia de los ataques contra toda la clase trabajadora por parte de las grandes empresas. Tienen un propósito: desviar la ira popular y la frustración de las masas en contra del sistema capitalista y dividir y debilitar a toda la clase trabajadora.

122. Sectores enteros de la casta política que gobierna al país ahora proponen medidas descaradamente racistas y antidemocráticas que facilitarían las redadas de las masas inmigrantes. También abogan por la modificación de la decimocuarta enmienda a la Constitución de Estados Unidos para eliminar las garantías que protegen el derecho de ciudadanía a todos los nacidos en el territorio nacional. Este ataque contra un derecho democrático tan fundamental—adoptado después de la Guerra Civil no sólo para garantizar la ciudadanía de los ex-esclavos, sino también para garantizar la protección equitativa ante la ley y los procesos jurídicos de todos los ciudadanos—constituye una amenaza contra toda la clase trabajadora.

123. Con la ayuda de sus partidarios liberales y de presuntos "izquierdistas", el régimen de Obama se ha aprovechado de la ira popular contra esta política para abogar por sus propias medidas reaccionarias bajo la bandera de una "amplia reforma migratoria". Pero el mismo Obama se ha puesto al frente de la campaña para militarizar la frontera (incluyendo el uso de aviones Predator), extender las redadas en lugares de trabajo, y deportar a trabajadores inmigrantes. Muchos inmigrantes, desesperados por conseguir trabajo, han muerto cruzando la frontera con EE.UU. por zonas inhóspitas, consecuencia de la expansión de fuerzas policiales en la frontera. El gobierno también ha propuesto el uso de cédulas de identificación biométricas, lo que le abriría el paso a la introducción de tarjetas nacionales de identificación que le facilitarían al gobierno controlar a toda la población.

124. El PSI lucha para revocar todas las leyes antimigratorias y desmantelar la Agencia para el Control de Inmigración y la Aduana (ICE; siglas en inglés), así como también la Patrulla Fronteriza de EE.UU. Aboga para que a todos los trabajadores indocumentados se les garantice plenos derechos legales, incluyendo el derecho al empleo y a viajar a sus países de origen sin ser amenazados con no poder regresar o con ser separados de sus familias. En oposición a la militarización de las fronteras y la persecución de inmigrantes, no solo en EE.UU sino en todo el mundo, la clase trabajadora debe defender el principio de las fronteras abiertas; es decir, el derecho de todos los trabajadores a vivir y laborar en cualquier país que les plazca y con plenos derechos de ciudadanía.

La independencia política de la clase trabajadora

125. La lucha por este programa—a favor de las necesidades sociales de la clase trabajadora, de la defensa de los derechos democráticos y de ponerle fin a las guerras— plantea en todo momento la necesidad de una organización política independiente de la clase trabajadora, para quien no es posible defender sus intereses y progresar en Estados Unidos si se deja encerrar en la prisión del Partido Demócrata y del sistema capitalista basado en dos partidos burgueses.

126. Las experiencias con el gobierno de Obama han demostrado una vez más que el Partido Demócrata es un partido de derecha que defiende los intereses de las grandes empresas. La oligarquía bancaria y empresarial que controla el sistema político de EE.UU. son las que han dictado toda las medidas de este gobierno: la expansión de las guerras, el rescate de las bancos, los ataques desmedidos contra los trabajadores y la exigencias continuas para reducir los programas sociales. Que a veces los dos partidos estén en desacuerdo refleja meras diferencias tácticas sobre cuál es la mejor manera de defender las ganancias e impedir que la clase trabajadora forme una oposición independiente.

127. La lucha por la independencia política de la clase trabajadora exige una lucha contra todas las organizaciones basadas en la clase media, incluso grupos que dicen ser socialistas, que sostienen que al Partido Demócrata se le puede presionar con fuerza para que se mueva hacia la izquierda. El objetivo de esta postura no es más que impedir que la clase trabajadora establezca su propio partido independiente.

128. La verdad es que el Partido Demócrata ya hace rato que abandonó hasta la dedicación más mínima a las reformas sociales. La evolución hacia la derecha de este partido está vinculada muy íntimamente a la política de sus partidarios de la clase media, quienes promueven todo tipo de temas referentes a las costumbres de su estilo de vida y a la política de identidad [basada en la raza, grupo étnico/nacional, preferencia sexual o género], para ocultar verdaderos problemas de clase e igualdad social.

Por nuevas organizaciones que luchen por la clase trabajadora

129. Solo la lucha de masas puede defender los intereses de los trabajadores. La historia enseña que la clase dirigente no le regala nada a nadie. Hasta los beneficios más básicos logrados bajo el capitalismo—los derechos democráticos, las reformas sociales, el día laboral de ocho horas, las leyes que regulan las condiciones laborales de los niños—resultaron de luchas revolucionarias.

130. Nuevas organizaciones populares de la clase trabajadora deben basarse en una oposición acérrima a los sindicatos laborales. La AFL-CIO y la coalición, Change to Win ["Cambiemos Para Ganar"], no son organizaciones de la clase trabajadora, sino brazos auxiliares de las empresas y sus gerencias. Funcionan activamente para intensificar la explotación de la clase trabajadora y aislar y desmoralizar a toda oposición que brote de las bases trabajadoras mismas. De ese modo alientan los sentimientos nacionalistas y dividen a los diferentes sectores de la clase trabajadora para que se peleen entre sí. En cuanto a la política, el papel de los sindicatos consiste en entregar a la clase trabajadora al Partido Demócrata y así subordinarla a la política de la clase capitalista.

131. Durante el curso de las últimas cuatro décadas, ha habido una gran reducción anual de la cantidad de huelgas, la forma más elemental de militancia clasista. En 1968 se perdieron 35 millones de días laborales debido a las huelgas. Para 1972, esa cifra había bajado a 16 millones. Hoy día, la cifra es de 2 millones. Esto no se debe a la disminución de tensiones sociales, puesto que la desigualdad social se disparó durante el mismo período, sino a las traiciones de la burocracia sindical. A la misma vez, las grandes fortunas que esta burocracia ha acumulado se han desligado más y más de 1) la situación que sufren los miembros comunes; y 2) de la cantidad de trabajadores que pertenecen a los sindicatos. Entre 2001 y 2008, la cantidad de miembros del sindicato automotriz UAW disminuyó en un 40%: de 701,000 a 431,000. No obstante, los bienes del sindicato, valorados en miles de millones de dólares, continuaron aumentando. Durante este periodo, los sindicatos obligaron a los obreros a aceptar contratos saturados de concesiones, inclusive reducciones de sueldos y el establecimiento de sistemas salariales con niveles múltiples.

132. Para promover sus intereses, la clase trabajadora debe establecer organizaciones verdaderamente de masas: comités de acción democráticos con bases en los lugares de trabajo, en las fábricas y en los vecindarios. Debe animarlos el espíritu de intransigencia revolucionaria y oponerse a los dos partidos de las grandes empresas. Estas organizaciones parten de las necesidades de la clase trabajadora y deben caer bajo el control democrático de ella. Deben asumir mayor responsabilidad de unir a la clase trabajadora—empleados y desempleados, trabajadores especializados y no especializados, criollos e inmigrantes, en diferentes industrias y lugares de trabajo—y de organizar las luchas en común contra la clase capitalista.

Por un gobierno obrero

133. Estos órganos independientes de poder obrero deben ser los instrumentos para la movilización revolucionaria de la clase trabajadora para tomar el poder político en sus propias manos y barrer con la dictadura que Wall Street y la clase dirigente empresarial ejercen sobre la vida política , económica y social. Esto sólo se puede lograr con el establecimiento de un gobierno de los trabajadores; es decir, un gobierno de la clase trabajadora, por la clase trabajadora y para la clase trabajadora que imponga las medidas socialistas necesarias para satisfacer las necesidades del pueblo trabajador.

134. El socialismo no se puede lograr simplemente mediante la elección de candidatos socialistas a las instituciones del estado. Tanto unos como otros son democráticos únicamente en el sentido más formal de la palabra. Realmente son instrumentos de dominio empresarial creados por el capitalismo y por medio del cual los dos partidos gemelos de la clase dirigente, el Demócrata y el Republicano, ejercen su monopolio.

135. Todos los integrantes del Congreso de Estados Unidos, la Casa Blanca y los tribunales y las cortes principales representan, en su totalidad, a diferentes sectores de las grandes empresas y a toda la aristocracia que controla las finanzas. La clase dirigente está dispuesta a recurrir a toda una variedad de artimañas para excluir toda representación auténtica de los intereses de la clase trabajadora, incluyendo la flagrante restricción al voto durante las elecciones, la manera de usar sus fortunas para comprar el proceso electoral, y el control empresarial de los medios de comunicación.

136. El estado obrero debe erigirse sobre nuevas formas y estructuras de la democracia participativa, las cuales surgirán durante el curso de las luchas revolucionarias de las masas y representarán a la mayoría. Este proceso garantizará que semejante gobierno sea verdaderamente popular y democrático, basado en las organizaciones elegidas directamente en las fábricas, las oficinas y otros lugares de trabajo, así como también en las comunidades obreras.

137. A medida que se introduzcan medidas esenciales para la transformación socialista de la vida económica, la política del nuevo gobierno consistirá en alentar y activamente fomentar una vasta expansión de la participación de los trabajadores en la democracia, y en controlar las estructuras responsables por las decisiones.

Por la unidad internacional de los trabajadores

138. El Partido Socialista por la Igualdad es el único partido cuyo programa se basa en los intereses en común de la clase trabajadora internacional. Su objetivo consiste en forjar un movimiento unido de los trabajadores de todos los países.

139. Los problemas de los trabajadores de Estados Unidos son esencialmente iguales a los que los trabajadores en todos los rincones del mundo enfrentan. Las guerras, los ataques contra los derechos democráticos, la explotación, el desempleo, la pobreza y la destrucción del medio ambiente no son problemas que sólo azotan a Estados Unidos. Son problemas globales que requieren soluciones globales.

140. El capitalismo es un sistema económico internacional. Enormes empresas transnacionales recorren al mundo entero buscando la mano de obra más barata y materias primas para la producción destinada a los mercados mundiales. Los mismos bancos y mercados de capital dictan la política de todos los países. Dada la naturaleza global de la producción, los problemas de la sociedad de masas sólo se resolverán en base a un programa socialista internacional.

141. El PSI rechaza rotundamente el punto de vista de que la globalización, en sí misma, es el problema, y que es necesario restablecer la estructura de las economías nacionales para fortalecer el estado-nación. El inmenso desarrollo de la tecnología y de la comunicación vinculado a la globalización ofrece las bases para mejorar dramáticamente los niveles de vida de todos los seres humanos. El problema no es la globalización en sí, sino la subordinación de la economía global al sistema de ganancias privadas y a los intereses de los ricos.

142. Cuando las grandes empresas y sus representantes políticos se aprovechan de los bajos salarios en el extranjero para justificar los ataques constantes contra los sueldos y beneficios en EE.UU. se pone el dedo en el renglón: los trabajadores estadounidenses necesitan unirse políticamente con los trabajadores del mundo en una lucha mundial por el socialismo y en contra de la tiranía de las empresas transnacionales.

143. El PSI rechaza a todo nacionalismo, chauvinismo étnico o religioso, y racismo. Esto incluye la promoción intencional de prejuicios antiárabes y anti islámicos para justificar las guerras criminales que EE.UU. ha lanzado en el Medio Oriente y en Asia Central.

¡¡Forjemos el Partido Socialista por la Igualdad!! ¡¡Adelante con la Cuarta Internacional!!

144. El Partido Socialista por la Igualdad se basa en las grandes tradiciones del movimiento socialista internacional. El socialismo significa igualdad, solidaridad y cooperación humana; es decir, la liberación material y espiritual de la humanidad para no sufrir de opresión y la miseria. Las labores teóricas de Carlos Marx y Federico Engels establecieron que el socialismo es una necesidad histórica y echaron las bases para el establecimiento del movimiento obrero moderno revolucionario. Fue con la Revolución Rusa de 1917 que el socialismo se convirtió en el programa de un movimiento popular de masas que derrocó al capitalismo y creó el primer estado obrero: la Unión Soviética. La Revolución Rusa fue parte de una lucha internacional más amplia de la clase trabajadora por la igualdad social. Todos los grandes adelantos de los trabajadores estadounidenses se debieron a sus vínculos muy íntimos con el socialismo y a los militantes que lo dirigían: desde la jornada de ocho horas, a las leyes que regulan el trabajo de los menores, a la educación escolar pública y universal, a la formación de sindicatos industriales de masas, y a la eliminación de las leyes segregacionistas Jim Crow en el Sur de Estados Unidos.

145. Como otros tantos ideales, el socialismo ha sido víctima de abusos y traiciones. En la Unión Soviética fue traicionado por una burocracia contrarrevolucionaria bajo el mando de José Stalin. El estalinismo no representó la continuación del patrimonio igualitario e internacional que había legado la Revolución Rusa. Más bien, fue una reacción conservadora y burocrática en contra de la revolución; reacción basada en el programa nacionalista del "socialismo en un solo país". La burocracia estalinista aplastó la democracia obrera, impuso una dictadura, fusiló a los verdaderos marxistas y subvirtió, en nombre del "socialismo", todas las luchas revolucionarias de la clase trabajadora en todo el mundo. Esta traición de la Revolución Rusa y el socialismo culminó con la colaboración directa entre la burocracia del Kremlin y el imperialismo internacional a principios de la década de los 1990 para destruir a la Unión Soviética y restaurar el capitalismo.

146. El PSI se basa en el patrimonio que nos han legado los mejores, los más valientes y más visionarios representantes de la clase trabajadora, quienes lucharon por el socialismo como adversarios de la burocracia. Esa tradición la encarnó León Trotsky de la manera más brillante; fue dirigente de la Revolución Rusa junto con Lenin. Dirigió la lucha contra las traiciones del estalinismo, comenzando con la fundación de la Oposición de Izquierda en 1923, y echó las bases para el renacimiento del movimiento internacional de trabajadores con la fundación de la Cuarta Internacional, partido mundial de la revolución socialista. La Cuarta Internacional, con el Comité Internacional a la cabeza, es hoy el único partido verdaderamente revolucionario de la clase trabajadora en todo el planeta.

147. Estados Unidos ha producido grandes luchadores por el socialismo: hombres y mujeres que batallaron a los burócratas del movimiento obrero y consagraron sus vidas a la liberación de la clase trabajadora. Entre esas figuras se encuentran Big Bill Haywood, Eugene Debbs y James Cannon. Los trabajadores de EE.UU. deben encontrar de nuevo este fértil patrimonio socialista para organizar la lucha de hoy y así transformar la sociedad en base de los intereses del pueblo y ponerle fin una vez por todas a la pobreza, la explotación y la opresión en Estados Unidos y por todo el mundo.

148. Llamamos a todos aquellos que están de acuerdo con este programa, que apoyan la lucha por la igualdad social y que se oponen a las guerras y las agresiones contra los derechos democráticos, a que se unan al Partido Socialista por la Igualdad y a la lucha por el socialismo.