Congreso de Sindicatos de Sudáfrica promueve ilusiones en el castrismo

por Thabo Seseanw Jr.
23 septiembre 2014

Este artículo apareció en inglés el 11 de septiembre del 2014

En un evento el 29 de agosto marcando el 20 aniversario de las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Cuba y Sudáfrica, el secretario general del Congreso de Sindicatos de Sudáfrica (COSATU, siglas en inglés), Zwelinzima Vavi, promovió el castrismo como una panacea para el capitalismo.

Vavi pronunció su discurso titulado "¡El socialismo ha funcionado en Cuba!" ante una audiencia que incluía al embajador de Cuba en Sudáfrica, Carlos Fernández de Cossio, el ministro de la presidencia Jeff Radebe, el secretario general adjunto del Partido Comunista Sudafricano (SACP), Solly Mapaila, y varios miembros del comité ejecutivo central de COSATU.

"Por más de medio siglo", afirmó Vavi, "Cuba ha sido un faro de esperanza para los trabajadores de todo el mundo."

Esta esperanza totalmente falsa es fomentada incansablemente en todo el mundo por varios grupos del ala izquierdista de la política burguesa, incluyendo COSATU y el SACP estalinista. Estos partidarios de clase media alta basan su política en la estrecha hostilidad hacia el imperialismo estadounidense por parte de los hermanos Fidel y Raúl Castro, sobre todo en América Latina y África. Sobre esta base, y siguiendo el ejemplo de Fidel, han promovido una sección radical de los nacionalistas burgueses cubanos como algo que nunca fueron – revolucionarios marxistas.

Fidel Castro era un opositor nacionalista burgués del gobierno títere de los Estados Unidos de Fulgencio Batista. Llegó al poder a la cabeza de un pequeño movimiento guerrillero nacionalista que triunfó en enero de 1959 con el derrocamiento de Batista. Él y sus seguidores fueron capaces de ganar el apoyo de la clase obrera cubana porque sus limitadas políticas sociales eran más radicales que las presentadas por los estalinistas, que eran ampliamente vistos como cómplices de Batista.

Inicialmente, Castro intentó llegar a un acuerdo con EE.UU., visitando las Naciones Unidas sólo cuatro meses después de su llegada al poder y ofreciendo relaciones de amistad y oportunidades de inversión privada en Cuba. Pero EE.UU. no estaba interesado en un acuerdo y dejaron de comprar azúcar cubana.

Esta actitud se endureció tras la nacionalización por parte de Castro de propiedades estadounidense, y en particular después de que Fidel se dirigió a la Unión Soviética buscando una alternativa de mercado de exportación y desarrollo. En 1961, EE.UU. lanzó la fallida invasión de Bahía Cochinos de Cuba. Ese mismo año, Fidel por primera vez se auto-describió como un "marxista-leninista", gesto con el cual completó su giro hacia la burocracia soviética estalinista.

Al referirse a la situación de Sudáfrica en su discurso del 29 de agosto, Vavi dijo: "Nuestra propia revolución nacional democrática podría haber sido retrasada durante años si no fuera por la enorme contribución de los combatientes cubanos, cuya victoria sobre el poderoso régimen del apartheid en... Cuito Cuanavale allanó el camino para el... derrocamiento de nuestros opresores racistas".

Cuito Cuanavale es un pueblo al sudeste angoleño cuyas afueras sufrieron intensos combates en lo que fueron los años moribundos tanto de la Guerra Fría como del régimen supremacista blanco de Sudáfrica. El compromiso marcó el clímax de una docena de años de enfrentamientos inconclusos entre las fuerzas armadas cubanas y sudafricanas. La Batalla de Cuito Cuanavale, el enfrentamiento más grande hasta ese punto en África (1987-1988), es calificada como una victoria por los partidarios de ambos lados.

Con el derrocamiento en Portugal del régimen totalitario del Estado Novo (Estado Nuevo) en el golpe militar de 1974 -que marcó el inicio de la "Revolución de los Claveles"- Lisboa se retiró de sus colonias africanas y de Timor Oriental. Hasta entonces, tres grupos estaban comprometidos en un conflicto armado contra los portugueses en Angola: Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) patrocinado por los soviéticos, el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) respaldado por Seko Mobutu Sese, y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) de Jonas Savimbi que contaba con el respaldado de los EE.UU. y Sudáfrica.

Estos tres compitieron entre sí por el vacío dejado con la retirada de Portugal. Los cubanos se quedaron después de 1975, cuando ayudaron al MPLA a obtener el poder en Luanda y en el centro de Angola contra una intervención combinada de Sudáfrica y la CIA. Hasta su desaparición, el FNLA de Holden Roberto fue relegado al norte, mientras que la UNITA dominaba el sur.

En 1987, el ejército de Angola, FAPLA, desde Cuito lanzó la Operación Saludando a Octubre con apoyo soviético y contra el consejo de los cubanos con más experiencia. El objetivo era consolidar el control sobre todo el país mediante la expulsión de UNITA del sur, sobre todo de sus bastiones más fuertes en el sudeste, Mavinga y Jamba.

Esta maniobra se oponía a la estrategia de Sudáfrica de mantener el territorio controlado por la UNITA como un colchón entre el norte de Angola y África del Sudoeste (Namibia), que administraba Sudáfrica. El régimen del apartheid utilizaba al África del Sudoest como un baluarte contra el África negro en desafío de la Resolución 2145 de la Asamblea General de la ONU. La resolución sustituyó el mandato original de la Liga de las Naciones que adjudicaba a Sudáfrica –entonces gobernada por los británicos—el derecho de administrar el territorio. Hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, África del Sudoeste había sido una colonia alemana.

La negativa de Sudáfrica a ceder el autogobierno al África del Sudoeste estaba ligada a la paranoia racista sobre una independencia africana gobernada mayormente por negros y en particular en Sudáfrica. Con la desaparición definitiva en 1980 de la Rodesia de Ian Smith, Sudáfrica y África del Sudoeste fueron las únicas partes del continente que no estaban en manos negras.

A principios de la década de 1980, bajo el impulso de la obsesión de la administración Reagan para liberar Angola de los soviéticos y los cubanos, los EE.UU. se involucraron directamente en las negociaciones con el MPLA. El MPLA argumentó que reduciría el número de las tropas cubanas y asesores soviéticos dentro de sus fronteras a excepción de las continuas incursiones y amenazas de Sudáfrica en su frontera sur. Ellos mantuvieron que el autogobierno de África del Sudoeste era la solución más obvia. Esto privaría a la Sudáfrica gobernada por los blancos de dejar de usarla como una base de operaciones, desde donde podrían continuar desestabilizando toda la subregión.

La Organización del Pueblo de África del Sudoeste (SWAPO, siglas en inglés) se levantó en armas por primera vez contra sus amos blancos en 1966. En la batalla de Cuito Cuanavale, Pretoria apuntaba a prevenir que SWAPO – apoyado por los soviéticos – usara el sur de Angola para lanzar ataques en África del Sudoeste, aparte de que Sudáfrica veía con horror la perspectiva de que la influencia del Bloque Oriental se extendiera a costa de UNITA, desde el centro del país hasta la frontera sur de Angola. Cuando FAPLA avanzó desde Cuito para atacar a UNITA en Mavinga, la Fuerza de Defensa de Sudáfrica (SADF) se trasladó a detener el avance para proteger a UNITA.

Las fuerzas FAPLA llegaban a unos 10,000, además de un estimado de 1,500 cubanos. El SADF envió unos 4,000 hombres, en comparación a los 8,000 de UNITA. En los seis meses de lucha hasta marzo de 1988, las fuerzas FAPLA/cubanas sufrieron bajas de 4,785 en comparación a las 3,000 de UNITA. Oficialmente, Pretoria reconoció la pérdida de sólo 31 hombres, un número absurdamente bajo.

Para el 7 de octubre de 1987, el SADF había detenido la ofensiva por una tercera vez impidiendo que FAPLA cruzara el río Lomba. FAPLA sufrió grandes pérdidas y los soviéticos retiraron avergonzados a sus asesores de campo, dejando a los angoleños sin un liderazgo en los puestos más altos.

El 15 de noviembre, Luanda apeló a Cuba por ayuda. Castro respondió con la aprobación Operación Maniobra XXXI Aniversario de las FAR (31 Aniversario de Maniobra de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) en el mismo día, tomando la iniciativa de los soviéticos. Cuba envió un puente aéreo y marítimo de 15,000 tropas y material bélico, incluyendo tanques, artillería, armas antiaéreas y aviones. Los primeros refuerzos cubanos fueron desplegados en Cuito Cuanavale, a mediados de enero de 1988.

El 25 de febrero FAPLA y los cubanos se enfrentaron a los sudafricanos en su cuarto choque. Esta vez, el SADF fue rechazado con tanto vigor que tuvieron que retirarse a las posiciones al este del río Tumpo. El fracaso de este ataque aumentó la moral que flaqueaba de las FAPLA y detuvo el avance sudafricano a un punto muerto. El 23 de marzo, los sudafricanos lanzaron su último ataque sin ningún efecto visible.

La superioridad cubana con los MiG-23 de fabricación soviética fue decisiva en Cuito para convencer al SADF -cuya mayor parte de su equipo era anticuado gracias a un embargo internacional de armas que se remontaba a 1977- de que se retirara. Los reveses del SADF sobre el terreno naturalmente se debieron a la superioridad aérea cubana.

Insospechados por Pretoria, los cubanos se preparaban para abrir un segundo frente en Lubango, que durante años había servido como base sin trabas para las operaciones de la SADF. El 10 de marzo un grupo de unidades cubanas, de las FAPLA y de la SWAPO avanzaron hacia el suroeste. Se enfrentaron con la SADF en Calueque, dando lugar a meses de encuentros sangrientos, pero los cubanos empujaron en dirección a la frontera con África del Sudoeste. Para proyectar su poder aéreo en África del Sudoeste, en junio ya habían construido bases de avanzada en Cahama y Xangongo.

Cuando se retiraron de las afueras de Cuito, el SADF dejó una "fuerza de mantenimiento" de 1,500 hombres. Este remanente continuó bombardeando las posiciones de FAPLA desde un rango de unos 35 kilómetros. Con los cubanos invencibles en el aire, las fuerzas en Cuito se enfrentaban a una aniquilación segura. Como respuesta a la alarma de Pretoria, el 8 de junio de 1988, el SADF llamó a 140,000 hombres de la reserva Fuerza Ciudadana, aunque esto pronto fue cancelado.

Fuerzas sudafricanas se retiraron a través de la frontera hacia África del Sudoeste el 27 de junio. Para entonces, MiGs cubanos estaban volando dentro y fuera del espacio aéreo de África del Sudoeste. Instalaciones sudafricanos alrededor de la represa y estación de bombeo Calueque estaban bajo continuos bombardeos aéreos, al igual que el puente y equipo hidroeléctrico que suministraba energía a África del Sudoeste. El SADF redujo todas las demás operaciones en Angola, en efecto retirándose del combate y el posicionamiento de una división en el lado de África del Sudoeste de la frontera.

En 1977, Alemania Occidental, más los EE.UU., Gran Bretaña y Francia en su calidad de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU habían formado el "Grupo de Contacto Occidental." Esta iniciativa diplomática se esforzó por poner fin a la ocupación ilegal de Sudáfrica de África del Sudoeste y la transición del territorio a la independencia. El Grupo de Contacto sostuvo la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU 435, que preveía un alto el fuego y elecciones supervisadas por la ONU en África del Sudoeste.

El Grupo de Contacto no era más que un aspecto visible de maniobras mucho más amplias del gobierno de Estados Unidos para influir en Angola y en toda la región. El régimen conservador de Salazar en Portugal había disfrutado tradicionalmente del apoyo de Estados Unidos. Alrededor de la época de la Revolución de los Claveles, sin embargo, EE.UU. aumentó su apoyo clandestino para el FNLA, aliado con el régimen títere de Estados Unidos de Mobutu en el vecino Zaire.

Aunque públicamente el gobierno de Estados Unidos prestó juramento a un embargo de armas contra los movimientos anticoloniales de Angola, en secreto apoyaba plenamente el lanzamiento de un programa paramilitar contra el MPLA. Con este fin, los EE.UU. por primera vez comenzó a financiar a la UNITA, una tendencia inicialmente maoísta del FNLA.

El 18 de julio de 1975, el presidente Gerald Ford aprobó una operación encubierta de la CIA llamado IA OPCIÓN. El objetivo era proporcionar el FNLA y la UNITA con armas, instructores y hasta US$ 30 millones en fondos.

Nathaniel Davis, secretario adjunto de estado para Asuntos Africanos (y anteriormente embajador de EE.UU. en Chile durante la presidencia de Salvador Allende depuesta por la CIA), se opuso a su superior, el secretario de estado Henry Kissinger, y renuncio por la aprobación de la iniciativa de IA OPCIÓN del presidente Ford.

Davis creía que los soviéticos iban a descubrir la existencia de IA OPCIÓN. El resultado, según él, sería una publicidad negativa para los EE.UU. e intensificaría la participación soviética en Angola.

Tras su descubrimiento de IA OPCIÓN, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Enmienda Clark a la Ley de Control de Exportación de Armas en 1976. Su efecto ostensible era deslegitimar la ayuda a grupos privados, especialmente a UNITA, que participaban en las operaciones militares en Angola hasta que se derogó de la enmienda en 1985. Hasta ese momento, los EE.UU. se basó en parte en Israel para canalizar armas a sus aliados de Angola a través de Zaire.

… continuará