Syriza se dispone a reprimir

9 abril 2015

La exigencia, del ministro suplente de Grecia para el orden público, de represión policial a las manifestaciones, ha resultado en una promesa del primer ministro Alexis Tsipras de que el gobierno de Syriza hará lo que se requiera para mantener la "ley y orden".

En un artículo de primera plana en To Vima el viernes pasado, Yiannis Panousis acusa a “izquierdistas empedernidos” de ocupaciones por grupos anarquistas de universidades, sedes de Syriza y del Parlamento.

Panusis rechazó a los que creen que un "gobierno de izquierda significa un país y ciudad sin protección (sin seguridad personal, social, nacional, sin ejército y sin vigilancia policial –quizás sin jueces o prisiones)", y añadió que "el tiempo de la izquierda griega no es el tiempo de las ideologías sin salida y de consignas superficiales, sino el momento de la consolidación institucional, la legitimidad política y la cohesión social ".

El manifiesto de Panousis hace público lo que había sido una discusión interna sobre que medidas tomar.

Panusis es un criminólogo y miembro de la otrora Izquierda Democrática –una escisión derechista de la coalición de Syriza (Izquierdas Radicales) que ayudó a imponer medidas de austeridad como parte del gobierno de coalición del 2012. Fue nombrado ministro de orden público para tranquilizar y asegurar a las élites de poder en Grecia y en el mundo de que el gobierno de Syriza impondrá la "ley y el orden".

La decisión refleja la alianza de Syriza con los Griegos Independientes, conocidos por su xenofobia, que incluyó nombrar al Panos Kammenos, principal líder de ese partido, como ministro de defensa encargado de las fuerzas armadas.

Panousis fue el que anunció después del balotaje del 25 de enero que "La policía portará armas en las manifestaciones", repudiando así el compromiso previo de Syriza de abolir la policía antimotines.

En estas recientes semanas, ha llamado a la restauración de la policía municipal, abolida por el gobierno griego anterior, sugiriendo un cambio de nombre a Agencia de Mediación Comunitaria. Habló ante la Dirección Regional de Policías del Peloponeso, un publico de mentalidad fascista, diciendo que "estamos tratando de explicar a todos la nueva identidad de la policía griega. Estamos pidiendo consenso no sólo en la lucha contra la delincuencia, sino también en torno al nuevo papel social y preventivo de la policía. "

"Grecia no puede copar con más migrantes", subrayó.

Apoyando el artículo en To Vima de Panousis están individuos como el ministro de Educación Aristides Baltas y el ministro de Justicia Nikos Paraskevopoulos. Éste último describió las opiniones de Panousis como verdades "evidentes". El gobierno de Tsipras sólo deseaba dejar claro que Panousis no estaba criticando ni "la política ni ministros del gobierno, ni las fuerzas políticas que lo apoyan", y que Syriza "da apoyo constante a la defensa de esta nación de leyes, de derechos y del orden ".

Esta defensa si pelos en la lengua de la represión policial dentro de los niveles más altos de Syriza es un peligroso agüero.

Previo a la victoria de Syriza en las elecciones de enero, la oposición al programa de austeridad dictado por la troika –la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional— había resultado en más de 30 huelgas generales contra los gobiernos de coalición encabezados por la conservadora Nueva Democracia, y por los socialdemócratas de PASOK en el 2012.

Una y otra vez estás protestas fueron el objetos de la brutal represión por parte de una fuerza de policía antimotines con estrechos vínculos con el Amanecer Dorado (fascista). Una investigación oficial sobre dichos vínculos resultó en la detención en diciembre del 2013 de 50 personas, entre ellas 10 agentes de la policía. Nada de eso frenó la violencia policial. Un informe de Amnistía Internacional pone el dedo "una cultura de muchos años, de impunidad, de racismo encarnizado y de violencia endémica, que incluye el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes y los malos tratos a migrantes y refugiados".

Protestas en Atenas contra la austeridad fueron prohibidas en varias ocasiones en el 2013 y 2014. Manifestantes y periodistas fueron golpeados con saña.

Con las tensiones sociales por explotar, Syriza fue presentada por los medios de difusión griegos como supuesta alternativa política a la austeridad sin dejar de pertenecer a la Unión Europea y si hacer nada contra del dominio capitalista de Grecia.

Corrientes seudoizquierdistas, representadas por el Nuevo Partido Anticapitalista francés, el Partido Socialista de los Trabajadores británico y la Organización Socialista Internacional estadounidense, jugaron un rol decisivo en el fortalecimiento de dichas pretensiones. Todos ellos alababan a Syriza por ser un nuevo ejemplo que demostraba que la lucha contra la austeridad no requeriría de ninguna campaña revolucionaria contra el capitalismo en Grecia, parte de una gran ofensiva unificada de la clase obrera europea por una Europa socialista.

Sus rechazos sin fin de los críticos "sectarios" de Syriza tenían como blanco al World Socialist Web Site y al Comité Internacional de la Cuarta Internacional, cuyos análisis revelan la naturaleza burguesa y de derecha de Syriza. Todos ellos justificaron la alianza de Syriza con los Griegos Independientes, declarando que es requisito inescapable de "realpolitik".

Syriza ha sido hasta ahora capaz de explotar la buena voluntad de los trabajadores griegos durante las negociaciones en curso con los acreedores de Grecia para aparentar oposición política –a pesar de aceptar poner en práctica la austeridad de la Troika y pagar todos los préstamos, allanar pensiones y revivir el programa de privatizaciones. Esa tregua ya se acaba.

Syriza tiene dos semanas para presentar una lista de recortes que satisfaga a los acreedores de Grecia. Tenga o no éxito Grecia, permanezca o no dentro de la zona euro, ocurrirán nuevos ataques salvajes contra millones de trabajadores que están acogotados.

Detrás de la cortina de humo de sus apologistas, Syriza se prepara para cuando las palabras ya no basten para disimular sus medidas de austeridad.

En junio del 2012, Tsipras había conversado con el ministerio de defensa y con el alto mando del ejército para dejar en claro su disposición a defender la "integridad territorial del país y la independencia nacional". En octubre del 2014, se reunió con el Ministerio de Defensa para discutir los objetivos geoestratégicos de Grecia, alabando la "postura desinteresada" de las cúpula militar. Antes de asumir el poder tras las elecciones de este enero, le aseguró el comandante del Estado Mayor General del Ejército griego y al líder de la policía griega que no habría ningún "vacío de poder".

Syriza ya es sinónimo de duplicidad y traición –actúa siempre como fiel defensor de la burguesía griega y es máquina política para una capa pequeñoburguesa privilegiada como los antiguos académicos Panousis, Paraskevopoulos y el ministro de finanzas, Yanis Varoufakis. Tras las exigencias de Panousis, ahora queda en claro que este gobierno está más que preparado para usar la violencia del Estado para aplastar a la oposición social de la clase obrera.

Si eso ocurre, los defensores seudoizquierdistas de Syriza tendrán sangre en sus manos. Con sus propias fracciones dentro de Syriza, son cómplices directos en el desarme político de la clase obrera y permiten que la clase de poder aliste el aparato represivo del Estado para la contrarrevolución social.

Chris Marsden