El Candidato Fascista Rodrigo Duterte Gana las Elecciones Presidenciales de Filipinas

por Joseph Santolan
26 mayo 2016

Rodrigo Duterte, el alcalde de la ciudad meridional Filipina de Davao y jefe por largo tiempo de los escuadrones de la muerte de la ciudad –que han ejecutado más de 1.400 personas en los últimos 20 años— acaba de ser elegido presidente de Filipinas.

En momentos en que escribimos estas líneas, el 75 por ciento de los votos habían sido contados y Duterte ya recibía más de 15 millones de votos. Su competidor más cercano, Mar Roxas, obtenía poco más de nueve millones; Gracia Poe 8,5 millones; y Jejomar Binay 5 millones.

El margen de la victoria fue suficiente para que Poe reconociera la victoria de Duterte durante una rueda de prensa televisada después de la medianoche para anunciar su derrota.

Aunque ni Binay ni Roxas habían manifestado su derrota, la victoria de Duterte fue universalmente reconocida en los medios filipinos de difusión como un resultado anticipado. Duterte se convertirá así en el próximo presidente de Filipinas habiendo recibido aproximadamente el 38 por ciento de los votos.

La carrera a la Vicepresidencia es la más apretada en la historia de Filipinas. Leni Robredo, estrechamente asociado con el gobierno saliente de Aquino, y Ferdinand Marcos Junior, hijo del fallecido dictador, tienen una diferencia en el conteo del uno por ciento. Es probable que pase algún tiempo antes de que esta carrera finalmente se defina.

Las elecciones en Filipinas son asuntos violentos y corruptos. La elección de 2016 no fue una excepción. Se estima que 50 personas han sido asesinadas en violencia relacionada con las elecciones desde el 10 de Enero. Los informes varían, pero se estima que adicionalmente, de 13 a 18 personas fueron asesinadas en la violencia generada el día mismo de las elecciones.

Los últimos seis años del gobierno del presidente saliente, Benigno Aquino, han sido moldeados sobre todo, por la política guerrerista de Washington hacia la China. En virtud de su llamado "giro a Asia", el gobierno de Obama ha intensificado las tensiones en la región hasta el borde de la guerra.

Bajo Aquino, el gobierno en Manila funciona como principal agente de Washington en esta confrontación. En el marco del Acuerdo de Cooperación de Defensa Ampliada (EDCA), el gobierno de Aquino organizó la reinstalación de las bases militares estadounidenses en el país. Adicionalmente, Manila presentó una demanda legal en La Haya, elaborada por Washington, frente a las reclamaciones territoriales de China en el Mar del Sur de China. Con el pleno apoyo de Washington, Aquino condujo repetidas provocaciones militares contra China en las aguas en disputa.

De frente a explosivas tensiones sociales y a la amenaza de la guerra mundial, las elecciones en todo el mundo se han convertido en asuntos sumamente volátiles. Los representantes políticos de la burguesía se están moviendo bruscamente a la derecha.

Duterte es la encarnación de esta tendencia en las Filipinas. La guerra y la dictadura son la orden del día para toda la burguesía. Ni un solo candidato había presentado alternativa alguna al respecto. Duterte, sin embargo, le dio a la clase dominante Filipina, la expresión más abiertamente fascista de esta agenda.

Duterte prometió en repetidas ocasiones que tras su elección, iba a lanzar una campaña para matar a presuntos delincuentes en todo el país. Declaró que "volcará" 100.000 cadáveres en la bahía de Manila. Y afirmó que si los trabajadores de la zona franca intentan formar un sindicato, los matará.

Washington por supuesto, no tiene objeción alguna a la política fascista de Duterte pero Duterte es una figura inestable y volátil. Alterna entre llamar a las negociaciones bilaterales con Beijing para solicitar una grandes inversiones chinas y pedir el servicio militar obligatorio para todos los jóvenes en preparación para la guerra contra China.

De los candidatos rivales, Washington hubiera preferido a Roxas, el ex banquero de inversión de una dinastía política de larga data; o a Poe, cuyo esposo, como se reveló recientemente, fue contratista de una firma privada de inteligencia con sede en Estados Unidos que operaba para el CIA.

Binay representa sectores de la burguesía Filipina que están preocupados porque la política guerrerista de Washington contra China afecta sus negocios. Binay no se opuso a la presencia de las fuerzas estadounidenses en el país, pero buscó un enfoque más conciliador con Beijing y amortiguar los amagues de guerra de Aquino que parecían un nuevo escalamiento hacia la confrontación con China. Las encuestas lo colocaban a la cabeza de sus rivales políticos hasta que una serie de escándalos de corrupción socavaron su campaña.

Washington ve el caso legal de Manila contra China como un barómetro de la lealtad política del nuevo gobierno. El presidente electo asumirá el cargo el 30 de Junio. Se espera que el Tribunal Internacional sobre el Derecho del Mar (TIDM) tome una decisión antes de esta fecha. Washington tiene la intención de utilizar este veredicto como pretexto legal para escalar dramáticamente la presión sobre China en el Mar del Sur de China. El gobierno de Estados Unidos espera que su agente en Manila lleve la carga en este asunto.

Duterte debe dedicar un destacado apoyo a la política de Washington en la región, o su presidencia no durará mucho tiempo. En una primera indicación de que Duterte tiene la intención de seguir los dictados de Washington, anunció que los problemas en el Mar del Sur de China deben resolverse mediante negociaciones multilaterales, que deben incluir Japón, Australia y Estados Unidos. China ha insistido en que los problemas deben resolverse mediante negociaciones bilaterales, mientras que Washington ha exigido negociaciones multilaterales con la participación de Estados Unidos.

Washington ya ha examinado cuidadosamente el posible gabinete de Duterte. Ernie Bower, asesor principal del Programa del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales del Sudeste Asiático (CSIS), dijo a Reuters el 9 de mayo: "Si él selecciona tecnócratas con experiencia, con una buena trayectoria y sólidos contactos, puede que no sea tan malo como la retórica de su campaña sugiere.” Haciendo un paralelo entre Duterte y el aspirante Republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, Bower dijo: “el miedo y la ansiedad provienen del hecho de que simplemente no sabemos, y ni Duterte ni Trump parecen saber, a quiénes incluirían en su equipo de gabinete si son electos”.

Duterte dio un indicio inicial de su que sería su gobierno, en una entrevista el día del voto. Le dijo a la prensa que el personal de su gabinete estaría compuesto de militares. También dijo que tenía la intención de revisar la Constitución para aliviar las leyes que limitan la propiedad extranjera en el país. "Abriré las inversiones. Si es posible, en todas las regiones, voy a tener zonas de mercado libre. Y los extranjeros pueden venir, y van a tener la misma protección. Yo les garantizo que sus ganancias les serán retornadas rápidamente".

La responsabilidad de la exitosa carrera política de Duterte, que ahora ha culminado en su elección como Presidente, recae en el Partido Maoísta Comunista de Filipinas (CPP), una organización nacionalista y antiobrera.

Desde sus primeros días como alcalde de Davao y jefe de los escuadrones de la muerte, Duterte recibe el firme apoyo del Nuevo Ejército del Pueblo del CPP. El jefe de campaña de Duterte de hecho, era un ex miembro de alto rango del CPP.

Duterte ha pintado en repetidas ocasiones su política fascista de "izquierdismo". El CPP respalda sus palabras. En las semanas previas a la elección, el NPA condujo en dos oportunidades, ceremonias devolviendo a policías capturados al gobierno de Filipinas, dando a Duterte la oportunidad de posar con el NPA delante de la bandera con la hoz y del martillo.

José María Sison, fundador y jefe del CPP, llevó a cabo una reunión a través de Skype con Duterte, que fue publicada de inmediato en Internet. Sison declaró lo emocionado que estaba ante la perspectiva de las conversaciones de paz entre el NPA y el gobierno de Duterte. Anunció que si Duterte era elegido, él, Sison, volvería a Filipinas después de 30 años de exilio en los Países Bajos.

Sison fue la primera figura pública en saludar la elección de Duterte. Emitió un comunicado a menos de una hora del cierre de la votación, publicado en el Inquirer, el periódico más importante de Filipinas dando sus "más cálidas felicitaciones" a Duterte. Sison dijo "ahora espero poder negociar con el presidente Duterte para concertar una cesación inmediata al fuego, la liberación de todos los presos políticos, mi regreso a casa y la aceleración de las negociaciones de paz. Tengamos como objetivo un gobierno de unidad nacional, la paz y el desarrollo ".

Carlos Zarate, representante de la organización del frente Bayan Muna, del CPP, también respaldó la victoria de Duterte, aclamándola como "fenomenal" y afirmando que "cambia radicalmente la política en las Filipinas."