Megamillonarios apoyan a Black Lives Matter

12 octubre 2016

La Fundación Ford, una de las fundaciones privadas más poderosas del mundo y con estrechos lazos con Wall Street y el gobierno de Estados Unidos, anunció recientemente que está canalizando $100 millones en los próximos seis años a varias organizaciones que forman parte del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan).

“Estamos dispuestos a profundizar y hacer más grande esa comunidad de financiadores de justicia social”, dice el anuncio de la Fundación. “Queremos sostener experimentos audaces y ayudar a que ese movimiento logre construir la infraestructura sólida que le permita florecer”.

La revista Fortune escribió que el anuncio de la donación “atraerá la atención de cualquiera que lo leyera en un pitch deck [una presentación para empresas en sus fases iniciales que buscan capital inversor]”. La contribución de una suma tan significativa de dinero es un regalo de la clase política para que Black Lives Matter construya una burocracia asalariada con puestos para cabilderos. El dinero les traerá mayor influencia política ya que podrán hacer contribuciones de campaña e integrarse aún más al Partido Demócrata y los medios corporativos.

La Fundación Ford también ofrecerá varias formas de consultoría y asesoría a un consorcio de 14 grupos asociados con Black Lives Matter. La financiación y los servicios auxiliares son parte de un fondo llamado el Fondo del movimiento liderado por negros (BMLF; Black-led Movement Fund), supervisado por la firma Borealis Philantrophy .

La Fundación Ford recibe la mayor parte de sus fondos de colaboradores empresarios, fideicomisos y legados. Fue establecida en 1936 por Henry Ford, el fundador de la compañía Ford, y su hijo Edsel; hoy cuenta con el tercer patrimonio más grande de cualquier fundación, aproximadamente U$12,4 mil millones.

Desde hace muchos años, la Fundación Ford mantiene vínculos estrechos con agencias militares y de inteligencia estadounidenses. Un historiador británico y experto sobre la CIA, Frances Stonor Saunders, describe a las fundaciones Ford y Rockefeller en su libro La guerra fría cultural: la CIA en el mundo de las letras y el arte, de ser “instrumentos conscientes de la política de espionaje estadounidense, con directores y oficiales conectados a, o miembros de, las agencias estadounidenses de inteligencia”.

Hoy en día, la fundación no está formalmente conectada a la compañía Ford, pero su junta directiva está compuesta por reconocidos empresarios, incluyendo a altos gerentes y abogados de Wall Street. La secretaria de su junta directiva es Irene Inouye, viuda del fallecido senador demócrata, Daniel Inouye.

La contribución de $100 millones de la Fundación Ford es un reconocimiento por parte de un sector de la clase gobernante que los objetivos de Black Lives Matter se alinean con sus intereses.

En una entrevista con Bloomberg News en el año 2015, el actual presidente de la Fundación Ford, Darren Walker, un ex banquero de la firma suiza, UBS, describió la perspectiva pro capitalista en la decisión de financiar a Black Lives Matter :

“La desigualdad de muchas maneras socava nuestra visión de un mundo más justo”, dijo. “En verdad el pueblo estadounidense se siente cada vez más vulnerable, cada vez más inseguro, no sólo los partidarios de Trump, cosa que crea divisiones en nuestra sociedad, en nuestra democracia. La desigualdad daña a la democracia nuestra. Mata aspiraciones y sueños y nos hace más cínicos como pueblo... ¿Qué clase de capitalismo queremos tener en Estados Unidos?”

La contribución a Black Lives Matter es una inversión en la defensa del sistema de lucro. Dicho movimiento insiste en que el mundo está dividido por líneas raciales, proclamando en su sitio Web que “se considera como parte de una familia negra global”.

Afirma que la población negra representa “familias extendidas y 'aldeas' que colectivamente se cuidan y sobre todo a 'nuestros' hijos...” Rechaza explícitamente la noción que cualquier otra sección de la sociedad tiene el derecho a expresar quejas propias. Su propia nota histórica indica: “No todas las vidas, sólo las vidas negras. Por favor, no cambien la conversación hablando de cómo también importan las vidas de ustedes”.

Los líderes pequeñoburgueses del movimiento están a punto de poder ejercer un grado significativo de influencia política con el fin de conquistar privilegios dentro de la élite política. Un vistazo rápido a los fundadores de Black Lives Matter ejemplifica la naturaleza oportunista y de autopromoción de ese grupo. La organización oficial fue fundada por tres personas: Alicia Garza, Patrisse Cullors y Opal Tometi. Las tres se reunieron como miembros de Black Organizing for Leadership and Dignity (BOLD; Organización negra pro liderazgo y dignidad). BOLD es una de las 14 organizaciones que van a ser financiadas por el fondo BLMF.

Alicia Garza, dirige una organización llamada la Alianza nacional de trabajadores domésticos (National Domestic Workers Alliance ), en cuya junta directiva se encuentra Alta Starr, quien maneja uno de los fondos de la Fundación Ford. Starr también es parte del consejo directivo de una fundación fundada y dirigida por el megamillonario George Soros, la iniciativa sureña de la Fundación Open Society .

Patrisse Cullers es la directora del Centro Ella Baker para derechos humanos, que también recibe fondos de Open Society. El Centro Ella Baker fue fundado por Van Jones, un demócrata que trabajó como asesor de Obama en “empleos, empresas e innovación verdes” y que desde hace varios viene colaborando con CNN.

Un documento que se filtró de una reunión en octubre del 2015 del consejo directivo de los programas en los EE.UU. que recibe asistencia financiera de Soros- Open Society informa que la organización utilizó $650.000 “para invertir en asistencia técnica y apoyo para los grupos en el centro del creciente movimiento de #BlackLivesMatter. El documento señala que la junta tenía programado discutir sobre la dificultad de tratar con un movimiento descentralizado: “¿Qué pasa cuando quieres lanzarle un montón de dinero a un movimiento, pero no hay ningún lugar donde ponerlo?”. También se planteó que el nombre de Soros podría desacreditar a Black Lives Matter de hacerse público su financiamiento.

Muchas de las organizaciones que van a ser financiadas por la Fundación Ford también forman parte del recién formado “Movimiento por las vidas negras” (Movement for Black Lives) que publicó un documento normativo centrado en exigir una mayor financiación estatal a organizaciones y empresas de personas negras.

Anteriormente, los movimientos nacionalistas como las Panteras negras (Black Panthers), a pesar de su política desorientada, tenían auténticas características de lucha social y de conflicto contra el Estado. Aun cuando su programa político era de carácter pequeñoburgués, esas corrientes tenían una importante base de apoyo entre los más oprimidos durante el período del movimiento de masas por los derechos civiles, en contra del sistema de segregación Jim Crow en el sur estadounidense y apoyando los levantamientos urbanos en el norte del país.

Como respuesta a estas movilizaciones en la década de 1960, sectores de la clase dominante procuraron cultivar una base de apoyo al status quo entre los sectores más privilegiados de distintas minorías. A partir de políticas como la acción afirmativa, explotó la desigualdad social entre los afroamericanos, con una pequeña élite situada en la cúpula corporativa y estatal. Este proceso llegó a su apoteosis con la elección de Barack Obama como presidente para presidir una transferencia histórica de riqueza a la aristocracia financiera tras la crisis de Wall Street del 2008.

Los cimientos de Black Lives Matter están muy lejos de los movimientos de protesta social y lucha democrática. Sus perspectivas políticas reflejan la transformación que les siguió. El proyecto de estas organizaciones, como lo hace resaltar el apoyo de grupos como la Fundación Ford, no nada tiene que ver con las verdaderas exigencias sociales y económicas de millones de trabajadores y jóvenes de todas las razas y grupos étnicos. Todo lo contrario, es una expresión la pugna de capas altamente privilegiadas de la clase media que compiten por una distribución más favorable de la riqueza dentro del 10 por ciento más pudiente de la población.

Frente a la creciente oposición popular contra la guerra, violencia y desigualdad social, apoyar el programa racial de Black Lives Matter lleva la intención de dividir a la clase trabajadora e frenar el desarrollo de un movimiento independiente y unido de la clase obrera contra el sistema capitalista.

Gabriel Black