Las cuestiones políticas de las protestas en Standing Rock

12 diciembre 2016

Por varios meses, las protestas en la reserva indígena de Standing Rock contra la construcción del oleoducto Dakota Access (DAPL; Dakota Access Pipeline) se han ganado el apoyo de amplios sectores de trabajadores y jóvenes en Estados Unidos e internacionalmente. Millones han quedado impactados al ver las escenas de los manifestantes siendo reprimidos violentamente por la policía, atacados con perros, cañones de agua, balas de goma y granadas de contusión.

El domingo pasado, el gobierno de Obama anunció que no permitirá el uso de una servidumbre para la construcción del último tramo de la tubería del DAPL, el cual pondría en peligro a la única fuente de agua para la reserva. Esta decisión, sin embargo, no resuelve nada. Es una maniobra cuyo objetivo es desmovilizar a la oposición y dispersar las protestas, a las cuales se han venido incorporando cuantiosas personas, incluyendo veteranos de guerra. Además, le deja la decisión final sobre aprobar o no el DAPL al gobierno del presidente electo, Donald Trump.

No hay duda de que la próxima administración va a autorizar la construcción. Trump, quien tiene inversiones personales en la empresa gestora del proyecto, ya dejó claro que quiere ver el oleoducto terminado.

La orientación política de Trump en relación con el ambiente quedó aunaún más clara después de varios reportes del pasado miércoles que afirman que Scott Pruitt, el fiscal general del estado de Oklahoma, será nombrado como administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA; Environmental Protection Agency). Pruitt es un virulento duro opositor de la EPA y tiene lazos estrechos con la industria energética.

El mismo Pruitt alardea en su sitio web del gobierno acerca de su desempeño como “un líder en contra de la agenda activista de la EPA”. Sería el primer administrador de la EPA, demócrata o republicano, en negar que el cambio climático esté teniendo lugar.

Al haber nombrado al general retirado de la Marina, John Kelly, a la cabeza del Departamento de Seguridad Nacional, Trump está mandando la señal de que su gobierno estará dispuesto a utilizar las fuerzas militares para reprimir protestas en el país.

El World Socialist Web Site y el Partido Socialista por la Igualdad apoyan la lucha que se están llevando a cabo contra el oleoducto en Dakota del Norte. En su declaración de principios, aprobada en el 2008, el PSI defiende los derechos de los pueblos indígenas como uno de los sectores más oprimidos de la clase obrera. Declara que las consecuencias de los crímenes del capitalismo estadounidense en contra de los indígenas en EE.UU. incluyen “la pobreza extrema, una expectativa de vida 20 años menor al promedio nacional, falta de viviendas adecuadas y el completo abandono de las necesidades sociales de las reservas y comunidades de los pueblos indígenas por parte de las agencias del gobierno”.

Sin embargo, la defensa de los derechos sociales y democráticos de los indígenas depende de la movilización política de toda la clase obrera en oposición al sistema capitalista. El DAPL está vinculado a los intereses de los bancos y los enormes conglomerados empresariales de energía que explotan a los trabajadores en todo el mundo. Estas fuerzas capitalistas anticipan poder cosechar ganancias gigantescas con la construcción del oleoducto, el cual conectaría los campos de petróleo de esquisto en Bakken, Dakota del Norte, al mercado global de energía.

Existen divisiones de clase dentro de la propia población indígena. Mientras que los problemas sociales que enfrentan los trabajadores y jóvenes indígenas, en las reservas y fuera de ellas, también afectan a los trabajadores de todas las razas y nacionalidades, una capa pequeña de la población indígena norteamericana se ha visto beneficiada de varios acuerdos económicos con la élite empresarial y financiera. Su perspectiva política es generalmente conservadora y alineada con el Partido Demócrata.

El presidente Obama tiene una conexión directa con los líderes de la población indígena. Su antiguo asistente especial para asuntos indígenas, Jodi Archambault Gillette, es miembro de la tribu sioux Standing Rock. Su hermano, David Archambault, es el presidente de la tribu. Prestando atención a laSiguiendo los pasos de la Casa Blanca, David Archambault proclamó una “gran victoria” y les pidió a los miles de manifestantes que han acampado en las orillas del río Missouri “volver a casa”.

Además, la otra cuestión esencial planteada por los opositores al DAPL—el poder que tienen las corporaciones petroleras y de gas y la realidad del calentamiento global—es irresoluble dentro del sistema de lucro capitalista. Ningún esfuerzo menor a una reorganización social que libre a la economía mundial de las ataduras del afán de lucro y de los destructivos intereses nacionalistas puede lograr reducir la emisión de gases de efecto invernadero lo suficiente como para evitar mayores desastres.

Es imposible defender los intereses inmediatos del pueblo lakota sioux y los intereses de los trabajadores a nivel mundial con base basándose en la política capitalista y la subordinación de las luchas como la de Standing Rock al Partido Demócrata.

La tarea más importante hacia adelante es librarse del sistema político capitalista y construir un movimiento político independiente de las masas obreras. El Partido Socialista por la Igualdad avanza un programa socialista para defender los derechos democráticos y sociales de los pueblos indígenas y de todos los trabajadores.

Comienza con la nacionalización de las empresas más importantes para la economía, incluyendo aquellas que controlan la industria energética, y su transformación en proveedoras de servicios públicos bajo el control democrático de la población trabajadora. Tenemos que acabar con el control privado de sectores tan críticos para la economía y con la subordinación de las necesidades sociales al lucro privado.

La inmensa capacidad productiva de la sociedad sólo puede ser desarrollada para la protección del medio ambiente y la provisión de un nivel de vida digno para todos en EE.UU. y el mundo a partir de estas bases socialistas.

Patrick Martin