Trump elige al General “Perro Rabioso” Mattis como su secretario de Defensa

15 diciembre 2016

El primero de diciembre, el presidente electo Donald Trump anunció que eligió al general jubilado James Mattis como su secretario de Defensa. El nombramiento fue recibido con aprobación por toda la clase política y los medios corporativos.

Trump hizo su anuncio cerca del final de un discurso dado en Cincinnati, Ohio, donde elaboró una perspectiva que combina el nacionalismo extremo y el militarismo con promesas demagógicas de defender los intereses de la clase obrera. Trump llamó a Mattis varias veces por su apodo, "Perro Rabioso,” el cual se le otorgó cuando encabezó la contraofensiva letal de la Marina para retomar la ciudad de Faluya, Irak en diciembre de 2004. Solamente en el EE.UU. contemporáneo el nombramiento de un general con ese apodo podría ser visto como una señal de moderación y buen sentido.

La nominación de Mattis requerirá una legislación especial del Congreso para ser aprobada, ya que la ley actual requiere que un oficial militar se haya jubilado por lo menos siete años antes de regresar al Pentágono para un puesto de alto rango reservado para civiles.

En 1947, cuando el Departamento de Defensa fue fundado para remplazar al Departamento de Guerra, el Congreso estipuló que nadie que hubiera servido como oficial comisionado en los últimos diez años (reducido a siete en el 2008) podría ser nombrado. Aunque inmediatamente se permitió una excepción en 1950 para el nombramiento del General George Marshall, ningún ex general ha ocupado el cargo en los últimos 66 años.

Sin embargo, dentro de la clase gobernante estadounidense no existe ningún compromiso sólido al derecho democrático básico del control civil de los militares. Realmente no hay ninguna oposición dentro de los partidos para la aprobación de Mattis.

Mattis tiene una carrera larga y sangrienta. Desempeño un papel prominente en las tareas operativas de las invasiones de Afganistán en 2001 y la invasión y la ocupación de Iraq en 2003-2004. Después, fue coautor del manual de combate contrainsurgente del Pentágono con el general David Petraeus y ocupó una posición alta en la OTAN.

Mattis terminó su carrera como jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) de 2010 a 2013 supervisando la retirada de EE.UU de Irak, el estancamiento militar sangriento en Afganistán y los esfuerzos de Estados Unidos para reforzar al ejército egipcio contra la revolución en su país. También supervisó los planes de Estados Unidos para intervenir eln Siria, con Mattis dando su apoyo al levantamiento de los islamistas armados contra el gobierno de Assad como forma de infligirle un golpe estratégico a Irán, el aliado de Assad.

El general de cuatro estrellas fue destituido de su cargo en CENTCOM cinco meses antes de lo anticipado cuando entró en conflicto con la Casa Blanca de Obama sobre su política hacia Irán, la cual Mattis consideraba demasiado conciliatoria. Una vez retirado, Mattis hizo públicas sus diferencias, criticando al gobierno de Obama por su "política de retirada en el Medio Oriente.”

Con su crítica pública, Mattis ganó apoyo dentro de todas las facciones del Partido Republicano. Los conservadores que no apoyaban a Trump, como William Kristol, propusieron su nombre como un posible candidato presidencial independiente para oponerse a Trump. Ambos Trump y Hillary Clinton lo invitaron a hablar en su apoyo en sus convenciones, pero él se negó a desempeñar ningún papel en la campaña de 2016.

En los medios corporativos, existe una notable unidad en su apoyo hacia el nombramiento de Trump. Los elogios hacia Mattis recorren el espectro político de conservador a liberal.

El Wall Street Journal encabezó su editorial, “Bravo, General Mattis", afirmando que aunque Trump haya escogido a sus compinches para otras posiciones, en el caso de Mattis "ha elegido un secretario de Defensa por sus méritos." Sobre la cuestión de las implicaciones constitucionales, el editorial afirma: “El principio del liderazgo civil es importante, pero el general Mattis tiene el conocimiento y la experiencia para merecer la dispensación."

El Washington Post expresó algunas reservas sobre la alta presencia de militares jubilados en el próximo gobierno de Trump, pero concluyó que se debería otorgar el permiso para que el general jubilado lidere el Pentágono, supuestamente para que Mattis actúe como un control para el presidente entrante: “Las circunstancias extremas de la presidencia de Trump—incluyendo un comandante en jefe que es a la vez ignorante sobre asuntos militares e internacionales y propenso a la impulsividad—refuerzan el caso para una excepción a Mattis ."

El New York Times elogia a Mattis sin reservas como “una opción con experiencia para el Pentágono", sugiriendo que "podría ser la voz de la razón en una Casa Blanca que será dirigida por un presidente gravemente ignorante y que hasta ahora ha demostrado poco interés en otros puntos de vista."

Ambos el Times y el Post le siguen la corriente al Partido Demócrata y al aparato militar y de inteligencia, quienes han expresado inquietudes de que el gobierno de Trump no será lo suficientemente agresivo contra Rusia. El 12 de noviembre, el Times publicó un editorial haciendo advertencias sobre "El peligro de ser blando con Rusia," el cual critica a Trump por haber sido “un defensor de Rusia y el beneficiario de los esfuerzos de Moscú para influir las elecciones."

Dentro de estos círculos, Mattis—quien tiene diferencias con Trump sobre Rusia—es visto como un contrapeso a cualquier tendencia del gobierno entrante a alejarse de la política antirusa.

La única preocupación expresada por el Times es "si el General Mattis quiere revertir los cambios de política implementados bajo el gobierno de Obama sobre el personal militar, incluyendo abrir todos los papeles de combate a las mujeres, permitir que las tropas abiertamente homosexuales se incorporen al ejército e incluir a las tropas transexuales." El Times está mucho más preocupado por el género y la identidad sexual de las tropas estadounidenses que por la identidad de las personas que estarán a cargo de incinerar.

El Times se ha distinguido como el defensor más fervoroso de la intervención militar estadounidense en la guerra civil siria, supuestamente para prevenir una catástrofe humanitaria. Los cruzados de "derechos humanos" no se aplacan por el nombramiento de un general que una vez contó que matar a los talibanes es "divertido."

Lo que es particularmente notable es que los tres editoriales discuten el principio de control civil de los militares—el cual sería efectivamente destruido por el nombramiento de Mattis— y lo ignoran.

La nominación de Mattis no es un caso aislado. El teniente general retirado Michael Flynn, ex jefe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, es la elección de Trump para Consejero de Seguridad Nacional, la posición alta de la Casa Blanca que coordina la política militar y la política exterior. El general jubilado David Petraeus, ex comandante estadounidense en Irak y Afganistán y ex director de la CIA, es un aspirante a la posición de secretario de Estado. El general jubilado John F. Kelly es un contendiente para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional. Y es probable que el almirante Michael Rogers, el jefe actual de la Agencia de Seguridad Nacional, sea nombrado Director de Inteligencia Nacional, el cual coordina los 19 componentes del vasto aparato de inteligencia estadounidense.

Por lo tanto, es muy probable que oficiales militares, activos o jubilados, ocupen todas las posiciones importantes de seguridad nacional en el gobierno de Trump. Esto no solo demuestra no solo el carácter militarista de la perspectiva de Trump. Fundamentalmente, debe entenderse como una consecuencia de la militarización de la política exterior estadounidense y de la sociedad estadounidense en su conjunto a largo plazo.

El imperialismo estadounidense ha estado en guerra durante la mayor parte de los últimos 25 años, y continuamente desde el 2001. Barack Obama, cuando deje su cargo el próximo 20 de enero, será el primer presidente en la historia estadounidense que ha estado en guerra durante ocho años en el poder. No es un accidente que bajo tales condiciones, el ejército haya llegado a desempeñar un papel tan decisivo en la política de seguridad nacional.

Patrick Martin