Secretario de Defensa estadounidense pone en la mira a Siria con sus acusaciones de armas químicas

por Bill Van Auken
25 abril 2017

Durante una visita a Israel el viernes, el Secretario de Defensa de EE.UU. James “Perro Loco” Mattis acusó al gobierno sirio de violar un acuerdo negociado por Moscú en el 2013 al mantener armas químicas.

“El punto central es que no puede haber duda en la cabeza de la comunidad internacional que Siria ha mantenido armas químicas violando su acuerdo y su declaración de que retiró a todas estas”, declaró Mattis durante una conferencia de prensa en la que estuvo al lado de su homólogo israelí, el sionista de extrema derecha Avigdor Lieberman.

Mattis rechazó dar algún estimado sobre la cantidad de armas químicas que cree poseer Siria, afirmando que comprometería a fuentes de inteligencia. No obstante, acusó que Damasco violaba las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y advirtió que sería “imprudente usar esas armas de nuevo”. Añadió que “habían dejado claro eso con nuestro primer ataque”.

Las acusaciones del Secretario de Defensa vinieron tan sólo semanas después de que navíos de guerra estadounidenses hicieron llover 59 misiles teledirigidos sobre la base aérea Shayrat de Siria, matando a 15 personas, la mayoría de ellas civiles.

El ataque del 7 de abril fue lanzado como supuesta retribución hacia el incidente de armas químicas en la villa de Khan Sheikhum en la provincia Idlib de Siria, el cuan según la prensa mató a decenas de personas. En cuestión de horas los primeros reportes del incidente –que fueron presentados por “activistas mediáticos” financiados por Occidente y vinculados a los afiliados sirios de Al Qaeda quiénes controlan el área-Washington y sus aliados clavaron la culpa al gobierno del presidente Bashar al-Assad.

Desde entonces, EE.UU. y sus aliados no han otorgado alguna evidencia sustancial de que el gobierno sirio lanzó el ataque, el cual no servía a ningún motivo racional, dado la naturaleza militar inconsecuente del objetivo y el que serviría inevitablemente como un pretexto para la retribución de Occidente.

Desde entonces, EE.UU. ha bloqueado demandas de Siria y sus dos principales aliados, Rusia e Irán, para que una investigación objetiva del supuesto ataque químico sea realizado por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ).

El Ministro de Relaciones Exteriores ruso Sergei Lavrov condenó el viernes a EE.UU. y a sus aliados por bloquear los intentos de OPAQ de enviar una misión que investigue los hechos “para establecer si armas químicas fueron usadas en Khan Sheikhoun” y cómo fueron entregadas al sitio en que se reportó el incidente.

El presidente sirio Assad también denunció a EE.UU. y sus aliados por bloquear cualquier investigación imparcial del incidente químico en Idlib.

“Enviamos formalmente una carta a las Naciones Unidas, pidiendo en esa carta que envíe una delegación para así investigar qué ocurrió en Khan Shaykhun”, el presidente Sirio declaró a la agencia de noticias rusa Sputnik. “Sin embargo, hasta este momento no enviaron ningún grupo desde que Occidente y Estados Unidos bloquearan cualquier delegación de venir porque si es que lo hicieran, ellos descubrirían que su narrativa de lo que pasó en Khan Shaykhun… fue una operación de bandera falsa y una mentira”.

Es aparente que EE.UU. y las otras potencias occidentales que apoyan el cambio de régimen en Siria temen lo que una misión semejante descubra. El físico del MIT y consultor de seguridad nacional Theodore Postol, un experto de EE.UU. sobre ataques de misiles, emitió un reporte que establece que, basada en evidencia otorgada por Washington, el ataque químico no fue realizado por un misil disparado por el aire, sino por un dispositivo explosivo improvisado en la tierra, lo que significa que fue el trabajo de aquellos que controlan el área, las fuerzas “rebeldes” vinculadas a Al Qaeda.

Como las afirmaciones sobre este montado ataque de armas químicas, las acusaciones de Mattis de que Siria ha mantenido sus armas químicas no poseen ningún fundamento y están diseñadas para otorgar el pretexto para futuros ataques de agresión por parte de EE.UU.

El desarmamiento químico de Siria fue llevado a cabo bajo un acuerdo negociado por Moscú en 2013, cuando la administración Obama dio marcha atrás de lanzar ataques aéreos contra Siria por otro supuesto ataque químico en el suburbio de Ghouta en Damasco. Aquel incidente fue también expuesto como una provocación deliberada montada por la inteligencia turca en asociación con los “rebeldes” islamistas para el propósito de provocar un ataque estadounidense. EE.UU. participó en la destrucción de las reservas químicas sirias y OPAQ certificó que todas las armas químicas del país fueron destruidas en enero de 2016.

Las alegaciones de Mattis contra Siria llegaron un día después de que el Presidente Donald Trump acusó a Irán de no cumplir con el “espíritu de acuerdos” negociado entre Teherán y las más grandes potencias por el tema del poder nuclear de Irán. El martes, el Departamento de Estado de EE.UU. certificó que Irán estaba en total cumplimiento con el acuerdo, pero indicó que la administración condujo una completa reseña de sus sanciones para determinar si su renuncia a las sanciones bajo los términos del acuerdo seguían siendo “vitales a los intereses de seguridad nacional de EE.UU.” El miércoles el Secretario de Estado de EE.UU. Rex Tillerson continuó con una denuncia belicosa de Irán y la clara indicación que Washington está preparado para abrogar el acuerdo y escalar la confrontación militar.

El tour en Medio Oriente de Mattis consistió esencialmente de consultar con un eje de enemigos regionales de Irán, incluyendo Arabia Saudita, Qatar e Israel.

El Primer Ministro Israelí Benjamin Netanyahu alabó el viernes a “un gran cambio en la dirección de estrategia estadounidense”, la cual fue “dejada claro por las claras y francas palabras de Mattis (…) y las acciones claras contra las armas químicas de Siria, el aliado de Irán”.

Declaró que Israel acogía al “cambio estratégico del liderazgo y política estadounidense”. El gobierno de Netanyahu veía a la administración Obama como insuficientemente solidaria, incluso cuando Obama subía su ayuda militar anual a Israel a US$3.8 billones.

El principal motivo de la discordia fue el acuerdo nuclear de Irán, al que el gobierno israelí, la única potencia nuclear de la región, se opuso duramente. Ahora que la administración Trump incrementa su campaña de militarismo mundial y sus denuncias belicosas contra Teherán, el gobierno israelí está claramente esperando el poder desbaratar el acuerdo nuclear e incrementar las provocaciones contra Irán, el cual es visto por Tel Aviv y Washington como el principal rival para la hegemonía regional.

En la misma declaración que acusa a Siria de mantener armas químicas, Mattis también declara que el ejército sirio había “dispersado sus aviones de combate en días recientes”. Funcionarios de inteligencia estadounidense han reportado que Damasco ha desplegado sus aviones de guerra a la base aérea rusa de Hmeimim cerca de Latakia en la costa siria para así mezclarse con los aviones rusos. Otro ataque estadounidense contra estas bases golpearía inevitablemente al personal ruso, elevando la amenaza de una confrontación militar entre las dos más grandes potencias nucleares.