Una de ocho personas en EE.UU. padece de inseguridad alimentaria

Un nuevo informe documenta el hambre generalizada en Estados Unidos

por Shelley Connor
8 mayo 2017

Un informe publicado por Feeding America el 4 de mayo revela que una de cada ocho personas y uno de cada seis niños no tuvieron acceso a alimentos consistentemente en el 2015, el año más reciente con datos disponibles. Si bien ha habido una disminución general de los índices de inseguridad alimentaria en los últimos años, los niveles de hambre y pobreza no han bajado a los niveles previos a la recesión, según el estudio.

Además, la brecha entre los ingresos y el dinero necesario para costear una alimentación adecuada para los millones de personas clasificadas como en situación de inseguridad alimentaria está creciendo. Y los programas alimentarios del gobierno existentes, cada vez más faltos de financiación, son escandalosamente inadecuados para satisfacer la enorme necesidad social.

El informe expone nuevamente la narrativa del gobierno y la prensa de que EE.UU. se ha recuperado de la Gran Recesión y, como dijo el antiguo presidente Barack Obama a fines del 2015, “las cosas están bastante bien en Estados Unidos”. Obama, por supuesto, estaba hablando en nombre de sus verdaderos representados —Wall Street y los adinerados, que lograron monopolizar una proporción aún mayor de la riqueza nacional gracias a sus políticas de derecha.

Donald Trump está empezando donde Obama terminó, saqueando la economía y enriqueciendo a la aristocracia financiera aún más descaradamente. Con las ganancias, precios de acciones y fortunas personales de los ricos en niveles récord, la crisis de hambre en curso permanece como una crítica sin respuesta al sistema capitalista.

Usando datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Feeding America, una organización sin fines de lucro que maneja bancos de alimentos, trazó un mapa de la inseguridad alimentaria en cada condado y distrito electoral en Estados Unidos. Las estadísticas compiladas ofrecen una perspectiva equilibrada de las condiciones de vida de grandes sectores de estadounidenses de clase trabajadora y clase media baja:

* En el 2009, el año siguiente al desplome de Wall Street, unos 50 millones de residentes en EE.UU. sufrieron inseguridad alimentaria. Si bien ese número cayó a 42 millones en 2015, el déficit presupuestario para individuos con inseguridad alimentaria promedió 527 dólares al año. Esto representa un aumento del 13 por ciento, ajustado por inflación, desde el 2008.

* Los niños son más vulnerables al hambre que la población general. En promedio, el 21 por ciento de niños en todos los condados de EE.UU. sufre inseguridad alimentaria, comparado al 14 por ciento de la población general. Un 41 por ciento de los niños en Issaquena County, Mississippi, sufre inseguridad alimentaria, y en 14 condados más de 100.000 niños no pueden esperar comidas consistentes.

* Veintiséis por ciento de los individuos con inseguridad alimentaria en todo el país difícilmente puedan acogerse a los programas gubernamentales de nutrición como el Programa Asistencial de Nutrición Suplementaria (SNAP, mejor conocido como cupones de alimentos), el programa Mujeres, Infantes y Niños (WIC), y comidas escolares gratuitas o con precio reducido. En 76 condados de EE.UU., la mayoría de individuos con inseguridad alimentaria probablemente no sean elegibles para la asistencia del gobierno. En Douglas County, Colorado, cerca de Denver, alrededor de dos tercios de los 28.280 individuos con inseguridad alimentaria del condado probablemente no califiquen para la ayuda alimentaria gubernamental.

Uno de cada cuatro individuos con inseguridad alimentaria informa que solicitaron asistencia del gobierno y les fue denegada.

Esto no es un misterio tomando en cuenta que, en muchos estados, una familia de cuatro tiene que ganar menos de 31.980 dólares por año para calificar para cupones de alimentos. En otras palabras, la familia tiene que vivir en la pobreza más absoluta.

* Millones de personas con trabajo viven con hambre. Un 57 por ciento de personas con inseguridad alimentaria gana más del (ridículamente bajo) nivel de pobreza federal.

* Ochenta y nueve por ciento de los condados con los índices más altos de inseguridad alimentaria se encuentran en el Sur.

* Los condados rurales componen el 63 por ciento de todos los condados de EE.UU., pero representan el 76 por ciento de los condados con las tasas más altas de inseguridad alimentaria.

Sin embargo, a pesar de que los condados urbanos tengan índices más bajos de inseguridad alimentaria, muchos tienen una gran cantidad de personas viviendo con hambre. Los Angeles County tiene un índice relativamente “bajo” de inseguridad alimentaria con un 12 por ciento, pero es el hogar de 1.200.000 personas con inseguridad alimentaria, incluyendo a 480.000 niños. Los condados con los índices más altos de inseguridad alimentaria son Nueva York, Los Angeles, Harris (Houston), Cook (Chicago), Maricopa (Phoenix), Dallas (Texas), San Diego (California), Wayne (Detroit), Tarrant (Fort Worth) y Filadelfia.

Diana Aviv, CEO de Feeding America, calificó al informe como “noticias sombrías”. Agregó: “Es desalentador darse cuenta de que a millones de estadounidenses trabajadores, con bajos ingresos se les hace cada vez más difícil alimentarse a ellos mismos y a sus familias en tiempos en que nuestra economía está mostrando muchos signos de mejora…”.

El hecho de que se sufre de hambre generalizada y profundamente arraigada en el país más rico del mundo no es el resultado de fuerzas cósmicas o un acto de Dios. Es el producto de políticas deliberadas implementadas por ambos partidos, actuando en interés de la clase dominante corporativa y financiera. El programa SNAP fue recortado repetidamente durante el gobierno de Obama, incluyendo la reducción de 8.700 millones de dólares que Obama promulgó en febrero del 2014, despojando a más de 500.000 personas del beneficio de cupones de alimentos.

Un día después de que Feeding America publicara su informe, Trump promulgó una medida de presupuesto bipartidista que extiende la financiación del gobierno federal hasta el final del año fiscal 2017, el 30 de setiembre, que incluye otro recorte de 2.400 millones de dólares a los cupones de alimentos. La misma medida asigna 15.000 millones de dólares adicionales para el ejército en los siguientes cinco meses y 1.500 millones más para una mayor militarización de la frontera sur de Estados Unidos. Los demócratas celebraron la medida como una victoria para el pueblo y una derrota para Trump.

La asignación combinada de 16.500 millones de dólares para la guerra en el extranjero y la guerra contra los inmigrantes en el país recorrería un largo camino en la cobertura de lo que Feeding America llama “el déficit de presupuesto alimentario” anual para la población con inseguridad alimentaria de Estados Unidos —estimado en 22.300 millones de dólares.

Si se dedujera esa cantidad total del patrimonio neto (81.000 millones de dólares) del multimillonario más rico de Estados Unidos, Bill Gates, el magnate de computadoras todavía tendría cerca de 60.000 millones de dólares. El especulador George Soros, el decimonoveno estadounidense más rico, podría cubrir el déficit de hambre y aún le quedarían unos 3.000 millones de dólares de sobra.

Un sistema social que condena a millones al hambre con el fin de sostener los estilos de vida sin sentido y corruptos de una nueva aristocracia está condenado. Merece perecer.