Sesión del Congreso estadounidense:

Ex-agente del FBI dice que las compañías tecnológicas tienen que “silenciar” las fuentes de “rebelión”

por Andre Damon
3 noviembre 2017

Altos cargos legales y de seguridad de Facebook, Twitter y Google comparecieron ante el Comité Judicial del Senado el martes, en una sesión que tenía en la mira el “Contenido extremista y la desinformación rusa online”.

Durante cuatro horas, los senadores argumentaron que la “infiltración extranjera” es la raíz de la oposición social dentro de los Estados Unidos, para justificar la censura de puntos de vista de oposición.

Rusia “intentó sembrar la discordia y amplificar las divisiones raciales y sociales entre los votantes estadounidenses”, dijo la Senadora Demócrata Dianne Feinstein de California. “Explotaba temas candentes … para poner en la mira a un público tanto conservador como progresista”.

El Senador Republicano Chuck Grassley de Iowa dijo que Rusia ayudó a promover protestas contra la violencia policial en Ferguson, Baltimore y Cleveland. Rusia, dijo, “difunde noticias sobre el abuso a negros estadounidenses por parte de las fuerzas del orden. Estos anuncios tienen claramente la intención de empeorar las tensiones raciales y posiblemente la violencia en esas ciudades”.

La Senadora Demócrata Mazie Hirono de Hawaii exigió, por su parte, que las compañías adoptaran una “declaración de la misión” expresando su compromiso “con impedir el fomento de la discordia”.

La parte más sustancial del testimonio tuvo lugar en la segunda parte de la sesión, durante la cual la mayoría de los senadores se habían ido y dos representantes de las agencias de inteligencia estadounidenses testificaron ante una habitación con casi todas las sillas vacías.

Clint Watts se dirige a una sesión casi vacía de la Comisión Judicial del Senado

Clint Watts, un antiguo oficial del ejército estadounidense, ex agente del FBI, y miembro de la Alianza para Garantizar la Democracia, hizo la siguiente proclamación apocalíptica: “Las guerras civiles no empiezan con tiros de arma, empiezan con palabras. La guerra de los Estados Unidos contra sí mismo ya ha empezado. Todos tenemos que actuar ahora en el campo de batalla de las redes sociales para acallar rebeliones informativas que pueden llevar rápidamente a confrontaciones violentas y transformarnos fácilmente en los Estados Divididos de América”.

Añadió, “Detener la descarga de artillería de información falsa que llega a los usuarios de las redes sociales se realiza solo cuando se silencia a esos medios que difunden noticias inventadas —silencia las armas y la descarga terminará”.

Mientras esta “guerra civil” arrasa, dijo, “nuestro país sigue quieto en la observación, parado por la deliberación y cada día que pasa está más dividido por fuerzas manipuladoras que vienen de lejos”.

Las implicaciones de esas declaraciones son impactantes. Los Estados Unidos están en medio de una guerra civil, y la respuesta necesaria del gobierno es la censura, junto con la abolición de todos los otros derechos democráticos fundamentales. Hay que apagar la “rebelión” silenciando a los medios que la defienden.

El que tal declaración pudiera hacerse en una sesión del Congreso, completamente sin objeciones, es una expresión de la decadencia terminal de la democracia estadounidense. No hay facción de la clase gobernante que mantenga ningún compromiso con los derechos democráticos básicos.

Ninguno de los demócratas en el comité trató ninguna de las cuestiones constitucionales implicadas en pedirles a las compañías tecnológicas masivas que censuren la expresión política en Internet. Solo un republicano manifestó su preocupación sobre la censura, pero solo para alegar que Google tiene una inclinación izquierdista.

Los demócratas concentraron sus comentarios en exigencias de que las compañías de Internet dieran pasos todavía más agresivos para censurar contenido. En un intercambio particularmente pernicioso, Feinstein presionó al abogado legal de Google acerca de por qué le tomó tanto tiempo a YouTube (cuyo propietario es Google) revocar el estatus de Russia Today como un canal “preferido”. Exigió, “¿Por qué Google le dio estatus preferente a Russia Today, un arma de propaganda rusa, en YouTube? … Les tomó a ustedes hasta septiembre de 2017 hacerlo”.

A pesar del hecho de que Feinstein y otros demócratas estaban claramente presionando a la compañía a dar ese paso, los senadores le permitieron a Richard Salgado, el Director de Seguridad de la Información y Cuerpos de Seguridad de Google, para presentar lo que era en toda apariencia una mentira flagrante ante el Congreso. “Quitar a RT del programa fue de hecho un resultado de … es un resultado de algo del descenso en la audiencia, no como resultado de ninguna acción de otra manera. Así que hubo … no hubo nada acerca de RT o su contenido que significara que se quedara o que se fuera”, tartamudeó Salgado, en el único momento en el que pareció perder la compostura durante la sesión.

La declaración en apariencia falsa de Salgado es coherente con las otras acciones de Google para censurar el Internet. Estas incluyen cambios a su algoritmo de búsqueda que, a espaldas del público, han recortado el tráfico de búsquedas hacia sitios web de izquierdas en un 55 por ciento, con el World Socialist Web Site perdiendo un 74 por ciento de su tráfico desde búsquedas.

Enfatizando la transformación de las principales compañías tecnológicas estadounidenses en operaciones masivas de censura, el Senador Demócrata Sheldon Whitehouse de Rhode Island les preguntó a los representantes de las empresas, “Infiero que las compañías de todos ustedes se han desplazado más allá de cualquier noción de que su trabajo es solo ofrecer una plataforma, y cualquier cosa que pase a través de esta no es asunto de ustedes”, a lo cual todos respondieron afirmativamente.

Cuando los legisladores lo presionaron a decir cuánta gente emplea Facebook para moderar contenido, Colin Stretch, el abogado general de la empresa, dijo que Facebook empleaba a “miles” de tales moderadores, y estaba en vías de añadir “otros miles”.

Aunque los senadores y las compañías tecnológicas presentaron ampliamente un espectáculo de unidad, lo lejos que las compañías estaban dispuestas a llegar en la censura de contenido de los usuarios y en ayudar al gobierno a crear listas negras de disidentes era sin dudas un tema de debate polémico en el fondo.

El viernes, Feinstein envió una carta al Director Ejecutivo de Twitter exigiendo que la compañía entregara información de perfiles —posiblemente incluyendo nombres completos, direcciones de correo electrónico y números de teléfono— relacionados con “contenido orgánico” “divisorio” promovidos por cuentas “vinculadas con Rusia”.

Aunque los senadores ampliamente se distanciaron del asunto del “contenido orgánico” en sus preguntas, un comentario de Sean Edgett, abogado general en funciones de Twitter, dejó claro que el “contenido orgánico” al que se estaba refiriendo la carta de Feinstein incluía los posts en redes sociales de organizaciones e individuos basados en los Estados Unidos. Edgett dijo que los “tuits orgánicos” incluían “los que tú o yo o cualquier persona aquí hoy puede tuitear desde su móvil o su ordenador”.

El New York Times informó durante el fin de semana, sin embargo, que Facebook ya ha comenzado a entregar listas de tales “contenidos orgánicos” a los investigadores del Congreso. Dado que Facebook ha dicho que solo una compañía “vinculada con Rusia” había publicado unos 80.000 posts de contenido “divisorio”, incluyendo reproducciones de posts de otros usuarios, es razonable asumir que Facebook y Twitter están siendo presionados para entregar información sobre una porción sustancial de disidentes políticos dentro de los Estados Unidos.