El rescate estadounidense de Estado Islámico en Raqqa revelado

por Bill Van Auken
18 noviembre 2017

Una investigación de la BBC británica titulada en inglés “El pacto secreto” ha confirmado acusaciones previas de Irán, Rusia y el Gobierno sirio de que el Pentágono ha colaborado con Estado Islámico de Irak y Siria (EI) en la evacuación de sus combatientes de las ciudades y pueblos sitiados por las fuerzas estadounidenses.

La historia de la BBC, basada en entrevistas con algunos de los que organizaron la evacuación, junto a conductores de camiones llevados para transportar a los combatientes y otros que observaron lo ocurrido, describe un convoy de seis kilómetros de largo, con 50 camiones, 13 buses y más de 100 automóviles propios de Estado Islámico. Con sus rostros cubiertos, algunos de los combatientes de EI se sentaban desafiantemente encima de algunos de los vehículos.

Esta caravana, la cual partió el 12 de octubre, transportaba a alrededor de 4000 personas, incluyendo a combatientes de EI y sus familias, además de toneladas de armas, municiones y explosivos. El ejército estadounidense y sus tropas terrestres indirectas, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés), compuestas predominantemente por kurdos, se aseguraron de que no hubiese reporteros ni camarógrafos en Raqqa para prevenir que imágenes de la larga fila de camiones con combatientes de EI armados encima de ellos le dieran la vuelta al mundo.

El informe ha sido en gran parte ignorado por la prensa estadounidense. Contradice las promesas de oficiales estadounidenses, repetidas una y otra vez, de “aniquilar” a EI hasta el último hombre en Irak y Siria y desmiente la mayor “noticia falsa” del siglo XXI, la llamada guerra contra el terrorismo.

De cara ante la evidencia develada por la BBC, el Pentágono se vio obligado a reconocer que la evacuación tuvo lugar, pero insistió en que simplemente fue un espectador pasivo más.

“No queríamos que nadie se fuera”, le declaró a la agencia de noticias el coronel Ryan Dillon, portavoz de la Operación Inherent Resolve.

“Esto llega al corazón de nuestra estrategia, ‘por, con y por medio de’ los líderes locales en el terreno. Depende de los sirios —ellos son los que están luchando y muriendo, ellos pueden tomar las decisiones respecto a las operaciones—”.

Estos son disparates.

El asedio de Raqqa fue organizado por el ejército estadounidense y fue llevado a cabo por medio de una campaña despiadada de bombardeos aéreos y de artillería a manos de las fuerzas estadounidenses, dejando a miles de civiles muertos y heridos y a gran parte de la ciudad en ruinas. La milicia SDF opera bajo la dirección de EUA y las tropas de Operaciones Especiales norteamericanas que se encuentran incrustadas en sus filas.

La decisión de transportar a combatientes armados de EI a otras partes de Siria se tomó en los niveles más altos del aparato militar y de inteligencia de Estados Unidos, bajo la consideración de razones estratégicas específicas.

En términos de sus objetivos inmediatos, Washington se apresuró a finalizar el sitio de Raqqa para montar una rápida ofensiva contra el ejército sirio para controlar los campos de petróleo y gas en la provincia Deir Ezzor al este de Siria, cuyo valor estratégico es vital. Desde entonces, las SDF han capturado dos de los mayores yacimientos petroleros, Al Tanak y Al Umar.

Sin embargo, de forma más general, Washington tiene un gran interés en un EI más longevo. La continuidad de la milicia islamista le provee un pretexto para ocupar Siria e Irak permanentemente en nombre de la lucha contra el terrorismo.

El secretario de defensa estadounidense, el general James “Perro Rabioso” Mattis, expresó directamente estos objetivos en una rueda de prensa el lunes, declarando que el ejército estadounidense permanecería en Siria combatiendo contra EI, “hasta cuando ellos quieran dejar de luchar”.

Luego, indicó que EUA tiene la intención de continuar su ocupación militar ilegal del país hasta que se alcance una conciliación política que ponga fin a la guerra que la misma CIA orquestó hace más de cinco años a fin de cambiar el régimen sirio.

“No vamos a irnos ahora antes de que el proceso de Ginebra tome tracción”, dijo, refiriéndose a las negociaciones, desde hace mucho congeladas, entre el Gobierno del presidente Bashar al Asad y los llamados rebeldes respaldados por la CIA, Arabia Saudita y los otros emiratos petroleros del golfo Pérsico.

Estado Islámico surgió como una fuerza importante en la región gracias a la guerra estadounidense de cambio de régimen, absorbiendo miles de millones de dólares en armas y asistencia que la CIA y los aliados regionales de Washington derramaron en Siria. Siguió contando con este apoyo hasta que se orientó hacia el este y expulsó a las fuerzas de seguridad iraquís que fueron entrenadas por EUA de la ciudad de Mosul y gran parte de Irak en el 2014.

Ante la supuesta derrota de EI y la recuperación de Raqqa, estas mismas fuerzas pueden volver a ser clasificadas como “rebeldes” anti-Asad y reutilizadas para avanzar los objetivos continuos del imperialismo estadounidense de asegurar un cambio de régimen en Siria, prepararse para una confrontación militar con Irán y Rusia y reafirmar su hegemonía en Oriente Medio con base en su poderío militar.