Los $100 000 millones de Jeff Bezos: el caso a favor de la expropiación

29 noviembre 2017

Después de un brinco en el precio de las acciones de Amazon durante el “Viernes Negro”, la riqueza de Jeff Bezos superó la marca de los $100 000 millones, rebasando por más de $10 000 millones al segundo hombre más rico del mundo, el CEO de Microsoft, Bill Gates.

El fenómeno del “hombre de los cien mil millones de dólares” marca un hito en el aumento sin precedentes de la desigualdad social alrededor del mundo. La riqueza de Bezos hubiese llenado de envidia a los capitalistas ladrones del siglo XIX.

En noviembre, el centro de pensamiento Institute for Policy Studies encontró que los tres multimillonarios más ricos controlan tanta riqueza como la mitad más pobre de Estados Unidos. Gracias a Bezos, los resultados de este estudio ya caducaron, porque el patrimonio del multimillonario aumentó $20 000 millones desde su publicación. Desde una perspectiva global, la suma de las cinco mayores fortunas equivale a la riqueza de la mitad de la población mundial, alrededor de 3500 millones de personas.

Bezos acumuló su riqueza por medio de la explotación de su fuerza laboral de 300 000 trabajadores alrededor del mundo, algunos de los cuales ganan tan poco como $233 por mes en India, o un promedio de $12,40 por hora en Estados Unidos. Estos trabajadores se ven obligados a realizar turnos largos y arduos bajo condiciones de seguridad mínima, prestaciones sumamente limitadas y frecuentemente en puestos temporales o “flexibles”. En setiembre, cuando Phillip Terry, un obrero de 59 años de edad, fue aplastado por un montacargas en una planta de Amazon cerca de Indianápolis, el Departamento de Trabajo anunció que la compañía podría tener que pagar un monto de $28 000 en multas. Esto es lo que gana Bezos cada minuto y lo que ganan sus trabajadores en EUA en un año.

La empresa exige que los Gobiernos alrededor del mundo le brinden tributos, incluyendo miles de millones en exenciones fiscales u otras regalías a cambio de la construcción de sus almacenes. Amazon está trayendo de vuelta las “ciudades-empresas” como las del siglo XIX. Ha obligado a más de doscientas ciudades estadounidenses a combatir una guerra de pujas con beneficios por tener la segunda cede central de la compañía. Por ejemplo, Chicago le ofreció a Amazon un “paquete de incentivos” de $2250 millones. Por su parte, el ayuntamiento de Stonecrest, Georgia, votó a favor de cambiarse el nombre a “Amazon” y nombrar a Bezos “alcalde de por vida” si la compañía les concedía su segunda sede.

Más allá, Bezos ha transformado a su corporación en un órgano semioficial del aparato militar y de inteligencia de Estados Unidos. Este mismo mes, Amazon y la CIA anunciaron la puesta en marcha de un sistema en la nube llamado “Región Secreta, donde la compañía puede alojar datos para la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, siglas en inglés), el Departamento de Defensa, entre otras agencias militares y de inteligencia.

Un portavoz de la CIA llamó el acuerdo de $600 millones entre Amazon y el Gobierno en el 2013 “la mejor decisión que hemos hecho”. Más temprano este mes, el Senado aprobó un proyecto de ley presupuestario para la Defensa de $700 000 millones que incluye una disposición para la creación de un “portal de comercio en línea” que le garantiza a Amazon la provisión de computadoras, sillas y otros suministros de oficina para el aparato militar y de inteligencia.

El “hombre de los cien mil millones de dólares” se ha obsequiado con su fortuna una tremenda influencia en los pasillos del poder. Amazon ha gastado más de $9,6 millones en cabildear en el Gobierno federal este año. Además, Bezos ha utilizado las páginas del diario Washington Post, el cual compró en el 2013, para avanzar la agenda del Partido Demócrata. El Post, bajo la dirección de Bezos, ha sido el principal promotor de la campaña contra Rusia, publicando en noviembre del 2016 la lista “PropOrNot”, una compilación falsa de supuestas agencias noticieras de “propaganda rusa” que incluían sitios web de izquierda.

Al mismo tiempo que Bezos acumula una fortuna personal por medio de la colusión con las agencias militares y de inteligencia, las necesidades materiales de cada vez más personas no son atendidas.

La Organización de las Naciones Unidas estima que tomaría $30 000 millones para resolver el hambre mundial, proveyéndole comida a 862 millones de personas cada año. La Organización Mundial de la Salud indica que $11 000 millones serían suficientes para disminuir a la mitad las personas sin acceso a agua potable. Otro estudio de la ONU encontró que $26 000 millones costearían la educación para todos los niños que no la reciben.

El Instituto Guttmacher calculó que con $13 000 millones, se le podría dar cuidado maternal y prenatal gratis a todas las madres en los países en desarrollo. Costaría $11 000 millones para darle un techo a las 150 000 personas en Estados Unidos sin hogar. El monto para prevenir 4 millones de muertes por malaria sería de $6 000 millones cada año.

El costo total de todos estos cambios esenciales es aproximadamente de $97 000 millones.

La acumulación de tales riquezas evidencia que las condiciones actuales entrañan la transformación socialista del mundo.

En 1880, Friedrich Engels escribió en Del socialismo utópico al socialismo científico que los socialistas, la abolición de las clases no es un sueño utópico. En cambio, “presupone el desarrollo de la producción a un grado en el que la apropiación de los medios de producción y de los productos y, junto a esto, del dominio político… por parte de una clase social en particular, no solo se ha vuelto superfluo, sino económica, política e intelectualmente un impedimento al desarrollo”.

Engels continúa: “La apropiación social de los medios de producción prescinde no solo de las restricciones artificiales actuales sobre la producción, sino también del desperdicio positivo y la devastación de las fuerzas productivas y los productos, ambas consecuencias inevitables de la producción actual, y que alcanzan su ápice en las crisis. Además, deja a disposición de la comunidad en general una masa de medios de producción y productos por medio de la eliminación de la extravagancia insensata de las clases gobernantes de hoy día y de sus representantes políticos. Por primera vez, es posible aquí y ahora, asegurarle a cada miembro de la sociedad una existencia que, además de satisfacer plenamente y cada vez más, sus necesidades materiales, puede garantizarle a todos un desarrollo y ejercicio libres de sus facultades físicas y mentales”.

Esto es aún más vigente hoy día. Los avances tecnológicos del último cuarto de siglo y la integración internacional de la economía global se han convertido en armas de las enormes corporaciones que controlan el mundo y sus Gobiernos. Por un lado, el control privado de estas corporaciones facilita la concentración de la riqueza, pero, por el otro, la contradicción entre el carácter global de la economía y la persistencia del sistema de Estado nación está estallando en todas partes en forma de guerras, dictaduras y el desalojo de decenas de millones de refugiados de sus hogares.

El Partido Socialista por la Igualdad demanda que las principales corporaciones sean puestas bajo un régimen de control social e internacional y que sean organizadas democráticamente por los mismos trabajadores para satisfacer todas las necesidades de la sociedad.

El enorme patrimonio de la oligarquía financiera, puesto de manifiesto en su posesión de corporaciones gigantescas, tiene que ser expropiado, mientras que las tecnologías tan complejas, cadenas de suministro y producción, y los sistemas avanzados de transporte tienen que ser organizados y concebidos de manera que encaucen las fuerzas anárquicas de la economía global para la eliminación de toda carestía material.

Amazon es un ejemplo notable. Sus líneas de suministro y sistemas de entrega podrían distribuir bienes alrededor del planeta, llevándole agua, alimentos y medicinas de cada productor acorde a su capacidad y a cada consumidor acorde a sus necesidades.

Las técnicas informáticas sumamente sofisticadas que están utilizando las empresas tecnológicas para censurar y crear listas negras de la oposición política podrían ser utilizadas para realizar análisis logísticos sobre cómo rescatar a personas y reconstruir comunidades en zonas afectadas por desastres, como Houston o Puerto Rico. Los drones utilizados en los campos de batalla podrían ser reconstruidos para distribuir suministros para la construcción de escuelas, museos, bibliotecas y teatros, y para hacer que el acceso al Internet sea una realidad y un servicio gratuito para el mundo entero.

La burguesía y todas las instituciones de los grupos de poder se interpondrán inflexiblemente a toda tentativa para expropiar sus fortunas. Lo que hace falta es movilizar a la clase obrera en una lucha política contra el Estado y el sistema socioeconómico sobre el cual está basado, a través de la lucha por el socialismo.

Eric London