La ultraderechista Alternativa para Alemania goza de apoyo multipartidista

por Christoph Vandreier
27 enero 2018

El martes, todos los partidos políticos representados en el Parlamento alemán (Bundestag) acordaron que un diputado de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) pueda presidir la comisión legislativa más importante, la comisión del presupuesto. El AfD también dirigirá las comisiones de asuntos legales y turismo.

La dirección de la comisión de presupuestos se asigna tradicionalmente al principal partido de la oposición, que será la AfD en caso de que se renueve la gran coalición entre los partidos conservadores Unión Demócrata Cristiana/Unión Social Cristiana de Baviera (CDU/CSU, por sus siglas en alemán) y el Partido Socialdemócrata (SPD, por sus siglas en alemán). Sin embargo, esta práctica aceptada no es obligatoria. La distribución de la dirección de los comités está determinada por los líderes de las diversas agrupaciones parlamentarias, y podrían haber decidido lo contrario.

En cambio, los extremistas de derecha están siendo nombrados por los otros partidos a puestos centrales en comisiones del Bundestag que son cruciales para el trabajo del Parlamento. La comisión del presupuesto es responsable de forjar un acuerdo sobre los recursos presupuestarios y tiene una influencia decisiva en todos los demás departamentos gubernamentales. Los desembolsos al Euro Rescue Fund (Fondo de rescate europeo), por ejemplo, deben ser aprobados por dicha comisión.

En los últimos años, la comisión de asuntos legales ha preparado leyes que limitan derechos democráticos fundamentales. Tiene jurisdicción sobre la ley NetzDG, que obliga a las redes sociales a censurar el contenido del Internet. La ley ya se ha utilizado ampliamente para censurar los sitios web izquierdistas, una práctica que seguramente se intensificará con el AfD presidiendo esta comisión.

Permitir que los extremistas de derecha encabecen comisiones tan importantes no solo cuenta con el apoyo de los partidos en las negociaciones de la gran coalición, sino también por los partidos de la oposición. “Completamente en orden”, fue el comentario de la gerente parlamentaria de los Verdes, Britta Haßelmann. Gesine Lötzsch del partido La Izquierda dijo a los medios que era bastante natural que la AfD asumiera puestos de liderazgo.

La AfD evidentemente se ha envalentonado ante tales declaraciones y ha nombrado a tres de sus derechistas más notorios para los tres comités. Según la AfD, Peter Boehringer encabezará el Comité de Presupuesto. Poco después de unirse al AfD en el 2015, Boehringer criticó al líder del partido en ese momento, Bernd Lucke, y llamó a una campaña contra la “sobreexplotación de Alemania por millones de refugiados económicos ilegales y musulmanes que buscan convertir nuestra cultura”.

Boehringer es famoso por sus comentarios fascistas. En octubre del mismo año, despotricó sobre la “amenaza al derecho de propiedad de los europeos autóctonos que han cultivado tierras europeas como su propiedad y ahora no están dispuestos a entregárselas a millones de invasores a través de la violencia brutal, supranacional o incluso supraestatal”. Acusa a los bancos centrales de practicar “socialismo monetario” y, a la manera de los teóricos derechistas de conspiraciones, habla de una “élite supranacional” que opera para “quitarles el poder a los Estados-nación”.

Las emisoras públicas alemanas WDR y NDR han publicado extractos de las cartas de Boehringer, que muestran su desprecio por la humanidad y su vulgaridad, y dejan en claro cómo esa escoria social se está elevando a las más altas oficinas gubernamentales.

Lo mismo aplica para Stephan Brandner, a quien la AfD quiere como presidente de la comisión de Asuntos Legales. Brandner es un confidente del líder neonazi del AfD, Björn Höcke, y llegó a describir a una típica familia siria como “un padre, una madre y dos cabras” y calumnió a los antifascistas como el producto de la endogamia y la sodomía.

La comisión de turismo será encabezada por un matón del AfD. El pasado mes de octubre, Sebastian Münzenmaier, de 28 años, fue condenado a seis meses de prisión y puesto a prueba con una multa de 10.000 euros. En 2012, ayudó a los hooligans vinculados a un club de fútbol en Kaiserslautern a agredir y golpear a los fanáticos de un club rival.

Esta cábala ultraderechista ahora participará en trabajos legislativos claves con el apoyo de todos los partidos en el Parlamento. En su editorial del martes, el Frankfurter Allgemeine Zeitung celebró la forma en la que el Bundestag finalmente se había constituido como una “autoridad central” y estaba haciendo su trabajo “de manera colectiva”, a diferencia de la situación que prevalece en las negociaciones para la coalición. La AfD no debería ser “marginada” ni “restringido en sus derechos parlamentarios”, declaró Reinhard Müller en el comentario.

El hecho de que los extremistas de derecha sean cortejados e integrados en el trabajo parlamentario pone de relieve el carácter del Gobierno que actualmente negocian los partidos conservadores y el SPD.

El documento exploratorio de la gran coalición fue adoptado por un congreso del SPD el pasado fin de semana como base para las negociaciones de esta formación y revela que los tres partidos están implementando esencialmente el programa del AfD. La CDU, la CSU y el SPD están planeando conformar el Gobierno más derechista desde la caída del régimen nazi.

El documento incluye políticas de refugiados extremadamente restrictivas, una política exterior agresiva, ataques masivos contra los derechos sociales de los trabajadores y el reforzamiento del aparato estatal. Representantes destacados como el ministro de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel (SPD), y la canciller Angela Merkel (CDU) han dejado en claro que la gran coalición se comprometerá a emprender un rearme masivo y una política de gran potencia.

Este programa reaccionario es encarnado por la AfD y la escoria que moviliza. El partido fue creado deliberadamente por la clase dominante para aplicar políticas de militarismo y recortes sociales contra la oposición popular. Ahora está siendo empleado precisamente para estos fines.

El amplio apoyo a la participación de la AfD en el trabajo parlamentario subraya el hecho de que no hay fuerza en el Bundestag dispuesta a luchar contra las políticas de la derecha de la gran coalición y la AfD. La única forma de evitar la instalación de un nuevo Gobierno de derecha es movilizar a la clase trabajadora sobre la base de un programa socialista. Con este fin, el Sozialistische Gleichheitspartei (Partido Socialista por la Igualdad) exige y lucha por nuevas elecciones para exponer la conspiración de la clase dominante contra la clase trabajadora y para plantear la necesidad de una alternativa socialista.

(Artículo publicado originalmente el 26 de enero de 2018)

 

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