Nacionalistas catalanes luchan para formar un gobierno

por Paul Mitchell
29 enero 2018

Aunque los nacionalistas por estrecho margen mantuvieron su mayoría absoluta en el parlamento catalán en las elecciones regionales del 21 de diciembre, ellos no han sido capaces de elegir un presidente regional y formar un nuevo gobierno. Si un nuevo presidente no es nombrado antes del plazo del 31 de enero, una nueva elección debe tomar lugar.

La crisis tiene su epicentro en la incapacidad de voto en el parlamento regional impuesta a cinco diputados nacionalistas suspendidos –incluyendo al ex presidente regional Carles Puigdemont, líder de Juntos por Cataluña (Junts per Catalunya, JxCat)—. Los cinco fugaron a Bélgica con el temor de ser arrestados luego de que el presidente del Gobierno español del Partido Popular (PP) Mariano Rajoy invocara el Artículo 155 de la Constitución, que otorga a Madrid el poder de administrar regiones directamente, como respuesta a la declaración de independencia realizada por el Parlamento catalán en octubre. Cargos de sedición y rebelión condujeron al encarcelamiento de tres diputados, incluyendo al vicepresidente Oriol Junqueras (Esquerra Republicana de Catalunya, Izquierda Republicana de Cataluña, ERC).

Rajoy había esperado instalar en el poder a partidos a favor de la unidad de España el 21 de diciembre, pero el tiro le salió por la culata. Desde entonces ha amenazado con extender el uso del Artículo 155 si un nuevo gobierno resucita el “proceso de independencia”.

Aunque las regulaciones del Parlamento catalán permiten a los tres diputados encarcelados a presentar representantes para que voten, los abogados dicen que el mismo privilegio no puede ser extendido a los cinco en el exilio sin que la Junta de Portavoces cambie las reglas. Como resultado, los diputados del bloque nacionalista se verán reducidos a 65, en vez de 70, en los 135 escaños del parlamento regional, tres escaños por debajo de la mayoría absoluta.

La semana pasada, los nacionalistas consiguieron elegir a Roger Torrent del ERC como portavoz, un puesto que posee el poder para decidir quién puede ser declarado como presidente regional. Sin embargo, él solamente obtuvo una mayoría simple en la segunda votación, superando en tan sólo nueve votos a José María Espejo-Saavedra, el candidato del partido derechista y anti-independencia Ciudadanos, el cual ganó el mayor número de escaños en las elecciones.

La votación por los portavoces habría sido un empate exacto –exacerbando la crisis constitucional aún más– si es que no hubiese sido por la abstención de nueve diputados: ocho de Cataluña en Común (Catalunya en Comú, CeC), que es apoyado por Podemos, y un “renegado” desconocido del bloque a favor de la unidad española compuesto por Ciudadanos, el Partido Socialista Catalán (PSC) y el Partido Popular (PPC).

El lunes Torrent anunció que, luego de discusiones con los partidos catalanes, Puigdemont era el “único candidato” que iba a presentar como presidente regional a pesar de que “estaba consciente sobre su situación personal y legal”. Torrent justificó su decisión diciendo que Puidgemont era apoyado por JxCat y ERC y que las Candidaturas de Unidad Popular (CUP), el cual tiene cuatro diputados, han reconocido su “legitimidad”.

Él pidió un encuentro con Rajoy para “sentarse para analizar y hablar sobre la situación anómala en el Parlamento catalán”, en el cual los “derechos políticos” de los ocho parlamentarios nacionalistas habían sido “infringidos”.

JxCat ha propuesto que la investidura de Puigdemont y su participación en los debates parlamentarios podrían tomar lugar mediante enlace de video. La decisión sobre esto y sobre si los cinco diputados pueden ser representados por terceros fue pospuesto hasta el martes por la Junta de Portavoces. Los partidos a favor de la Unidad afirmaron que deliberadamente se estaba atrasando todo a una fecha lo más cercana posible al 31 de enero para impedirlos de apelar a la Corte Constitucional.

Puigdemont afirmó, durante un debate sobre Cataluña en la Universidad de Copenhague el martes, que él podría formar un nuevo gobierno, afirmando que: “No nos rendiremos al autoritarismo a pesar de las amenazas de Madrid… es hora de poner final a la opresión y encontrar una solución política para Cataluña”.

Él exigió que el gobierno del PP tome las medidas necesarias para que pueda retornar a Cataluña “de manera segura” con “completa tranquilidad y total normalidad” para así ser investido.

Los ministros del PP declararon que esto estaba fuera de discusión. El ministro del Interior Juan Ignacio Zoido juró que “la justicia se hará cargo de Carles Puigdemont” y que las fuerzas de seguridad españolas estaban “trabajando en el problema”.

“Hay muchos caminos rurales y se puede entrar por barco, en helicóptero o por ultraligero, pero trabajamos para que no ocurra […] que Puigdemont no pueda entrar ni en el maletero de un coche”, se jactó.

El portavoz del gobierno del PP Iñigo Mendez de Vigo espetó que “no será presidente” y que no se le permitirá votar y gobernar vía enlace de video desde Bélgica. Si la situación permanece estancada, una nueva elección regional acontecería en Cataluña. “Esto no es lo que queremos pero eso es lo que pasará si ellos [los nacionalistas] actúan por fuera de la ley”.

Lo reportes sugieren que el gobierno del PP presentará un recurso expreso ante el Tribunal Constitucional en caso de que el Comité de Oradores autorizase el enlace de video.

El PSC ha amenazado con apelar a la Corte Constitucional si Puigdemont es elegido. La portavoz Eva Granados declaró que “los abogados han declarado unánimemente que una tele-investidura no puede ser producida… No podemos aceptar un debate con alguien que no ha decidido venir al debate de la investidura”.

El líder de Podemos Pablo Iglesias también insistió que Puigdemont no puede ser premier afirmando que “es evidente que alguien desde Bruselas pueda ser presidente del Gobierno de Cataluña”. Cataluña en Común se abstendría en el voto por los “independentistas o constitucionalistas… No vamos a apoyar a ninguno ni al otro”.

Podemos había buscado un acuerdo gubernamental “entre progresivos”: ERC, PSC y ellos mismos, declaró.

Podemos está intentando hacer aprobar en la Corte Constitucional un fallo para que el uso del Artículo 155 sea ilegalizado.

La lideresa de Ciudadanos Inés Arrimadas criticó a Podemos duramente por abstenerse en el voto para el portavoz y echar por tierra cualquier oportunidad para el candidato de su partido, Espejo-Saavedra. Ella declaró: “El único impedimento para no tener un presidente es que los caballeros de Podemos han decidido aliarse con los combatientes de la independencia”.

“Aún hay algunas opciones aritméticas para que el Parlamento sea presidido por el partido que ha ganado las elecciones [es decir, Ciudadanos]”, declaró ella.

Las fuerzas a favor de la unidad puede que tengan poco por temer. Parece que tras bastidores se realizan acciones para tirar por la borda a Puigdemont. Mientras Puigdemont estaba en Dinamarca, el Juez de la Corte Suprema Pablo Llarena parecía no querer estropear estas acciones. Él rechazó un pedido por parte del Fiscal General para reactivar una orden de arresto contra Puigdemont, dictando que preferiría esperar hasta que “llegue el momento en que el orden constitucional y el funcionamiento normal del parlamento no se vean afectados” para emitir una nueva orden de arresto.

El ex secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, luego de declarar que “Puigdemont no será presidente” porque “el sendero unilateral ha muerto y todos lo saben”, insistió que en realidad ninguno de los partidos nacionalistas quiere poner en riesgo su estrecha mayoría en una nueva elección.

El lunes, cuando le preguntaron sobre si el ERC apoyará la remota investidura de Puigdemont, el portavoz del ERC, Sergi Sabriá, declaró que el partido solamente tomaría una decisión final cuando JxCat revelara cómo planea llevarlo a cabo. “Hasta ahora ha habido diferentes opiniones y cuando todo esté claro podremos hablar sobre certidumbres y no hipótesis”, Sabriá declaró.

El diputado portavoz del ERC Gabriel Rufián se explayó y reveló que el partido tenía un “Plan B” para que Junqueras sea presentado como candidato para la presidencia.

El liderazgo del CUP, que tiene un voto decisivo con sus cuatro diputados, discutirá el sábado sobre si apoyar a Puigdemont dependiendo sobre si él reanudará o no la campaña por la independencia.

La diputada del CUP Natália Sánchez también se quejó el martes que la falta de “clara información” por parte de JxCat sobre cómo planea investir a Puigdemont no ayudaba a “tejer confianza”. “Que no se tengan todos los elementos no ayuda a tomar la decisión”, añadió.

Sánchez declaró que su apoyo por Puigdemont depende sobre si él “desplegará a la republica catalana o si intenta llevar a cabo una acción política para una legislatura autonomista [en vez de independentista]”. “Todos los escenarios están abiertos”.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de enero de 2018)