¡Se necesita una estrategia socialista para defender a los inmigrantes!

por los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social
29 enero 2018

El ataque bipartidista contra los derechos de los inmigrantes amenaza la subsistencia de millones de personas. Es un ataque contra los derechos democráticos de todos los trabajadores, sin tener en cuenta su raza o estado migratorio, y debe ser objeto de una oposición urgente.

Mediante la represión de la “inmigración ilegal”, un ejército de policías, guardias fronterizos y agentes de inmigración están arribando a ciudades y pueblos de todo el país. El gobierno está separando a los padres de sus hijos, a los cónyuges de sus parejas, y trabajadores de sus lugares de trabajo, obligándolos a regresar a países donde la pobreza y la violencia son los subproductos de décadas de explotación corporativa y guerra imperialista liderada por Estados Unidos.

La decisión de la administración Trump de poner fin al programa de Acción Diferida para los que llegaron en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) —que afecta a 800.000 personas— y el Estatus de Protección Temporal —para salvadoreños (262.000), nicaragüenses (2.500) y haitianos (57.000)— pone a otros 1,1 millones de personas en riesgo de deportación. Trump y sus asesores fascistas, como Stephen Miller, están expandiendo una red de centros de detención de inmigrantes para prepararse para arrestos masivos y deportaciones en una escala sin precedentes.

Millones de personas, tanto inmigrantes como no inmigrantes, están horrorizadas con el uso de tácticas similares a las de la Gestapo.

Manifestaciones masivas, protestas en escuelas y lugares de trabajo, y reuniones públicas se necesitan urgentemente, pero las experiencias de los últimos 10 años dejan claro que cualquier esfuerzo para defender a los inmigrantes debe ser completamente independiente de y en oposición a el Partido Demócrata.

Para toda la palabrería de los Demócratas, las negociaciones recientes sobre el presupuesto federal han expuesto a los Demócratas una vez más como adversarios de los trabajadores y jóvenes inmigrantes. Los Demócratas ...

Durante el último año, los Demócratas han trabajado para desviar y sofocar la oposición masiva a la política migratoria de Trump, buscando su propia agenda reaccionaria y militarista. Ahora mismo, los dos partidos están negociando un plan para reducir dramáticamente las peticiones de inmigración familiar, poner fin al sistema de lotería de visas y militarizar aún más la frontera entre Estados Unidos y México. Si se amplía alguna forma de protección de DACA en el curso de las negociaciones, esto solo se conseguirá a costa de medidas antiinmigrantes aún más derechistas.

No hay un ala “progresista” del Partido Demócrata que pueda ser presionada o forzada a luchar para defender a los inmigrantes. A principios de este mes, el Senador Bernie Sanders declaró: “No creo que haya nadie que no esté de acuerdo en que necesitamos una fuerte seguridad fronteriza. Si el presidente quiere trabajar con nosotros para asegurarse de que tengamos una sólida seguridad fronteriza, hagámoslo”. El congresista Luis Gutiérrez dijo que apoyaría la construcción de un muro a cambio de protecciones para los destinatarios de DACA, y dijo: “Construiré el muro yo mismo”.

Los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social (JEIIS o IYSSE en inglés) avanzan una estrategia socialista basada en los siguientes principios fundamentales:

1. ¡Rompamos con los Demócratas y los Republicanos! ¡Movilicemos a la clase trabajadora y a la juventud para oponerse al ataque contra los inmigrantes!

Tanto los Demócratas como los Republicanos representan los intereses de la oligarquía corporativa y financiera. Es la clase trabajadora, la explotada mayoría de la población mundial, que produce la riqueza de la sociedad, quien debe movilizarse para defender a los inmigrantes. Como en los años treinta y cuarenta, el esfuerzo para sembrar discordia entre los trabajadores mediante la promoción de un veneno nacionalista va de la mano con un asalto a los programas sociales, el inmenso crecimiento de la desigualdad social, la destrucción de los derechos democráticos y, sobre todo, el impulso a una guerra mundial.

Apenas existe un lugar de trabajo en los Estados Unidos que no es afectado por estas amenazas de deportación. Una parte sustancial de la mano de obra de Estados Unidos trabaja junto a un trabajador indocumentado, ya sea en la línea de montaje, en un almacén o en un sitio de construcción. Ningún trabajador, independientemente de su estatus migratorio, será beneficiado cuando un compañero de trabajo sea retirado a la fuerza de su empleo por el gobierno.

Lo mismo es cierto en las escuelas y universidades de todo el país, donde 365.000 jóvenes elegibles para DACA están matriculados en la escuela secundaria y otros 241.000 en la universidad. Los beneficiarios de TPS de El Salvador, Nicaragua y Haití tienen más de 200.000 niños en los Estados Unidos, muchos de los cuales asisten a la escuela. Los trabajadores y los jóvenes deben organizar comités para transformar sus lugares de trabajo y escuelas en redes de información, para movilizarse en defensa de las familias bajo amenaza de deportación.

2. ¡Opongámonos a la guerra imperialista!

La defensa de los inmigrantes significa la oposición a las guerras lideradas por Estados Unidos que han obligado a millones de personas a huir de sus hogares en los últimos años. Los dictadores respaldados por Estados Unidos y sus escuadrones de la muerte destruyeron a países como Honduras, El Salvador, Nicaragua, Haití, la República Dominicana y Guatemala en los años setenta, ochenta y noventa.

Los inmigrantes del Medio Oriente y África que huyen a los Estados Unidos y Europa de Irak, Yemen, Afganistán, Siria, Libia y Somalia están escapando de países que han sido devastados por las invasiones y las campañas de bombardeo estadounidenses tan solo en el último cuarto de siglo. El número total de víctimas a causa de estas guerras está en los millones, como resultado de los esfuerzos de la clase dominante estadounidense para asegurar los recursos mundiales y la mano de obra barata para Wall Street a través de un saqueo militar.

3. ¡Por fronteras abiertas! ¡Por la reorganización socialista de la economía mundial!

El éxodo masivo de millones de personas de sus países de origen es una expresión de la contradicción entre el carácter internacional de la economía mundial y el anticuado sistema nacional-estatal. La globalización de la vida económica, el desarrollo de Internet y el surgimiento de corporaciones transnacionales gigantes han creado un nivel de integración internacional sin precedentes. Pero bajo el capitalismo, la economía mundial permanece atrapada dentro de los confines del Estado nación, el instrumento político de la clase dominante y el caldo de cultivo para la guerra y la represión.

La lucha para defender a los inmigrantes debe basarse en una lucha para conducir las fuerzas productivas del mundo en armonía con las necesidades de la clase obrera internacional. Esto requiere una revolución socialista. Los bancos y las empresas deben ser de propiedad pública y su riqueza expropiada. El sistema de Estados nación debe ser abolido, y la economía mundial reorganizada racionalmente sobre la base de la necesidad social y no de la ganancia privada.

Contra la militarización de las fronteras y la persecución de inmigrantes, JEIIS está a favor de fronteras abiertas: el derecho de todos los trabajadores a vivir en el país que elijan, con plenos derechos de ciudadanía, incluido el derecho a trabajar y viajar sin temor a la deportación o la represión.

Los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social hacen un llamado a todos los estudiantes, trabajadores y jóvenes que estén de acuerdo con este programa para contactarnos y unirse a JEIIS hoy.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de enero de 2018)