Decenas de miles de trabajadores industriales alemanes en huelga

por nuestros reporteros
2 febrero 2018

El martes por la tarde, comenzó una ola de huelgas de 24 horas de los trabajadores industriales en los sectores automotriz, metalúrgico y eléctrico de Alemania. Según cifras del sindicato IG Metall, el miércoles, las labores se detuvieron en 80 instalaciones que empleaban a unos 68.000 trabajadores. Habrá paros en 200 operaciones adicionales el viernes. Se espera que hasta 500.000 trabajadores participen en las huelgas, lo que las convertiría en las más grandes en el sector durante 15 años.

Las huelgas están dominadas por una contradicción flagrante. Si bien existe una enorme indignación por el enriquecimiento de las empresas y el continuo deterioro de las condiciones laborales entre los trabajadores, los sindicatos están haciendo todo lo posible para evitar una amplia movilización de la clase trabajadora y para liquidar la huelga.

IG Metall abandonó hace mucho tiempo su objetivo original de un aumento salarial anual del seis por ciento. Ha hecho concesiones importantes a la oferta provocativa de los empleadores del tres por ciento, ofreciendo aceptar un aumento del 3,6 por ciento. Además, el sindicato ha indicado su disposición a aceptar una extensión de la semana laboral de 35 horas. IG Metall solo ha convocado las huelgas para liberar las tensiones antes de llegar a un acuerdo miserable con la patronal.

“Nuestro objetivo sigue siendo un acuerdo sin huelgas ilimitadas”, dijo el miércoles el jefe de IG Metall, Jörg Hofmann, en Frankfurt. “IG Metall siempre está interesado en soluciones constructivas en la mesa de negociaciones. Nuestra puerta está abierta para futuras conversaciones”.

Sin embargo, los trabajadores no votaron a favor de las huelgas en anticipación de tal acuerdo, sino a causa de su enojo por los años de estancamiento salarial. En cada fábrica, votaron por una abrumadora mayoría a favor de la protesta. En la planta Axel de Mercedes Benz en Kassel, el 98 por ciento de los trabajadores votaron por una huelga. En AVO Carbon, un proveedor de autopartes en Frankfurt/Main, el 95,5 por ciento de los miembros de IG Metall votaron por bajar las herramientas por 24 horas el jueves. Los votos en las plantas de Grillo en Duisburg también vieron mayorías de casi el 100 por ciento a favor de las huelgas.

IG Metall está combatiendo este estado de ánimo militante haciendo todo lo posible para aislar cada paro y evitar el desarrollo de una movilización más amplia. En un gran logro logístico, distribuyeron las huelgas de 24 horas durante un período de tres días, y se aseguraron de que no demasiadas fábricas en una región en particular chocaran al mismo tiempo. Aunque el sindicato está celebrando varios mini mítines en plantas específicas cuando comienzan las huelgas, ha restringido la asistencia a una o pocas fábricas.

El piquete fuera de Coperion en Stuttgart

En el fabricante de máquinas Coperion en Stuttgart, los reporteros del World Socialist Web Site solo se encontraron con un pequeño número de piquetes. Un dirigente sindical que se negó a dar su nombre dijo que a IG Metall le resultaba muy difícil reclutar trabajadores para los piquetes. Como todos los otros paros del miércoles, se concluyó después de 24 horas. Cuando los trabajadores de Coperion reanudaron su trabajo a última hora de la tarde del miércoles, el sindicato llamó a los trabajadores de la planta de Bosch a la huelga, en el mismo barrio de la ciudad y hasta el jueves por la noche.

Una imagen similar surgió en los piquetes en Hanau Vacuum Smelting. Esta compañía alguna vez fue considerada un bastión sindical, pero IG Metall también ha perdido una gran influencia allí. Hace tres años, el sindicato llegó a un acuerdo con la empresa matriz estadounidense OM para cortar 200 empleos, lo que significa que solo 1.400 trabajadores están empleados actualmente en la planta. El voto por la huelga en la planta fue casi unánime, pero la línea de piquetes estaba escasamente atendida.

El piquete de huelga en la planta Hanau de fundición al vacío

Los trabajadores no solo enfrentan la acción despiadada de uno u otro empleador, sino una contrarrevolución social internacional, organizada por las corporaciones, el aparato estatal y todos los partidos políticos. En este conflicto, los sindicatos están del lado de las corporaciones.

El alcance internacional de los ataques sociales se hizo particularmente claro por las protestas contra el conglomerado Siemens, que se ha convertido en el centro de la ira debido a su anuncio de despidos masivos.

Una delegación de trabajadores de Siemens de Görlitz recorrió casi 750 kilómetros en bicicleta hasta Munich para protestar por el cierre de su planta. Fueron recibidos con entusiasmo el miércoles por trabajadores de Siemens de otros lugares, y formaron un paso por el cual los participantes de la reunión central de accionistas de Siemens en el Olympia Hall de Munich tuvieron que pasar. Los trabajadores de Siemens se manifestaron en Frankfurt el mismo día.

Trabajadores de Siemens fuera del mercado bursátil de Frankfurt

El martes, el CEO de Siemens, Joe Kaeser, declaró en la reunión de accionistas que se estaba apegando a su programa de cierres de planta a pesar del aumento en las protestas. “No hay alternativa al difícil programa de reducción de costos”, declaró. Al mismo tiempo, Kaeser defendió sus elogios para el presidente estadounidense, Donald Trump. “No me siento mal por felicitar al presidente por su reforma fiscal”.

Durante el Foro Económico Mundial en la localidad suiza de Davos, Trump extendió una invitación a 15 altos ejecutivos de empresas alemanas y europeas. Kaeser se sentó al lado de Trump y habló primero, declarando: “Como tuvo tanto éxito con la reforma tributaria, hemos decidido desarrollar nuestra próxima generación de turbinas de gas en los Estados Unidos”. Trump respondió: “Oh, esa es una gran noticia. Eso es fantástico”.

Kaeser tiene contactos cercanos en la oficina de la canciller y apoya la formación de una gran coalición entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán) y el Partido Socialdemócrata (SPD, por sus siglas en alemán). Además, no ha dejado dudas sobre el hecho de que espera que el Gobierno entrante en Alemania adopte una reforma tributaria similar en beneficio de los intereses corporativos y los superricos. Dirigiéndose a los accionistas en Munich, dijo que, como director de una corporación global, siempre debe orientar su estrategia corporativa hacia donde existen las mejores condiciones de producción.

En sus conversaciones de coalición, el CDU y el SPD se están preparando para implementar el programa de Trump en Alemania. Están planeando formar un Gobierno que emprenderá una agenda de reacción social y militarismo y un fortalecimiento del aparato estatal represivo para hacer cumplir el programa más derechista desde la caída del régimen nazi. Los principales sindicatos hace mucho tiempo declararon su apoyo a este proyecto.

Esto se discute en las fábricas. Christian Schwarz ha trabajado en las plantas de Grillo en Duisburg durante casi 40 años. “No espero nada de la gran coalición, y ciertamente no hay mejoras sociales”, dijo. “Muchos se sienten traicionados. Y esta es precisamente la razón por la cual la AfD [de extrema derecha] está en el Parlamento. Y así es como continuará”.

Uno de sus colegas estuvo de acuerdo, y agregó: “Inicialmente, el SPD dijo que entraría en la oposición, ahora está reingresando a una gran coalición. No podrían haber perdido más credibilidad si lo intentaran”.

En la planta de BMW en Berlín, donde tendrá lugar una huelga el viernes, los reporteros del WSWS se reunieron con el trabajador temporal Simon, de 34 años. No está seguro de si participará en la huelga. A los trabajadores subcontratados se les ha dejado la opción de quedarse en casa o participar en los piquetes. Los trabajadores con contrato temporal no se ven afectados por las negociaciones contractuales actuales, porque los sindicatos han decidido negociar sus contratos por separado, los cuales contienen condiciones mucho peores. Como resultado, IG Metall es profundamente despreciado entre este grupo cada vez más grande de trabajadores.

Simon apoya la convocatoria de nuevas elecciones y está indignado por el hecho de que la coalición que fue votada fuera del poder en las elecciones está preparando un formar un nuevo Gobierno tras bastidores. Los trabajadores producen la riqueza para una minoría, pero reciben cada vez menos, se quejó.

Apoyó firmemente la perspectiva del Sozialistische Gleichheitspartei (SGP, Partido Socialista por la Igualdad) de unir a los trabajadores en lucha a nivel internacional. “Exactamente”, exclamó. Escuchó con gran interés los informes de huelgas espontáneas contra los sindicatos en Rumanía. “Es una pena que uno escuche tan poco sobre eso”, dijo, y tomó un gran fajo de folletos del SGP para distribuir a sus colegas.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 1 de enero de 2018)