Los mercados globales caen cuando el índice bursatil Dow Jones registra su mayor descenso en un día

por Nick Beams
9 febrero 2018

Las acciones de Wall Street se desplomaron ayer en medio de una ola de ventas en el mercado global. Al final del día, el índice bursátil más importante del planeta, el Dow Jones había caído 1.175 puntos, su mayor desplome de un día en la historia, luego de un día de movimientos violentos.

Incluyendo la caída del viernes pasado, el Dow cayó en más de 1.800 puntos en dos días, borrando todas las ganancias que había logrado este año.

Una de las características más importantes del declive de ayer fue su velocidad. En el lapso de aproximadamente 11 minutos después de las 3 pm, el Dow pasó de menos 700 puntos a 1.600 puntos a la baja, en lo que se describió como una "avalancha" de ventas, antes de recuperarse un poco. Sin embargo, las ventas se reanudaron y el índice terminó abajo 4.6 por ciento durante el día.

Otros índices también cayeron bruscamente en la mayor caída del mercado desde 2011. El S&P 500 cayó un 4.1 por ciento, el Nasdaq, un 3.78 por ciento y el Russell 2000 un 3.63 por ciento. Las acciones tecnológicas registraron grandes reveses, con Apple y Alphabet (la empresa matriz de Google) perdiendo más del 10 por ciento.

Todos los sectores del índice S&P 500 de base amplia cayeron. Las acciones financieras cayeron un 4.7 por ciento, la asistencia sanitaria un 4.6 por ciento, las acciones industriales un 4.5 por ciento y la energía un 4.3 por ciento.

La turbulencia en el mercado se reflejó en el rápido aumento en el llamado VIX, o índice de volatilidad, que aumentó en un 117 por ciento, su mayor incremento porcentual en un día. Esto marcó una ruptura importante con respecto a la situación del año pasado, cuando VIX registró su tasa anual promedio más baja.

En su informe sobre la caída del mercado, el Wall Street Journal señaló que "los operadores describieron una creciente sensación de ansiedad" cuando la caída en el Dow llegó a 1.600 puntos, citando a un gerente de inversiones que dijo que era "la primera vez en mucho tiempo que se siente como una venta al borde del pánico", mientras estallaban los gritos en el piso de la Bolsa de Nueva York.

La rápida caída generó temores de que podría haber sido el resultado de un "choque repentino", una caída repentina producida por el llamado comercio "dedo gordo" o algún otro mal funcionamiento. Pero nada de eso parece haber tenido lugar. El desplome fue precipitado por grandes operaciones generadas por computadora.

La caída de Wall Street siguió a descensos significativos en los mercados globales, ya que el comercio se abrió después de la caída en los mercados estadounidenses el viernes pasado. El mercado de Hong Kong cayó hasta un 2.7 por ciento en un punto, mientras que el índice Topix de Japón cayó un 2.2 por ciento.

A medida que las negociaciones abrían en Europa, los mercados también bajaron. El índice FTSE de Londres cayó un 1.5 por ciento, mientras que el índice Stoxx Europe 600 perdió un 1.6 por ciento.

Los analistas de mercado y los comentaristas estaban divididos sobre las razones de la venta masiva. Algunos han mantenido que es una corrección necesaria y que los fundamentos económicos siguen siendo sólidos, con mejores perspectivas de mayor crecimiento. Otros han señalado los movimientos de los bancos centrales para reducir la flexibilización cuantitativa y comenzar a poner fin al régimen de tasas de interés bajas que ha desempeñado un papel tan importante para sostener el aumento del mercado desde la crisis financiera de 2008.

Si bien es imposible predecir el curso a corto plazo de los mercados, claramente se están produciendo cambios significativos. La venta masiva que comenzó el viernes fue provocada por el informe de que los salarios promedio en EE. UU. habían subido un 2.9 por ciento en el último año, el mayor incremento desde 2009. Esto condujo a un aumento en la tasa de interés en los Bonos del Tesoro de 10 años a 2.85 por ciento, lo que desató temores de que la tasa estuviera en camino al nivel crítico del 3 por ciento.

La importancia del aumento salarial no era tanto el número en sí mismo, un aumento relativamente pequeño que llegaba justo por encima de las expectativas del mercado de un aumento del 2.7 por ciento, pero lo que significaba. Los mercados están ante todo temerosos de un resurgimiento de la militancia salarial en la clase trabajadora en los EE. UU. e internacionalmente. Esto obligaría a poner fin a lo que ha sido un aspecto central de la política monetaria de EE. UU. que se remonta a la caída del mercado bursátil de octubre de 1987.

En ese momento, el nuevo presidente de la Junta de la Reserva Federal de los EE. UU., Alan Greenspan, anunció que las medidas financieras del banco central se flexibilizarían para sostener el mercado; y en cada período de turbulencia del mercado desde entonces lo que se conoció como el "Greenspan" put (i.e. intervención del Fed para salvar al mercado) se ha puesto en movimiento.

Pero con la clase trabajadora tratando de revertir la continua reducción salarial de las últimas cuatro décadas, esa política puede ser necesario eliminarla a medida que la Fed eleve las tasas para contrarrestar tal ofensiva.

Si bien la tasa de la Reserva Federal sigue siendo relativamente baja, entre 1.25 y 1.5 por ciento, el movimiento de las tasas del mercado de bonos hacia el 3 por ciento se considera con inquietud debido a su impacto en las empresas estadounidenses y sus ramificaciones a nivel mundial.

De acuerdo con los hallazgos de un informe de Longview Economics de Londres, cuyos resultados fueron citados en el Financial Times, si las tasas de interés en los EE.UU. se mueven rápidamente por encima del 3 por ciento, el impacto será de gran alcance. Esto se debe a que alrededor del 12 por ciento de las compañías estadounidenses son "zombis". Es decir, sus ganancias no cubren sus pagos de intereses, y un aumento repentino de las tasas los enviaría a la bancarrota, porque son tan dependientes de la oferta de dinero barato.

Según un informe publicado por CNBC sobre la investigación llevada a cabo por el Bank of America-Merrill Lynch, existe una situación similar en Europa, con un número significativo de firmas "zombis" que dependen del crédito barato. El informe del banco encontró que el 9 por ciento de las empresas en Europa eran "zombis" con "métricas de cobertura de intereses muy débiles". Esto se compara con el 6 por ciento en el período anterior al crac del 2008 y el 5 por ciento a finales de 2013.

"La abundante apoyo monetario en Europa en los últimos cinco años ha permitido a las empresas con una rentabilidad débil continúen refinanciando su deuda y eviten los incumplimientos", señaló el informe.

Cualquiera que sea el futuro inmediato de los mercados, la gran caída de la bolsa ha tenido un impacto político al profundizar la crisis de la administración Trump. Hace apenas diez días, en su discurso a la cumbre de las élites globales en Davos, Suiza, Trump citó el auge de la bolsa de valores, "rompiendo un récord tras otro", como prueba de las virtudes de sus políticas económicas.

Refiriéndose a una empresa manufacturera del área de Cincinnati, alabó una "ola de buenas noticias", mientras que la cobertura televisiva de su discurso mostraba al Dow abajo 1.600 puntos en una esquina de la pantalla.