La huelga docente en West Virginia en la encrucijada

por Jerry White
27 febrero 2018

Más de 20.000 docentes de West Virginia y otros empleados escolares continúan hoy con su huelga estatal para exigir mejores salarios y el fin de los abrumadores costos de atención médica impuestos por la Agencia de Seguros para Empleados Públicos (PEIA) del Estado.

El gobernador Jim Justice, un multimillonario magnate del carbón y la legislatura estatal controlada por los republicanos se han mantenido intransigentes. La semana pasada, con el apoyo de un número significativo de demócratas estatales, Justice firmó un proyecto de ley que otorga a los educadores un insultante aumento salarial del dos por ciento en julio, seguido de aumentos anuales del uno por ciento en los próximos dos años.

Los docentes, que actualmente están en el puesto 48 de todo el país respecto a su paga, han rechazado el ultimátum estatal y presionan para expandir la primera huelga de docentes desde 1990. La Asociación de Educación de West Virginia (WVEA) y la más pequeña Federación Estadounidense de Maestros-West Virginia (AFT-WV), que inicialmente anunció una huelga de dos días para el jueves y viernes pasado, se vieron obligados a extenderla a un tercer día el lunes.

Docentes de West Virginia protestando en los peldaños del capitolio del Estado

Detrás de la escena están funcionarios del Estado y de los sindicatos nacionales de docentes, junto con United Mine Workers (UMW) y AFL-CIO de West Virginia, trabajan frenéticamente con los demócratas del Estado para encontrar la forma de disipar la ira de los docentes e imponer algún miserable acuerdo. Los jefes sindicales y sus aliados del Partido Demócrata temen que la lucha militante de los docentes pueda desencadenar un movimiento mucho más amplio de trabajadores contra el estancamiento y la disminución de los salarios, el aumento de los costos de la vida y la destrucción de servicios sociales esenciales.

Justice, que se presentó como demócrata con el respaldo total de WVEA, AFT-WV y UMW, antes de volver al Partido Republicano, hasta ahora ha evitado cualquier confrontación legal con los maestros. Bajo las leyes antidemocráticas del Estado, los empleados públicos tienen prohibidas las huelgas y podrían estar sujetos a multas o incluso a cárcel si desafían las órdenes de regreso al trabajo.

El domingo por la noche, el Departamento de Educación de West Virginia anunció que los distritos escolares en los 55 condados del Estado cancelaron clases el lunes, incluidos los condados de Berkeley y Jefferson, que inicialmente habían amenazado con reabrir las escuelas. Sin embargo, en el condado de Kanawha, los funcionarios del distrito ordenaron a los empleados de la escuela en puestos no docentes que han apoyado la huelga, incluidos conductores de autobuses escolares, conserjes, asistentes, trabajadores de mantenimiento y secretarios, que se presenten al trabajo. Esta podría ser la primera puesta a prueba por parte de las autoridades para usar medidas disciplinarias o medidas legales para romper la unidad de la huelga.

El fiscal general del gobernador, Patrick Morrisey, ya declaró ilegal la huelga y ofreció su respaldo a los consejos escolares del condado y al superintendente de la escuela en busca de medidas cautelares de regreso al trabajo. En 1990, los sindicatos WVEA y AFT-WV capitularon ante la medida cautelar obtenida por el gobernador demócrata Gaston Caperton y pusieron fin a la huelga de 11 días basada en compromisos inútiles de la legislatura estatal controlada por los demócratas para convocar una sesión especial para abordar el financiamiento escolar.

Los sindicatos una vez más están presentando a los Demócratas del Estado ante los maestros y afirmando que son sus amigos. El domingo por la noche, los sindicatos realizaron impotentes vigilias a la luz de las velas para rezar para que el gobernador y la legislatura los escucharan. En una vigilia en el condado de Braxton, los oficiales de AFT-WV presentaron a legisladores estatales demócratas, incluidos el senador Doug Facemire, el delegado Brent Boggs y el delegado Mike Caputo, exfuncionario de la UMW.

Esta es una señal segura de que los sindicatos se preparan para torpedear la lucha. Cualquiera que sea su retórica, los demócratas no son menos herramientas de los conglomerados del carbón, del gas natural y de la energía que los republicanos. Se oponen firmemente a cualquier medida que afecte las ganancias y prerrogativas de la élite corporativa y financiera.

Los demócratas han controlado la oficina del gobernador durante 32 de los últimos 40 años.

Entre 1992 y 1996, y nuevamente entre 2001 y 2014, los demócratas controlaron la mansión del gobernador y ambas cámaras de la legislatura estatal. Sus promesas de mejorar los salarios y las condiciones de los docentes no han supuesto nada.

En el nivel nacional, el gobierno de Obama encabezó el ataque a la educación pública. Su agenda pro-corporativa de “reforma escolar” utilizó pruebas para convertir a los maestros en víctimas de las consecuencias de décadas de recortes presupuestarios bipartidistas y el crecimiento de la desigualdad, cerró cientos de escuelas públicas y escuelas concertadas ampliadas y otros planes con fines de lucro.

Los sindicatos respaldan a los demócratas, porque los demócratas tienden a favorecer la utilización de los servicios de los sindicatos para imponer austeridad y otros ataques a la clase trabajadora. Este “asiento en la mesa” permite a los funcionarios de la AFT, NEA y otros sindicatos obtener puestos del gobierno federal, estatal y local y lucrativas oportunidades comerciales, desde inversiones de fondos de pensiones hasta administrar operaciones escolares autónomas y cobrar las cuotas de los miserablemente pagados trabajadores de las escuelas concertadas.

Los sindicatos han convocado una manifestación para el lunes por la tarde sobre los escalones del capitolio estatal, que incluirá a la presidenta de WVEA, Christine Campbell, al presidente de AFT-WV, Dale Lee, y al presidente de UMW, Cecil Roberts. La inclusión del funcionario de la UMW está pensada para dar la impresión de que los sindicatos están movilizando un apoyo más amplio detrás de los docentes, pero la realidad es exactamente lo contrario.

Lejos de hablar en nombre de los mineros de las bases, el UMW no es más que un caparazón burocrático, que hace mucho tiempo se desasoció de todo lo relacionado con las tradiciones militantes de los mineros de West Virginia. Roberts, quien con 23 años en el primer puesto parece destinado a ser presidente de por vida, encarna la transformación de la UMW en una herramienta de las corporaciones. Era el hombre de confianza de Richard Trumka (ahora presidente de AFL-CIO) cuando este último impuso su política de “huelga selectiva” a los mineros, anulando la antigua tradición de cerrar todas las minas si algún operador se negaba a firmar un contrato.

Esto llevó a la amarga derrota de una huelga tras otra, de AT Massey a Pittston, y dio luz verde a los jefes del carbón para victimizar a los mineros militantes, anular las conquistas ganadas por generaciones de mineros y utilizar los tribunales de bancarrota para saquear las pensiones de los jubilados.

Es significativo que la última huelga de docentes en 1990 se produjera pocos meses después de que los mineros de base se rebelaran contra Trumka y Roberts y lanzaran una huelga espontánea para defender a los huelguistas de Pittston. Cuando Caperton amenazó a los maestros en huelga con multas masivas, el UMW explícitamente rechazó cualquier acción para defenderlos, y su portavoz dijo: “No estamos abogando por un paro laboral. El Estado no tiene dinero ahora. Si fuéramos a la huelga, perdería millones de dólares. No queremos agravar el problema. Apoyamos a Caperton en las elecciones de 1988 porque él era el mejor hombre en ese momento. No hemos cambiado nuestra posición”.

Haciendo campaña por Justice en 2016, dijo Roberts, “Jim es uno de los buenos operadores de carbón”.

En todo Estados Unidos e internacionalmente, la oposición a la austeridad y a la desigualdad está creciendo, particularmente entre los docentes. En las últimas semanas, miles de maestros en Oklahoma, Arizona, Minnesota, Pittsburgh y otros Estados y ciudades han expresado su determinación de buscar mejores salarios y defender la educación pública.

En lugar de llamamientos infructuosos a los políticos de las grandes empresas, los maestros de West Virginia deben apelar a sus compañeros educadores y luchar por la más amplia movilización de la clase trabajadora para respaldar su lucha. Para llevar esto adelante, los maestros y empleados escolares deben elegir comités de huelga de base en cada escuela y comunidad para organizar reuniones masivas y manifestaciones, y para obtener el mayor apoyo para la huelga y contra cualquier amenaza de utilizar los mandamientos de desmovilización.

Esto debe combinarse con una nueva estrategia política para construir un movimiento socialista de masas de la clase trabajadora para romper la dictadura corporativa sobre la vida económica y política y reorganizar la sociedad para satisfacer las necesidades humanas, no las ganancias privadas.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 26 de febrero de 2018)