La Corte Suprema de EUA escucha argumentos en caso de cuotas sindicales

por Shannon Jones
1 marzo 2018

El lunes, la Corte Suprema de Estados Unidos escuchó los argumentos orales en el caso Janus vs. AFSCME [Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condado y Municipales], que trata sobre la recaudación de las llamadas cuotas de seguridad sindical o de agencia de los empleados del servicio público que optan por no unirse a ningún sindicato.

Actualmente, alrededor de 20 estados permiten contratos en los que los sindicatos de empleados públicos pueden requerir que aquellos que se nieguen a unirse al sindicato tengan que pagar una cuota de agencia en vez de las cuotas sindicales comunes. Si la Corte Suprema falla a favor de eliminar las leyes de pagos de agencia obligatorios, podría privar a los sindicatos de decenas de millones de dólares en ingresos, que son en gran parte transferidos detrás de varias campañas del Partido Demócrata.

Mark Janus, un especialista en cuidado infantil que trabaja con el estado de Illinois, presentó el caso ante el tribunal. Los abogados de Janus argumentan el pago de cuotas a la AFSCME viola sus derechos de libertad de expresión ya que una gran parte de las actividades del sindicato son para actividades políticas. La demanda le pide a la Corte Suprema revocar una decisión de 1977 en la que dictaminó que correspondía a los estados individuales decidir si permitir o no los contratos de agencia.

En el 2016, la Corte Suprema se dividió en 4 a 4 en otro caso que rebate tales tarifas de agencia, presentado por varios maestros de California. Ese voto dejó la decisión anterior en su lugar. Se esperaba que los jueces dictaminaran en contra de los sindicatos por un margen de 5-4, pero la muerte del juez Antonin Scalia dejó un tribunal dividido. Con la incorporación del designado de Trump, Neil Gorsuch, se espera que la alta corte falle contra la agencia.

No hay nada democrático ni progresista en exigir que los trabajadores paguen cuotas de agencia a sindicatos derechistas y procapitalistas. Hace mucho tiempo, estas organizaciones abandonaron cualquier defensa de los intereses de los trabajadores y colaboraron abiertamente con los empleadores para reducir los niveles de vida de la clase trabajadora.

La disputa dentro del Tribunal Supremo respecto a la recaudación de las cuotas de agencia refleja las diferencias dentro de la élite gobernante sobre los mejores medios para vigilar a la clase trabajadora. Una facción, alineada principalmente con el Partido Demócrata, está a favor de trabajar a través de la burocracia sindical, viendo a los sindicatos como el mecanismo más eficiente para imponer los dictados de la clase dominante. Otra facción, alineada principalmente con los republicanos, está a favor de eliminar los sindicatos por completo, viéndolos como intermediarios costosos e innecesarios.

Entre los que respaldan el desafío de Janus hay una gran cantidad de grupos de derecha, incluidos el Liberty Justice Center y el National Right to Work Committee. Un objetivo central de estas fuerzas es atacar el financiamiento del Partido Demócrata, que recibe tanto donaciones sustanciales como "soldados" para hacer campaña electoral de los sindicatos

Aquellos que defienden las tarifas de agencia argumentan que los trabajadores que se niegan a unirse a los sindicatos son "pasajeros gratuitos", disfrutando de los supuestos beneficios proporcionados por los sindicatos sin pagar cuotas.

En un testimonio el lunes, los abogados de ambos lados presentaron sus argumentos a Gorsuch, quien por su parte permaneció en silencio. Los oponentes de Janus centraron gran parte de sus argumentos en el impacto que tendría la eliminación de los pagos de agencia en las negociaciones colectivas.

También estaba presente el gobernador de Illinois, Bruce Rauner, un republicano, quien provocó la disputa cuando firmó una orden ejecutiva para prohibir la recaudación de cuotas de agencia. Esto conllevó un desafío judicial, y un tribunal inferior dictaminó que el gobernador no tenía la autoridad para impugnar las normas sobre cuotas gremiales, por lo que recurrieron a otro demandante, Janus,

En un comentario particularmente revelador, la jueza Ruth Bader Ginsburg admitió que es probable que los trabajadores opten por no ser obligados a pagar las cuotas. "Preferiría tener el dinero en mi bolsillo", señaló.

De hecho, los sindicatos, que hace mucho dejaron de tener un poder de atracción significativo entre los trabajadores, dependen del apoyo del Estado para mantener su base de cuotas. En estados como Wisconsin, donde el Gobierno estatal puso fin a las tarifas por afiliación, la membresía sindical ha disminuido a un tercio, según varios cálculos.

El sábado, la central sindical AFL-CIO llevó a cabo una serie de manifestaciones en todo Estados Unidos anunciadas como el Día de Acción de los Trabajadores. En un discurso en Filadelfia, el presidente de la AFL-CIO, Richard Trumka, evocó fraudulentamente al mártir de los derechos civiles, Dr. Martin Luther King Jr. Declaró: "Hoy luchamos por esas mismas cosas por las que el Dr. King dio su vida: la libertad ... la libertad de la miseria, la libertad del odio y la libertad para unirse a sindicatos fuertes".

Han pasado décadas desde que los sindicatos libraron una lucha seria en nombre de los trabajadores. Hace mucho tiempo, estas organizaciones abandonaron cualquier conexión, por lo limitada que fuese, con la lucha de clases y adoptaron un programa corporativista, la identificación de los intereses de los trabajadores con los de la patronal. Los sindicatos trabajan para reprimir las huelgas, y cuando estallan luchas, se dedican a aislar y traicionar a los trabajadores, mientras buscan alinear a los trabajadores detrás del proempresarial Partido Demócrata. Sirven como un aparato privilegiado que trabaja sistemáticamente con los empleadores para rebajar los niveles de vida de los trabajadores en interés del capitalismo estadounidense.

El papel de los sindicatos en la supresión de la lucha de clases fue explicado en un escrito de ami c us curiae de la Federación Estadounidense de Maestros (AFT, por sus siglas en inglés) y dirigido contra Janus. En una declaración que acompaña el escrito, Randi Weingarten, presidenta de la AFT, exaltó las virtudes de las cuotas gremiales para ayudar a preservar la "paz laboral". Señaló que el informe de la AFT muestra "cómo es que las cuotas equitativas de la agencia son centrales para un sector público eficiente y efectivo y describe cómo las asociaciones obrero-patronales han prosperado bajo su uso".

Entre los partidarios más entusiastas de los sindicatos se encuentran una serie de organizaciones pseudoizquierdistas orientadas al Partido Demócrata, las cuales han descrito la posible revocación de los pagos de agencia en términos casi apocalípticos.

Sherry Wolf de la pseudoizquierdista Organización Internacional Socialista (ISO, por sus siglas en inglés), una organizadora en la nómina de la Asociación Americana de Profesores Universitarios, contribuyó recientemente un artículo sobre el caso Janus al diario de la ISO, el Socialist Worker. Llamó la próxima decisión de la Corte Suprema como "la culminación del 'largo juego' de la clase dominante para destruir el medio más efectivo de los trabajadores de ejercer cierto control sobre los salarios y las condiciones laborales, que son los sindicatos".

De hecho, la ISO tiene un interés financiero directo en reforzar los sindicatos, con miembros, como Wolf, integrados directamente en el aparato sindical. Junto con otros grupos pseudoizquierdistas, la ISO trabaja para mantener la autoridad de los sindicatos, celebrando cada traición podrida como una victoria e insistiendo en que la clase trabajadora subordine sus luchas a estas organizaciones antiobreras.

Los trabajadores deben organizarse, pero en verdaderos órganos de lucha, no en agencias corporativistas de recaudación de cuotas. El Partido Socialista por la Igualdad llama a la formación de comités de fábrica y de lugares de trabajo, que sean elegidos democráticamente y controlados por los trabajadores independientemente de los sindicatos y el Partido Demócrata.

Estos comités tratarían de unificar las luchas de todos los trabajadores, en los sectores público y privado, con sus hermanos y hermanas a nivel nacional e internacional. Esta batalla requiere una dirección y estrategia políticas nuevas. Los trabajadores no deben aceptar su subordinación a los partidos de las grandes empresas, los demócratas y los republicanos, que equivale a una subordinación a los intereses de Wall Street. Lo que se plantea es la necesidad del desarrollo de un movimiento político de masas de la clase trabajadora basado en un programa socialista destinado a garantizar puestos de trabajo seguros y dignos para todos, y un alto a las guerras interminables y al asalto a los derechos democráticos.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de febrero de 2018)