West Virginia, la lucha de clases y el combate contra la censura del Internet

13 marzo 2018

La ola expansiva de descontento en la clase obrera de EUA e internacionalmente está desnudando y esclareciendo cuestiones políticas claves. Entre ellas está el propósito fundamental detrás de la campaña de las corporaciones tecnológicas, el Gobierno estadounidense y los medios de comunicación masivos para censurar el Internet, bajo el fraudulento pretenso de combatir las “noticias falsas” y la “injerencia rusa”. El verdadero objetivo de sus esfuerzos es aplastar la oposición social.

Esta semana ya es testigo de una expansión de las luchas de la clase obrera. A pesar de que los sindicatos lograran traicionar y acabar la huelga de nueve días de los 30.000 docentes y trabajadores escolares en West Virginia la semana pasada, en el resto de EUA crece la rebelión de los educadores. Los maestros de Oklahoma, Kentucky y Arizona, organizándose principalmente por medio de grupos de Facebook con decenas de miles de usuarios en las últimas semanas, están ejerciendo presión para que se convoquen paros como en West Virginia por las demandas de mayores salarios y pensiones garantizadas.

Esto es parte de un movimiento de la clase obrera más ampliamente, incluyendo la huelga de 1400 trabajadores de telecomunicaciones de Frontier en West Virginia y Virginia, y un voto de autorización de huelga por parte de 18.000 enfermeros certificados de la gigantesca propietaria de hospitales en California, Kaiser Permanente. Pese a que el contrato de un cuarto de millón de trabajadores de United Parcel Service no expira hasta mediados del verano, miles están utilizando las redes sociales para llamar a una huelga.

En Reino Unido, más de 40.000 conferencistas de 65 distintas universidades por todo el país están en su cuarta semana de huelga. En Dinamarca, el Gobierno derechista respondió a la amenaza de una huelga el 4 de abril de 80.000 trabajadores públicos con el anuncio de un cierre patronal de los 400.000 empleados estatales, lo que la prensa danesa describe como “la peor disrupción industrial en décadas”.

Desde la clase gobernante se escuchan cada vez más advertencias acerca de cómo están utilizando el Internet los trabajadores para organizar sus propias luchas y librarse de las ataduras de los corporativistas y sindicatos antiobreros.

En las cuatro décadas de traiciones sin tregua, los sindicatos han dependido de un monopolio de la información y del aislamiento de los trabajadores para poder mentirles, amenazarlos e intimidarlos para que se sometan al régimen de concesiones, el cual está comenzando a resquebrajarse. En particular, las plataformas de redes sociales les han permitido a los trabajadores en distintos sectores y países a comunicarse directamente, organizar protestas y compartir información.

El New York Times publicó el 8 de marzo en un artículo titulado “Los paros en West Virginia como una lección sobre el poder de las huelgas organizadas por colaboración masiva”, comenta preocupadamente que los profesores de West Virginia, “encontraron formas de organizarse y actuar por fuera de los parámetros usuales del sindicalismo tradicional. Los docentes y trabajadores de servicios en todo el estado manifestaron sus frustraciones en un enorme grupo de Facebook, y su huelga incluye al final a miembros de tres sindicatos distintos y a personas que no pertenecían a ningún sindicato”.

La rebelión de los maestros contra la orden de volver al trabajo por parte de los sindicatos, “fue un punto de inflexión crucial y revelador”, escribe el Times. “Las bases, no los líderes sindicales, llegaron a estar al mando”.

“Los sindicatos han tendido históricamente a ser fuerzas que buscan la estabilidad, no los disturbios”, le comentó al Times el historiador laboral de la Universidad Georgetown, Joseph A. McCartin, “cuando se les debilita, es más probable que veamos el resurgimiento de la inestabilidad y la militancia, y el tipo de modelo que estamos viendo en West Virginia”.

El Partido Demócrata y las agencias de inteligencia han justificado sus pedidos a Google, Facebook y otras empresas de plataformas en Internet de tomar medidas agresivas para censurar el contenido en línea alegando que Rusia está divulgando “noticias falsas” para “sembrar discordia” y crear “divisiones” en Estados Unidos. Como lo ha señalado el WSWS y como lo demuestran los acontecimientos, no se necesita “sembrar discordia”. Ya existe y está emergiendo a la superficie.

Al asociar la oposición popular con “injerencia rusa”, la burguesía está intentando criminalizar la disensión política y censurar el libre discurso en el Internet, una campaña que, a medida que bulla la lucha de clases, se intensificará y tomará formas más explícitas en EUA y por todo el mundo.

En la prensa, cada vez son más los llamados para implementar restricciones explícitas a los puntos de vista izquierdistas como una campaña contra el “extremismo”. El New York Times se quejó el domingo en una columna titulada “YouTube, el gran radicalizador” de que los algoritmos de dicho sitio web están dirigiendo a las personas a escuchar “conspiraciones de tinte izquierdista… argumentos sobre la existencia de agencias gubernamentales secretas”. La autora, Zeynep Tufekci, del Centro Berkman para el Internet y la Sociedad de la Universidad Harvard, lamenta que “YouTube [propiedad de Google] pueda ser uno de los mayores instrumentos radicalizadores del siglo XXI”.

“Los seres humanos tienen muchas tendencias naturales que necesitan ser monitoreadas atentamente en el contexto de la vida moderna”, escribe Tufekci, asociando el interés en la política de izquierda con la adicción a la glucosa y las comidas grasas. “La situación es especialmente peligrosa dada la cantidad de gente —especialmente jóvenes— que recurren a YouTube para obtener información”.

Concluye con un comentario a favor de un control autoritario de lo que los usuarios pueden ver en línea: “Esta situación es inaceptable pero no es inevitable”. Es decir, hay que implementar mayores métodos de censura.

En un artículo publicado en la revista Wired el domingo, “Actores malignos están empleando las redes sociales exactamente como fueron diseñadas”, Joshua Geltzer, profesor de derecho de la Universidad Georgetown y exmiembro del Consejo de Seguridad Nacional bajo el Gobierno de Obama, escribe que “actores malignos” como Rusia no están abusando de Facebook, Twitter y otras plataformas sociales en línea, sino que están utilizando sus “funciones inherentes”, como la capacidad de “compartir ideas rápida y globalmente”.

Es necesario, escribe Geltzer, que las empresas tecnológicas “al menos experimenten con abordajes más atrevidos para restringir el acceso de actores malignos a sus servicios”, como por ejemplo el uso de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para “tomar en serio el número cada vez mayor de demandas para identificar y detener a los malos actores antes de que puedan radicalizar el contenido y asegurar que sus mensajes socialmente divisivos se vuelvan virales”.

El “mensaje socialmente divisivo” que más teme la clase gobernante es el socialismo. Es por esta razón que el World Socialist Web Site ha sido el principal blanco de la campaña de censura desde la introducción de nuevos algoritmos de búsqueda por parte de Google en abril del año pasado.

Tampoco se le habrá pasado por alto a la burguesía que miles de maestros durante la huelga en West Virginia siguieron al WSWS, cuyo llamado a la elección de comités de huelga conformados por las bases para tomar la dirección de la lucha de manos de los sindicatos y expandirla en un movimiento independiente de la clase obrera en su conjunto, incluyendo preparativos para una huelga general, correspondió y corresponde a la lógica objetiva de la lucha de clases en sí.

La defensa de un Internet libre y la oposición a toda forma de censura es una cuestión de clase. Preservar la libertad para comunicarse en línea y compartir información es algo esencial para la clase obrera. Los trabajadores tienen que entender el significado de gran alcance de la campaña de censura y el hecho de que tiene como fin suprimir el crecimiento de la oposición a la desigualdad social y la guerra. Todas las fuerzas desplegadas en contra de la clase trabajadora —los dos partidos de las grandes empresas y sus afiliados, el aparato sindical y los medios de comunicación masivos— harán todo lo que puedan para preservar el sistema social y económico del cual depende su riqueza.

En la clase obrera, existe un profundo compromiso a defender los derechos democráticos y una hostilidad innata hacia los esfuerzos del Gobierno y los gigantes tecnológicos para eliminar la libertad de expresión. Esta oposición tiene que ser organizada de forma consciente y dirigida políticamente contra la fuente de la austeridad, la censura y la guerra: el sistema capitalista.

A fin de exponer la marcha cada vez más agresiva hacia la censura y a fin de organizar una resistencia, el World Socialist Web Site, los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social y el Partido Socialista por la Igualdad están organizando una serie de reuniones en EUA bajo el tema “Organizando la resistencia a la censura del Internet”. Urgimos a todos nuestros lectores a atender estas reuniones, anunciarlas lo más ampliamente posible y contactar al WSWS para organizar una reunión en tu área.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de marzo de 2018)

Jerry White