Fuerzas enemigas se movilizan para la guerra en Siria

por James Cogan
13 abril 2018

Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Arabia Saudita y otros aliados estadounidenses continúan amenazando con acciones militares contra el gobierno de Assad en Siria por las acusaciones infundadas y dudosas de que sus fuerzas armadas usaron armas químicas el fin de semana pasado en la ciudad de Douma, ahora reconquistada.

En respuesta, el ejército sirio, respaldado por las fuerzas rusas e iraníes, junto con las milicias basadas en los chiítas de Irak y del Líbano, están preparando sus defensas y una contraofensiva potente, que podría incluir ataques contra fuerzas estadounidenses y aliadas en el Mediterráneo, los Estados del Golfo e Irak.

Según los informes, las fuerzas sirias están en alerta máxima y están trasladando aeronaves y otros activos militares clave a bases que están protegidas por sistemas avanzados de defensa antimisiles manejados por Rusia. Altos funcionarios del gobierno, incluidos Bashar al Assad y su familia, han buscado resguardo en lugares seguros por temor a los intentos de asesinato de los EUA.

Vassily Nebenzia, embajador de Rusia en la ONU, respondió ayer a las acusaciones de un ataque químico. “Nuestra unidad militar, radiológica, biológica y química estaba en el sitio con el supuesto accidente químico en Douma y confirmó que no se encontraron sustancias químicas en el suelo”, afirmó.

El ejército ruso ha enviado escuadrones de la policía militar para proteger el lugar, antes de la inspección del sitio propuesta por Moscú y la verificación de que las afirmaciones son falsas, por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, siglas en inglé), la agencia con sede en Holanda establecida en 1997 para supervisar la prohibición internacional de armas químicas.

Contradiciendo las negativas del gobierno ruso y del sirio de que se utilizaron armas químicas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa afirmando ―basada en la información de sus “socios locales”― que hasta 500 personas se enfermaron y hasta 43 murieron por químicos tóxicos. El comunicado de prensa de la OMS no proporcionó detalles sobre sus “socios locales”.

La fuente original del vídeo que pretendía mostrar a las víctimas de un ataque con armas químicas fueron los “Cascos Blancos”, financiados por Estados Unidos, parte de las milicias rebeldes dominadas por los islamistas y anti-al Assad que fueron derrotadas en Douma y aceptaron retirarse pocos días después del supuesto incidente.

Un importante político ruso alineado con el presidente Vladimir Putin, Andrei Krasnov, declaró ayer que si las acusaciones de un ataque químico se utilizan como pretexto para un ataque contra Siria, será visto “no solo como un acto de agresión sino como un crimen de guerra de la coalición occidental”.

El embajador de Rusia en el Líbano, Alexander Zasypkin, subrayó ayer las reiteradas advertencias de Moscú de que tomará represalias contra cualquier ataque que amenace a su personal en Siria. Dijo a la televisión libanesa: “Rusia ejecutará la declaración de su presidente relacionada con cualquier agresión estadounidense contra Siria, derribando misiles estadounidenses y atacando las fuentes de fuego”.

El presidente Donald Trump respondió a los comentarios ampliamente divulgados de Zasypkin con un tuit a las 7 de la mañana del miércoles. Él afirmó: “Rusia se compromete a derribar todos y cada uno de los misiles disparados contra Siria. ¡Prepárate, Rusia, porque vendrán: bonitos, nuevos e ‘inteligentes‘!”.

Sin embargo, detrás de tal retórica, Estados Unidos y sus aliados son muy conscientes de que están a punto de cruzar un Rubicón, en una guerra devastadora en Medio Oriente que podría paralizar la producción mundial de petróleo, un conflicto potencial con Rusia, país que tiene armas nucleares, y una oposición a la guerra en casa.

El ex jefe del Comando de las Fuerzas Conjuntas Británicas, el general Sir Richard Barrons, advirtió de que las declaraciones rusas significaban que “van a intentar hundir barcos, hundir submarinos y disparar aviones desde el cielo, eso es la guerra”.

Según informes franceses, un cazabombardero ruso, totalmente armado con misiles antibuque, sobrevoló una fragata francesa a la altitud de combate a principios de semana, en un recordatorio puntual de que los EUA y los buques de guerra aliados desplegados frente a la costa siria pueden ser blanco y destruidos.

El gobierno iraní se ha comprometido públicamente a apoyar a Siria contra la “agresión extranjera”. Un número desconocido de militares iraníes están integrados con unidades del ejército sirio. Miles más están operando como parte del ejército iraquí y las unidades de la milicia, en muchos casos muy cerca del personal militar estadounidense, los contratistas mercenarios y sus bases en Irak.

Israel, que se cree que es responsable de un ataque con misiles esta semana en una base aérea siria que mató a varios asesores iraníes, ha puesto a sus militares en alerta máxima. Transmitiendo los temores en el establishment israelí, su antiguo jefe de inteligencia, Efraim Halevy, le dijo a la Australian Broadcasting Corporation: “Tienes a todos los jugadores enzarzados en la batalla en un área muy, muy pequeña de tierra. Tenemos una escalada gradual en la región y la pregunta es, ¿quién va a parpadear primero?”.

La administración de Trump se enfrenta a una avalancha de demandas del establishment político y de medios estadounidenses de que no “pestañee”. De hecho, Trump ha sido advertido de que los esfuerzos ya concertados para poner fin a su presidencia se verán dramáticamente escalados si no ordena alguna forma de ataque importante. Siria, independientemente de las consecuencias. Un factor importante en las llamadas a la guerra es el deseo de algunos medios de desviar y reprimir la creciente ola de huelgas de los docentes, que amenaza con desencadenar un movimiento más amplio de la clase trabajadora contra décadas de salarios decrecientes y deterioro de las condiciones sociales.

En Gran Bretaña, la primera ministra Theresa May, bajo una presión no menos intensa que Trump, se sintió obligada a convocar una reunión de gabinete hoy para intentar llegar a un acuerdo de que las fuerzas británicas tomarán parte en cualquier ataque encabezado por Estados Unidos sin ningún voto parlamentario ―una decisión políticamente tensa.

La votación de 2013 del parlamento británico contra la participación en un ataque liderado por Estados Unidos contra Siria es ampliamente achacada por los analistas a la negativa de la administración Obama de tomar cualquier medida. Según los informes, May, sin siquiera esperar la aprobación del gabinete, ordenó a los submarinos británicos que se unieran a los buques de guerra estadounidenses, franceses y británicos que ya se encuentran en el este del Mediterráneo.

El gobierno francés del presidente Emmanuel Macron, también confrontado con huelgas crecientes y protestas estudiantiles, parece haber proporcionado a los Estados Unidos una garantía de la participación militar francesa. A nivel internacional, otros aliados de EUA están extendiendo el apoyo diplomático. Estos incluyen a Australia, Canadá y una serie de estados de la Unión Europea, encabezados por Alemania.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de abril de 2018)