La lucha docente se extiende a Arizona y Colorado

26 abril 2018

El movimiento de maestros en resistencia en Estados Unidos está entrando en una nueva etapa.

El jueves, cerca de 60.000 educadores en Arizona planean iniciar la primera huelga docente a nivel estatal en la historia de este estado al suroeste del país.

El viernes, miles de maestros en su estado vecino de Colorado planean reunirse en el capitolio estatal en Denver para exigir alzas a sus salarios y pensiones.

El martes, 3.000 los profesores e investigadores auxiliares de la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York iniciaron una huelga de cuatro días.

La ola de huelgas de maestros, la cual comenzó en West Virginia y Oklahoma durante los últimos dos meses, es una expresión de un proceso objetivo con consecuencias de gran alcance. A medida que el Gobierno de Trump y sus oponentes en la clase gobernante permanecen enfrascados en una feroz riña alrededor de cuestiones de política exterior y guerra, está emergiendo un conflicto completamente distinto entre la clase trabajadora y la élite dominante capitalista.

La rebelión de los maestros en EUA es parte de un resurgimiento internacional de la lucha de clases que ha involucrado a maestros y trabajadores tanto del sector público como privado en Europa, América Latina, África, Asia y Australia.

Las décadas en las que los sindicatos podía suprimir la lucha de clases—dejándoles las manos libres a la burguesía para erosionar la posición social de la clase obrera y transferir riquezas a la oligarquía corporativa y financiera—está llegando a su fin. Las huelgas de los maestros son precursoras de inmensas batallas de clases en el horizonte.

Esto pone de relieve la urgencia de que los profesores y toda la clase obrera estudien las lecciones de la lucha hasta el día de hoy.

En primer lugar, como lo anticipó y advirtió el World Socialist Web Site, el desarrollo de la lucha de clases ha enfrentado directamente a los trabajadores en contra de las organizaciones procapitalista y corporativistas que se hacen llamar sindicatos. Las luchas docentes fueron iniciadas por las bases de trabajadores, no por los sindicatos. Lejos de encabezar cualquier resistencia, la Asociación Nacional de Educación (NEA, todas las siglas en inglés), la Federación Estadounidense de Maestros (AFT) y sus afiliados estatales han funcionado como rompehuelgas en nombre de la élite corporativa y política.

Tanto en West Virginia como Oklahoma, los sindicatos emplearon las mismas maniobras. En primer lugar, se opusieron a que los maestros hicieran una huelga. Al no poder detenerlos, se dedicaron sistemáticamente a aislar, socavar y aplastar las huelgas. Como lo manifestó una docente de Oklahoma: “La OEA [Asociación de Educación de Oklahoma] se interpuso en frente de nuestro tren, el cual ganaba ímpetu, y comenzó a actuar como si estuviera conduciéndolo, y luego dijo que lo iba a detener”.

En ambos estados, los ejecutivos sindicales pusieron en práctica el principio al que se atienen y que fue expresado en sus argumentos frente a la Corte Suprema de EUA, respecto al caso Janus vs. AFSCME, el cual amenaza con prohibir convenios colectivos que exijan a los empleados públicos que decidieron no unirse al sindicato a tener que pagar las llamadas “cuotas justas”, “de agencia” o “de seguridad sindical” para los sindicales.

“La seguridad a los sindicatos es la compensación por no tener huelgas”, declaró el abogado de la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condado y Municipales (AFSCME). La presidenta de la AFT, Randi Weingarten, llegó incluso más lejos en sus comentarios al Washington Post cuando les advirtió a los magistrados de la Corte Suprema que, si no les garantizan una estabilidad financiera a los sindicatos, el tipo de “activismo y acción política” de los maestros en West Virginia, “se multiplicará e incrementará por todo el país”.

La NEA y la AFT están desempeñando el mismo papel en Arizona, Colorado y otros estados. Los miserables aumentos recibidos por los trabajadores serán costeados a través de recortes a otros servicios esenciales e impuestos regresivos contra los trabajadores, mientras las industrias de gas, carbón y petróleo quedan intactas.

Ante todo, los sindicatos están decididos a prevenir la unificación de las luchas de los maestros en diferentes estados y con las luchas de otras secciones de la clase obrera.

En segundo lugar, las huelgas en West Virginia y Oklahoma develaron el papel de los agentes auxiliares de los sindicatos, incluyendo los administradores de grupos nominalmente independientes en Facebook, quienes recibieron el apoyo de los maestros ya que ahí podían expresar su oposición a los salarios de hambre y recortes de financiamiento a las escuelas, además de su apoyo a un paro. Sin embargo, los individuos que encabezan los grupos “Oklahoma Teachers United” y “Oklahoma Teacher Walkout—The Time is Now!”, al igual que aquellos que administran “Arizona Educators United (AEU)”, le han entregado el control del movimiento a los mismos sindicatos y al Partido Demócrata.

El líder del OTU, Larry Cage, quien está conectado con la Organización Internacional Socialista (ISO), censuró al WSWS con base en el reaccionario argumento que “la lucha por la educación pública no es política”. El propósito de tal intervención es respaldar la política del Partido Demócrata y alejar a los maestros de la política socialista, la cual insiste en que los trabajadores deben liberarse de las ataduras de los dos partidos controlados por las corporaciones y tienen que construir un movimiento político independiente de la clase obrera contra los bancos y las grandes empresas.

Después de ignorar a los trabajadores en “estados rojos” o republicanos como West Virginia y Oklahoma, a quienes denunciaron como simpatizantes racistas de Trump, la ISO, los Socialistas Democráticos de América (DSA) y otros grupos similares de la clase media alta que orbitan al Partido Demócrata están haciendo todo lo posible para reafirmar el dominio de los sindicatos sobre la clase trabajadora.

Las huelgas de los docentes, escribió recientemente el sitio web Socialist Worker de la ISO, “apunta hacia una estrategia para que los sindicatos del sector público sobrevivan si la Corte Suprema falla como se espera en el caso Janus”. En otras palabras, esperan que la lucha de los maestros, la cual se ha desarrollado en oposición a los sindicatos, pueda ser redireccionada para respaldar la autoridad de los sindicatos.

En tercer lugar, la lucha docente y de toda la clase obrera los ha confrontado con el Partido Demócrata y el Republicano y con el aparato estatal en su conjunto, que representan los intereses de la clase gobernante. En cada mitin, los burócratas sindicales repiten sin cansarse la más estúpida de todas las consignas, “Recuérdense en noviembre”. Es decir, que los maestros deberían acabar su lucha y reemplazarla por una campaña electoral para el Partido Demócrata.

La línea avanzada por los sindicatos y sus aliados políticos es que la crisis de la educación pública es completamente la culpa de los republicanos. Esta posición fue resumida el martes por el columnista del New York Times, Paul Krugman, quien escribió que “la guerra contra la educación y, en particular, la guerra contra los maestros escolares” está siendo librada solamente por la derecha republicana. Pese a reconocer que los salarios de los maestros han estado cayendo desde mediados de los años noventa, Krugman dejó por fuera el hecho de que los gobernadores y presidentes demócratas, de Clinton a Obama, han sido igual de despiadados contra los educadores como los republicanos.

Mientras que los republicanos han intentado desautorizar a los sindicatos, los demócratas han dependido de la NEA, la AFT y otros sindicatos para suprimir huelgas e implementar su agenda de “reforma escolar” impulsada por la patronal, incluyendo la remuneración por mérito y las escuelas concertadas. La NEA y AFT son partes constituyentes del Partido Demócrata, con la presidenta Weingarten de la AFT (salario anual de $500.000) sirviendo en el Comité Nacional Demócrata.

A partir de estas lecciones, es posible extraer las siguientes tareas. En primer lugar, los maestros y todos los trabajadores necesitan organizaciones independientes y democráticas de lucha: comités de base que sean completamente independientes de los sindicatos. Estos comités serán el medio para unificar las luchas a nivel estatal y nacional, y para movilizar a los docentes en todo EUA e internacionalmente en un movimiento en común.

La lucha de los maestros no solo requiere el apoyo moral de los trabajadores de otras industrias, sean obreros automotores, de telecomunicaciones, salud, servicios o el sector público, sino su participación activa. Cada sección de la clase trabajadora se enfrenta a las mismas problemáticas y a los mismos enemigos. La organización de estos comités en las fábricas y los lugares de trabajo es un requisito para la preparación de una huelga general.

En segundo lugar, la erupción de la lucha de clases debe ser dirigida a la formación de un movimiento político consciente contra el sistema capitalista y el Estado. Los maestros ya están llegando a la conclusión de que cualquier esfuerzo para implementar las reformas sociales que necesitan urgentemente, es necesaria la expropiación de las fortunas de la oligarquía capitalista y una ofensiva frontal contra la dictadura de los bancos y las gigantes corporaciones. Sin embargo, tales medidas son imposibles mientras la clase capitalista controle el poder estatal.

El Partido Socialista por la Igualdad y los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social están trabajando para ganar el apoyo más amplio para los maestros en todas las secciones de la clase trabajadora, para aumentar la consciencia de clase de los trabajadores, clarificar las cuestiones políticas planteadas por esta lucha y explicar la conexión entre las huelgas de los docentes y la lucha contra el capitalismo y por el socialismo en Estados Unidos e internacionalmente.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de abril de 2018)

Jerry White