Alemania: el sindicato IG Metall sabotea la lucha de los trabajadores por defender sus puestos de trabajo

por Ulrich Rippert
28 abril 2018

Los trabajadores automotores de Opel en Alemania están experimentando los mismos problemas que los trabajadores de todo el mundo. La gerencia corporativa está exigiendo recortes masivos de puestos de trabajo y salarios, combinados con un deterioro drástico de las condiciones laborales.

Por su parte, el sindicato más grande de Alemania, IG Metall, y sus comités de empresa están trabajando estrechamente con los ejecutivos para sabotear cualquier resistencia seria. El sindicato traiciona una fábrica tras otra, amenaza a los trabajadores que se opongan a los recortes y ayuda a organizar los despidos y los recortes sociales.

El martes pasado, la reunión de accionistas de PSA tuvo lugar cerca de París. El grupo francés, que también incluye las marcas automotrices Peugeot, Citroën y DS, se hizo cargo de Opel el verano pasado en un intento por contrarrestar el dominio de Volkswagen en el mercado automovilístico europeo. La adquisición se llevó a cabo junto a un plan de austeridad radical que implicaba recortes de 1.700 millones de euros anuales.

El jefe de PSA, Carlos Tavares, dijo a los accionistas que las negociaciones de reestructuración para las plantas alemanas de Opel se prolongarían durante algunas semanas porque IG Metall necesitaba más tiempo para hacer su trabajo. "No se sorprendan, habrá una reacción violenta", declaró Tavares. "Esto es parte de lo que se debe hacer para devolver a esta empresa al camino de las ganancias". Los intercambios de la compañía con IG Metall ya están muy avanzados.

Tavares señaló que en Reino Unido, Polonia, España, Hungría y Austria ya se habían alcanzado acuerdos con los sindicatos. Los accionistas de PSA lo recompensaron por su curso radical de reorganización con un bono especial de €1 millón.

Paralelamente a la reunión de accionistas en Francia, IG Metall organizó una acción de protesta en la planta de Opel en Eisenach. En la manifestación sindical, el comité de empresa y los dirigentes sindicales criticaron enérgicamente a Tavares y al nuevo jefe de Opel, Michael Lohscheller, acusándolos de chantaje. Al mismo tiempo, enfatizaron que no había alternativa al plan de recuperación "Pace" que habían acordado con Tavares e involucraba ataques contra los empleos y sus salarios. Según el plan Pace, solo los ahorros planificados podrían reducir los costos laborales y aumentar la competitividad.

Por lo tanto, el sindicato apoya los recortes de empleos. Todo lo que exige es que dichos recortes se implementen de una manera "socialmente aceptable". Todos saben lo que esto significa. Las redundancias deben organizarse de manera tal que permitan que la resistencia por parte de los trabajadores sea controlada y reprimida. De hecho, la reducción a la mitad de la fuerza de trabajo en Eisenach (la fuerza de trabajo actual es de 1.790) es el primer paso para cerrar por completo la fábrica. Esto quedó claro con la decisión de dejar de producir los modelos Adam y Corsa en la fábrica.

También se planean recortes de empleos en las fábricas de Rüsselsheim y Kaiserslautern: a fines de este año, 4.000 puestos de trabajo serán eliminados de un total de 18.600, y la mitad de los 7.700 puestos de trabajo en el centro de desarrollo de Rüsselsheim se eliminarán para el 2020.

En diciembre del 2017 y enero de este año, se dieron por terminados los contratos de varios cientos de trabajadores temporales. El trabajo de contratos temporales ha estado teniendo lugar desde enero, y el comité ejecutivo y de empresa ha lanzado un agresivo programa de pagos por despido vinculados a la jubilación parcial y anticipada. Además, Opel ha rescindido muchos contratos con sus 1.600 concesionarios en toda Europa.

Además, la junta corporativa del PSA/Opel está pidiendo recortes salariales masivos. El último aumento salarial acordado no se pagará hasta nuevo aviso, y las vacaciones, incluyendo las navideñas, además de otras prestaciones adicionales se reducirán o se eliminarán por completo. Esta es una condición previa para cualquier nueva inversión en plantas existentes.

Los sindicatos ya aprobaron recortes masivos en otras plantas europeas.

En Francia, el grupo PSA actualmente emplea a unos 26.000 trabajadores en cuatro grandes plantas automotrices: Sochaux (10.500), Mulhouse (7.500), Poissy cerca de París (4.500) y Rennes (4.000). En cooperación con los sindicatos, los trabajadores mayores con contratos de protección laboral han sido despedidos en grandes cantidades y han sido reemplazados por trabajadores temporales, muchos de los cuales ganan menos de la mitad de los salarios de quienes perdieron sus trabajos.

En las plantas británicas Vauxhall en Ellesmere Port y Luton, se acordó una extensa flexibilización de las horas de trabajo más aumentos drásticos en las cargas de trabajo. Los sindicatos en Polonia, Hungría y Austria también acordaron condiciones de trabajo significativamente peores.

Ahora los sindicatos de estos países, que están estrechamente vinculados con IG Metall a nivel europeo y de comité de empresa, están acusando al sindicato alemán por no mostrar solidaridad porque no aplicar los recortes en las plantas alemanas lo suficientemente rápido (¡!).

Los sindicatos de automóviles en España, Francia y el Reino Unido han criticado duramente la falta de voluntad de IG Metall para aceptar los recortes exigidos, de acuerdo con Europe-autonews.com. La postura adoptada por IGM ha producido tensiones significativas entre los sindicatos europeos.

La revista cita a un funcionario del sindicato británico Unite, que declaró que los trabajadores en Luton estaban "consternados" por el hecho de que sus colegas alemanes no hicieron sacrificios similares a los suyos para garantizar la rentabilidad de la empresa. La unión de IG Metall para aprobar las medidas requeridas socava la solidaridad sindical, sostiene el sindicato británico. Un representante del sindicato francés Force Ouvrière también dijo: "Los sindicatos franceses no permitirán que sus trabajadores soporten la carga principal de un tercer plan de competitividad".

El papel de los sindicatos difícilmente podría ser más claro. Cuando hablan de solidaridad, no significan la movilización de trabajadores en todas las fábricas contra los ataques montados por la empresa, sino la cooperación entre los funcionarios sindicales y los gerentes en la implementación de ataques contra los empleos y salarios.

Al mismo tiempo, las críticas a IG Metall son completamente injustificadas. Junto con Unite en Reino Unido o Force Ouvrière (FO) en Francia, el sindicato alemán trabaja en estrecha colaboración con los ejecutivos de la compañía. Incluso antes de la adquisición de Opel por parte de PSA, IGM había entablado intensas conversaciones con la empresa, previendo el cierre gradual de plantas enteras, como la de Eisenach, que tiene su larga historia y tradición.

Una colaboración conspirativa similar entre los sindicatos y la gerencia ya condujo al cierre de una planta de Opel en Ámsterdam hace nueve años, y al desmantelamiento de la fábrica de Opel en Bochum hace cinco años. IG Metall trabajó en los planes de cierre y aconsejó a la gerencia sobre la mejor manera de evitar una resistencia seria.

Hoy usa su aparato para dividir a los trabajadores en Europa y jugar contra ellos. Los sindicatos consideran los recortes de empleos, las jornadas parciales, los recortes salariales y el cierre de fábricas como medidas de reestructuración necesarias para reducir el exceso de capacidad y hacer que la industria automovilística europea sea más competitiva.

En realidad, los trabajadores automotrices se ven obligados a pagar por la crisis del sistema de ganancias capitalista. Junto con las compañías automotrices, otras corporaciones están colocando el peso de la crisis sobre la clase trabajadora, revirtiendo sus derechos y conquistas ganadas por generaciones de trabajadores.

Tras la reintroducción del capitalismo en Europa del Este y China, los salarios de pobreza en estos países se utilizaron sistemáticamente para reducir los costos laborales en el resto del mundo. En Estados Unidos, la Administración Obama reestructuró la industria automotriz hace años, destruyendo decenas de miles de puestos de trabajo, anulando los derechos jubilatorios y recortando los salarios de entrada a la mitad. Ahora el mismo proceso está en marcha en Europa.

Los conflictos económicos y militares entre las principales potencias se recrudecen. Los sindicatos responden cerrando filas aún más intensamente detrás de sus "propios" Gobiernos y apoyando sus políticas de rearme militar.

En esta situación, la defensa de empleos, salarios y derechos sociales es crucial y requiere una ruptura con los sindicatos.

Los trabajadores que realmente quieran defender puestos de trabajo deben unir fuerzas y fundar comités de trabajadores independientes para prepararse y liderar la resistencia a los despidos y el cierre de fábricas, y establecer contacto con los trabajadores de otras plantas y lugares. Deben organizar huelgas, protestas y ocupaciones de fábricas con total independencia de los sindicatos.

La defensa de los empleos debe convertirse en el punto de partida de una amplia movilización política basada en un programa socialista revolucionario. El enriquecimiento de una minúscula élite insaciable a expensas del sustento de millones de trabajadores es la prueba más clara del fracaso del sistema capitalista, y no solo en Alemania. En Estados Unidos, tres multimillonarios, Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (Microsoft) y el inversionista Warren Buffett, controlan la misma riqueza que la mitad más pobre de la población estadounidense. En Alemania hay 114 multimillonarios.

Bajo estas circunstancias, cualquier persona que afirme que es posible defender puestos de trabajo y al mismo tiempo defender el capitalismo, como lo hacen los sindicatos, el SPD y el partido La Izquierda, les está mintiendo a los trabajadores. Los empleos solo pueden defenderse sobre la base de un programa socialista que coloque la expropiación de los bancos y las principales corporaciones en su centro.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de abril de 2018)