Los gigantes de la tecnología usan la Ley de Cumplimiento de la Red de Alemania para borrar decenas de miles de comentarios

por Christoph Vandreier
4 agosto 2018

Seis meses después de que la Ley de Cumplimiento de la Red (NetzDG) de Alemania entrara en vigor, ha quedado claro que con el pretexto de combatir las “noticias falsas” y los “comentarios de odio”, el marco legal para la censura total del Internet ha sido establecido, tal como el World Socialist Web Site advirtió desde el principio.

El viernes pasado, los tres principales operadores de redes sociales presentaron sus informes de transparencia, en los que tienen que documentar el borrado de comentarios en relación con la Ley de Cumplimiento de la Red cada seis meses. Los informes confirman que Google, Facebook, y otros, se han aprovechado de esta ley para lanzar un ataque masivo a la libertad de expresión y erigir un vasto régimen de censura.

Dentro del marco de la NetzDG, la plataforma de vídeos de Google, YouTube, borró o bloqueó 58.297 comentarios solo en la primera mitad de 2018. Los borrados resultaron de 214.827 quejas, lo que significa que estas tienen una tasa de éxito del 27 por ciento. El mayor número de quejas, un total de 75.829, tenían que ver con “discurso del odio o extremismo político”; 24.804 borrados fueron llevados a cabo en esta área, lo que equivale a una tasa de éxito de las quejas del 33 por ciento. En la red social Google+, el 46 por ciento de los comentarios sobre los cuales se hicieron quejas fueron borrados.

Las cifras para Facebook son algo más bajas, pero pese a todo permanecen altas. El 21 por ciento de los comentarios sobre los cuales hubo quejas fueron borrados. El total de 1.704 quejas y 362 comentarios borrados es más bajo porque Facebook se apoya mucho en sus propios mecanismos de borrado y hace muy difícil que los usuarios envíen una queja bajo la NetzDG. La compañía recientemente reconoció que borra un total de 15.000 comentarios por mes en Alemania. En Twitter, la tasa de borrado del 11 por ciento de 264.000 quejas fue algo más bajo.

Sin embargo, todas esas cifras son altas si se considera que es relativamente fácil enviar una queja a los operadores de las redes sociales. Se puede hacer online y generalmente se hace en unos pocos clicks. El hecho de que las quejas generadas de esta manera tengan como consecuencia que se borren comentarios a una tasa de hasta el 46 por ciento demuestra que las compañías están borrando contenido a una escala masiva.

La mayoría de las quejas reseñadas por los tres principales operadores no son examinadas por conducta ilegal. Por ejemplo, YouTube consideró solo el 28 por ciento de las quejas que resultaron en el borrado de un comentario en conexión con los delitos estipulados en la NetzDG. El resto fue borrado porque violaban las pautas internas de comunidad de YouTube.

El nivel extremadamente bajo de quejas ante el Ministerio de Justicia sobre la incapacidad de los operadores de las redes sociales para borrar comentarios demuestra que se borraron muchísimos más de lo que requería la ley. El Departamento de Justicia inicialmente anticipó que por lo menos 25.000 personas presentarían quejas ante el gobierno debido a la incapacidad de las compañías de borrar comentarios a pesar de las quejas. Para el 23 de julio, solo 585 de tales quejas habían sido enviadas finalmente.

El así llamado “sobrebloqueo” —el bloqueo en masa de contenido no delictivo— no es meramente un subproducto de la NetzDG, sino su propósito esencial. La ley obliga a los operadores de una plataforma de Internet con más de dos millones de miembros a borrar o bloquear “contenido claramente ilegal a las 24 horas de haber recibido una queja”. Casos en los que el asunto no es tan claro tienen un plazo de siete días. Si una compañía no acata, queda expuesta a una multa de hasta €50 millones.

Para protegerse de esas multas, las compañías prefieren borrar contenido en caso de duda. Ello es así porque no existe castigo por borrar comentarios que no violan la ley. De esta manera, los gigantes del Internet no están simplemente siendo transformados en jueces de contenido, sino que también el Estado los alienta a borrar tanto como les sea posible.

Una reseña de los casos hasta ahora en los cuales se han borrado o bloqueado comentarios confirma que lo que está implicado aquí no es la lucha contra “comentarios de odio” o “noticias falsas”, sino la restricción masiva de la libertad de expresión. Aunque los informes de transparencia no dan detalles sobre el contenido de los comentarios borrados, muchos casos prominentes han salido a la luz en los últimos meses.

Estos muestran que son principalmente comentarios antifascistas y los que son críticos hacia el partido fascista Alternativa para Alemania (AfD) los que han sido víctimas de la censura. Este año, un comentario de Sophie Passmann fue bloqueado por Twitter en base a la NetzDG. La satírica se había estado mofando del nacionalismo de derechas, escribiendo, “Mientras siga la tradición de mirar Cena para Uno en Nochevieja, los refugiados son bienvenidos para destruir nuestra cultura”. Twitter consideró que esto era ilegal.

Más o menos al mismo tiempo, la revista satírica Titanic fue bloqueada después de burlarse de la dirigente de AfD Beatrix von Storch. Después de que Storch despotricara contra “hordas bárbaras de musulmanes violadores”, Titanic escribió, “¿Por qué la policía alemana usa números arábigos? ¡No voy a discar 110 si las hordas bárbaras me quieren violar!”.

En febrero, YouTube censuró un vídeo anti-AfD después de que miembros de este partido ultraderechista se quejaran de aquel. “Por más de dos años habéis estado agitando contra los refugiados día tras día y de la mañana a la noche como si no importara ninguna otra cosa. Esto es tan patético como la política de hoy”, declaraba el vídeo en el cierre.

El impulso a la censura dentro del marco de la NetzDG es parte de desarrollos más amplios. Debido a la resistencia creciente de la clase trabajadora a sus políticas xenófobas antirrefugiados, a la guerra, y a los ataques sociales, la élite gobernante recurre de manera cada vez más abierta a la censura y la represión. Las principales corporaciones colaboran de cerca con el aparato estatal para hacer cumplir esto.

Desde abril de 2017, Google, en estrecha colaboración con el gobierno alemán, ha estado censurando sitios web izquierdistas y progresistas, incluyendo al World Socialist Web Site en particular. Supuestos “evaluadores” rebajan sitios web en los resultados de búsquedas si no concuerdan con la opinión deseada.

En mayo, el fundador de Facebook Mark Zuckerberg explicó en el Parlamento Europeo qué tan de cerca colabora su organización con los gobiernos para eliminar contenido de oposición y para asegurar que no se difunda contenido indeseable durante las campañas electorales. Al igual que en el caso de la NetzDG, estas medidas fueron presentadas como parte de la lucha contra las “noticias falsas”.

En el futuro, Facebook trabajará con “decenas de miles de comprobadores de hechos independientes en cada país y en cada idioma” y usará inteligencia artificial para filtrar y dejar fuera el “contenido problemático” y la “información falsa”, declaró. “Nuestro objetivo para los próximos años va a ser desarrollar los sistemas de inteligencia artificial y contratar al personal necesario para poder revisar proactivamente más del contenido mientras este viene llegando al sistema”, añadió Zuckerberg. Es una “carrera armamentística”, pero se está haciendo un “progreso significativo”, dijo.

(Publicado originalmente en inglés el 3 de agosto de 2018)