El ejército español aclama el historial del dictador fascista Francisco Franco

por Alejandro López
13 agosto 2018

Con una declaración que exalta al dictador fascista, Francisco Franco, 181 altos oficiales retirados del ejército español declararon su apoyo a la política de Franco de asesinatos masivos para aplastar la oposición en la clase obrera. Es una advertencia para los trabajadores no solo en España, sino en toda Europa y a nivel internacional. En medio del creciente enojo social y las huelgas contra la austeridad y el militarismo en Europa, la clase dominante, en su desesperación, trama una guerra civil para suprimir la oposición social.

El manifiesto del 31 de julio, “Declaración de respeto y desagravio al General Francisco Franco Bahamonde, soldado de España”, firmado por un grupo de generales, coroneles, almirantes y capitanes de fragata retirados, incluyendo al antiguo jefe del Mando de Personal del Ejército de Tierra de España hasta 2016, el exteniente general Juan Enrique Aparicio, es inequívoco. Publicado en la profranquista Asociación de Militares Españoles (AME), el manifiesto defiende como salvador de España a un dictador fascista que asesinó a cientos de miles de trabajadores durante la guerra civil española y estableció una dictadura brutal y fascista de 40 años.

Ellos critican al gobierno en minoría del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), apoyado por Podemos, y su cínico intento de lograr apoyo entre trabajadores y jóvenes a través de algunas críticas impotentes a Franco, incluyendo la elaboración de planes para exhumar los restos de Franco de un mausoleo en el Valle de los Caídos. Ellos saben bien que el gobierno del PSOE es altamente impopular por sus políticas de austeridad, y que pende de un hilo.

Atacando la hipocresía del PSOE, ellos observan que su campaña contra Franco promueve “un falso progreso que oculta la realidad del actual desmoronamiento territorial de la Nación y la manifiesta desigualdad entre los españoles”.

Ellos denuncian “los permanentes ataques a la persona del General Franco desde su muerte, borrando sin prisa pero sin pausa todo vestigio de su quehacer por España en los momentos históricos que le tocó vivir”. Ellos culpan a la “izquierda política” por desatar “una campaña sin medida y difícilmente comprensible, salvo por su empeño visceral de revancha para borrar medio siglo de nuestra Historia, mediante el intento final de hacer desaparecer al principal artífice de que esa Historia no desapareciera”.

Ellos exaltan a Franco por su “Mando único de la España agredida y asediada por el comunismo internacional aceptado y adoptado por el Frente Popular”.

El historial infame de Franco es bien conocido. Lideró un golpe ilegal y fascista en 1936 que sumió a España en una guerra civil de tres años, destrozó ciudades en todo el país, conllevando el asesinato de 200.000 opositores políticos, intelectuales de izquierda y trabajadores militantes. Otras 400.000 personas fueron internadas en prisiones y campos de concentración, donde muchos murieron de malnutrición y hambre. Medio millón de personas huyeron de España como refugiados políticos.

Bajo las cuatro décadas del régimen franquista, miles fueron arrestados, torturados y asesinados por la policía secreta. Se prohibieron las huelgas, los partidos políticos y los sindicatos, y se suprimieron los derechos democráticos. Se censuraron diarios y libros, y solo los privilegiados tenían acceso a la educación superior.

El hecho de que una franja amplia del cuerpo de oficiales de España vea esto como un ejemplo positivo es una advertencia. El fascismo no fue un accidente político del siglo XX, sino la consecuencia política inevitable del capitalismo. Después de un cuarto de siglo de creciente guerra y militarismo desde la disolución estalinista de la Unión Soviética, y una década de austeridad profunda desde el colapso de Wall Street en 2008, los círculos dominantes contemplan de nuevo tales políticas mientras se enfrentan a una población cada vez más hostil y enojada.

La Unión Europea (UE) ha girado mucho a la derecha, y fuerzas de ultraderecha conforman cada vez más su agenda política. Este verano, la UE acordó intensificar drásticamente su política contra los refugiados, con planes de sellar herméticamente la Fortaleza Europa, deportar en masa a los refugiados a zonas de guerra en Oriente Próximo y África, y construir una vasta red de campos de concentración en toda Europa y el Mediterráneo. Estos campos, como ha advertido la WSWS, se usarán inevitablemente contra la oposición política en la clase trabajadora.

La decisión del cuerpo de oficiales español de exaltar el régimen franquista confirma que estas políticas reaccionarias están poniendo en marcha un trayecto hacia una guerra civil dentro de la propia Europa.

Al mismo tiempo, particularmente este año, la lucha de clases se ha agudizado a nivel internacional. Ha habido grandes huelgas de docentes estadounidenses, metalúrgicos alemanes y turcos, y ferroviarios franceses y británicos. En España, se perdieron 8 millones de horas de trabajo debido a huelgas en el primer trimestre de este año, 51 por ciento más que en el mismo período del año pasado. Trabajadores de Amazon hicieron huelga el mes pasado. Las acciones industriales entre pilotos, personal de tierra y controladores de tráfico aéreo en España han alcanzado niveles históricos.

Mientras la clase dominante exalta el fascismo y la guerra, la alternativa es la construcción de la vanguardia revolucionaria de la clase trabajadora. La cuestión esencial es la movilización política de toda la clase obrera española y europea en lucha con base en un programa revolucionario y socialista. Para ello, la clase obrera necesita construir secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) en España y en toda Europa.

Se deben extraer enseñanzas críticas. Si el ejército se siente lo suficientemente envalentonado para exaltar el asesinato masivo de Franco de la clase obrera, es gracias sobre todo al rol reaccionario del PSOE, las fuerzas estalinistas dentro de Podemos, y también la facción pablista de Podemos, que consiste en aliados del Nuevo Partido Anticapitalista de Francia (NPA). Podemos y una capa más amplia de partidos pequeñoburgueses y antitrotskistas que operan en su periferia son totalmente corruptos y hostiles a la clase trabajadora.

El gobierno del PSOE apoyado por Podemos está implementando ahora un presupuesto de austeridad mientras impone el gasto militar más alto desde la muerte de Franco hace más de 40 años.

Durante la violenta represión de Madrid del referéndum sobre la independencia catalana el año pasado que dejó 1.000 heridos cuando votantes intentaron proteger las papeletas de la policía, el PSOE apoyó la represión brutal del gobierno derechista del Partido Popular (PP). Junto con Podemos, ellos respaldaron entonces la imposición de un gobierno no elegido en Cataluña, el encarcelamiento de líderes nacionalistas catalanes por cargos fraudulentos y la celebración de manifestaciones nacionalistas españolas en Barcelona.

El pacto de “olvidar y perdonar” entre el PSOE-estalinismo y los franquistas durante la Transición del gobierno autoritario a la democracia parlamentaria en la década de 1970, cuyo fin fue bloquear una toma de poder revolucionaria de la clase trabajadora, ha quedado revelado como completamente podrido. A pesar de la oposición masiva al fascismo, el PSOE y los antecesores políticos de Podemos hicieron un acuerdo para salvar todo el aparato franquista. Ahora los generales retirados, que crecieron en los últimos años del franquismo, y que apoyaron el ataque masivo contra los pacíficos votantes catalanes, contemplan nuevamente el legado de la represión fascista.

En efecto, la publicación de esta carta señala algunas de las formas en que la Transición permitió que los fascistas sobrevivieran. Tras décadas de gobierno del PSOE desde 1978, la AME aún tiene oficinas en cuarteles del ejército, recibe subsidios del Estado y publica el periódico Militares, que se distribuye gratuitamente entre los soldados españoles.

Muchos de los firmantes de la declaración de la AME fueron promovidos bajo sucesivos gobiernos del PSOE. Ellos basan su defensa de Franco en el artículo 21 de las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas, aprobadas en 2009 por José Luis Rodríguez Zapatero, el entonces presidente del PSOE, que establece, “Los miembros de las Fuerzas Armadas se sentirán herederos y depositarios de la tradición militar española. El homenaje a los héroes que la forjaron y a todos los que entregaron su vida por España es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra”.

En medio de una crisis social y económica sin precedentes, las medidas “antifascistas” cínicas y simbólicas del PSOE y Podemos, como el retiro de los restos de Franco de su mausoleo, solo están envalentonando a los fascistas. En el momento de escribir esto, el PSOE y Podemos todavía mantienen un silencio cobarde y ensordecedor sobre la declaración de los generales.

Estos eventos son una confirmación histórica de la relevancia duradera de la pelea de Trotsky contra el fascismo y contra los socialdemócratas y estalinistas, que en España reprimieron las luchas revolucionarias de la clase trabajadora durante la guerra civil.

La única fuerza que lucha por una perspectiva política trotskista para que la clase obrera tome el poder es el CICI. Rechazando el estrangulamiento de los estalinistas de las luchas de masas contra los franquistas en la década de 1970 y la adaptación de los pablistas a ello, el movimiento trotskista lucha para armar a la clase trabajadora con un programa socialista e internacionalista contra la desigualdad social, el militarismo y el viraje hacia formas autoritarias de gobierno. El camino a seguir en la lucha contra el crecimiento del Estado policial y las fuerzas fascistas es la construcción de secciones del CICI en España y a nivel mundial.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 10 de agosto de 2018)