"Tuve que vender mi teléfono celular para pagar por comida"

Trabajador español de Amazon, despedido por una lesión, enfrenta la posibilidad de quedarse sin hogar

por Eric London
16 agosto 2018

José Antonio Rueda Bermúdez, un exempleado de Amazon en el centro de distribución de San Fernando de Henares en las afueras de Madrid, España, rememora el día en que llegó a casa para encontrar todos los muebles de su familia en la calle.

José regresó a su casa y encontró sus muebles en la calle

Semanas antes, Rueda, su esposa y su hija de 10 años se vieron obligadas a mudarse con familiares ya que no podían pagar el alquiler en su propia casa. Como la comida hacía falta, sus familiares los echaron.

"Tuve que vender mi teléfono celular para pagar nuestra comida", le dijo Rueda al World Socialist Web Site ."Tuvimos que llamar a amigos y familiares y pedirles que guardaran nuestros muebles y pertenencias. Estábamos en la calle y necesitábamos un techo".

Familiares y amigos han ayudaron a que Rueda, su esposa y su hija alquilen un apartamento, pero él no sabe cuánto tiempo pueden quedarse. "No podremos quedarnos aquí mucho tiempo", dijo Rueda. "Es difícil encontrar un hogar pero no podemos vivir en las calles".

En 2015, Rueda se lesionó en el almacén de Amazon, donde trabajó como subcontratista para Manpower Group, con sede en EUA. El trabajo de Rueda era levantar y mover cientos de cajas pesadas cada día, una tarea agotadora que debía hacerse rápidamente, con la gerencia mirando por encima de sus hombros para garantizar la máxima velocidad y eficiencia.

Un día de julio, Rueda estaba moviendo una caja cuando sintió un dolor insoportable en su cuerpo. A pesar de que solo tenía 28 años en ese momento, los médicos ahora le dicen que padece lumbago crónico y sacroileítis crónica, una afección inflamatoria que causa dolor severo y que probablemente permanezca con él toda su vida. Sus perspectivas de trabajo son limitadas porque no puede pararse de pie por largos períodos de tiempo.

José Antonio Rueda Bermúdez en su antiguo centro de trabajo, el centro de almacenamiento de Amazon San Fernando de Henares a las afueras de Madrid, España

El World Socialist Web Site primero habló con Rueda en junio de 2017. En ese entonces, el WSWS informó que Amazon había despedido a Rueda por su lesión y lo había culpado por ello.

"Me dijeron que la lesión fue mi culpa", comentó. Amazon se negó a pagar la atención médica que merece por derecho legal. "Ahora no estoy recibiendo un solo euro, no por medicinas, ni por nada ... Mi vida fue destruida por Amazon".

Durante la primera entrevista, Rueda estaba esperando una fecha del juicio en febrero de 2018 y esperaba que un juez le exigiera a Amazon que le pagara por su lesión. Rueda también filmó un video de YouTube que envió a los medios y creyó que atraería la atención de la prensa. Contactó con varios partidos políticos y sindicatos y tenía la esperanza de que UGT, CCOO y Podemos lo apoyarían.

Ahora, Rueda informa que todas estas organizaciones ignoraron sus repetidos pedidos de ayuda y le dijeron que no había "nada que podían hacer".

"Los tribunales, los medios de información y los sindicatos son como la mafia. Mi opinión es que es una gran lástima", dijo.

"Envié mi vídeo a [los líderes de Podemos] Pablo Iglesias e Íñigo Errejon. Ninguno de ellos hizo nada. Vi el otro día que Iglesias visitó el almacén donde trabajé y posó con los trabajadores. Pero él nunca me respondió. No hicieron nada".

Rueda también envió su vídeo a los sindicatos: "Los sindicatos me dijeron específicamente que sus líderes habían visto mi vídeo. Pero me dijeron que no podían ayudarme. Los sindicatos son otra mafia. Todos ellos. UGT me llamó y fui a sus oficinas. Dijeron que me ayudarían pero no hicieron nada. Nada."

En julio, los sindicatos realizaron una huelga de tres días en las instalaciones donde solía trabajar Rueda. Durante la huelga, que coincidió con las ventas de "Prime Day" de Amazon, un líder sindical de la CGT, Marc Balmes, dijo a los medios que los sindicatos le dieron a Amazon un mes para acumular productos y moverlos en base a la huelga.

Aunque la abrumadora mayoría de los 2.000 trabajadores del centro de San Fernando de Henares deseaba llevar a cabo una verdadera lucha, muchos trabajadores consideraron la huelga como lo que era: una farsa que no pretendía detener la producción ni dañar los enormes beneficios de Amazon. Esto no impidió que la policía tratara a los huelguistas con extrema brutalidad. La policía golpeó a los trabajadores con porras, causando que un trabajador sangrara profusamente en la cara. Tres huelguistas fueron arrestados.

El centro de almacenamiento de Amazon San Fernando de Henares

Rueda explicó que fue al almacén el día de la huelga:

"Fui a la planta durante la huelga. Telemadrid y varias otras estaciones de televisión estuvieron allí y comenzaron a entrevistarme sobre mi caso. Les conté sobre mi lesión y sobre cómo Amazon me impidió recibir ayuda por mis lesiones laborales.

"Cuando los representantes sindicales me vieron hablando con la prensa, se acercaron a mí y comenzaron a hablar conmigo. Se pararon y me observaron para asegurarse de no decir nada negativo sobre los sindicatos. Al final, los canales de televisión no informaron nada sobre mi caso. Hay muchos intereses poderosos que quieren mantener mi historia en secreto. Cuando los periodistas me enviaron las entrevistas a la estación, probablemente dijeron: 'Esto no podemos publicarlo'. También envié cartas a las principales estaciones de televisión para pedirles que informaran sobre mi caso y la injusticia en mi contra. Nadie publicó nada".

Rueda también ha perdido la fe en el proceso judicial. Cuando fue a la corte en febrero de 2018, recibió una lección sobre cómo los tribunales hacen que sea imposible que la clase trabajadora resuelva sus reclamos.

"Antes de que comenzara la audiencia, estaba sentado en una habitación con mi abogado y el abogado que representaba a Amazon y el abogado que representa a Mutua Universal [una compañía que trabaja con el gobierno para vincular a los trabajadores lesionados con los servicios públicos]. Me di cuenta de lo complicado que era. Todos estaban mirándome, compartiendo papeles entre ellos, entregando documentos de ida y vuelta".

En el tribunal, Rueda presentó su documentación al juez. Mantuvo registros diligentes de su lesión y tenía confianza en que se haría justicia. Pero el abogado de Amazon argumentó que Rueda no trabajó en Amazon y no merecía dinero.

Rueda cuenta: "Cuando el abogado de Amazon dijo esto, el juez al principio aceptó que era cierto y suspendió la audiencia. Entonces mi abogado corrigió al abogado de Amazon y dijo que la lesión sucedió en Amazon. En este punto, el juez mantuvo el caso, pero a pesar de que aparentemente hubo un fallo a mi favor, ahora pasarán entre ocho y 12 meses antes de recibir otra actualización sobre mi caso".

¿Su conclusión?

"El gobierno no quiere que el sistema de justicia le sirva a los trabajadores. Si para las compañías es más barato que mueras, entonces mueres. No te pagarán lo que deben".

Ignorado por todos los canales oficiales de comunicación, Rueda buscó usar Facebook para publicar su historia. Usó una cuenta de Facebook con un nombre diferente para evitar la retribución de Amazon y los tribunales. Pero un día, cuando Rueda se conectó a Internet para compartir su historia con otros grupos de trabajadores, descubrió que se le había prohibido usar su cuenta de Facebook.

"Facebook me bloqueó. Me pidieron mi identificación nacional y mi información personal. Querían que escaneara documentos y no quería hacer esto, así que me bloquearon. No me dejaron entrar a mi cuenta ".

Mientras Rueda y su familia enfrentan la posibilidad de quedarse sin hogar, Amazon y su CEO, Jeff Bezos, acumulan niveles de riqueza sin precedentes. A principios de este año, el valor neto de Bezos llegó a 150 mil millones de dólares, un producto de la super explotación de trabajadores como Rueda. Cada segundo, Bezos gana 2.950 de dólares, más que el salario anual de un trabajador de Amazon en India. Si la riqueza de Bezos se dividiera equitativamente entre todos los trabajadores de Amazon, Rueda y sus compañeros de trabajo recibirían cheques por 300.000 cada uno.

En ocasiones, Rueda se ha sentido desalentado por el hecho de que todos, desde los sindicatos hasta los medios de comunicación y los partidos políticos, le han dicho que no harían nada en su nombre. Él se preocupa por el futuro de su hija y no puede permitirse esperar otro año por el dinero que se merece.

Recientemente, Rueda contactó al WSWS después de ver un video en Facebook de la trabajadora de Amazon en Texas, Shannon Allen, denunciando al senador demócrata Bernie Sanders y a los Teamsters por usar su video para avanzar sus agendas procapitalistas.

"Veo su historia y ella nos defiende", dijo Rueda, refiriéndose al llamado específico de Allen para que los trabajadores estadounidenses defiendan a los trabajadores de Amazon huelguistas en España. "La ves hablar sobre su salud, su situación económica, la forma en que la echaron como si fuera basura, y que nadie la ayudó, me duele", continuó.

"Vas a trabajar para Amazon y luego ves la realidad. Ves que ni los sindicatos, que supuestamente son para los trabajadores, que no hacen nada. Ves que el proceso legal es muy lento".

Dijo que mirando el vídeo y hablando con la Voz Internacional de Trabajadores de Amazon le hizo darse cuenta de algo:

"Mi problema no es un problema aislado. Cuando te dejan en una situación muy precaria, cuando se llevan tu casa, tus necesidades, cuando no tienes dinero para ir al médico y no puedes trabajar debido a tus lesiones, tienes que luchar. Algunos trabajadores tienen miedo y no todos pelean al principio. Las compañías nos dividen. Pero si hubiera unidad entre los trabajadores, todo cambiaría".

(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de agosto de 2018)