Los medios españoles promocionan al ultraderechista partido VOX

por Alejandro López y Paul Mitchell
10 noviembre 2018

El partido ultraderechista español VOX ha estado recibiendo una cobertura masiva en los medios desde el acto que organizó el mes pasado que congregó a cerca de 9.000 simpatizantes en el madrileño Palacio Vistalegre.

En el lapso de tres semanas, El Mundo ha publicado más de 20 artículos cubriendo a VOX. El periódico español tradicionalmente conservador, ABC, que ha apoyado a todos los regímenes reaccionarios y derechistas en España desde su fundación en 1903, publicó 18 artículos, columnas de opinión favorables y una entrevista. La Razón ha publicado 11 artículos. El Español los ha superado a todos, publicando 26 artículos desde el 7 de octubre —por lo menos uno al día.

Los dirigentes de VOX se subieron al escenario en Vistalegre para defender 100 medidas reaccionarias y antidemocráticas. Estas incluyen la suspensión de la autonomía regional de Cataluña, la prohibición de partidos, asociaciones y ONGs que “promueven la destrucción de la unidad territorial [española] y su soberanía”, la imposición del idioma español como la principal lengua de la educación en las escuelas y restricciones al uso de las lenguas regionales.

VOX quiere derogar la Ley de Memoria Histórica, que aplica medidas limitadas relativas a los crímenes de la dictadura de Franco, cerrar mezquitas, crear un Ministerio de la Familia para promocionar la ideología reaccionaria de la Iglesia Católica, abolir la ley de la violencia de género, bajar los impuestos a la renta y las corporaciones, lo que inevitablemente beneficiará a los ricos, y deportar inmigrantes.

Parafraseando a Trump, el Secretario General de VOX Ortega Smith exigió que “los españoles estén primero”, añadiendo, “Juntos haremos a España grande de nuevo”. El presidente del partido Santiago Abascal clausuró el encuentro, declarando, “Una nación reacciona cuando tiene inercia histórica, cuando corre sangre por sus venas, y cuando es exasperada, como España está siendo exasperada ahora”.

Desde el acto en Vistalegre, a Abascal le han concedido numerosas entrevistas en los principales programas de radio y televisión de España. Incluso lo entrevistaron en “A diario”, un programa deportivo de Radio Marca que no suele invitar a políticos.

VOX fue fundado en 2014 por parte de exmiembros del Partido Popular (PP), la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) —un semillero de la ultraderecha española— y la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES). La mayoría de los miembros fundadores de VOX proviene de familias conectadas con la dictadura de Franco, el ejército, la monarquía, los grandes negocios y centros de estudios de la derecha.

Seis de cada 10 personas que dicen que votarían a VOX vienen del PP y tres de Ciudadanos, un partido neoliberal que se originó en Cataluña en oposición al independentismo y se volvió el mayor partido en el parlamento catalán en las elecciones de diciembre pasado. Tiene ahora alrededor del 20-25 por ciento en los sondeos para las próximas elecciones generales españolas (no después de julio del 2020), disputándoles al PP y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) el primer lugar.

VOX está incrementando sus llamamientos a defender la nación española contra los nacionalistas catalanes y vascos, los trabajadores inmigrantes y contra la Unión Europea. Ha exigido que se reescriba la constitución española y que se desechen las autonomías regionales y los parlamentos regionales.

Vox lleva todos los distintivos de un partido fascista, lo cual queda patente en su arremetida contra el PP durante la crisis independentista catalana, afirmando que estaba “titubeando” acerca de su respuesta. El “titubeo” del PP, apoyado por Ciudadanos y el PSOE, fue el tomar medidas de Estado policial sin precedentes en Cataluña, después de considerar y descartar apoderarse permanentemente de la región con la policía y el ejército, que era lo que defendía VOX.

El PP declaró ilegal el referéndum de octubre de 2017, suspendió la autonomía catalana, mandó a la Guardia Civil para aplastar las mesas electorales y encarcelar a consellers y altos cargos catalanes bajo cargos de sedición y rebelión. Cuando se declaró la independencia, VOX se erigió en el principal promotor del juicio privado lanzado contra los independentistas. Exigió las máximas condenas posibles para los dirigentes presos.

VOX no tiene base en las masas. Según los sondeos más recientes por parte del estatal CIS, el partido sacaría apenas un 1,6 por ciento si se celebraran elecciones nacionales ahora y con suerte obtendría un diputado en las cortes. Incluso para las elecciones al parlamento europeo del año que viene, VOX, el único partido que se opone a la UE, reuniría apenas el 5,1 por ciento de los votos.

Durante la crisis catalana, escenificó manifestaciones por la unidad de España con apenas unas centenas de personas, a menudo exhibiendo esvásticas y haciendo el saludo fascista. Sin embargo, el partido fue publicitado por los medios como representante de “ciudadanos preocupados”. El PP y Ciudadanos están afirmando también que el crecimiento del partido representa a ciudadanos “preocupados” por la inmigración y el nacionalismo catalán y están explotando esto para desplazar sus propias agendas políticas más a la derecha.

El domingo pasado, en un acto provocativo organizado por Ciudadanos y respaldado por el PP y VOX en la pequeña localidad navarra de Alsasua, que sigue a otros similares en Cataluña, los políticos derechistas exigieron la defensa de las fuerzas de seguridad del Estado y la unidad de España contra los nacionalistas catalanes y vascos. El acto fue celebrado para honrar a las fuerzas de seguridad del Estado en la localidad donde una trifulca en un bar en 2016 dejó heridos a dos guardias civiles que estaban fuera de servicio y a sus parejas.

Al acto asistieron Abascal por VOX, junto a la asociación de policías Jusapol, la Asociación de las Víctimas del Terrorismo y la Sociedad Civil catalana. La promoción de VOX, como sucede con formaciones políticas similares en todos los países, es la punta de lanza del impulso de la clase gobernante hacia la censura, la represión estatal y los métodos fascistas para defender su dominación.

En la clase trabajadora española e internacional hay una profunda oposición al fascismo históricamente arraigada. Sin embargo, en la medida en la que la clase trabajadora siga subordinada al PSOE y a Podemos hay un peligro real de que VOX crezca. En esto, es asistido por la cobardía y la complacencia del gobierno del PSOE.

En el poder desde junio, el gobierno en minoría, respaldado por el pseudoizquierdista Podemos y los nacionalistas regionales, prometió terminar con las políticas de austeridad de Rajoy, estimular el gasto público, terminar con la expulsión de inmigrantes, exhumar los restos del dictador Francisco Franco de su mausoleo y alcanzar un acuerdo negociado para la crisis catalana. En la práctica, sin embargo, el PSOE impuso los presupuestos de austeridad y militaristas de Rajoy en junio. El presidente del gobierno Pedro Sánchez ha dejado clara su disposición a abandonar sus limitados aumentos del gasto en los presupuestos de 2019, incluyendo un aumento del salario mínimo, de manera que las cortes lo aprueben.

El PSOE ha continuado la política de expulsiones masivas de inmigrantes que cruzan la frontera en los enclaves españoles de Ceuta y Melilla y coordinó redadas contra inmigrantes subsaharianos en Marruecos, que resultaron en el arresto de miles de personas, que fueron deportadas a regiones lejanas del país, o expulsadas.

El jueves pasado, la abogacía del Estado controlada por el gobierno anunció que acusaría formalmente a los nacionalistas catalanes de sedición, lo que conlleva una condena máxima de 15 años. Esto se supone que tiene que ser suave en comparación con los 30 años de los cargos por rebelión presentados por la fiscalía.

Tales políticas de reconciliación con la derecha fortalecen y envalentonan a fuerzas políticas como VOX.

Oponerse al crecimiento de la extrema derecha y de los partidos fascistas exige una lucha sin cuartel no solamente contra los socialdemócratas, sino también sus aliados pseudoizquierdistas y estalinistas. Si alguien tiene ilusiones en que Podemos se enfrentará a los fascistas, solo hay que examinar el reciente debate interno en el que el antiguo dirigente del Partido Comunista Julio Anguita, el diputado de Podemos Manuel Monereo y el profesor de derecho Héctor Illueca —todos cercanos al Secretario General Pablo Iglesias— han publicado tres artículos aclamando el “Decreto Dignidad” neofascista italiano como “un esfuerzo notable por defender al pueblo italiano contra los señores de las finanzas”.

En una reciente entrevista para El Mundo, Anguita dijo de la inmigración, “¿De verdad cree usted que cualquier país europeo, especialmente el nuestro, puede decir: venid todos los que queráis? … Querido amigo, ¿pueden venir millones? Enfrentemos los hechos. … Lo que está pasando aquí ya pasó en la historia de la humanidad. La migración terminó con el Imperio Romano ...”.

Tales palabras las podía haber dicho el propio fascista Abascal. Iglesias no solo se ha negado a condenar a Anguita, su antiguo mentor. Le ofreció un lugar en el Consejo de Estado, el consejo consultivo supremo del gobierno español.

(Publicado originalmente en inglés el 6 de noviembre de 2018)