Negación de asilo: Trump elimina el derecho de asilo para los inmigrantes que cruzan sin documentación

por Eric London
12 noviembre 2018

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Justicia emitieron ayer una declaración conjunta en la cual anunciaban una nueva regulación federal que impone una “veda” de acceso al asilo a los inmigrantes que cruzan la frontera de Estados Unidos sin documentación.

Esta decisión ha sido la más importante restricción para la inmigración en décadas, ya que la gran mayoría de los solicitantes de asilo lo hacen dentro de los Estados Unidos. Esta medida provocará cientos de miles de deportaciones y separaciones familiares, y enviará a innumerables inmigrantes a su muerte, principalmente en México y América Central. Está dirigida a estimular el sentimiento racista y xenófobo contra los vulnerables trabajadores de América Latina en particular.

El anuncio se produce cuando los demócratas se comprometen a “colaborar” con el presidente Trump. La prohibición del asilo pasó desapercibida en las manifestaciones del Partido Demócrata celebradas ayer para oponerse al despido del Fiscal General Jeff Sessions. El congresista demócrata Jamie Raskin de Maryland pidió “una ronda de aplausos para el ministro de Justicia Jeff Sessions”, ignorando el hecho que Sessions fue el arquitecto de las políticas antiinmigrantes de la administración Trump.

Citando la “seguridad nacional”, la declaración conjunta de los Departamentos de Seguridad Nacional y de Justicia, la prohibición de asilo dice: “Nuestro sistema de asilo está saturado con demasiadas solicitudes carentes de mérito por parte de extranjeros que imponen una carga tremenda en nuestros recursos”.

Los inmigrantes solo podrán solicitar asilo si se presentan en un puerto de entrada, lo que significa que tendrían que esperar en detención durante meses o años antes que los tribunales y fiscales consideren evaluar sus solicitudes de asilo.

Los tribunales cercanos a la frontera tienen las tasas más altas de denegación de asilo, lo cual significa que se rechazarán muchas más reclamaciones.

Por ejemplo, la tasa de denegación en los tribunales de El Paso, Texas superó el 90 por ciento en 2017. Además, la administración de Trump ha obligado a los inmigrantes a esperar semanas o meses para solicitar asilo en los puntos de entrada. Informes recientes muestran que muchos inmigrantes de la caravana que llegaron a los Estados Unidos en la primavera todavía están esperando en México para hacer su solicitud.

El anuncio de Trump tiene un paralelo histórico: la Ley de Exclusión de China de 1882, la cual prohibió la inmigración de trabajadores chinos y llevó a la expulsión forzosa de cientos de miles de inmigrantes chinos, la mayoría de los cuales fueron traídos a los Estados Unidos para construir los ferrocarriles occidentales en condiciones de trabajo esclavo.

La atmósfera xenófoba inflamada por ambos partidos creó las condiciones para las masacres de trabajadores inmigrantes chinos, incluidas la Masacre de 1885 en Rock Springs de 28 mineros chinos en Wyoming y la Masacre de 1887 en Hells Canyon de 34 mineros chinos en el este de Oregon. La Ley fue un intento deliberado de la clase dominante para enfrentar a los trabajadores nativos contra los trabajadores inmigrantes y romper el desarrollo de la lucha de clases, que explotó desde la década de 1870 hasta la de 1890.

La prohibición de asilo hoy se aplica a los trabajadores y campesinos pobres de México y los países del “Triángulo del Norte” de Honduras, Guatemala y El Salvador. Todos estos países deben su pobreza, violencia y corrupción gubernamental al imperialismo estadounidense, que ha financiado escuadrones de la muerte, respaldado dictaduras y masacres orquestadas y limpieza étnica en la región durante más de 100 años.

La nueva regulación federal, que formalmente entrará en vigencia mañana cuando Trump emita su proclamación presidencial afirmando el cambio de la ley, está dirigida explícitamente a la caravana de inmigrantes centroamericanos que actualmente se encuentran en la Ciudad de México y se dirigen a los Estados Unidos.

“En las últimas semanas, los funcionarios de los Estados Unidos han encontrado diariamente un promedio aproximado de 2,000 extranjeros inadmisibles en la frontera sur”, afirma. “Al mismo tiempo, grandes caravanas de miles de extranjeros, principalmente de América Central, están intentando llegar a los Estados Unidos, con la aparente intención de buscar asilo después de ingresar a los Estados Unidos ilegalmente o sin la documentación adecuada”.

La nueva regla se queja de las “tensiones en los Departamentos” causadas por la detención de “un número creciente de unidades familiares”, es decir, padres e hijos, “que generalmente no pueden ser detenidos si se descubre que tienen un temor creíble, debido a una “combinación de restricciones de recursos y la manera en que los términos del Acuerdo de Resolución en [el caso federal] Flores v. Reno han sido interpretados por los tribunales”.

En otras palabras, el gobierno exige: (a) más dinero para establecer masivas ciudades de carpas de campaña y represión militar, como declaró Trump en una conferencia de prensa la semana anterior a las elecciones del martes, (b) poner fin al Acuerdo de Flores, que restringe al gobierno la detención indefinida de niños, y (c) poner fin al sistema de “miedo creíble” mediante el cual los agentes evalúan si los inmigrantes tienen miedo de regresar a su país de origen.

En la actualidad, si se declara que un inmigrante tiene “miedo creíble” de regresar —el cual lo tiene la abrumadora mayoría— obtiene derecho a solicitar asilo. Bajo la nueva regla, incluso aquellos que enfrentan una persecución inminente en su país de origen, serán deportados de inmediato o quizás tengan la opción de solicitar un asilo mucho más restrictivo con una mayor carga de la prueba.

Las nuevas restricciones serán impugnadas en los tribunales, pero en última instancia, se les dará luz verde a los tribunales de apelación amontonados por los miembros nombrados por Trump. Al llegar a la Corte Suprema, la política será aprobada sin duda, al igual que la ley de prohibición de viajar de Trump, promulgada en 2017 antes de la confirmación del juez de extrema derecha Brett Kavanaugh, quien reemplazó al más moderado Anthony Kennedy en octubre.

El Partido Demócrata saludó la nueva prohibición de asilo con silencio. En el momento de la publicación, Bernie Sanders, Nancy Pelosi, Elizabeth Warren, Joe Biden y Barack Obama ni siquiera han tuiteado acerca de la medida.

Mientras tanto, miles de soldados han sido ahora desplegados en la frontera entre México y Estados Unidos, incluidos 1,300 soldados en California, 1,500 en Arizona y 2,800 en Texas, de acuerdo con el Departamento de Defensa. Están ayudando activamente en la búsqueda de inmigrantes que cruzan la frontera, en violación de Posse comitatus, la ley que impide a los militares realizar acciones policiales internas.

“Se concedió a los agentes de la Patrulla Fronteriza no estar sentados en oficinas o mirando cámaras. Los está poniendo de nuevo en la línea”, dijo la agente de la Patrulla Fronteriza Tekae Michael al San Dieg o Union- Tribune el miércoles. En una admisión involuntaria, agregó: “Cuando se apaga un sensor, los están llamando”.

El Partido Socialista por la Igualdad se Estados Unidos se opone a este último movimiento de Trump y exige que a todos los solicitantes de asilo e inmigrantes se les otorgue el derecho de vivir en los Estados Unidos con todos los derechos legales y de ciudadanía.

En su documento de fundación de 1905, los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW, por sus siglas en inglés) rechazaron las políticas de exclusión china —las cuales contaron con el apoyo de los líderes nacionalistas de los Caballeros del Trabajo— y apelaron a los trabajadores de todas las razas para defender a los inmigrantes con el objeto de mantener la unidad de la clase obrera internacional contra su enemigo común de clase.

“Los trabajadores industriales del mundo es un movimiento internacional”, dice el preámbulo. “Nos damos cuenta de que los trabajadores no tienen país ... Mientras nos peleamos entre nosotros por las diferencias de nacionalidad, debilitamos nuestra causa, derrotamos nuestros propios propósitos ... Las diferencias de color y lenguaje no son obstáculos para nosotros. En nuestra organización, el caucásico, el malayo, el mongol y el negro, están todos en la misma situación. Todos son trabajadores y, como tales, sus intereses son los mismos. Una lesión para ellos es una lesión para nosotros”.

El mismo espíritu se requiere hoy.

(Publicado originalmente en inglés el 9 de noviembre de 2018)