La crisis de mortalidad en Estados Unidos: los CDC informan sobre una caída extraordinaria en la esperanza de vida

por Trévon Austin
1 diciembre 2018

La esperanza de vida en los Estados Unidos continuó con su extraordinario descenso en 2017 después de haberse estancado en 2016 y en 2015. Desde el impacto combinado de la Primera Guerra Mundial y la gripe española en 1918, el país no había experimentado descenso tan prolongado en la esperanza de vida.

El informe anual de mortalidad de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) destaca el impacto desastroso de la crisis social en la clase obrera estadounidense. Los suicidios y las sobredosis de drogas, que se han denominado muertes por desesperación, se han identificado como las fuerzas impulsoras detrás de la disminución continua en la expectativa de vida de los estadounidenses.

Tasas de mortalidad por sobredosis de drogas ajustadas por edad: Estados Unidos, 1999–2017 (Hombres, total y mujeres, de arriba hacia abajo)

En 2017, más de 2.8 millones de estadounidenses murieron, un aumento de aproximadamente 70,000 con respecto al año anterior y la mayor cantidad de muertes en un solo año desde que el Gobierno de los Estados Unidos comenzó a mantener registros. De 2016 a 2017, la tasa de mortalidad ajustada por edad para toda la población aumentó un 0.4 por ciento.

La esperanza de vida promedio en los Estados Unidos disminuyó de 78.7 a 78.6 años. La esperanza de vida disminuyó para los hombres de 76.2 a 76.1, pero se mantuvo igual para las mujeres en 81.1. La esperanza de vida para las mujeres se sido consistentemente más alta que la de los hombres y la brecha continúa ampliándose. En 2017, la diferencia en la esperanza de vida entre mujeres y hombres aumentó de 4.9 años en 2016 a 5.0 años en 2017.

Las tasas de mortalidad específicas por edad entre 2016 y 2017 aumentaron para los grupos etarios 25–34, 35–44 y 85 y más. Estas estadísticas indican que el sistema de atención médica está fallándoles a los ancianos y la crisis social está devastando a los trabajadores más jóvenes. Las muertes por desesperación, incluyendo el alcoholismo, son una de las principales causas de muerte en grupos de edades más jóvenes.

La tasa de mortalidad por suicidio en Estados Unidos subió el año pasado a su nivel más alto en 50 años. Desde 2008, se ha clasificado como la décima causa de muerte en todas las edades en los EUA. En 2016, el suicidio se convirtió en la segunda causa de muerte en las edades de 10 a 34 años y en la cuarta causa en las edades de 35 a 54 años. Desde 1999 hasta 2017, las tasas de suicidio han aumentado tanto para hombres como para mujeres, con los mayores aumentos anuales ocurridos a partir de 2006.

El aumento promedio anual en las tasas de suicidio pasó de aproximadamente el uno por ciento por año desde 1999 hasta 2006 al dos por ciento por año desde 2006 hasta 2017. La tasa de suicidio ajustada por edad entre las mujeres aumentó de 4.0 por 100,000 en 1999 a 6.1 en 2017, mientras que la tasa para hombres aumentó de 17.8 a 22.4.

Tasas de suicidio ajustadas por edad, por sexo: Estados Unidos, 1999–2017 (Hombres, total y mujeres, de arriba hacia abajo)

El estudio también se centra en el suicidio en las regiones rurales en crisis. En 1999, la tasa de suicidios en los condados rurales fue 1.4 veces la tasa de la mayoría de las áreas urbanas. La tasa en las áreas rurales fue de 13.1 por 100,000, mientras que las áreas urbanas tuvieron una tasa de 9.6 por 100,000. La diferencia aumentó aún más en 2017 con la tasa de suicidios en la mayoría de los condados rurales (20.0 por 100,000), aumentando a 1.8 veces la tasa en la mayoría de los condados urbanos (11.1 por 100,000).

La tasa de sobredosis de drogas se ha disparado en el mismo período. Desde 1999 hasta 2017, la tasa de sobredosis se disparó de 6.1 por 100,000 a 21.7 por 100,000. La tasa aumentó en un promedio del 10 por ciento por año de 1999 a 2006, del 3 por ciento por año de 2006 a 2014, y un asombroso 16 por ciento por año de 2014 a 2017. El aumento coincide con la crisis de opioides que asola partes enteras de los Estados Unidos, concentrándose en los estados de West Virginia, Ohio y Pennsylvania.

Las cifras contenidas en el último informe de los CDC son un reflejo de la naturaleza enfermiza de la sociedad estadounidense y el fracaso del sistema capitalista. La última década ha visto un aumento histórico de la desigualdad social tras el colapso económico de 2008 y el rescate de Wall Street, supervisado por Obama y los demócratas, que registró la mayor transferencia de riqueza en la historia de la clase trabajadora a los ricos.

Los bajos ingresos y la precarización laboral, cuando hay empleos del todo, han reemplazado los empleos que fueron destruidos en el proceso. El despilfarro que se conoce como Obamacare, lejos de brindar atención médica a la población, ha canalizado miles de millones de dólares a la industria de la salud y ha aumentado las ganancias corporativas al obligar a los trabajadores a comprar seguros de salud de calidad inferior.

Esperanza de vida a edades seleccionadas, por sexo: Estados Unidos, 2016 y 2017 (En orden: desde el nacimiento, ambos sexos, hombres, mujeres; desde los 65 años, ambos sexos, hombres, mujeres)

El director de los CDC, Robert R. Redfield, lamentó las implicaciones del informe de su organización: “Los últimos datos de los CDC muestran que la esperanza de vida en los Estados Unidos ha disminuido en los últimos años. Trágicamente, esta tendencia preocupante se debe en gran medida a las muertes por sobredosis de drogas y el suicidio”, dijo en un comunicado de prensa.

"La esperanza de vida nos da una ilustración instantánea de la salud general de la Nación y estas estadísticas aleccionadoras son una señal de alerta de que estamos perdiendo a demasiados estadounidenses, demasiado pronto y con demasiada frecuencia, en condiciones que se puede prevenir".

Según lo indicado por la prevalencia del suicidio en las regiones rurales, el desempleo y el aislamiento social tienen un costo terrible. Los trabajadores están desesperados ante el asalto de la clase dominante contra niveles de vida que había conquistado la propia clase obrera en el siglo XX.

No hay una solución para la continua disminución de la esperanza de vida generada por la clase dominante. En realidad, el aumento en las tasas de mortalidad es visto como el costo de hacer negocios, necesario para canalizar cada vez mayores sumas de dinero a los bolsillos de los barones ladrones como Jeff Bezos y para alimentar gastos sin precedentes en el ejército de los EUA.

Se requiere una respuesta socialista para satisfacer las necesidades de la clase trabajadora. Se debe lanzar un asalto directo a la riqueza de la élite corporativa y financiera. La riqueza del uno por ciento debe ser expropiada para financiar la atención médica universal y convertir a las gigantes compañías farmacéuticas en servicios públicos de propiedad pública.

La campaña de décadas para despojar a los trabajadores de sus ganancias sociales debe revertirse. La sociedad debe ser transformada para garantizar que todas las personas tengan acceso a la salud, educación y vivienda de alta calidad, y garantizar el derecho a un trabajo bien remunerado y tiempo libre. Sobre todo, esto requiere la construcción de un movimiento de las masas obreras, independiente de los dos grandes partidos empresariales, que luche por el socialismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 30 de noviembre de 2018)