El Parti de l’égalité socialiste celebra una reunión en París sobre las protestas de los “chalecos amarillos”

por nuestro reportero
19 diciembre 2018

El domingo, el Parti de l’égalité socialiste (PES) celebró una reunión pública en París sobre las actuales protestas de los “chalecos amarillos” en Francia. Bajo el título “Cuál es la perspectiva revolucionaria para los chalecos amarillos”, la reunión contó con la participación de oradores del Partido Socialista por la Igualdad (SEP) de Gran Bretaña, del Sozialistische Gleichheitspartei (SGP) de Alemania y del propio PES. Fue retransmitido en vivo a Berlín y Montreal.

Varias docenas de personas asistieron a la reunión, incluidos varios manifestantes de los chalecos amarillos, así como miembros de la comunidad tamil en París. Hubo una discusión animada, con preguntas y contribuciones de la sala luego de las observaciones de cada orador.

Alex Lantier habló por el PES y revisó las protestas de los chalecos amarillos. En solo unas pocas semanas, una protesta contra los impuestos regresivos al combustible del presidente francés Emmanuel Macron se convirtió en un movimiento de la clase trabajadora contra la desigualdad social y el orden existente, y para la expulsión de Macron. Lantier explicó que las protestas de los chalecos amarillos son parte de un auge internacional de la lucha de clases, en la que los trabajadores entran en lucha de manera independiente y en contra de todo el establishment político, incluidas las burocracias sindicales nacionales.

Destacó que esto confirmó la insistencia del Comité Internacional de la Cuarta Internacional en que la disolución de la Unión Soviética por parte de la burocracia estalinista en 1991 no significó el “fin de la historia” y la desaparición de la lucha por el socialismo. Más bien, el período en que las luchas de los trabajadores fueron controladas por los partidos de “izquierda” de clase media estaba terminando.

Lantier repasó cómo surgió la protesta de los chalecos amarillos fuera de los sindicatos y el establishment político, tal como ha existido en el último medio siglo desde la huelga general de mayo de 1968. Estas organizaciones eran indiferentes o abiertamente hostiles a las protestas.

Destacó el llamado del PES a la formación de comités de acción en la clase trabajadora, como una manera de que los trabajadores se organicen para la lucha a nivel internacional, independientemente de las burocracias sindicales nacionales anticuadas y hostiles. En el contexto de tales luchas y la construcción de tales organizaciones, el PES y las otras secciones europeas del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) intervendrían para explicar la necesidad de transferir el poder a la clase obrera.

Christoph Vandreier, el vicesecretario nacional del SGP y autor del libro ¿Por qué han vuelto? sobre el regreso del fascismo alemán, habló a continuación. Siendo portador de los saludos del SGP, cuya lista él encabeza en las elecciones europeas del próximo año, Vandreier dijo que los trabajadores en Alemania y más allá estaban siguiendo las protestas de los chalecos amarillos con simpatía y solidaridad, en medio de la creciente oposición entre los trabajadores alemanes a los recortes salariales y el cierre de plantas.

Vandreier repasó la campaña del SGP para oponerse a la legitimación del militarismo alemán y los intentos subsiguientes de extremistas de derecha en el ámbito académico alemán para blanquear los crímenes del nazismo. Explicó cómo el intento del imperialismo alemán de superar la oposición popular a la guerra y al fascismo lo llevó a intentar rehabilitar el hitlerismo, un proceso que se está desarrollando en todos los países europeos, especialmente con las favorables referencias de Macron al dictador fascista francés Philippe Pétain.

Al igual que con la protesta de los chalecos amarillos, mientras que la política del gobierno fue tremendamente impopular, el SGP fue el único partido político que buscó unir a la vasta oposición sin explotar entre los trabajadores y los jóvenes y armarla con un programa socialista y contra la guerra. Vandreier también explicó el poderoso apoyo que la campaña del SGP ha obtenido entre los estudiantes preocupados en los campus universitarios de toda Alemania.

Finalmente, Chris Marsden, el secretario nacional del SEP de Gran Bretaña, habló para subrayar que la erupción de la protesta de los chalecos amarillos después de una década de profunda crisis capitalista y guerra confirmó los conceptos fundamentales de León Trotsky sobre la naturaleza del capitalismo y la crisis capitalista. Como escribió en el Programa de transición para la fundación de la Cuarta Internacional, hace 80 años en París, el capitalismo está en una crisis mortal. La cuestión decisiva es la del liderazgo revolucionario en la clase obrera internacional.

Marsden señaló que para muchos manifestantes de los chalecos amarillos, el término socialista podría al principio evocar imágenes de cínicos de carrera como el presidente François Hollande del Partido Socialista. Sin embargo, a medida que entran en lucha contra la aristocracia financiera francesa e internacional, los trabajadores se verán obligados a expropiar la riqueza de los súper ricos y construir un Estado obrero que prosiga políticas socialistas.

Al esbozar la historia del trotskismo, Marsden enfatizó que se basó en su lucha contra el estalinismo, el pablismo y el radicalismo de clase media en el que el CICI se acercó a la clase obrera y luchó para unirla en una lucha por el socialismo. La historia del CICI, explicó, fue la demostración de que el historial de la socialdemocracia, el estalinismo y la política pseudoizquierdista pequeñoburguesa no podía atribuirse al marxismo, sino a su hostilidad hacia el marxismo, el socialismo y la clase trabajadora. La tarea ahora era construir el CICI como la auténtica vanguardia marxista en la clase obrera.

Los oradores hicieron preguntas sobre el papel que los comités de acción podrían desempeñar en las luchas de los trabajadores, la actitud de los trabajadores en Alemania hacia el desplazamiento de la política oficial hacia la extrema derecha y el desarrollo y el carácter político del movimiento de los chalecos amarillos.

Los miembros del público se quedaron después del final formal de la reunión para discutir asuntos políticos y comprar literatura del PES.

Andréa, una de las personas que asistieron a la reunión, dijo que si bien vivía en el área de París y que inicialmente no estaba tan preocupada por los impuestos al combustible debido a la disponibilidad de transporte público, aún se consideraba un “chaleco amarillo”. Explicó: “Soy de la misma clase, tengo los mismos problemas que ellos. Quiero un cambio profundo para la clase trabajadora. Debemos vivir y trabajar de una mejor manera. Nosotros somos los que trabajamos y creamos la riqueza, pero vivimos sin nada”.

Ella dijo que la reunión del PES fue única, ya que trató de dar una explicación política e histórica de dónde provenía el movimiento de protesta de los chalecos amarillos y qué representaba. Ella dijo: “Fue una reunión muy constructiva, te dejaba entender el movimiento y prever lo que puede suceder más adelante. Los chalecos amarillos necesitan una organización más sólida. No queremos que esta sea otra protesta que se lleve a cabo en una causa justa, pero que en última instancia esté condenada por una ausencia de organización y voluntad política”.

(Publicado originalmente en inglés el 18 de diciembre de 2018)