La administración de Trump abre el 2019 con un ataque de gas lacrimógeno contra los migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México

por Niles Niemuth
5 enero 2019

Agentes de la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos comenzaron el Año Nuevo el martes temprano, con una lluvia de gases lacrimógenos, bombas de humo, gas pimienta y bolitas de plástico disparadas contra un grupo de migrantes, incluidos niños, que intentaban cruzar desde México para solicitar asilo en los Estados Unidos en la frontera entre Tijuana y San Ysidro.

Poco después, el cruce fronterizo cercano en Otay Mesa fue cerrado, en una demostración de fuerza por una falange de agentes fronterizos vestidos con equipo antidisturbios completo y armados con escudos. Cientos de inmigrantes están esperando en el cruce para presentar sus solicitudes de asilo.

Según la Associated Press (AP) , los agentes fronterizos dispararon tres descargas de gas contra el grupo de aproximadamente 150 personas en México mientras intentaban cruzar una cerca fronteriza cerca del barrio de Playas en el noroeste de Tijuana.

Las mujeres, los niños y los periodistas fueron golpeados por el gas, lo cual les produjo dolor ocular severo y asfixia. Según los informes, los niños pasaban por una barrera de alambre con pequeñas cuchillas afiladas, en un esfuerzo desesperado por llegar a los Estados Unidos. La CBP informó que detuvo a 25 personas durante el asalto, mientras que otros pudieron escapar a México a través de un agujero en la cerca.

Las fotos y el video del asalto evocan escenas de la Franja de Gaza, en donde los soldados israelíes lanzan gas lacrimógeno y disparan a los palestinos que se acercan a la frontera de Israel.

La CBP emitió una declaración poco después del incidente, insistiendo en que el gas lacrimógeno se disparó solo después de que los migrantes arrojaron piedras a los agentes fronterizos los cuales estaban fuertemente blindados y que los inmigrantes que esperaban en la frontera no fueron afectados. “Ningún agente presenció a ninguno de los migrantes en la línea de la cerca, incluidos niños, que hayan experimentado los efectos de los agentes químicos, los cuales estaban dirigidos a los lanzadores de piedras que estaban más lejos”.

Sin embargo, esto fue expuesto como una mentira por un fotógrafo de AP en la escena, quien reportó que las rocas fueron lanzadas por los migrantes solo después de haber sido provocados por la descarga de gases lacrimógenos. El video de la escena muestra a una persona retornando una lata de gas lacrimógeno a los agentes fronterizos.

El asalto del Día de Año Nuevo viene a continuación de un ataque similar a fines de noviembre, en el cual una patrulla conjunta de militares estadounidenses y agentes de la patrulla fronteriza dispararon gases lacrimógenos y apuntaron sus rifles de asalto contra un grupo de inmigrantes que buscaban cruzar de Tijuana hacia los Estados Unidos. Este asalto se produce también, después de la muerte el mes pasado de dos niños guatemaltecos, Felipe Alonzo-Gómez, de 8 años, y Jakelin Caal, de 7 años, bajo la custodia de la CBP.

Varios de los migrantes involucrados en el incidente del martes dijeron a la AP que habían llegado a Tijuana en diciembre como parte de una caravana de trabajadores y campesinos que huían del desempleo y la violencia de pandillas en Honduras. El gobierno de Trump ha implementado nuevas políticas que han retrasado el procesamiento de las solicitudes de asilo en los puertos oficiales de entrada, lo cual efectivamente, ha negado el derecho de asilo para todos los centroamericanos que están cruzando la frontera.

Trump aprovechó las noticias de la caravana durante las elecciones de mitad de período en noviembre para avivar la xenofobia antiinmigrante en su base de extrema derecha y desplegar a casi 6.000 soldados en servicio activo en la frontera, lo cual constituye una violación de la ley. Cerca de 3.000 soldados están aún participando activamente en la asistencia a patrullas de la CBP y en la construcción de barreras a lo largo de la frontera, aunque no está claro hasta el momento de escribir este artículo, si algún soldado participó en el ataque del martes.

Los trabajadores centroamericanos que buscan una vida mejor en los Estados Unidos, se enfrentan ahora a las opciones de vivir en barrios marginales y campamentos de tiendas de campaña a lo largo de la frontera, regresar a sus hogares para enfrentar la muerte a manos de pandillas o compañeros abusivos, o hacer un intento audaz de cruzar una frontera cada vez más restringida y militarizada. Después de huir de las condiciones creadas por las invasiones estadounidenses, los programas de austeridad dictados por el Fondo Monetario Internacional y los golpes militares y dictaduras respaldados por los Estados Unidos, estos trabajadores y sus hijos confrontan gas lacrimógeno, cercas de alambre afilado y campos de detención en el desierto.

Trump ha forzado un cierre parcial del gobierno federal que ahora se alcanza su tercera semana por su demanda para que los demócratas apoyen su solicitud de $5 mil millones de dólares en fondos para un muro fronterizo el sur, dejando a 800.000 empleados federales sin trabajo o forzados a trabajar sin pago.

Si bien los medios de comunicación han presentado este hecho como un enfrentamiento feroz entre Trump y los republicanos por un lado, presionando por un muro y los demócratas por el otro, que se oponen al muro, es claro que ambos lados están de acuerdo en llevar a cabo medidas contra los inmigrantes, incluido el aumento de la “seguridad fronteriza”.

Como el mismo Trump ha señalado repetidamente, los demócratas en el Congreso han votado rutinariamente por una mayor militarización de la frontera entre Estados Unidos y México, incluyendo cientos de kilómetros de cercas alambradas para hacer que los cruces fronterizos sean mucho más difíciles. La presidenta entrante de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la minoría del Senado, Charles Schumer, dejaron en claro en una reunión con Trump en la Casa Blanca el mes pasado, que estaban ansiosos por llegar a un acuerdo que prescindiría de un muro, sólo de nombre. “Tenemos un desacuerdo sobre el muro. Si es efectivo o no. No en la seguridad fronteriza, sino en el muro”, le dijo Schumer a Trump.

El Washington Post, aliado político del Partido Demócrata, denunció a Trump y al cierre del gobierno en un editorial el martes por la tarde por “permitir que varios cientos de inmigrantes indocumentados evadieran las órdenes de deportación cada día que el cierre continúa”. Este es el resultado del cierre del gobierno: la carencia de la mayoría de los jueces y de los tribunales de inmigración federales.

El consejo de redacción del Washington Post declaró que el aplazamiento indefinido de la deportación de cientos de trabajadores inmigrantes que no se encuentran actualmente en detención federal, y quienes pospondrán una decisión sobre sus casos por otros pocos años está entre los “efectos más perversos” del cierre.

(Publicado originalmente en inglés el 3 de enero de 2019)