Cómo el WRP traicionó al trotskismo:1973-1985

12. La levadura derechista-centrista del descenso ultraizquierdista

Declaración del Comité Internacional de la Cuarta Internacional
21 enero 2019

Capítulo anterior | Capítulo siguiente

Este es el doceavo de 43 capítulos que se publicarán diariamente. Originalmente fueron publicados como el Volumen 13, no. 1, de la revista Fourth International en el verano de 1986.

En 1985, después de un proceso prolongado de degeneración, el Workers Revolutionary Party, la sección británica del CICI, rompió en definitiva con el trotskismo. En mayo y junio de 1986, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional se reunió y realizó un exhaustivo análisis de las cuestiones teóricas, políticas e históricas involucradas en el colapso del WRP. “Cómo el WRP traicionó al trotskismo: 1973-1985” fue una labor clave en rearmar al movimiento y prepararlo para las batallas políticas en torno a la construcción de una dirección revolucionaria en la clase obrera. Estas lecciones son vitales para el desarrollo de nuevas secciones del CICI internacionalmente.

La respuesta de los líderes del WRP a la victoria de los conservadores fue iniciar una marcha forzada y sostenida hacia la derecha, que culminaría en la más vil adaptación a los reformistas del Partido Laborista. Este viraje se manifestó por primera vez claramente con el apoyo abierto dado por el WRP a la traición a la huelga de los trabajadores siderúrgicos de tres meses por parte de la burocracia del sindicato ISTC y de su líder derechista Bill Sirs.

La huelga comenzó a principios de enero de 1980, e inicialmente el WRP realizó una campaña por la movilización de los sindicatos por una huelga general contra los ataques de los conservadores contra los empleos. Adoptó una actitud crítica hacia la dirección de Sirs. En una declaración de portada que apareció el 18 de enero de 1980, el News Line declaró:

Sirs y sus seguidores burócratas del TUC han hecho todo lo posible para evitar las implicaciones políticas de esta confrontación y dejar la huelga a nivel sindical y salarial. …

Los dirigentes sindicales están aterrados con la confrontación que está creciendo con los conservadores y el Estado capitalista porque ellos saben que una huelga general pondría al frente la cuestión del poder estatal.

Esto es lo central en la huelga de los siderúrgicos, que ningún compromiso reformista ni maniobra burocrática alguna podrá resolver. A lo largo de la huelga, Sirs ha hecho todo lo posible por impedir que se propague y por mantener a sus miembros atados simplemente a las exigencias de aumentos salariales.

Diez días después, el News Line publicó una declaración del brazo industrial del WRP, la All Trades Unions Alliance (Alianza Pansindical), que denunciaba amargamente al líder del ISTC: “Sirs ha presumido a la prensa de los conservadores que entre él y Chapple ‘impidieron’ el movimiento hacia una huelga general. ...” (28 de enero de 1980).

El 29 de enero de 1980, el News Line combinó un ataque a Sirs con la denuncia de otro prominente líder sindical:

O considere la política de Arthur Scargill, el A. J. Cooke de los años ochenta, que insiste en presentar la huelga de los siderúrgicos como una lucha salarial contra los conservadores, como lo fue, para él, en 1974. Scargill solo hace débiles demandas a los líderes del TUC, cuya responsabilidad es movilizar al movimiento sindical en defensa de empleos, salarios y derechos básicos, pero que conscientemente traicionó la huelga de los bomberos en 1977-78.

Después de esta declaración, hubo un cambio misterioso en el tono político del News Line. Durante el mes siguiente, no hubo críticas a Sirs a pesar de que este continuaba oponiéndose a la movilización de la clase trabajadora en apoyo a los siderúrgicos en la lucha contra el gobierno conservador. El nuevo foco de atención del News Line era el peligro de la violencia conservadora. En una declaración de fondo del Comité Político, publicada el 25 de febrero de 1980, titulada “Unidad contra la violencia conservadora”, no se repitió ninguna de las críticas anteriores que se habían hecho acerca de Sirs durante las primeras semanas de huelga. Una larga declaración del Comité de Redacción, que apareció el primero de marzo de 1980, tampoco hizo crítica alguna de la dirección del ISTC. Ni siquiera se mencionaba el nombre de Sirs.

Finalmente, el 6 de marzo de 1980, el News Line informó con un débil tono político que había peligro de que los dirigentes del sindicato siderúrgico se estuviesen echando para atrás. Al día siguiente hubo leves quejas sobre la separación de las cuestiones de salario y de empleo.

La edición del 8 de marzo de 1980 tenía un anuncio de una página entera, pagado por el ISTC, felicitando al News Line por “su reportaje profundo y honesto”.

Mientras continuaba la huelga en el mes de marzo, continuó creciendo el apoyo dentro de la clase trabajadora hacia los obreros siderúrgicos, especialmente entre los estibadores de Liverpool. Pero el News Line permaneció virtualmente sin ninguna crítica a la dirección del ISTC, ofreciendo nada más que ocasionales reproches —como el comentario que apareció en la edición del 14 de marzo de 1980, que decía en una sola oración: “Sirs no llamará públicamente a los líderes del TUC a actuar”.

El 31 de marzo de 1980, la dirección de Sirs traicionó en definitiva la huelga, aceptando un acuerdo salarial miserable y aceptando las propuestas de los conservadores que garantizaban la destrucción de decenas de miles de empleos en la industria del acero. La burocracia del ISTC acordó colaborar con la British Steel Corporation en acelerar la producción y recortar costes, medidas que tendrían un impacto devastador en la industria. Los términos de este acuerdo fueron ampliamente divulgados casi de inmediato.

Líder del sindicato siderúrgico, Bill Sirs (centro), con piquetes durante la huelga de 1980

Sirs aceptó la cláusula 4(3) que acordaba “reducir el exceso de personal mediante la reestructuración de los empleos”, y la cláusula 4(4) que prometía examinar “áreas de actividades que excedían los requerimientos”. La cláusula 4(6) abría la puerta a la pérdida de la garantía de la semana laboral, y la cláusula 5(4) declaraba que las demandas de factores externos como una recesión en la industria del acero debían tomarse en consideración.

La primera reacción de la dirección del WRP aparentemente fue de sobresalto ante esta brutal traición y se hizo un intento por preservar su credibilidad ante los trabajadores siderúrgicos que estaban denunciando públicamente el acuerdo. El News Line del 2 de abril de 1980 describió como claudicante al acuerdo del ISTC-BSC y en la edición del día siguiente un artículo de primera plana de Alex Mitchell, titulado “ Furia por el retorno al trabajo de los siderúrgicos”, decía que el acuerdo salarial ni siquiera cubría la tasa de inflación.

Healy, sin embargo, difería violentamente de este ataque contra la burocracia del ISTC, la cual solo unas semanas antes había expresado su aprecio al reportaje acrítico del News Line sobre su papel en la preparación de la traición de la huelga. El News Line, como otros periódicos nacionales, no se publicó el 4 de abril de 1980. Healy sacó partido a ese feriado nacional para cambiar decisivamente la política del WRP. Cuando el periódico reapareció el sábado 5 de abril de 1980, una declaración del Comité Político en la portada anunciaba un decisivo viraje en la evaluación de la huelga. La breve aventura de Mitchell con la combatividad sindical llegó a un drástico fin. Ahora, el News Line produjo una enfermiza defensa de la traición de Sirs:

Después de tres meses de una extenuante huelga los trabajadores siderúrgicos llevaron la lucha puramente salarial lo más lejos que pudieron y no había un centavo más.

Han vuelto a sus trabajos para confrontarse con la próxima fase de la amenaza de los conservadores —el ataque contra 50.000 empleos—. …

Fueron los líderes del TUC en el Consejo General quienes traicionaron la huelga de los siderúrgicos y no los líderes del ISTC. Bill Sirs no pretende ser un revolucionario ni nada que se le parezca.

Los revisionistas, dirigidos por los charlatanes y protestones del mal llamado “Socialist Workers Party” [Partido Socialista de los Trabajadores] británico, tienen un artículo en portada esta semana que dice “Traición total” (Socialist Worker, 5 de abril de 1980).

Los que están tratando de insultar a Bill Sirs están confundiendo deliberadamente el problema. Les guste o no, están encubriendo a los que realmente apuñalaron por la espalda a la huelga de los siderúrgicos —los líderes del TUC—.

Este tipo de mísera charlatanería estaba restringida a los periódicos publicados por los estalinistas, quienes se especializaban en proporcionar excusas a los que traicionaban a la clase trabajadora y denunciaban a los que criticaban a los traidores. Ahora, este contrabando contrarrevolucionario era introducido al News Line por Healy.