Cómo el WRP traicionó al trotskismo:1973-1985

20. El WRP traiciona la revolución de Zimbabue

Declaración del Comité Internacional de la Cuarta Internacional
31 enero 2019

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Este es el vigésimo de 43 capítulos que se publicarán diariamente. Originalmente fueron publicados como el Volumen 13, no. 1, de la revista Fourth International en el verano de 1986.

En 1985, después de un proceso prolongado de degeneración, el Workers Revolutionary Party, la sección británica del CICI, rompió en definitiva con el trotskismo. En mayo y junio de 1986, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional se reunió y realizó un exhaustivo análisis de las cuestiones teóricas, políticas e históricas involucradas en el colapso del WRP. “Cómo el WRP traicionó al trotskismo: 1973-1985” fue una labor clave en rearmar al movimiento y prepararlo para las batallas políticas en torno a la construcción de una dirección revolucionaria en la clase obrera. Estas lecciones son vitales para el desarrollo de nuevas secciones del CICI internacionalmente.

Antes de regresar a nuestro análisis del documento, permitámonos ilustrar como se veía esta línea en la práctica.

En septiembre de 1979, el Frente Patriótico —sin hacer caso a la condición planteada por Banda — puso fin a la lucha armada. Mugabe y Nkomo llegaron a Londres para participar en las negociaciones en la Casa Lancaster sobre una resolución constitucional de la lucha nacional en Zimbabue. En vez de denunciar esta maniobra reaccionaria y llamar a las masas de Zimbabue a repudiar la trampa de la Casa Lancaster, el WRP inmediatamente ajustó su línea política para acomodarla al viraje derechista de la política del Frente Patriótico. Durante los seis meses siguientes, el News Line funcionó como el diario de propaganda semioficial del Frente Patriótico, dispensando perogrulladas políticas para apagar la creciente ansiedad entre los obreros Reino Unido y Zimbabue —incluyendo entre innumerables estudiantes africanos en Londres— acerca de la bancarrota de los líderes nacionalistas.

En su edición del 10 de septiembre de 1979, en un artículo de portada titulado “Nkomo asesta golpazo a Bishop”, el News Line informaba a sus lectores: “Los líderes del Frente Patriótico zimbabuense, quienes se encuentran hoy en Londres para la conferencia constitucional que se inicia en la Casa Lancaster, han dejado en claro que no aceptarán nada menos que un gobierno de mayoría completa”. En vez de denunciar tal jactancia, el News Line procedió a citar extensamente a Nkomo. La única nota de alerta introducida por el corresponsal John Spencer a lo largo de todo el artículo fue el comentario “No debe haber ilusiones en el papel del gobierno de Thatcher, que es la enemiga número uno de los movimientos de liberación de todo el mundo”.

Convenientemente, no mencionó que las conversaciones de la Casa Lancaster estaban basadas en la colaboración del Frente Patriótico con ese mismo imperialismo británico.

El 22 de septiembre de 1979 en el artículo titulado “El Frente Patriótico no rinde sus armas”, el News Line calmó los ánimos con las siguientes fórmulas ambiguas:

“Después de dos semanas de arduas negociaciones en la Casa Lancaster, el Frente Patriótico se aferra a sus armas por un Zimbabue independiente basado en derechos plenos para todos sus ciudadanos”.

El artículo sugería que fue una gran concesión de los “títeres de Salisbury” aceptar las propuestas hechas por los mismos conservadores de una nueva Constitución —olvidándose de que dos semanas antes el WRP supuestamente le había dado su apoyo condicional al Frente Patriótico siempre y cuando este rechazara cualquier acuerdo constitucional. ¡Al final, Ian Smith resistió más que Nkomo y Mugabe! Una vez más, sin embargo, el News Line advirtió que había obstáculos en el camino del acuerdo: “Pero el Frente Patriótico está aún profundamente desilusionado acerca del plan constitucional británico. Joshua Nkomo y Robert Mugabe mantienen que aún contiene rastros [!] de racismo porque se refiere a votantes registrados blancos y negros y específicamente otorga escaños a los blancos en el Parlamento”.

Tres días después, el News Line informó que el Frente Patriótico había superado su desilusión y aceptaba las 24 bancas para blancos que demandaba el imperialismo británico. El título del artículo del 25 de septiembre decía “La maniobra mortifica a Salisbury”. Aunque hacía pocos días se había citado al Frente Patriótico denunciando la entrega de escaños a blancos como algo racista, el News Line destacó que “la Constitución racista presente es letra muerta...”.

El 5 de octubre de 1979, el News Line reportó que lord Carrington le había dado un ultimátum al Frente Patriótico, demandando que Mugabe y Nkomo aceptaran la estructura constitucional preparada por el imperialismo británico o se cancelarían las negociaciones.

El 9 de octubre de 1979, el News Line encabezó la edición con las “siete discrepancias” del Frente Patriótico con la Constitución propuesta por Carrington. Ninguna de estas diferencias era de carácter fundamental. En cambio, establecían que el Frente Patriótico había esencialmente capitulado al control del imperialismo sobre un Zimbabue “independiente”. Pero el News Line no exigía que el Frente Patriótico abandonara las negociaciones ni criticaba ninguna de sus posiciones. Por el contrario, el News Line publicó una mansa protesta a nombre del Frente Patriótico.

En su edición del 15 de octubre de 1979, en un artículo titulado “La cuestión agraria es clave en las negociaciones sobre Zimbabue”, el corresponsal John Spencer se quejaba de que la propuesta de Carrington significaba:

un crudo ultimátum para aplastar las negociaciones si el movimiento de liberación zimbabuense rechaza ser engañado, aceptando los términos planteados por Westminster.

Carrington está llevando las conversaciones a un punto de ruptura a pesar de la constante voluntad del Frente Patriótico a continuar las negociaciones y evitar que fracasen. El boceto de la Constitución que Carrington está tratando de imponer no ofrece nada parecido a una total independencia y soberanía para el pueblo de Zimbabue.

Contiene restricciones que serían inaceptables y ofensivas para cualquier otro gobierno soberano del mundo y, lo que es más importante, sus restricciones son directamente contrarias a los requerimientos del pueblo de Zimbabue.

Ya en este punto el News Line estaba actuando como un servicio de mensajería entre el Frente Patriótico y la clase gobernante británica —no como tribuno de la clase trabajadora y las masas oprimidas de Zimbabue—. Estaba fielmente reportando el malestar del Frente Patriótico ante la propuesta desplegada por Carrington y advirtiendo gentilmente que podía verse obligado a dejar las negociaciones en contra de su voluntad. Por esta razón, el News Line —sin duda alguna respondiendo al pedido de Nkomo y Mugabe— reportó las críticas hechas sobre las negociaciones por el representante del Frente Patriótico en las Naciones Unidas.

Sin embargo, a lo largo de las 24 horas siguientes el Frente Patriótico decidió continuar en la mesa de negociación de la Casa Lancaster, mientras el News Line fue dado el cometido de retratar esta miserable capitulación como un audaz contragolpe a Carrington. Por lo tanto, un destacado titular de la edición del 16 de octubre de 1979 del News Line proclamaba: “¡Nos quedamos! —Carrington recibe respuesta de Nkomo”.

El primer párrafo del artículo de Spencer decía: “El colíder del Frente Patriótico, Joshua Nkomo, dijo anoche que el gobierno británico no tenía el derecho de expulsar al movimiento de liberación de las negociaciones de la Casa Lancaster acerca del futuro de Zimbabue”.

En su calidad de mensajero, el News Line citó a “un militante de los cuadros del Frente Patriótico” que dijo: “Un trato entre el gobierno británico y Muzorewa es inválido porque no puede poner fin a la guerra”.

Un mes después, cuando ocurrió la capitulación del Frente Patriótico ante las propuestas de Carrington, la noticia fue enterrada en una página interior y el reporte sugiería que el gobierno británico había hecho concesiones significativas.

En el News Line del 27 de noviembre de 1979, con el propósito de crear una extraña de la vergonzosa traición en progreso, Alex Mitchell fue designado para escribir un artículo sensacionalista de portada sobre las negociaciones de Zimbabue intitulado, “Una conspiración siniestra desenmascarada —exclusiva”.

Según “una fuente intachable que debe permanecer anónima”, informaba Mitchell, “el servicio de inteligencia británico ha montado la mayor operación de espionaje electrónico en toda su historia contra la delegación del Frente Patriótico durante las negociaciones sobre Rodesia en Londres. …

“Ha proporcionado detalladamente a la Cancillería —y por lo tanto a los regímenes de Sudáfrica y Salisbury— el pensamiento y las tácticas del Frente Patriótico dirigido por Joshua Nkomo y Robert Mugabe”. ¡Cómo si el imperialismo británico necesitara hacer eso para anticipar la traición de sus agentes en Zimbabue!

El artículo concluía con el mensajero Mitchell haciendo una amenaza insignificante al imperialismo: “A no ser que Carrington esté preparado para retirar su plan y aceptar incondicionalmente las propuestas del Frente Patriótico, entonces el Frente Patriótico tiene todo el derecho de irse de Londres y retomar la lucha armada hasta la victoria final”. Uno se pregunta por qué el News Line no exigía que el Frente Patriótico abandonara Londres y retomara la lucha armada si la victoria final era posible. Por el contrario, esta cínica declaración prueba que la dirección del Workers Revolutionary Party estaba actuando como agente consciente de la burguesía colonial para traicionar la revolución de Zimbabue.

Joshua Nkomo

El 5 de diciembre de 1979, el News Line jugó la última carta del Frente Patriótico. Un artículo de portada titulado “Zimbabue acusa: conservadores optan por guerra” informaba que Mugabe y Nkomo habían advertido que, “si Carrington concluía la conferencia de Londres sin llegar a ningún acuerdo con el Frente Patriótico, entonces la guerra por la liberación continuaría”.

El 14 de diciembre de 1979, el News Line comenzó a preparar a sus lectores para la capitulación de Nkomo y Mugabe. Un artículo en la primera plana escrito por Mitchell declaraba: “El Frente Patriótico está siendo presionado por todas partes para que acepte las propuestas de los conservadores de hacer un alto al fuego y entregar sus armas en la lucha por liberar Zimbabue”.

Ofreció excusas para el Frente Patriótico, afirmando que “está resistiendo solo” y que los llamados “Estados en primera línea también han abandonado a los luchadores por la liberación” —creando un cuadro sin esperanzas para justificar la capitulación política ante Carrington y el abandono de la lucha armada que hacía pocos meses había proclamado como la base de su apoyo al Frente Patriótico.

Por lo tanto, el 18 de diciembre de 1979, el News Line reportó sin ninguna crítica que “el Frente Patriótico firmó el acuerdo”.

Por tres meses, el WRP había apoyado fielmente cada retroceso dado por el Frente Patriótico y había aceptado el sucio papel de venderle el trato a la clase trabajadora británica británica y a los luchadores de África. Trabajó día y noche para apuntalar la autoridad de Nkomo y Mugabe para facilitarles su traición. Ni una sola vez durante los procedimientos de la Casa Lancaster presentó nada que se pareciera remotamente a un análisis marxista de la política de la burguesía nacionalista ni planteó un programa revolucionario para contrarrestar la traición de esta. Debemos decir que la dirección de Healy-Banda-Slaughter representó el papel de asistente del imperialismo británico a través de su reaccionaria colaboración con los traidores del Frente Patriótico.

Robert Mugabe

Luego, tres meses después de que se llevara a cabo la traición, el News Line publicó un artículo en su edición del 3 de marzo de 1980, titulado “¿Qué pasó con el Frente Patriótico?”, el cual declaraba:

“El mayor peligro al que se enfrentan las masas zimbabuenses son las intrigas del imperialismo y el oportunismo de sus propios líderes”. En una cínica y tardía advertencia, el News Line reportó que “Ahora los líderes del Frente Patriótico están colaborando mano a mano con el general sir John Acland, Walls y Maclean en la integración de los ejércitos de ZIPRA y ZANLA en un solo ejército centralizado”.

La nueva actitud crítica no duró mucho. Dos días después, la portada de la edición del 5 de marzo de 1980 publicaba destacadamente el siguiente titular: “Victoria de Mugabe: gran golpe contra conservadores”.

El artículo comenzaba así: “La gigantesca victoria de Robert Mugabe en las elecciones de Zimbabue es una tremenda afirmación del movimiento revolucionario de las masas de África y de todo el mundo.

“Es una continuación de la incontenible marcha de las masas desde la victoria sobre el imperialismo en Vietnam y luego en Angola, Mozambique, Irán y Nicaragua”.

Maniobrando para reconciliarse con Mugabe, el News Line denunció a Nkomo, describiendo sus fuerzas militares ahora como “una fuerza entrenada convencionalmente bajo la fuerte presión de sus consejeros soviéticos y de Alemania Oriental”.

Pero tan solo un año antes, en el documento del Cuarto Congreso, Banda describió a las fuerzas de Nkomo como un componente vital del futuro “gobierno obrero y campesino de Zimbabue”.

En esa misma edición, habiendo declarado su apoyo entusiasta por la victoria electoral de Mugabe, que el WRP describió como un gran golpe contra el imperialismo británico, el News Line reportó las medidas planteadas por el gobierno, sin comentar nada: 1. “Nacionalización con compensación”; 2. “Aceptación de la base capitalista de la economía de Rodesia con ‘modificaciones graduales’ sin expropiar la propiedad privada y sin nacionalización total”; 3. El establecimiento de un estatus de no-alineación para Zimbabue “con amigos en la OTAN y países del Pacto de Varsovia”; 4. Coexistencia con Sudáfrica.

La suma total de las medidas del WRP en el sur de África —por las cuales Healy, Banda y Slaughter comparten igual responsabilidad— fue una traición política de magnitud histórica.