Unifor lanza un boicot antimexicano como distracción de la lucha por el cierre de Oshawa

por Carl Bronski
7 febrero 2019

En una conferencia de prensa del 26 de enero, el presidente de Unifor, Jerry Dias, llamó a un boicot al consumo de vehículos fabricados en México, intensificando así la campaña nacionalista conservadora del sindicato con el objetivo de desviar el enfado de los trabajadores por el cierre de la fábrica de General Motors en Oshawa, Ontario.

General Motors consideró el cierre de la planta ensambladora de Oshawa en 2019 como parte de un programa de reestructuración en el que se perderán 2.500 empleos en Oshawa y otros 12.500 de oficinistas y trabajo de producción, además de cuatro plantas cerradas en los Estados Unidos.

Dias señaló que Unifor le pedirá a los consumidores canadienses que no compren vehículos GM ensamblados en México, y sugirió que los canadienses le escriban a GM para apoyar su llamado a boicot. Además, declaró que Unifor se acercaría a los ejecutivos de United Auto Workers (UAW) en los Estados Unidos a principios de febrero para discutir si los dirigentes sindicales allí apoyarían el boicot propuesto.

En otra distracción, Unifor, a principios de esta semana, comenzó un "bloqueo" simbólico de las oficinas centrales de GM en Oshawa. Después de que los trabajadores de la sección de ensamblaje y alimentación organizaran espontáneamente varias interrupciones laborales con sentadas, Unifor ahora se ha preparado para dirigir el descontento agitado por vías que no afectarán la producción de GM.

Cuando un periodista le preguntó si Unifor estaba planeando una huelga contra GM, Dias fue deliberadamente evasivo. Sin embargo, como quedó claro en la conferencia de prensa del 25 de enero, Unifor no tiene intención de llevar a cabo una seria pelea. En cambio, Unifor está intensificando su sucia campaña antimexicana con el fin de dividir a los trabajadores canadienses del sector automotriz de sus hermanos y hermanas al sur del Río Bravo, que actualmente están librando una batalla heroica contra los talleres clandestinos de maquiladora en Matamoros.

Dias no pronunció ni una palabra sobre la huelga más grande en América del Norte en décadas: 70.000 trabajadores, muchos de ellos en la industria de repuestos, han estado en huelga activa en Matamoros durante más de una semana contra la administración y los sindicatos corruptos que sirven como contratistas de mano de obra barata. La escasez de piezas ya ha obligado a la planta de Flat Rock, Michigan, de Ford a cerrar durante dos semanas. Además, los trabajadores de Ford en Oakville, Ontario, han reportado una crisis amenazante de piezas allí. De hecho, el mismo día en que Dias se arreglaba sus falsas plumas de "lucha", decenas de miles de trabajadores mexicanos más estaban preparándose para participar en la ola de huelgas de Matamoros.

Pero en vez de solidarizar con la valiente lucha de los trabajadores mexicanos, Dias lanzó una vez más su veneno nacionalista antimexicano llamando a los consumidores a machacar la producción mexicana y, por lo tanto, los empleos. Tales acciones sólo sirven para poner en contra a los trabajadores en una carrera interminable hacia el abismo. Ha sido esta perspectiva nacionalista la que ha permitido a las compañías automotrices azotar con puestos de trabajo y salarios de acá para allá entre las fronteras durante décadas.

Dias, plenamente consciente de que los trabajadores de la industria automotriz están empezando a separarse del nacionalismo de Unifor, sintió que era prudente comenzar su asalto a los empleos mexicanos en la conferencia de prensa con la afirmación de que "no estamos atacando a los trabajadores mexicanos". Esa mentira fue rápidamente descartada.

Cuando se le preguntó específicamente a Dias si el boicot que propuso dañaría a los trabajadores de repuestos canadienses, afirmó que solo afectaría a los trabajadores mexicanos empleados en compañías como la canadiense Magna y Martinrea y otras multinacionales que operan en la zona de las maquiladoras mexicanas.

El hecho es que la producción de automóviles está tan integrada que es prácticamente imposible determinar la "nacionalidad" de cualquier vehículo. Por ejemplo, la planta de cadenas cinemáticas de GM de St. Catharines envía sus motores a México para su ensamblaje final, mientras que las instalaciones de GM CAMI en Ingersoll, Ontario, ensamblan el Equinox con los componentes principales enviados desde México.

Como dijo un trabajador de Oshawa GM al Boletín de los Trabajadores Automotores del World Socialist Web Sit e (WSWS Autoworker ), Dias está "difundiendo el odio y la oposición mexicanos. Es tan obvio que las órdenes de división fueron dadas que no apoyaremos su causa. Es muy fácil ver ahora qué está pasando. Las compañías, los sindicatos y los medios de comunicación están mostrando lo que son, cuanto más se propaga esta cosa de México, más exponen sus intenciones de corrupción".

El llamado a la unidad internacional de la clase obrera no es un saludo de días festivos, es una necesidad estratégica y es la base para desatar la inmensa fuerza social de la clase obrera. Esto se muestra objetivamente en el mismo proceso de producción. Un vehículo que sale de la línea de ensamblaje en México, los EE. UU. o Canadá está compuesto por piezas que han cruzado las fronteras nacionales docenas de veces.

Por tomar sólo un ejemplo citado anteriormente en el WSWS Autoworker, para producir el botón de control del asiento de un automóvil, un condensador de capacidad fabricado por trabajadores en Asia se envía a los Estados Unidos y luego a Ciudad Juárez, donde se inserta en la placa madre por trabajadores mexicanos. Luego, se envía de vuelta a los EE. UU., donde los trabajadores de bodega en Texas mueven y almacenan la placa madre hasta que se envía de vuelta a México, a Matamoros, donde se inserta en un botón activador de asiento. Después, el activador se envía a Texas o a Canadá, donde los trabajadores de repuestos instalan el activador ya en el asiento. Finalmente, el asiento es enviado a una planta ensambladora y se instala en la carrocería del automóvil.

La estrategia nacionalista de Unifor ha sido un desastre para los trabajadores de la industria automotriz. Grandes secciones del corazón de los EE. UU. y de Canadá han sido devastadas por el cierre de las fábricas, mientras que los ejecutivos de Unifor y UAW disfrutan de salarios de seis cifras y beneficios magníficos. Ahora GM planea recortar otros 15.000 empleos.

La campaña antimexicana de Unifor, así como su falso bloqueo, son repeticiones de una película que los trabajadores ya han visto muchas veces. En 2008, sólo dos semanas después de que Canadian Auto Workers (CAW) prometiese que continuaría con la producción de la planta de camiones bajo los términos de un nuevo contrato, GM anunció el inminente cese de su funcionamiento.

Al igual que ahora, los líderes de CAW trabajaron a más no poder por intentar canalizar la tremenda ira de los trabajadores de la industria y los miembros de la comunidad en protestas que se basaban en la demagogia nacionalista y en llamados morales a los políticos de grandes empresas y a los ejecutivos de GM. La burocracia de CAW aplastó los pedidos de huelgas que se estaban gestando en las zonas de producción del complejo gigante de Oshawa. En cambio, las autoridades de CAW organizaron un supuesto bloqueo de las oficinas centrales de GM en Oshawa. El "bloqueo", sin embargo, fue bastante poroso. En los procedimientos judiciales iniciados por la compañía para solicitar una orden judicial contra la protesta en la central, los abogados de CAW argumentaron que el sindicato había permitido a GM enviar a todo el personal que consideraban esencial al edificio de oficinas.

En cualquier caso, con la tecnología de trabajo en casa, ahora una característica estándar para los empleados de oficina, la artimaña de Unifor es aún menos efectiva.

Trece días después del inicio del bloqueo, éste terminó después de que el tribunal dictaminara que la acción era ilegal. Tanto los funcionarios de la compañía como los burócratas del sindicato reconocieron la protesta por lo que era: un ejercicio de la dirección de CAW para evitar cualquier posible respuesta agresiva desde las bases al anuncio de cierre al proporcionar una ruta notoria, pero inofensiva, para que los trabajadores se descargaran.

Las sentadas antes hechas en Oshawa demuestran la determinación de los trabajadores por luchar. Sin embargo, si los trabajadores dejan la lucha en manos de Unifor, serán inevitablemente traicionados. Para tener éxito en su lucha, los trabajadores de la industria deben organizar un comité elegido desde los trabajadores activistas más confiables para hacerse cargo de su lucha y que represente a las bases de la fábrica. El comité debe hacer un llamado urgente a una respuesta conjunta entre los trabajadores de GM y otros trabajadores en Canadá, Estados Unidos, México y internacionalmente como parte de una lucha unida para defender a los 15.000 trabajadores de GM amenazados con despidos y a las decenas de miles de trabajos adicionales en las industrias de repuestos, de abastecimiento y otras que se verán afectadas por la masacre de empleos de GM.

Ya se ha dado un paso importante en la organización de una lucha internacional de este tipo por parte de los trabajadores de la industria automotriz. En una reunión organizada por el Partido Socialista por la Igualdad y el WSWS Autoworker en diciembre en Detroit, los trabajadores de Ford, GM y Fiat Chrysler acordaron formar un comité de coordinación con el fin de planificar acciones para movilizar a la clase trabajadora en general, comenzando con una manifestación de trabajadores de todo el medio oeste estadounidense y de Canadá, programada para el 9 de febrero en Detroit a las afueras de la sede central de GM. Se alienta a los trabajadores canadienses que deseen seguir adelante con esta lucha a asistir.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 26 de enero de 2019)

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