El ataque contra Jeremy Corbyn es una advertencia seria

7 marzo 2019

El Partido Socialista por la Igualdad denuncia el ataque físico del 3 de marzo contra el líder laborista, Jeremy Corbyn. Las diferencias políticas entre el PSI y Corbyn son bien conocidas e irrevocables. No obstante, llamamos sin reservas a los trabajadores y jóvenes a defenderlo de cualquier ataque por parte de la extrema derecha.

Los eventos del 3 de marzo son una seria advertencia sobre el peligroso clima político derechista que ha sido promovido por la clase gobernante británica y sus medios de comunicación. Además, plantea la necesidad de una vigilancia política más suspicaz y una lucha política determinada contra todas las fuerzas políticas que están apuntalando a la extrema derecha.

Corbyn se encontraba visitando el Centro de Bienestar Musulmán en el norte de Londres durante el día anual de “Visita mi mezquita” vinculado con la mezquita en Finsbury Park. John Murphy, de 31 años, estaba presente y se acercó a Corbyn desde atrás, golpeándolo en la cabeza con un huevo en su puño.

Murphy gritó, “Cuando votas recibes por lo que votaste”. Luego dejó en claro que este era un ataque contra la aprobación dada por Corbyn de un posible segundo referéndum sobre la salida británica de la Unión Europea si el acuerdo del brexit de la primera ministra, Theresa May, y la propuesta alternativa del laborismo ambos fracasan.

El domingo, la secretaria del Interior de la sombra, Diane Abbott, acompañaba a Corbyn y escribió en redes sociales, “Estuve ahí. Le dio un puñetazo muy fuerte a Corbyn. Aparte de eso, tenía un huevo en su palma. Pero pudo ser un cuchillo. Horrible”.

Los transeúntes tuvieron que socorrer a Corbyn, rodeando a Murphy y llamando a la policía. Inexplicablemente, no había ningún policía presente para proteger al líder laborista. Según los reportes, solo fue hasta después del ataque que un vehículo con insignias policiales y oficiales uniformados llegó a la entrada del centro. No se dio ninguna explicación seria por la ausencia total de seguridad para una de las figuras políticas más prominentes del país.

Después del incidente, Murphy fue acusado por Scotland Yard, la policía londinense, de agresión y aparecerá en la corte Highbury Corner el 19 de marzo.

Un ataque físico contra un dirigente político usualmente saturaría los medios. Sin embargo, la respuesta de la prensa ha sido tardía, esporádica y guiada por la intención de trivializar el acontecimiento.

De un extremo a otro del espectro político, el ataque ha sido descrito como que simplemente lo cubrieron con un huevo. La difusora estatal, la BBC, escribió que le “lanzaron” un huevo. The Sun llevaba el titular “Br-Eggs-it” (insertando “huevos” en inglés, eggs, en la palabra brexit ). Muy pocos periódicos reportaron la descripción dada por Abbott del incidente o la del famoso blog laborista, Skwawkbox de que “fue un intento de darle un puñetazo en la cara, no solo cubrirlo con huevo…”.

Cabe notar que la declaración de la Policía Metropolitana también describió incorrectamente que el huevo fue “lanzado”.

El blog derechista Guido Fawkes, el cual es citado frecuentemente por los medios tradicionales incluía una entrevista con Murphy, publicando sus chistes sobre “apretar un huevo sobre la cabeza de Jeremy Corbyn. Murphy denunció a Corbyn llamándolo un socio de Hamas y el Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés) y alegando que sus propias acciones buscaban defender “los derechos democráticos de la mayoría del país…”.

Los comentadores de tendencia fascista en el blog aclamaron el ataque. Uno se refirió a Corbyn como “Jewemy” y otro declaró “Lástima que no fue una granada”.

El ataque de Murphy fue impulsado por la tóxica atmósfera generada por el brexit y la campaña histérica e intransigente del Estado contra Corbyn y la “izquierda”. Hay una lógica siniestra y mortal detrás de estos ataques.

El 19 de junio de 2017, Darren Osborne utilizó una camioneta rentada para intentar arrollar a un grupo de feligreses en una calle frente a la mezquita de Finsbury Park y el Centro de Bienestar Musulmán, dejando a 12 personas heridas y matando a Makram Ali, quien falleció por múltiples heridas. Osborne fue encarcelado en febrero de 2018 por asesinato e intento de asesinato y sentenciado a 43 años en prisión. El juez lo calificó de “asesinato terrorista”.

Durante el juicio, Osborne admitió que había planeado matar a Corbyn y al alcalde laborista de Londres, Sadiq Khan, durante una protesta de Al Quds del 18 de junio en el centro de la ciudad capitalina. Había elegido Finsbury Park porque “Fue la base de apoyo de Jeremy Corbyn”. Osborne se radicalizó con la propaganda fascista de Britain First (Reino Unido Primero) y las diatribas antimusulmanas de Tommy Robinson.

Justo un año antes del ataque de Osborne, el fascista Thomas Mair asesinó a la parlamentaria laborista, Jo Cox. Mientras le disparaba y la acribillaba repetidamente, gritó, “¡Reino Unido Primero!” Esto es por Reino Unido. Reino Unido siempre vendrá primero”. Cox fue asesinada justo una semana antes de la votación sobre la continua pertenencia del país a la Unión Europea y era una simpatizante de alto perfil de la campaña a favor de permanecer en la UE.

La política británica se vuelto cada vez más frenética. La burguesía está dividida en facciones rivales que batallan sobre quedarse o no en la UE, pero el desplazamiento de toda la clase gobernante es hacia la derecha. Por encima de todas sus diferencias en torno al brexit, comparten el objetivo de escalar masivamente las medidas de austeridad contra la clase obrera y un temor cada vez mayor de la oposición social que esto está generando.

Corbyn está siendo envilecido a pesar de sus constantes repliegues políticos y su disposición a abandonar todas las políticas que le ganaron apoyo popular. Esto solo prueba que los verdaderos objetivos de la cacería de brujas estatal contra Corbyn son los cientos de miles de trabajadores y jóvenes que buscan una alternativa izquierdista al capitalismo. Por esta razón, Corbyn es denunciado repetidamente como una amenaza a la seguridad nacional que ha efectivamente “destruido” al Partido Laborista por atraer a miembros que tienden a la izquierda.

Esta ofensiva ha alineado a ambos partidos políticos oficiales—el Partido Conservador y el Laborista—invariablemente con la ultraderecha, ante todo debido a su retórica anticomunista en común.

No es un accidente que el ataque físico contra Corbyn sucediera después de los ataques separados el mes pasado contra la tumba de Karl Marx en el cementerio Highgate. La prensa también les restó importancia, mientras que la policía prácticamente los ignoró.

A pesar del claro y presente peligro representado por el crecimiento de los partidos de extrema derecha y fascistas por toda Europa, está en marcha una campaña incesante de calumnias encabezada por una alianza de la derecha laborista simpatizante de Tony Blair, los conservadores y la prensa para retratar al Laborismo como un caldo de cultivo de antisemitismo. Le quedó al líder de Momentum, Jon Lansman, insinuar cuál es el blanco verdadero de esta mugrienta campaña cuando dijo que la fuente de estas presuntas “opiniones antisemitas extremas” eran “los 300.000 o más miembros” del Partido Laborista.

En el mundo orwelliano que habitan Lansman, el líder adjunto del Partido Laborista, Tom Watson, y la parlamentaria autonombrada del Grupo Independiente, Luciana Berger, los oponentes izquierdistas del sionismo que defienden al pueblo palestino representan un mayor peligro al pueblo judío que el fascismo. Esta mentira es repetida sin cesar a pesar de la escalada de violencia antisemita y antimusulmana y a pesar del alineamiento de Israel con partidos fascistas y antisemitas como el Fidesz de Victor Orbán o la Lega Nord de Matteo Salvini.

La campaña seguía ininterrumpida la mañana después del ataque contra Corbyn. La parlamentaria blairista Siobhain McDonagh le dijo a John Humphrys en el Radio Four de la BBC que el antisemitismo es “una gran parte… de la política de la extrema izquierda, estar contra los capitalistas y ver al pueblo judío como los financistas del capital. Por ende, eres anti pueblo judío”.

Cuando Humphrys le preguntó, “En otras palabras, ¿para ser anticapitalista hay que ser antisemita?”. McDonagh replicó, “Sí”. Esta increíble calumnia contra el socialismo no generó ningún comentario por parte del presentador de la BBC.

Solo dos parlamentarios de la derecha del partido han emitido declaraciones condenando el ataque contra Corbyn. El resto ha permanecido en silencio, estando muy ocupados complotando la expulsión de los miembros “anticapitalistas” del partido utilizando acusaciones fraudulentas de antisemitismo.

El propio Corbyn ha permanecido en silencio sobre el ataque en Finsbury Park y la ofensiva derechista que llevó a él. No puede señalar lo que innumerables simpatizantes han dicho en redes sociales: el atacante de Corbyn proviene de la derecha, pero su voluntad a actuar provino de los esfuerzos encabezados por los blairistas de demonizar y deslegitimar a la izquierda.

Como lo ha demostrado la historia una y otra vez, incluyendo con el héroe de Corbyn, Salvador Allende en Chile, esto corresponde a la tragedia de un reformismo impotente que no solo es incapaz de luchar por el socialismo, sino de defenderse. Incluso la lucha más básica por defender los derechos democráticos exige una política auténticamente socialista completamente opuesta a la representada por Corbyn.

(Publicado originalmente en inglés el 6 de marzo de 2019)

Chris Marsden