Volkswagen anuncia miles de despidos

por Dietmar Gaisenkersting
15 marzo 2019

El fabricante alemán Volkswagen Group ha anunciado miles de despidos en sus marcas VW y Audi. La reducción de hasta 7.000 puestos de trabajo por parte del segundo mayor fabricante de automóviles del mundo es parte del baño de sangre de empleos en curso en la industria automotriz mundial.

La decisión de la VW viene tras el anuncio de la GM de que recortará 14.000 empleos y que cerrará cinco plantas en los EUA, especulación de que la Ford podría recortar 25.000 empleos, principalmente en Europa, y decenas de miles de recortes de empleos en China por parte de fabricantes de automóviles de los EUA y Corea.

El recorte global de empleos está en gran medida impulsado por los poderosos intereses financieros que están empujando a las compañías automotrices a aumentar los rendimientos para los inversores, incluso cuando las ventas de vehículos se estancan y las compañías gastan miles de millones en la feroz competencia por los autos eléctricos y los que no necesitan conductor.

Planta de VW en Hanover

El principal accionista de VW, Wolfgang Porsche, les dijo a los reporteros en el Auto Show de Ginebra la semana pasada que los costos de producción de la compañía son demasiado altos y que la escala de su presencia en la fabricación debe ser reexaminada. Porsche dijo que VW y Audi “no eran lo suficientemente flexibles” y sugirió que ciertos segmentos de producción podrían ser subcontratados a contratistas externos.

El diario financiero Handelsblatt informó de que la junta corporativa de Volkswagen, encabezada por el director ejecutivo Herbert Diess, planea recortar 5,9 mil millones de euros anuales en costos de producción a partir de 2023. Las posiciones de los asalariados se reducirían en 5.000 como parte de un programa más amplio para eliminar 7.000 puestos de trabajo.

La bolsa de Frankfurt y otros inversores globales han estado castigando el valor de las acciones de VW porque no ha alcanzado los márgenes de ganancia de sus competidores globales. El año pasado, el margen de las marcas de VW cayó al 3,8 por ciento, por debajo del 4,2 por ciento, muy por debajo del 8 por ciento de los márgenes de ganancia logrados por sus rivales Toyota y el fabricante de automóviles francés PSA.

El martes, en una llamada a los inversores, el director ejecutivo de la VW, Diess, dijo que los costos laborales eran “una gran preocupación” y que el jefe de finanzas de la compañía, Arno Antlitz, dijo que los recortes permitirían a la compañía alcanzar un margen de beneficio del seis por ciento para 2022.

En una carta a los 90.000 empleados de Audi, el jefe de la división, Bram Schot, dijo: “Audi debe asumir los costos ... Audi debe desarrollar, producir y hacer negocios de manera más eficiente. Ningún tema puede estar fuera de los límites”.

Schot continuó: “No hay forma de evitar el hecho de que debamos revisar nuestra estructura de empleados”, diciendo que no se reemplazará a todos los trabajadores que se jubilen. Por su parte, Wolfgang Porsche exigió a VW revertir los planes para contratar a todos sus aprendices para puestos de tiempo completo.

Los recortes de empleos y salarios no son las únicas opciones consideradas. El cierre de plantas completas o sectores de producción no se está descartando, según la carta de Schot. “Integraremos proyectos, analizaremos más de cerca la adjudicación de contratos de producción de vehículos y la asignación de plantas, y tenemos que optimizar la capacidad específica de la planta”, indica la carta. El plan original era construir el PPE de la plataforma del vehículo eléctrico en Ingolstadt y Neckarsulm, pero esto ya no es seguro, dijo Schot.

“Agilizaremos nuestra red de producción, optimizaremos su organización y flexibilidad, y aumentaremos nuestra productividad”, escribió el director ejecutivo de Audi sin revelar cuántos empleos serían víctimas de este programa de reducción de costos.

Lejos de luchar contra los despidos, IG Metall ha manifestado una vez más su voluntad de conspirar en la brutal campaña de reducción de costos. El comité de empresa y la junta corporativa, que incluye a representantes de IG Metall, están preparando una nueva versión de su famoso Pacto Futuro 2016, que llevó a la destrucción de 30.000 empleos en todo el mundo, incluyendo 23.000 en Alemania. El comité de empresa y IG Metall no solo impusieron los ataques a la fuerza laboral, sino que también ayudaron a redactar los planes y fueron recompensados por ello.

Según Bloomberg News, Bernd Osterloh, el funcionario de largo tiempo de IG Metall y del comité de empresa de la VW, “señaló en principio el apoyo a más recortes, enfatizando que una garantía de empleo hasta por lo menos 2025 permanezca vigente con cualquier reducción de empleos basada en acuerdos voluntarios. También instó a un borrador de pacto laboral para volver a capacitar a los empleados en software y operaciones digitales, dijo Osterloh a Bloomberg News en un comunicado enviado por correo electrónico.

Peter Mosch, presidente del comité de empresa de Audi en Ingolstadt, hizo un llamamiento a la junta corporativa para que propusiera una estrategia conjunta para implementar la reducción de costos, diciendo: “Necesitamos un objetivo común al que aspirar, tenemos que reactivar el espíritu de Audi”.

El trasfondo de los drásticos y acelerados ataques es la reestructuración de toda la industria automotriz. La reducción de los mercados de automóviles en China, América del Norte y otros lugares y las inmensas inversiones requeridas para el desarrollo de vehículos eléctricos y autos automáticos digitales están impulsando una nueva ronda de fusiones y adquisiciones, que costará a los trabajadores decenas de miles de empleos.

Volkswagen y Ford han estado en conversaciones para asociarse en vehículos eléctricos y autónomos y “encajarían muy bien geográficamente y en cuanto a la línea de productos”, según Bill Ford, presidente ejecutivo de la automotriz estadounidense. Hablando en una conferencia sobre el almacenamiento de baterías eléctricas en Houston el martes, el bisnieto del fundador Henry Ford dijo que VW y Ford “ambos llegaron a la misma conclusión de que por más grandes que sean nuestros balances generales, ninguna compañía puede hacerlo sola”.

Apenas la semana pasada, Daimler Benz y BMW anunciaron una asociación para desarrollar autos de conducción automática debido a restricciones presupuestarias. Antes de eso, anunciaron la integración de sus servicios para compartir autos.

Los trabajadores de VW también se ven obligados a pagar con sus trabajos las acciones de los principales ejecutivos de VW y Audi que supervisaron la programación intencional de los motores diésel para activar sus controles de emisiones solo durante las pruebas de emisiones en el laboratorio. VW se ha visto obligado a pagar 28.000 millones de euros hasta el momento por manipular motores diésel, mientras que Audi recientemente aceptó multas de 800 millones de euros.

Escándalos similares han envuelto a Jeep, Volvo, Renault, Hyundai y otros fabricantes de automóviles, y Fiat Chrysler anunció el miércoles que retiraba 865.000 vehículos luego de liquidar las reclamaciones de que fabricó vehículos que emitían más contaminación de la que legalmente permitía en los Estados Unidos.

Los ejecutivos de VW y Audi están retratando la salvaje campaña de reducción de costos como una inversión para el futuro. En realidad, el grupo VW obtuvo ganancias operativas de €14,2 mil millones en 2018, un aumento con respecto a 2017. Ese año, la compañía duplicó sus pagos a los accionistas ricos, incluyendo a los más grandes, las familias Porsche y Piëch, cuyas fortunas se acumularon inicialmente bajo el régimen nazi.

Mientras los costos del escándalo del diésel y los desarrollos tecnológicos se están descargando en la fuerza laboral, los accionistas adinerados están aprovechando estos desarrollos para enriquecerse aún más.

Las cosas se desarrollaron de manera similar después de la crisis financiera mundial de 2008-2009. Los banqueros y especuladores, que desencadenaron la crisis a través de actividades delictivas, son más ricos que nunca gracias a los programas de rescate multimillonario y la inundación de créditos de los bancos centrales, mientras que la clase obrera y países enteros como Grecia, deben pagar el precio.

Las ganancias corporativas récord junto con el estancamiento o la caída de los salarios reales y la proliferación de empleos de tiempo parcial y precarios, incluso en la industria automotriz, han generado una creciente oposición por parte de los trabajadores del automóvil. Solo en las primeras diez semanas de 2019, trabajadores húngaros de la VW, trabajadores de autopartes de maquiladoras en Matamoros, México, se rebelaron contra las empresas y los sindicatos, trabajadores canadienses realizaron huelgas espontáneas en el cierre de la planta de ensamblaje de Oshawa, Ontario de la GM y en Brasil, los trabajadores de Ford se declararon en huelga después del anuncio del cierre de la planta de São Paulo. En los EUA hay una profunda oposición a los cierres de las plantas de la GM y los planes de la UAW de utilizar la amenaza de los fabricantes de automóviles a los empleos como un martillo para impulsar una nueva ronda de concesiones en contratos a finales de este año.

El ataque global a los puestos de trabajo requiere una respuesta coordinada internacionalmente por los trabajadores de automóviles. Esto significa liberarse del control de IG Metall, la UAW y otros sindicatos nacionalistas y procapitalistas, y construir nuevas organizaciones de lucha para movilizar a la clase obrera para defender sus derechos sociales, incluido el derecho a una buena remuneración y trabajo seguro. Esto debe fusionarse con la lucha para construir un poderoso movimiento político para luchar por políticas socialistas, incluida la transformación de los bancos gigantes y fabricantes de automóviles como VW, Ford y GM en empresas públicas, de propiedad colectiva y controladas democráticamente por la clase trabajadora.

(Publicado originalmente en inglés el 14 de marzo de 2019)