Redada masiva del ICE en centro de trabajo encarcela a 280 trabajadores inmigrantes en Texas

por Matthew Taylor
6 abril 2019

Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, todas las siglas en inglés) invadieron un negocio de Allen, Texas, el miércoles por la mañana y arrestaron a 280 trabajadores indocumentados. El negocio, CVE Technology, emplea a 2,100 trabajadores que reparan teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos. El negocio es el tercer empleador más grande en esa ciudad.

Unos 200 agentes policiales participaron en la redada, reuniendo a todos los trabajadores y separándolos en grupos según su condición inmigratoria. Los agentes obligaron a los trabajadores a usar muñequeras, etiquetando a los empleados en verde si tenían estatus legal y en amarillo si se sospechaba que estaban indocumentados.

Yessenia Ponce, una empleada de CVE, describió la redada a NPR: "Fue una locura", dijo. “Estábamos trabajando como un día normal. ... Solo escuchamos gritos, ya sabes, gente gritando y esas cosas. Salimos y un oficial solo decía 'sigue mi voz, sigue mi voz'”.

La policía arresta a trabajadores inmigrantes en Allen, Texas.

Aquellos calificados por ICE como indocumentados fueron transportados a centros de detención en cuatro autobuses mientras sobrevolaban helicópteros y la policía local patrullaba el área. Todos los arrestados ahora enfrentan deportación.

Muchos también encaran una detención indefinida, incluidos aquellos con una condena penal previa. La Corte Suprema de los Estados Unidos oficialmente reconoció esta forma de gobierno autoritario en una reciente decisión de 5-4.

Cuando se difundieron las noticias de la acción policial, se presentaron manifestantes fuera de CVE para defender a los trabajadores inmigrantes. Según el Dallas Morning News, al menos 100 personas, incluidos algunos familiares y amigos de los arrestados, se reunieron para exigir la liberación de los trabajadores. Los trabajadores dentro de la instalación comenzaron a llamar y enviar mensajes de texto frenéticamente a sus familiares mientras se desarrollaba la redada, temerosos de ser separados de sus seres queridos para siempre.

Edgar Arrubala un ciudadano estadounidense originario de Colombia, estaba entre los familiares preocupados. Dijo que su prometida estaba entre los detenidos. Le indicó a Bizjournals.com: "Estaba en casa y ella me llamó desde el celular de otra persona. Probablemente será detenida y tratarán de deportarla. Me siento muy triste. Tengo miedo de pensar qué le va a pasar a ella”.

Hilda Ramírez Duarte, representante de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, describió las condiciones bajo las cuales los trabajadores inmigrantes en CVE laboran a la afiliada local de NBC:

“Algunas de estas personas tienen familiares que han estado trabajando aquí durante 10 y 15 años. Entonces, estas no son personas que acaban de llegar. Estas son personas que han estado con esta compañía durante años y han estado en este país durante años. Es triste porque entiendo que la mayoría de las personas aquí son mujeres y están dejando atrás a sus hijos ... Hablé con una adolescente que me dijo: 'Mi mamá nos va a dejar, a mí, a mi hermano y dos bebés más pequeños'. Ella es la única que mantiene la casa, así que, ¿qué será de esta familia de cuatro? Tenemos situaciones similares para todos".

Wendy Armas, una trabajadora de Guatemala, se encontraba entre las personas detenidas, pero más tarde fue puesta en libertad. Le dijo a NBC, "Estas son personas trabajadoras. No son criminales, violadores ni nada de esa naturaleza. Son personas trabajadoras que se ganan la vida. Lo más difícil fue cuando el autobús comenzó a irse. Se salió del estacionamiento y luego hubo un largo momento de silencio, la gente lloraba, la gente decía: 'Voy a dejar este país y regresar al mío'”.

Un manifestante, Luis Martínez, de 19 años, que sostenía un cartel que decía "Ningún humano es ilegal", le dijo al Dallas Morning News: "Es simplemente algo drástico, algo que no se ve todos los días en Allen, en el condado de Collin”.

Según reportes de los medios, se le había informado a ICE que CVE empleaba a algunos trabajadores con documentos I-9 fraudulentos. En el transcurso del año pasado, la agencia había estado auditando los archivos de la compañía para buscar irregularidades.

El arresto masivo de trabajadores el miércoles por ICE es el más grande de su tipo desde una redada en 2008 por parte de dicha agencia en un matadero de Iowa que resultó en 398 arrestos. También sigue a una redada similar en la ciudad de Sumner, en el noreste de Texas, en una planta de fabricación de remolques en agosto de 2018 que vio a 159 trabajadores inmigrantes arrestados.

Una declaración de ICE de enero de 2019 presumía que las redadas masivas de trabajadores inmigrantes son la "nueva norma”.

El WSWS informó en marzo: “El número de empresas seleccionadas para las investigaciones en los lugares de trabajo ha aumentado en más de 300 por ciento sólo en el último año. En 2018, las Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) abrieron 6,848 investigaciones en lugares de trabajo en comparación con las 1,691 de 2017, según un comunicado de prensa del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Newsweek informó que desde 2016, ha habido un aumento del 650 por ciento en los arrestos en los lugares de trabajo por parte de ICE".

La última operación terrorista de ICE marca una escalada del asalto del Gobierno de Trump contra la población inmigrante. En febrero de este año, se detuvo a 77,000 personas que intentaban cruzar la frontera sur, la mayor cantidad en cualquier mes desde 2009. La mayoría de los detenidos eran de Guatemala, Honduras y El Salvador, incluidos muchos menores no acompañados.

Los trabajadores inmigrantes detenidos por ICE enfrentarán un encarcelamiento sin debido proceso, deportación a países devastados por el imperialismo estadounidense y regidos por regímenes criminales, la separación de niños de sus padres, centros de detención propios de campos de concentración, guardias abusivos y otras formas arbitrarias de castigo. Este espectáculo de terror se lleva a cabo con el apoyo de demócratas y republicanos.

La semana pasada, el presidente Trump cortó la ayuda externa a El Salvador, Honduras y Guatemala en represalia por el supuesto fracaso de esos países en detener la marea de inmigración a los Estados Unidos. Esto fue seguido por una amenaza para cerrar la frontera de Estados Unidos con México.

La Administración de Trump está fomentando la xenofobia antiinmigrante para estimular a su base de apoyo de extrema derecha, incluso en la policía y el ejército.

Estas fuerzas de extrema derecha se están movilizando a tomar la infraestructura del Estado policial que se ha erigido para aterrorizar a la población inmigrante y utilizarla para atacar a la clase obrera mientras que los trabajadores entran cada vez más en una lucha contra el capitalismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 5 de abril de 2019)