Sindicato “independiente” en Rusia facilita cierre de fábrica de Ford

por Clara Weiss
11 abril 2019

A fines de marzo, el gigante automotriz estadounidense Ford anunció que cerrará tres de sus cuatro plantas en Rusia y finalizará su producción de vehículos de pasajeros en el país, donde su participación en el mercado ha caído dramáticamente en la última década. Ford señaló que una cantidad no especificada, pero “significativa”, de puestos sería eliminada.

Las fábricas amenazadas se encuentran en Vsevolozhsk, una ciudad industrial cercana a San Petesburgo; Naberezhnye Chelny, una ciudad en la región de Tataristán; y Yelaburgo, donde Ford cerrará una de sus dos plantas.

Ford venderá su participación en la inversión conjunta con la empresa rusa Sollers iniciada en 2011. Según la prensa, Ford ha estado en negociaciones por meses sobre vender las plantas a la empresa automotriz coreana, Hyundai, la más probable compradora. Los oficiales de la óblast (provincia) de Leningrado, donde se encuentra la planta Vsevolozhsk, han estado involucrados en las negociaciones. Ford planea cerrar la fábrica, la cual ha estado operando a media capacidad por un año, desde fines de junio, y eliminar los 1.070 trabajos que quedan en la planta.

Los cierres significarán empeorar la privación que sufren miles de trabajadores automotores y sus familias en regiones ya azotadas por la pobreza y el desempleo. Esto será utilizado para reducir aún más los salarios de los trabajadores en Rusia e internacionalmente.

Según un reporte de Gazeta.ru en 2016, un trabajador automotor en Ford-Sollers ganaba entre 25 mil y 35 mil rublos por mes (entre US$382 y US$536 según la tasa de cambio actual). Esto es comparable con lo que ganan los trabajadores de ensamble de autos en México cuyo salario promedio mensual es de 32.798 rublos (US$502 a la tasa de cambio actual) y es mucho menos a lo que gana un trabajador automotor en China, donde reciben 54.229 rublos o US$830. Por miserables que sea la remuneración en Ford-Sollers, reciben hasta dos veces más que los trabajadores en otras empresas automotrices rusas.

La decisión de Ford de casi dejar Rusia es parte de una reestructuración global de la industria automotriz y de una ofensiva contra la clase obrera. Los analistas industriales esperan que la empresa despida a 25.000 trabajadores, principalmente en Europa, incluyendo Alemania, Francia y Turquía. Volkswagen y General Motors también están en el proceso de destruir miles de plazas en América del Norte y Europa.

Esta sangría internacional de trabajos suscita cuestiones políticas críticas para los trabajadores automotores.

Una de las más importantes es la necesidad de romper el control que mantienen los sindicatos, los cuales son organizaciones procapitalistas y nacionalistas, y construir nuevas organizaciones de lucha para garantizar los derechos de los trabajadores contra los dictados de las corporaciones transnacionales. Lo que ocurre en la planta de Vsevolozhsk es particularmente significativo en cuanto a este tema. Durante los últimos 15 años, ha presenciado entre las huelgas más militantes de Rusia, pero fueron traicionadas una y otra vez por el disque independiente sindicato MPRA (Alianza Interregional de Trabajadores en Sindicatos).

El sindicato ha sido completamente cómplice de los preparativos prácticamente secretos de Ford para cerrar la planta. Ha intentado sabotear y desmoralizar cualquier oposición entre los obreros, dejando meses pasar antes de presentar la cuestión del cierre. Los trabajadores solo se dieron cuenta del cierre pendiente de las plantas de Ford a través de los medios de comunicación.

La primera declaración de la MPRA sobre el tema es del 15 de febrero. Esto es más que un mes después de que la prensa reportara los posibles cierres. En la declaración, la MPRA anunció que no emprendería ninguna lucha seria para prevenir el cierre. El comunicado mencionó posibles protestas pero dejó en claro que su objetivo no era negociar un acuerdo con Ford para salvar la planta al pasar el peso de los recortes de empleos y salarios a la gerencia y los administradores. La MPRA demandó un asiento en la mesa de negociación para alcanzar un acuerdo o para conseguirles a los trabajadores de Ford el equivalente a dos años de salarios si la planta la cerraba.

El 15 y 16 de marzo, los representantes de la MPRA, su organización matriz, la Confederación de Trabajo de Rusia (KTR) y un número de otras organizaciones se reunieron en San Petersburgo para discutir esta perspectiva en quiebra. Dos semanas después, tras el anuncio de Ford de su decisión final de que cerraría la planta, los oficiales sindicales dijeron que llamarían a “huelgas y huelgas de hambre”. Estas no se dirigirían a prevenir el cierre sino buscar una compensación temporal para los trabajadores despedidos. El sindicato dejó en claro que no convocaría una acción conjunta con los trabajadores en Naberezshnye Chelny y otras locaciones amenazadas con cierres.

Este “estrategia” sirve a los intereses de Ford, no de los trabajadores en lucha. El objetivo principal de la MPRA es atraer a un nuevo comprador de la planta ofreciendo concesiones en salarios y prestaciones y consiguiendo la implementación de tal acuerdo entreguista sin una explosión abrumadora de oposición entre los trabajadores.

Un conjunto de organizaciones pseudoizquierdistas han promovido a la MPRA, afirmando que la formación de nuevos sindicatos “independientes” sería un substituto en vez de librar una lucha política contra el Gobierno de Putin y el capitalismo.

Fundado en 2006 en la planta de Vsevolozhsk, la MPRA fue promovida por organizaciones pablistas y otras como un modelo para nuevos sindicatos militantes e independientes. La MPRA y otros sindicatos similares fueron fundados cuando el sector manufacturero ruso, tras un declive devastador desde la liquidación de la Unión Soviética en 1991, tuvo un auge significativo cuando Ford y otras empresas extranjeras irrumpieron en Rusia para aprovechar los bajos salarios industriales.

El sindicato oficial FNPR (Federación de Sindicatos Independientes) estuvo profundamente desacreditado y hubo temores en círculos gobernantes que no iba a poder sobrevivir un resurgimiento de militancia entre los trabajadores industriales, especialmente en una industria automotriz en crecimiento. La FNPR estuvo directamente implicada en restaurar el capitalismo, privatizando los activos del Estado soviético que valían millones, sino miles de millones de dólares. En las fábricas y centros laborales, funcionaba abiertamente como una organización de rompehuelgas, operando de la mano con la patronal y el Estado.

Bajo estas condiciones, la MPRA y los otros supuestos “sindicatos independientes” no fueron creados para defender los intereses de los trabajadores, sino para prevenir que crearan organizaciones auténticamente independientes que desafiaran los intereses de lucro de los estalinistas convertidos en oligarcas capitalistas. Estos sindicatos se afiliaron inmediatamente y en algunos casos fueron cocreados por las estructuras de la Confederación de Trabajo de Rusia (KTR), la principal rival de la FNPR. Ambas se han coludido con y lucran del proceso de restauración capitalista.

La orientación derechista del MPRA se ha ejemplificado en la evolución de su líder, Alexei Etmanov, quien, como otros innumerables oficiales sindicales, utilizó su cargo como un trampolín para su carrera política. Durante la última década, se ha postulado para todos los principales partidos de la oposición derechista en Rusia. Además de fundar el partido estalinista ROT-FRONT en 2010, fue candidato para la Duma (Parlamento) del Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF), otra organización estalinista que mantiene estrechos vínculos tanto con el Kremlin como con distintas organizaciones ultraderechistas. Luego se volvió miembro del consejo judicial de la región de Leningrado como candidato para Rusia Justa, un partido ampliamente considerado como un frente del Kremlin para desviar la oposición popular.

Desde 2016, Etmanov ha sido un miembro del partido liberal Yabloko patrocinado por EUA. Esta organización fue cómplice de los preparativos del imperialismo estadounidense para la operación de cambio de régimen o “Revolución de color” en Moscú.

La MPRA también ha estado involucrado en la coalición de fuerzas estalinistas, pseudoizquierdistas y liberales proestadounidenses que buscó desviar el enojo masivo generado por el aumento de la edad de retiro por parte del Kremlin y de esta forma facilitó su aprobación sin que se desatara dicha oposición popular. Más recientemente, la MPRA endosó abiertamente a Alexei Navalny, la figura central en los planes de cambio de régimen de EUA y sus intentos fraudulentos de crear un “sindicato”.

La orientación cada vez más derechista de la MPRA y su enorme miedo a cualquier movimiento de los trabajadores automotores están siendo impulsados por el resurgimiento de la lucha de clases internacionalmente y las tensiones de clase agudas en Rusia que están alcanzando un punto de ebullición. Según una encuesta reciente, el 80 por ciento de los hogares tiene dificultades para costear incluso las necesidades básicas, mientras que una quinta parte de las familias no puede comprar regularmente frutas o verduras. Conforme aumentan las señales de una recesión económica rusa y mundial, la industria automotriz ha estado operando por debajo de su capacidad desde 2018, haciendo que un número desconocido de trabajadores esté recibiendo tan solo una porción de sus salarios ya bajos.

Los trabajadores rusos no pueden luchar contra estos ataques sin construir organizaciones nuevas e independientes de lucha y adoptando un programa socialista e internacionalista. Sus principales rivales en esta lucha son sus hermanos y hermanas de clase internacionalmente. En Matamoros, México, los trabajadores de autopartes participaron en la mayor huelga en el continente norteamericano en dos décadas. Los trabajadores automotores en Hungría y los maestros de varios continentes han hecho huelga en meses recientes y se espera que medio millón de educadores esté en huelga hoy.

En una declaración del 15 de enero en oposición a los recortes de empleos por parte de Ford, los Partidos Socialistas por la Igualdad en Alemania, Francia y Reino Unido escribieron, “La tarea crítica que enfrentan los trabajadores es el desarrollo de una lucha política independiente en oposición a todos los partidos y organizaciones que defienden el capitalismo… La respuesta es la toma del poder por parte de la clase obrera como parte de la lucha por los Estados Unidos Socialistas de Europa y la reorganización de la vida económica por parte de la clase obrera para satisfacer las necesidades sociales y no el lucro privado. Esto incluirá convertir las gigantescas corporaciones automotrices en utilidades bajo el control democrático de los trabajadores”.

(Publicado originalmente en inglés el 8 de abril de 2019)