Indignación mundial por el arresto del editor de WikiLeaks, Julian Assange

por Niles Niemuth
13 abril 2019

La indignación va en aumento después de la detención el jueves por la mañana del periodista y editor de WikiLeaks Julian Assange en la embajada ecuatoriana en Londres. Assange fue arrastrado de la embajada por una multitud de policías británicos y arrojado a una celda de prisión después de que su asilo político fuera ilegalmente cancelado por el presidente ecuatoriano Lenín Moreno.

Después de casi siete años de confinamiento en la embajada, Assange ahora se enfrenta a la posibilidad de un año en una prisión del Reino Unido y la extradición a los Estados Unidos. La Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, Agnes Callamard, advirtió que la medida para expulsar a Assange y su posible extradición a los Estados Unidos lo ponen en riesgo de “graves violaciones de derechos humanos”.

A las protestas convocadas por el Partido Socialista por la Igualdad (PSI) en Australia, país de origen de Assange, asistieron cientos de personas en Sydney y Melbourne para denunciar el arresto de Assange y exigir su libertad. Las manifestaciones del Partido Socialista por la Igualdad se transmitieron en vivo a través de Facebook y miles de personas las vieron en cuestión de horas. También se llevó a cabo una protesta frente a la embajada británica en Washington, DC.

Mítin en Australia del Partido Socialista por la Igualdad en defensa de Julian Assange

Ben Wizner, director del Proyecto de Discurso, Privacidad y Tecnología de la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses, advirtió que “cualquier enjuiciamiento por parte de los Estados Unidos del Sr. Assange por las operaciones de publicación de WikiLeaks no tendría precedentes, sería inconstitucional, y abriría las puertas a que se sometieran a investigaciones criminales otras organizaciones de noticias. Además, procesar a un editor extranjero por violar las leyes de secreto de los EUA sentaría un precedente especialmente peligroso para los periodistas de los EUA, quienes violan habitualmente las leyes de secreto extranjero para entregar información vital para el interés público”.

El periodista estadounidense independiente Chris Hedges escribió que el arresto del editor “evade toda pretensión de Estado de derecho y de los derechos de una prensa libre”. Mientras que el periodista y documentalista australiano John Pilger declaró que la expulsión forzada de Assange de la embajada y la complicidad del gobierno ecuatoriano eran “crímenes contra la justicia natural más básica”, y marcó una advertencia a todos los periodistas.

Assange fue condenado por primera vez por un juez británico el jueves por violar las condiciones de la fianza que se establecieron por acusaciones falsas de agresión sexual en Suecia, que desde hace mucho tiempo han sido retiradas por los fiscales. Su fecha de sentencia aún no se ha fijado.

Luego, en una medida que confirmó los temores que llevaron a Assange a buscar refugio en la embajada ecuatoriana, su arresto por cargos de fianza fue seguido por la revelación de una acusación penal en su contra por parte de la administración Trump. La acusación fue presentada por los fiscales hace más de un año el 6 de marzo de 2018.

“Desde 2010, hemos advertido que Julian Assange se enfrentaría a un proceso judicial y extradición a los Estados Unidos [...] y lamentablemente, hoy hemos demostrado que tenemos razón”, dijo a la prensa la abogada de Assange, Jennifer Robinson, en una conferencia de prensa. Se reunió con él bajo custodia policial el jueves por la tarde. “Acabo de estar con el Sr. Assange en las celdas de la policía. Quiere agradecer a todos sus partidarios por su apoyo continuo –y dijo: ‘Se lo dije’”.

Assange ahora tendrá que esperar en la cárcel hasta el 2 de mayo para una audiencia de extradición que determinará si puede ser trasladado a los Estados Unidos para ser juzgado.

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos le ha acusado de conspiración por cometer una intrusión informática en violación de la Ley de Abuso y Fraude Informático, alegando que el editor intentó pero no logró ayudar a la denunciante Chelsea Manning a descifrar una contraseña que le habría permitido ocultar su identidad al acceder a información secreta en una red de computadoras del Departamento de Defensa.

El cargo se deriva de registros de webchat inéditos supuestamente en posesión del gobierno de los Estados Unidos entre Manning y una persona de WikiLeaks bajo el seudónimo de “Ox” [buey] y “preassociation” que el gobierno alega era Assange. Sobre la base de las conversaciones en estos registros secretos, el gobierno afirma que Assange intentó ingresar a una conspiración criminal con Manning para “colaborar en la adquisición y difusión de los registros clasificados”.

La Electronic Frontier Foundation emitió una declaración en la que declaraba que la acusación de Assange era “de raíz, un ataque a la publicación de material filtrado y el acto más reciente en un esfuerzo de casi una década para castigar a un informante y al editor de su material filtrado ... si Assange de hecho es extraditado, el gobierno puede emitir acusaciones sustitutas. No debería hacerlo. Las filtraciones son una parte vital del libre flujo de información que es esencial para nuestra democracia. La información sobre los materiales filtrados, incluida la información sobre información clasificada, es un papel esencial del periodismo estadounidense”.

Parte de la manifestación del PSI en Melbourne en defensa de Assange

Manning filtró un enorme cúmulo de información secreta que exponía los crímenes de guerra de Estados Unidos en Irak y Afganistán a WikiLeaks en 2010, incluido el infame video Collateral Murder [asesinato colateral], que muestra un ataque de helicópteros en Bagdad en el que murieron al menos 12 civiles, incluidos 2 periodistas de Reuters. Los documentos que WikiLeaks publicó fueron publicados por los medios de comunicación de todo el mundo, incluido el New York Times y el Guardian.

Massimo Moratti, Director Adjunto de Investigación en Europa de Amnistía Internacional, emitió una declaración en la que exigía que el Reino Unido se negara a extraditar a Assange a Estados Unidos o a que lo enviara a Estados Unidos mientras se enfrente a “un riesgo muy real de que pueda ser víctima de violaciones a los derechos humanos, incluidas las condiciones de detención que violarían la prohibición absoluta de la tortura y otros malos tratos y un juicio injusto seguido de una posible ejecución, debido a su trabajo con WikiLeaks”.

La garantía del gobierno del Reino Unido al gobierno de Moreno de que Assange no sería extraditado a un país donde podría ser torturado o enfrentar la pena de muerte no tiene valor.

Si bien el cargo de conspiración podría conllevar una sentencia máxima de cinco años en la prisión, no se puede descartar que el gobierno de los EUA tenga acusaciones adicionales a la espera de ser reveladas una vez que Assange esté bajo la custodia de los EUA. El gobierno de Obama sometió a Manning a la tortura por confinamiento solitario, lo que la llevó a intentar suicidarse en múltiples ocasiones.

Manning está en la cárcel desde el 8 de marzo, en Alexandria, Virginia, después de que ella se negara a declarar ante un gran jurado convocado para presentar cargos falsos contra Assange, incluidos 28 días en régimen de aislamiento. Sus abogados presentaron una apelación el jueves debido a la anulación de la acusación contra Assange, argumentando que obligarla a declarar habría sido “una duplicación de pruebas que ya estaban en posesión del gran jurado”. Además, esto demostró que su detención continuada no fue coercitiva, sino “puramente punitiva” en violación de la ley.

(Publicado originalmente en inglés el 12 de abril de 2019)