Los sindicatos luchan por contener la huelga de docentes polacos mientras 40.000 trabajadores sociales se preparan para dejar de trabajar

por Clara Weiss
25 abril 2019

En medio de un apagón informacional casi total de los medios internacionales, la huelga nacional de 300.000 maestros polacos, que ha cerrado tres cuartas partes de los jardines de infancia y escuelas del país, pronto podría verse acompañada por más de 40.000 trabajadores sociales. Esta es la más reciente de una serie de huelgas de educadores en todo el mundo Además de ser la primera huelga nacional desde 1993, es una de las más grandes desde la restauración del capitalismo en Polonia en 1989.

La protesta en Varsovia

Las negociaciones entre el Gobierno y los representantes del sindicato más grande en huelga, el Sindicato de Maestros de Polonia (ZNP, todas las siglas en polaco), se rompieron nuevamente el jueves pasado. El ultranacionalista Partido Ley y Justicia (PiS) que gobierna el país se niega a acceder a las demandas de los maestros de un aumento del 30 por ciento. En su lugar, insiste en imponer el mismo contrato que fue aceptado por el sindicato Solidaridad contra la oposición de sus miembros, que prevé un aumento gradual del salario del 15 por ciento vinculado a un aumento en el número de lecciones semanales de las actuales 18 a 24. La línea de “compromiso cero” del Gobierno está motivada en gran medida por su temor a que cualquier concesión a los maestros pueda desencadenar una rebelión entre otras secciones de la clase trabajadora en Polonia e internacionalmente.

Los maestros en Polonia ganan salarios de pobreza, que van desde los 1.800 zlotys a 3.000 zlotys (de US$470 a US$780) por mes en un país donde el coste de vida es similar al de los países de Europa occidental. Ania, una maestra de 21 años de Knurów, una ciudad industrial en la región de la minería del carbón de la Alta Silesia le dijo al WSWS que tanto ella como su esposo trabajan como maestros, pero deben buscar otro trabajo para poder satisfacer las necesidades de sus dos hijos. “Saqué la licenciatura y luego una maestría y luego estudié pedagogía para sordos, lo que significa que estoy calificada para enseñar a niños con problemas de audición. Conozco dos idiomas extranjeros e hice muchos otros cursos, principalmente a mi propio costo. Gano unos 700 euros al mes. Mi marido gana lo mismo. El político medio gana 3.000 euros”.

La ira de los maestros solo ha aumentado en las últimas semanas por la posición intransigente del Gobierno del PiS y su extraordinaria campaña contra los maestros. Los políticos de derecha han estado usando el lenguaje de la guerra contra los educadores. Patryk Jaki, viceministro de Justicia y uno de los representantes más conocidos del partido gobernante, provocó una gran protesta pública cuando comparó a los maestros con los soldados de la Wehrmacht alemana que invadieron Polonia en 1939 y fueron responsables del asesinato de una quinta parte de la población del país. Sus declaraciones dejaron en claro que el Gobierno consideraba a los maestros como nada menos que un enemigo en guerra con el Estado.

Una maestra con 35 años de experiencia dijo en Facebook que nunca había visto que se derramara tal veneno contra los maestros en la televisión estatal. Las noticias también han revelado que el Gobierno ha estado utilizando cuentas de redes sociales falsas para hacerse pasar por estudiantes de secundaria que están preparados para graduarse, a fin de difamar a los maestros en huelga.

Miles de maestros y trabajadores se unieron a la convocatoria del sindicato ZNP de una protesta nacional muy limitada el martes, que duró solo una hora. Según un maestro que habló con el WSWS, la protesta principal en Varsovia atrajo a miles de personas. Las noticias polacas han tratado de minimizar la participación en la protesta pública más grande desde el comienzo de la huelga. Otras protestas se llevaron a cabo en varias ciudades importantes en Polonia, incluyendo Lublin, Opole, Łódź y Cracovia. En total, hubo manifestaciones en 22 ciudades y pueblos.

Todo indica que la abrumadora mayoría de la clase obrera polaca apoya totalmente la huelga de docentes y que los sectores más amplios de trabajadores se están preparando para unirse, a pesar de los intentos desesperados de los sindicatos para contener el movimiento. Bajo estas condiciones, la dirección del sindicato ZNP está luchando para mantener el control sobre el movimiento huelguístico.

Al sentirse incapaces de continuar las negociaciones con el Gobierno en medio de la indignación y la ira de los docentes, el ZNP y otros sindicatos han anunciado que no participarían en una nueva iniciativa de mesa redonda del Gobierno. El presídium del ZNP tiene previsto decidir sobre la continuación de la huelga el miércoles. En dos entrevistas, Sławomir Broniarz, el jefe de la ZNP, declaró efectivamente que era imposible que el sindicato pusiera fin a la huelga en este punto debido a la abrumadora militancia de los trabajadores.

El martes, Broniarz le dijo al canal de televisión TVN24: “Si uno mira el ambiente, lo que sucede en las escuelas, las tensiones, algunas declaraciones de políticos en los últimos días, me sentiría extremadamente escéptico sobre la posibilidad de terminar la huelga hoy. Es una gran protesta del entorno de los maestros con un gran apoyo de los padres”. Llamó a la situación “extrema” y dijo que estaría a favor de continuar la huelga como se ha llevado a cabo y que la huelga podría durar hasta principios de septiembre.

En una entrevista anterior con el periódico conservador Rzeczpospolita, Broniarz había expresado su preocupación por la extensión de la huelga. Criticó al Gobierno por comportarse como “un elefante en una tienda de artículos de porcelana” y dijo que “las emociones de los maestros en muchas escuelas muestran que los incendios de la huelga podrían encenderse en el país independientemente de las decisiones de los líderes sindicales”. Docentes de todo el país “dicen que harán huelga hasta el final”.

Los temores de los sindicatos y del Gobierno de que la huelga de maestros provoque un movimiento huelguístico más amplio de la clase obrera están bien fundados. Treinta años después de la restauración del capitalismo, los niveles horrendos de desigualdad social y los salarios de pobreza para vastos sectores de la clase trabajadora han creado un barril de pólvora social que explotará a medida que la lucha de clases se intensifique en todo el mundo.

La portada de la edición del martes del periódico Rzeczpospolita informó de que más de 40.000 trabajadores sociales están a punto de unirse a la huelga a fines de este mes o principios de mayo. Los trabajadores sociales ganan un promedio de 1902 zloty por mes, menos de $500. Si los trabajadores sociales se declararan en huelga, advirtió el periódico, se interrumpirán los pagos sociales, como los más de 500 pagos para familias con varios hijos. El Gobierno ha confiado en estos pagos modestos, que se distribuyen principalmente en distritos rurales profundamente empobrecidos, para apuntalar su apoyo vacilante. Las repercusiones políticas de tal huelga para el PiS podrían ser inmensas, y podrían desencadenar fácilmente un movimiento de huelga mucho más amplio en la clase obrera polaca.

Al comentar sobre las noticias sobre la inminente huelga de los trabajadores sociales, una joven polaca que estudia para ser maestra le dijo al WSWS: “Espere un poco más y todos lo harán. Será un alboroto en Polonia y el Gobierno tendrá un gran problema”.

El mayor obstáculo para que esto ocurra son los sindicatos. Están trabajando deliberadamente no solo para contener la huelga, sino también para evitar que los docentes planteen cuestiones y demandas políticas. En su discurso ante los maestros que protestaban en Varsovia el martes, Broniarz insistió en que “los maestros no quieren la política, quieren mejores escuelas”.

En realidad, la huelga de los docentes se enfrenta a importantes cuestiones políticas: los resultados de la restauración del capitalismo en 1989 después de décadas de estalinismo; los ataques a los derechos democráticos y sociales bajo el PiS y los Gobiernos anteriores de la Plataforma Cívica (PO) y los preparativos para la guerra contra Rusia. La clase dominante polaca está gastando miles de millones de dólares en un fortalecimiento militar al tiempo que argumenta que “no hay dinero” para los maestros.

La huelga de docentes en Polonia debe extenderse a los sectores más amplios posibles de trabajadores en Polonia y Europa y conectarse a los principales problemas políticos que enfrenta la clase obrera: la lucha contra la desigualdad social, la defensa de los derechos democráticos y la lucha contra la guerra. Esto requiere la formación de comités de base que sean independientes de todos los sindicatos y de todos los partidos burgueses, como parte del desarrollo de un movimiento político de masas de la clase obrera guiado por un programa socialista.

(Publicado originalmente en inglés el 24 de abril de 2019)

 

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