Un millón de especies amenazadas de extinción, advierte informe auspiciado por ONU

por Daniel de Vries
16 mayo 2019

El sistema natural de la Tierra se está deteriorando a un ritmo sin precedentes y representa una amenaza urgente para la humanidad, advirtió la semana pasada un grupo de científicos líderes en la publicación de la evaluación más completa sobre la biodiversidad mundial jamás realizada. El estudio halló que las políticas existentes para responder a esta problemática son sumamente inadecuadas y que son necesarios "cambios transformadores" para detener la eliminación gradual de la naturaleza.

Según el informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios al Ecosistema (IPBES, por sus siglas en inglés), alrededor de un millón de especies, quizás una octava parte de todas las especies de plantas y animales en la Tierra, están en peligro de extinción.

Si bien se han producido cinco extinciones masivas previas durante los 3.500 millones de años de historia de la vida en la Tierra, la eliminación de la biodiversidad en los últimos 50 años no solo no tiene precedentes en la existencia de la humanidad, sino que está causada por nuestra especie.

"La evidencia abrumadora de la Evaluación Global de IPBES, de una amplia gama de diferentes campos de conocimiento, presenta una imagen ominosa", explicó Robert Watson, presidente del grupo, la semana pasada en la publicación del informe resumido. “La salud de los ecosistemas de los que nosotros y todas las demás especies dependemos se está deteriorando más rápidamente que nunca. Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo".

La IPBES, al igual que el esfuerzo paralelo sobre el calentamiento global, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), se reúne bajo los auspicios de las Naciones Unidas para evaluar el estado actual del conocimiento de la crisis ambiental y explorar las conexiones con las vías de desarrollo económico. El informe es el producto de 145 expertos líderes de todo el mundo, que revisan alrededor de 15,000 estudios científicos, así como información de los pueblos indígenas. Es la primera mirada integral a la pérdida de biodiversidad desde 2005.

Las estadísticas reunidas por estos expertos revelan el alcance de la crisis. El informe encontró que tres cuartos de los ambientes terrestres y dos tercios de los ambientes marinos han sido "severamente alterados". Un asombroso 85 por ciento de los humedales que existían en la era preindustrial han sido eliminados. Alrededor de un tercio de las zonas forestales también han desaparecido.

La alteración generalizada de la tierra y el mar, junto con su explotación directa, son los principales impulsores del espectacular colapso en grupos enteros de especies. Más del 40 por ciento de los anfibios están en peligro de extinción. Un tercio de todos los corales y tiburones pueden desaparecer en las próximas décadas.

“Los ecosistemas, las especies, las poblaciones silvestres, las variedades locales y razas de plantas y animales domesticados se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La red esencial e interconectada de la vida en la Tierra se está haciendo cada vez más pequeña", dijo el biólogo alemán Josef Settele, copresidente del informe.

El cambio climático también es un factor importante en la destrucción de la naturaleza, y se espera que empeore a medida que las temperaturas aumenten. Se estima que el calentamiento por sí solo amenaza con extinguir a aproximadamente el 5 por ciento de las especies, de haber un aumento de 2 grados centígrados, un umbral que el mundo está en camino de superar en unas pocas décadas. Si las temperaturas suben 4,3 grados, el 16 por ciento de todas las especies pueden estar en riesgo de extinción en relación con el clima.

Evitar los peores impactos del cambio climático global, a su vez, también depende de mantener sistemas naturales saludables. "Los ecosistemas marinos y terrestres son los únicos sumideros para las emisiones de carbono antropogénico, con una retención total de 5,6 gigatoneladas de carbono por año (el equivalente a aproximadamente el 60 por ciento de las emisiones antropogénicas mundiales)", señala el informe.

La destrucción de la naturaleza ya ha traído severas consecuencias a la humanidad. "La naturaleza desempeña un papel fundamental en el suministro de alimentos y piensos, energía, medicamentos y recursos genéticos y una variedad de materiales fundamentales para el bienestar físico de las personas y para mantener la cultura", señala el informe. Más de 800 millones de personas en África y Asia están amenazadas de hambre, mientras que un 40 por ciento del mundo carece de acceso a agua potable limpia.

Se prevé que la pérdida de la naturaleza y su capacidad para apoyar estas funciones de soporte vital empeoren en la mayoría de los escenarios económicos y sociales evaluados en el informe.

Gran parte del discurso sobre la pérdida de biodiversidad y la extinción de especies se ha centrado en el crecimiento de la población humana. La población mundial se ha más que duplicado desde 1970, creando demandas adicionales de alimentos y recursos. Si bien los autores identificaron este crecimiento como un "impulsor indirecto" clave, también dejan en claro que incluso con un aumento moderado continuo de la población, "la naturaleza se puede conservar, restaurar y usar de forma sostenible".

En contraste, el informe apunta a una variedad de prácticas de producción y políticas económicas insostenibles, que incluyen un estimado de $100 mil millones en subsidios agrícolas en los países capitalistas avanzados que pueden dañar directamente el medio ambiente. La gestión irracional de los recursos marinos ha llevado a que un tercio de las poblaciones de peces estén siendo capturados a niveles insostenibles y 60 por ciento a niveles de "pesca máxima sostenible".

Las prácticas y decisiones de uso de la tierra nocivas han provocado la degradación del 23 por ciento de las áreas terrestres.

Sin embargo, lo que hace falta no son unas pocas iniciativas políticas ilustradas. El informe hace un llamado claro a un "cambio transformador", es decir, a una "reorganización fundamental del sistema a través de factores tecnológicos, económicos y sociales". Lo que falta no es el conocimiento o la capacidad tecnológica para implementar estos cambios, sino la iniciativa social necesaria.

"Por su propia naturaleza", dijo Robert Watson, de IPBES, "el cambio transformador puede esperar la oposición de quienes tienen intereses en el statu quo, pero también ... esa oposición puede superarse por el bien público más amplio".

La traducción de las palabras cautelosas utilizadas por los estudios científicos realizados bajo los auspicios de las Naciones Unidas es que el problema al que se enfrenta la humanidad es la incapacidad de enfrentar una catástrofe ecológica bajo el régimen actual: una economía basada en las ganancias privadas y un mundo dividido en Estados nacionales antagónicos. El problema es el capitalismo como sistema global.

(Publicado originalmente en inglés el 14 de mayo de 2019)