México despliega 6.000 tropas en la frontera sur, según Trump pospone aranceles

por Alex González
10 junio 2019

En el último minuto de las negociaciones para prevenir un arancel de cinco por ciento programado para el lunes, los Gobiernos de Estados Unidos y México llegaron a un acuerdo que prácticamente bloquea la entrada en EUA a todos los solicitantes de asilo centroamericanos.

Tarde en la noche del viernes, Trump anunció en Twitter que los aranceles planeados habían sido “suspendidos indefinidamente” porque México “aceptó adoptar medidas fuertes para frenar la ola de Migración a través de México y hacia nuestra Frontera Sur. Esto se está emprendiendo para reducir significativamente o eliminar la inmigración ilegal desde México”.

Trump había amenazado con imponer una serie escalonada de aranceles a todos los productos mexicanos, comenzando en cinco por ciento e incrementado cada mes de junio a octubre hasta llegar potencialmente al 25 por ciento. México amenazó con imponer aranceles como represalia si entraban en vigor los aranceles de Trump el lunes.

El uso de la amenaza arancelaria por parte del Gobierno de Trump para perseguir su agenda fascistizante contra los inmigrantes representa una imposición de políticas del imperialismo estadounidense a todo el pueblo de América Latina. El Gobierno estadounidense está exigiéndole a México que rompa con las leyes internacionales de asilo y militarice cientos de pueblos y ciudades o será castigado por su principal socio comercial con una posible recesión económica al colocarle aranceles a $350 mil millones en exportaciones a EUA. A pesar de que millones de ciudadanos mexicanos viven en EUA bajo una amenaza constante de ser deportados por la Gestapo de inmigración estadounidense, el Gobierno mexicano ha aceptado emplear sus fuerzas de seguridad efectivamente como sustitutos de los agentes de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, siglas en inglés).

El jueves, los oficiales mexicanos anunciaron planes para desplegar 6.000 tropas de la Guardia Nacional mexicana a la frontera sur. El despliegue estará compuesto de 13 unidades compuestas por entre 450 y 600 tropas. Diez unidades serán enviadas a la frontera con Guatemala, donde la mayoría de los solicitantes de asilo centroamericanos cruzan hacia México, y tres unidades operarán en la región del istmo de Tehuantepec en el sur de México. Las tropas planean llegar antes de septiembre.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, conocido como “AMLO”, confirmó el despliegue de las tropas en una rueda de prensa el viernes. Declaró que la Guardia Nacional “acompañará” a los migrantes y llevará a cabo una “política de seguridad”. A todos los efectos, la Guardia Nacional estará encargada de hacer el trabajo sucio de Trump al sur de río Grande. La Guardia Nacional de 60.000 efectivos fue propuesta y establecida por AMLO y el partido oficialista de “izquierda”, Movimiento Regeneración Nacional (Morena) más temprano este año.

Cuando los reporteros le preguntaron si el anuncio representaba una capitulación ante Trump en las negociaciones comerciales, AMLO se rehusó a responder la pregunta. Alzó cínicamente sus manos con un gesto de “paz y amor” y dijo, “Soy dueño de mi silencio”. Luego, manifestó, “no tenemos problema de consciencia y queremos ayudar a Estados Unidos”.

Los 6.000 soldados adicionales en la frontera sur mexicana multiplicarán por cuatro el número de militares en el área. La cifra será de tropas será aproximadamente igual a la de militares estadounidenses desplegados a lo largo de la frontera entre EUA y México. Tomando en cuenta que la frontera mexicana con Guatemala solo es de 871 kilómetros de largo, habrá aproximadamente 7 soldados por kilómetro que separa México y Guatemala. Los oficiales mexicanos no han declarado si el despliegue de la Guardia Nacional será permanente.

La decisión de desplegar 6.000 tropas es la última escalada de los ataques de AMLO contra los inmigrantes según el propósito de satisfacer a Trump y a sus asesores fascistas a instancias de los capitalistas mexicanos. En mayo, el Gobierno mexicano deportó a más de 22.000 inmigrantes no autorizados, la cifra más alta en el registro. Antes del viernes, el Gobierno mexicano ya se había comprometido a detener a 800 inmigrantes por día, o un total impactante de 24.800 solicitantes de asilo por mes. Esto involucraría la detención sumaria de 292.000 hombres, mujeres y niños que escapan de la violencia y el abuso cada año.

Sin embargo, incluso este brutal régimen de detenciones y deportaciones fue visto como insuficiente por el Gobierno de Trump. De acuerdo con los oficiales citados por el Washington Post, Estados Unidos exigió que México detenga a tantos inmigrantes que los arrestos de la Patrulla Fronteriza estadounidense caigan de 144.000 a un promedio de 20.000 por mes.

El podrido acuerdo entre Trump y AMLO solo puede implementarse por medio de un asalto masivo a los derechos democráticos de la población, tanto inmigrantes como nativos, sea en EUA, México y todo Centroamérica. Para detener a cientos de miles de personas, el Gobierno mexicano tendrá, por necesidad, que imponer condiciones de ley marcial tanto en su frontera sur como en regiones más amplias del país. La policía mexicana no puede llevar a cabo barridos ni vigilar puestos de control en las calles, lugares de trabajo, escuelas y comunidades sin suspender o limitar de forma extrema los derechos fundamentales del debido proceso.

La militarización del país sin duda involucrará asesinatos y abusos de derechos humanos por parte de las fuerzas armadas, particularmente en contra de las voces que expresen oposición. El jueves, AMLO utilizó la rueda de prensa para anunciar la detención de Irineo Mujica y Cristóbal Sánchez, dos activistas defensores de los derechos de los inmigrantes que trabajaban en México. Sánchez fue arrestado por oficiales en ropa particular en su hogar en la Ciudad de México, siendo arrastrado a un vehículo sin distintivos, mientras que Mujica fue arrestado en Sonora. Ambos están siendo culpados bajo la fraudulenta acusación de “trata humana”.

Una demanda clave del Gobierno de Trump es que México firme un acuerdo que lo declare un “Tercer país seguro”. Esto prácticamente prohibiría que los hombres, mujeres y niños empobrecidos de Centroamérica obtengan asilo en Estados Unidos bajo la falsa justificación de que los migrantes estarán “seguros” en México y consecuentemente no tendrán un argumento legal para recibir asilo en Estados Unidos. Todavía no está claro si esto es parte del acuerdo anunciado anoche. Trump indicó en su tuit que el Departamento de Estado compartiría los detalles del acuerdo en los próximos días.

Dado que la tasa de asesinatos en México es más alta que en Irak o Afganistán y que la mitad de la población vive en pobreza, la afirmación de que los migrantes vivirán de forma segura y sana en México es absurda. Los cárteles y pandillas aliados con las maras en Centroamérica operan con impunidad en gran parte de México. Las condiciones son incluso peores en los estados del sur como Chiapas, donde el Gobierno mexicano está interceptando y deteniendo arbitrariamente a los inmigrantes en contra de su voluntad.

Como resultado de la negativa a ofrecerles asilo a los inmigrantes y obligarlos a quedarse en sus países de origen o en México, decenas de miles sufrirán muertes tempranas. Sea a manos de los escuadrones de la muerte financiados por Estados Unidos en Centroamérica, las pandillas en México o aquellos que presiden los saturados e insalubres centros de detención en Estados Unidos, Trump y AMLO serán los responsables.

La escalada de ataques contra los inmigrantes centroamericanos es el preludio de ataques similares en Estados Unidos. Trump está considerando presuntamente declarar otra emergencia nacional para imponer los aranceles contra México, según el borrador de una declaración obtenido por la revista Hill. Sumándose a la declaratoria de emergencia nacional de febrero que utilizó para asignar fondos del Pentágono para la construcción de su muro fronterizo, esto representa un paso importante hacia una dictadura presidencial, gobernada por decretos de emergencia.

La demanda de que México acepte el estatus de un “Tercer país seguro” también tiene implicaciones internacionales inmensas. Se está estableciendo el precedente para que otros regímenes ultraderechistas abandonen su responsabilidad de aceptar refugiados, según la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas, después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.

Ninguna facción de la clase gobernante estadounidense y mexicana ofrece una oposición de principios a la ofensiva contra los inmigrantes y los derechos democráticos. La respuesta de AMLO a la amenaza arancelaria ha sido atizar el nacionalismo mexicano a expensas de los inmigrantes centroamericanos. El mandatario mexicano convocó un “acto de unidad” en la ciudad fronteriza de Tijuana, Baja California, el sábado. Esta “unidad nacional” vendría a costas de los trabajadores y campesinos centroamericanos.

Por todo Estados Unidos, la lucha contra Trump debe asumir la forma de una lucha por el socialismo. La respuesta al nacionalismo y al rezago es el internacionalismo, la apertura de todas las fronteras y la liberación de la humanidad de la fuente de las guerras comerciales, la persecución de los inmigrantes y todo otro malestar social—el sistema capitalista. La consigna de las masas obreras no debe ser una “unidad” nacionalista con sus propias clases gobernantes, sino la unidad de clases de todos los trabajadores en lucha por establecer los Estados Unidos Socialistas de América.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 8 de junio de 2019)