La dirección de Boris Johnson profundiza la crisis del brexit y pregona amargos conflictos de clases

por Robert Stevens
25 julio 2019

Boris Johnson ganó la dirección del gobernante Partido Conservador el martes después de derrotar de manera decisiva al secretario de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, por un margen de dos a uno. Johnson sustituirá hoy a la primera ministra Theresa May, tras su renuncia que seguirá una última sesión de preguntas en el Parlamento.

Johnson, quien apoya el brexit, derrotó a Jeremy Hunt, un partidario de la campaña contra el brexit en 2016, por 92.153 votos contra 46.656. Johnson ganó el 66 por ciento de los votos de 139.000 miembros del Partido Conservador con una participación del 87 por ciento. Al igual que en mayo, Johnson no se ha convertido en primer ministro gracias a ningún voto popular, sino a través de la pequeña proporción de la población representada por la envejecida membresía conservadora de derecha.

A pesar del alarde de Johnson en su discurso de victoria de que “entregaré brexit, uniré al país y derrotaré a [el líder laborista] Jeremy Corbyn”, su posición es precaria.

Los conservadores están tan profundamente divididos sobre el brexit como antes. May se vio obligada a renunciar el mes pasado después no lograr en tres ocasiones que su acuerdo con la Unión Europea (UE) mantuviera el acceso sin aranceles al Mercado Único Europeo a través del Parlamento, ante la oposición combinada de los partidos de oposición contra el brexit y su propia facción que apoya un brexit total y el Partido Unionista Democrático (DUP). En abril, la UE fijó una nueva fecha límite para la aprobación de su acuerdo antes del 31 de octubre, dentro de 100 días.

Previo al anuncio sobre la nueva dirección, el Financial Times declaró: "Si queda electo como líder conservador ... Johnson llamará a su partido a conseguir el brexit y unirse detrás de él, pero pocos primeros ministros en tiempos de paz han entrado en Downing Street, enfrentando un conjunto de desafíos políticos tan desalentadores”.

Incluso antes de que Johnson ganara las elecciones, el canciller de May, Philip Hammond, un partidario contra el brexit, prometió que renunciaría junto con May, ya que no podía apoyar una salida de Reino Unido de la UE sin un acuerdo, lo que Johnson ha amenazado con hacer. El secretario de Justicia, David Gauke, se retiró y declaró que no podía trabajar con Johnson. La ministra de Educación, Anne Milton, hizo lo mismo, expresando "graves preocupaciones sobre dejar a la UE sin un acuerdo". Según el Financial Times, Hammond "liderará un grupo de unos 30 parlamentarios conservadores decididos a detener una salida sin acuerdo: una señal del partido dividido que heredará el nuevo primer ministro".

Johnson tiene menos espacio para maniobrar que incluso May. Se hace cargo de un partido con una mayoría parlamentaria mínima, que depende de los votos de los 10 diputados del DUP. La mayoría activa de los conservadores ahora tiene solo tres escaños y podría reducirse si pierden un conjunto de elecciones parciales para el 1 de agosto. Por lo tanto, Johnson podría verse obligado a convocar elecciones anticipadas en cuestión de semanas.

Sus amenazas sobre salir de la UE sin un acuerdo son opuestas por las secciones dominantes de la gran patronal, las cuales estaban más claramente representadas por Hunt. No olvidarán la respuesta de Johnson cuando el tema del acceso continuo a los mercados de la UE se planteó en una reunión diplomática en 2018, "Qué se pudran los negocios".

Además, a pesar de que los esfuerzos para retratar a Johnson como una figura popular, él y su agenda política son ampliamente despreciados fuera de las filas enrarecidas del partido, especialmente por la clase obrera.

Los comentaristas de los medios han notado que al menos la mitad de la población se opone al brexit e incluso entre los partidarios existe preocupación por las consecuencias sociales y económicas potencialmente devastadoras de una salida sin acuerdo.

Johnson ha establecido vínculos estrechos con el presidente estadounidense Trump y su círculo íntimo, incluido su exasesor, el fascista Steve Bannon, sobre la base de que el brexit debilitará a la UE como un rival comercial y militar de los EUA. Trump tuiteó su aprobación inmediatamente después de la victoria de Johnson y declaró: "¡Él será genial!".

Pero esta alianza solo reforzará la determinación de la UE a rechazar cualquier concesión adicional al Reino Unido. En respuesta a la intransigencia de Johnson y sus partidarios en el Grupo de Investigación Europeo liderado por Jacob Rees-Mogg, la UE se negó a ceder ante su insistencia de que el acuerdo acordado con Theresa May es el único sobre la mesa.

Además, incluso los conservadores escoceses han expresado su preocupación de que la postura del brexit total de Johnson fortalezca el Partido Nacional Escocés y las demandas de independencia, dado el apoyo abrumador para permanecer en la UE al norte de la frontera.

Lo más importante es que la agenda política de Johnson busca hacer que el brexit proporcione la base para un ataque de austeridad masivo a los salarios, servicios esenciales y protecciones laborales para transformar el Reino Unido en un "Singapur junto al mar". Entre las medidas que ha sugerido está la creación de seis puertos libres donde las empresas pagarán poco o ningún impuesto y elevarán el umbral del impuesto sobre la renta del 40 por ciento de £50,000 a £ 80,000 para beneficiar al 12 por ciento superior de los asalariados. Pero deben venir ataques mucho más serios.

Los medios de comunicación aceptan fielmente la personalidad cuidadosamente cultivada de Johnson de una figura torpe y propensa a los errores, que sirve para ocultar su viciosa agenda contra la clase trabajadora. Este es un hombre que fue grabado dándole a un amigo que amenazó con golpear a un periodista con la dirección de la víctima. Además, describió a los negros como "piccaninnies", y aprobó un editorial en el Spectator que acusa a los fanáticos de Liverpool, llamándolos "borrachos" y "sin sentido", por la muerte de 96 personas en el estadio de fútbol de Hillsborough en 1989.

Como alcalde de Londres, los bomberos le preguntaron: "¿Aceptará la responsabilidad en un tribunal penal cuando la gente muera como resultado de sus cortes?" Respondió: "¡Púdranse!" Al año siguiente, 10 estaciones de bomberos se cerraron en la capital y casi 600 empleos de bomberos fueron eliminados. Estos recortes contribuyeron a las 72 vidas perdidas en el infierno de la torre Grenfell, con sangre en las manos de Johnson.

La responsabilidad política de que un individuo así pueda asumir la dirección de un Gobierno conservador despreciado, como tercer primer ministro del Reino Unido desde 2016, recae en Jeremy Corbyn.

Corbyn ha pasado casi cuatro años como líder laborista reprimiendo las demandas de sus propios partidarios para que el ala derecha sea expulsada del partido y para que él tome la lucha ante los conservadores. Corbyn ha realizado una repliegue tras otro: aceptó el Tridente nuclear, la membresía de la OTAN, permitió un voto libre sobre la guerra en Siria, se opuso a la reelección obligatoria de los parlamentarios y ahora acepta la calumnia de la derecha de que la "izquierda" es antisemita y promete acelerar las expulsiones.

Su deseo de mantener la unidad del partido y convencer al gran empresariado de que puede confiar en él como primer ministro lo llevó a sentarse a discutir el brexit con May y abandonar las demandas de una elección general. Incluso ahora, después de la elección de Johnson, Corbyn respondió a una pregunta de la BBC preguntando si el Partido Laborista presentaría un voto de no confianza en el nuevo primer ministro con la respuesta evasiva: "Decidiremos cuándo será eso, será una sorpresa interesante para todos ustedes”.

El resultado neto de la dirección política de Corbyn ha sido prevenir que la clase trabajadora intervenga en sus propios intereses en la peor crisis que la burguesía ha enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial. Pero esto debe y va a cambiar. El movimiento hacia la derecha que caracteriza a las facciones pro y anti brexit dentro de la clase dominante solo puede combatirse a través de la construcción de una nueva dirección genuinamente socialista e internacionalista, el Partido Socialista por la Igualdad. Contra todos los intentos de dividir a la clase trabajadora en torno al brexit, se debe emprender una lucha unificada por el socialismo en alianza con los trabajadores en toda Europa e internacionalmente.

(Publicado originalmente en inglés el 24 de julio de 2019)