La Corte Suprema aprueba la construcción del muro fronterizo de Trump

por Eric London
29 julio 2019

La Corte Suprema de los Estados Unidos aceptó ayer la solicitud de la Administración de Trump de suspender una orden de un tribunal inferior que posponía la construcción del muro fronterizo con fondos asignados a través de la declaración de una emergencia nacional.

La orden es una gran victoria política para Trump, que ahora puede comenzar la construcción de la barrera entre Estados Unidos y México. Es el resultado de un proceso político recurrente por el cual los demócratas están abandonando toda oposición a los ataques impopulares y sin precedentes de Trump contra los derechos democráticos y en que los tribunales finalmente ponen el sello para aprobar sus medidas.

La orden es un golpe a la separación de poderes, fortaleciendo drásticamente el poder ejecutivo. En febrero, Trump declaró una emergencia nacional y usurpó el poder constitucional del Congreso para asignar fondos. Al dictaminar que Trump podría mostrar "una probabilidad de que un daño irreparable resultase de la negación de una suspensión", el tribunal aceptó el argumento de la Administración de que se necesita un muro masivo para "requisitos militares imprevistos", como argumentó el procurador general de Trump, Noel Francisco, en una maniobra legal.

Trump tuiteó: "¡Wow! Gran VICTORIA sobre el Muro. La Corte Suprema de los Estados Unidos anula la orden de un tribunal inferior y permite que continúe el Muro Fronterizo Sur ¡Gran victoria para la seguridad fronteriza y el estado de derecho!”. Breitbart News de extrema derecha publicó un titular destacado, "La Corte Suprema permite que Trump construya el muro", mientras que los partidarios fascistas de Trump dentro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, siglas en inglés) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) elogiaron la medida.

El fallo se produce mientras Trump intensifica sus ataques fascistas contra los trabajadores inmigrantes. NBC News informó el jueves que los soldados están encargados de vigilar a los adultos y niños inmigrantes en un campo de concentración en Donna, Texas.

"A pesar de las garantías anteriores de los funcionarios federales de que las tropas estadounidenses en servicio activo desplegadas en la frontera no estarían en contacto directo con los migrantes ni serían utilizadas para actividades policiales, los miembros del servicio están vigilando a los migrantes", se lee en el informe de NBC. "Las tropas están encaramadas en plataformas elevadas a lo largo de una gran sala donde se encuentran los migrantes, según los cuatro funcionarios".

Los centros de detención de inmigrantes se parecen cada vez más a los campos de prisioneros de guerra. Además, la medida es una violación del principio democrático que prohíbe el uso de las fuerzas armadas, como un posse comitatus para hacer cumplir las leyes nacionales, una práctica común en las dictaduras estatales policiales.

El informe de la NBC citó a un exfuncionario de defensa estadounidense anónimo que dijo que las acciones de los militares "probablemente van demasiado lejos". Esta noticia fue enterrada por los noticieros e ignorada por el Partido Demócrata.

El fallo de la Corte Suprema sigue a una decisión de mayo de un juez de la corte de distrito en California de conceder una moción de orden judicial preliminar presentada por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), deteniendo la construcción del muro.

Luego, el Gobierno apeló y solicitó al Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito que suspendiera el fallo del tribunal de distrito a la espera del resultado de una apelación sobre el fondo. El Noveno Circuito se negó a otorgar la solicitud de suspensión del Gobierno, pero la orden de la Corte Suprema anuló esta decisión. Como resultado, es posible que el Gobierno construya rápidamente el muro fronterizo antes de que los tribunales tomen una decisión sobre la legalidad de la medida.

En un caso paralelo, la Cámara de Representantes demandó a Trump por violar el Artículo Uno de la Constitución de los Estados Unidos, que le otorga al Congreso el poder de asignar fondos. Sin embargo, un juez de un tribunal de distrito en Washington DC dictaminó que la Cámara de Representantes no podía demostrar ningún perjuicio legal y que no tenía una razón legítima para demandar a Trump.

El juez Trevor McFadden escribió: "El Congreso tiene varias flechas políticas en su carcaj para contrarrestar las amenazas percibidas a su esfera de poder", incluidas las leyes "para restringir expresamente la transferencia o el gasto de fondos para un muro fronterizo". La afirmación de que el presidente puede aprobar efectivamente sus propias leyes para asignar fondos siempre y cuando el Congreso no lo haya prohibido explícitamente, es un argumento novedoso que transfiere efectivamente el poder de hacer leyes al poder ejecutivo.

Tres de los magistrados nombrados por presidentes demócratas a la Corte Suprema votaron en contra de la orden judicial de ayer. El juez Stephen Breyer, estuvo de acuerdo en parte con la orden, y dictaminó que permitiría al Gobierno comenzar a prepararse para construir el muro, pero no comenzar a construir el muro en sí.

"Otorgaría la solicitud del Gobierno para suspender la medida cautelar solo en la medida en que la medida cautelar impida al Gobierno finalizar los contratos o tomar otras medidas administrativas preparatorias", escribió.

Pero esta demostración de indolencia fue superada por los demócratas del Congreso, quienes votaron a fines de junio para otorgarle a Trump los 4,9 mil millones de dólares que solicitó para militarizar la frontera y apoyar los planes para la construcción del muro.

También el jueves, Trump obligó al Gobierno guatemalteco a aceptar un acuerdo de "tercer país seguro" por el cual a todos los inmigrantes que cruzan a través de Guatemala desde el sur se les prohibirá solicitar asilo en los Estados Unidos y serán deportados de inmediato a Guatemala. Dado que Guatemala se extiende desde el océano Pacífico hasta el mar Caribe, esto significa un bloqueo general para todos los refugiados hondureños y salvadoreños.

Trump se puso de pie sobre los delegados guatemaltecos cuando firmaron el acuerdo en la Casa Blanca. Antes de que se secara la tinta, el ministro del Interior de Guatemala, Enrique Antonio Degenhart, agradeció a Trump y le dijo: "A su servicio, señor".

La oposición al ataque de Trump contra los inmigrantes no vendrá del Partido Demócrata ni de los tribunales. El lunes, los residentes blancos y negros de un barrio de clase trabajadora en Nashville, Tennessee, formaron una cadena humana alrededor de una familia inmigrante cuando los agentes de ICE intentaron arrestarlos. Este poderoso evento muestra que la lucha por defender a los trabajadores inmigrantes y los derechos democráticos debe ser emprendida por la propia clase trabajadora.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de julio de 2019)